viernes, 28 de agosto de 2015

Confesiones

Hace un tiempo estuve en una de esas fiestas que hacemos para honrar a futuras mamás. En Norteamérica las llaman “baby shower” y la idea es agasajar a la mamá y al bebé con regalos. En esta fiesta en particular le regalamos también a la mamá consejos. Sí, algunas de las otras mamás presentes les dimos pequeños consejos en base a nuestras experiencias.

Pero hoy quiero hablar de algo que empieza con la misma sílaba “con”, pero no son consejos sino confesiones. Creo que todas estaríamos de acuerdo con que es más fácil aconsejar que confesar, ¿no es cierto? Es difícil confesar errores, frustraciones, mentiras, sentimientos de incapacidad, etc.

La maternidad viene cargada de muchas cosas bellas e incomparables, pero también implica grandes renuncias. Confesemos. Al ser mamá tenemos que cambiar nuestro estilo de vida. Ya no podemos pasar tanto tiempo con nuestras amigas como lo hacíamos antes. El presupuesto cambia pues donde decía “para mí, para mí y para mí”, ahora tiene que decir: “pañales, fórmula, ropa, zapatos…etc.”. Y la lista crece según crecen los hijos, créemelo. Es muy probable que tu pasatiempo favorito (leer, ver películas, ir de compras, dormir…o lo que sea), ahora es más bien historia. 


Confesemos que a nadie le gusta despertarse en medio de la noche para cambiar un pañal sucio ni para dar medicinas. ¿Qué decir de cuando estás súper cansada y preferirías irte derecho a dormir pero no puedes porque un par (o más) de ojitos alegres te recuerdan que tienes que preparar la cena?

Confieso que para mí una de las peores cosas ha sido aceptar el hecho de que “mi tiempo” ya no es completamente mío. Está repartido entre otras personas, especialmente dos que todavía dependen mucho de mí. Mis dos hijos.

Bueno ¿y por qué estoy en esto de las confesiones? Sencillo. Me doy cuenta de que la gran mayoría de las mamás experimentamos en un momento u otro sentimientos de culpa. Creemos que por tener estos pensamientos somos las peores mamás del mundo y cuestionamos nuestra capacidad para cumplir con tan honroso pero exigente llamado. Somos demasiado duras con nosotras mismas y preferiríamos cualquier otra cosa antes de confesar que al ser mamá tuvimos que renunciar a cosas que hasta cierto punto nos duelen.

Permíteme darte un poco de ánimo. Ese dolor de la renuncia es un dolor bueno. ¿Sabes por qué? Porque como dicen en inglés: “sin dolor no hay ganancia”. El dolor de la renuncia nos enseña una lección de entrega y de falta de egoísmo como ninguna otra cosa.

La segunda cosa que quiero que recuerdes es que no somos, ni podemos ser, súper mujeres ¡y mucho menos súper mamás! A veces nos frustramos. Otras nos equivocamos. Nos cansamos. Y todo eso es normal. ¿Y sabes algo? Es bueno “confesarnos”. Hacerlo con Dios porque él, como Padre perfecto que experimentó al máximo el dolor de la renuncia al enviar a Jesús, sabe muy bien cómo nos sentimos. 

Y también confesarlo a alguna o algunas amigas con quienes nos sintamos cómodas y quienes puedan entender y sobre todo, exhortarnos. Desahogarnos con alguien alivia la carga y es muy probable que descubras que no estás sola, que alguien más está pasando o ha pasado por lo mismo que tú. Esa ha sido mi experiencia.  Te lo confieso.

Muchas bendiciones en este fin de semana,

Wendy

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lunes, 24 de agosto de 2015

Para cuando al empezar la semana ya queremos descanso

Ayer me volví a encontrar con este pasaje y se quedó dando vueltas en mi mente todo el día.

“Y él [Dios] dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” Éxodo 33:14, RV 1960.

Es parte de una conversación entre Moisés y Dios. ¡Qué maravilloso debe haber sido escuchar esas palabras en vivo! Sin embargo, están registradas en la Biblia para que tú y yo las recordemos hoy, muchos siglos después.

Fue una promesa de Dios a Moisés quien estaba un poco atribulado por la responsabilidad que tenía por delante, dudaba de si podría hacerlo o no. Moisés sentía temor, y lo único que calmaría su temor, tal y como lo dice en esta conversación, sería la garantía de la presencia de Dios junto a él. Y Dios se lo promete.

Pero no solo le promete su presencia, su compañía sino que conforme a su naturaleza de bondad, que siempre da más de lo que pedimos o entendemos, le añade una frase que fue la que me dejó pensando a mí: te daré descanso.


¿Acaso no es eso lo que muchas veces anhelamos tú y yo? Descanso. Descanso no solo físico. Descanso de las preocupaciones, descanso de los temores, descanso de las dudas, descanso de las decepciones, descanso de los fracasos, descanso de la enfermedad, descanso, descanso…

Dios le prometió a Moisés algo que también nos promete hoy a ti y a mí. Jesús lo dijo: “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso”.

Moisés acudió a Dios en busca de seguridad y la recibió, junto con la promesa del descanso. Ya no tendría que batallar más con la idea de que el pueblo de Israel era su responsabilidad. Dios le estaba diciendo: Yo voy a estar presente. Descansa tú.

Jesús nos dice: Ven a mí, ven a mí para que encuentres el descanso que tanto necesitas. ¿Sabes cuál es nuestro problema muchas veces? ¡No vamos a Jesús! Y si vamos, vamos a contarle el problema pero no  lo dejamos a sus pies. Lo recogemos nuevamente y seguimos la marcha…agobiadas, cargadas, cansadas.

Quizá hoy, aunque es lunes, te sientes muy cansada. Y a lo mejor no es tanto el cansancio físico sino el emocional. ¡Ven a Jesús! ¡Vamos juntas! Él tiene el descanso que necesitamos y que nadie ni nada nos puede dar, porque ¿sabes?, el descanso que Jesús ofrece sana, restaura, renueva, da vida. El descanso de Jesús es un oasis, porque él es el agua de vida eterna. El descanso de Jesús produce paz porque él es la paz. El descanso de Jesús es alimento que sacia porque él es el pan de vida. El descanso que Jesús nos da quita el temor porque él es quien sujeta incluso al viento y al mar embravecido. El descanso que Jesús tiene para ti y para mí borra la duda porque él es la verdad. Su descanso nos da un rumbo certero porque él es el camino.

Mi querida lectora, ni siquiera las mejores vacaciones nos pueden dar ese descanso porque las vacaciones terminan pero la vida continúa. Necesitamos hoy ir a los pies de Jesús para encontrar el verdadero descanso que solo está disponible en su presencia. Moisés lo escuchó de Dios y hoy nos lo recuerda a ti y a mí con las palabras de Jesús.  

 Una vida de descanso en su presencia, ¡eso fue lo que Dios diseñó!

Ah, antes de despedirme, hoy estoy compartiendo con Karisa Rivera, en Mujer Radiante, y tienes la oportunidad de ganarte una copia de “Una mujer sabia”, así que no dejes de visitar su página.


Bendiciones en tu semana,

Wendy

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viernes, 21 de agosto de 2015

Antes de que la escuela empiece otra vez {un mensaje de aliento}

Los últimos días del verano siempre me ponen un tanto triste. Y no es por cuestiones climáticas, no es que me entristezca la llegada del invierno porque en realidad, donde yo vivo el invierno ya casi es un fenómeno atmosférico y no una estación.

No, lo que pasa es que mis hijos regresan a la escuela y se nos terminan los días lentos, sin tener que andar corriendo de un lado a otro, sin presiones. Se nos terminan los días de desayunos tarde y almuerzos juntos, escuchando Adventures in Odyssey. La vida regresa a la rutina del curso escolar.


Sí, es verdad, ahora quizá no tenga tantas interrupciones mientras escribo o trabajo, pero aun así los  extraño. No sé si te pase lo mismo a ti.

La realidad es que la vida es así, un ciclo, y tenemos siempre que disfrutar cada etapa. Y por eso hoy, cuando estamos a punto de comenzar otra vez la etapa de la escuela, quiero compartir contigo algunas ideas, y también pasajes bíblicos a los que podemos aferrarnos ahora que nuestros hijos regresan a la escuela.

No somos omnipresentes, no podemos estar todo el tiempo en el mismo lugar que nuestros hijos, pero Dios sí. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos, Mateo 28:20

No podemos controlar todo lo que sucede alrededor de ellos cuando estén fuera de casa, pero podemos confiar en que Dios les guardará. ¡Todos los que temen al Señor, confíen en el Señor! Él es su ayudador y su escudo. Salmos 115:11

Quizá quisieras hacer “educación en casa” o que asistieran a una escuela cristiana pero por una razón u otra no puedes, no te sientas culpable. La escuela podrá instruir, pero nosotras como mamás podemos y tenemos que enseñar valores bíblicos, sembrar la palabra en sus corazones. Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Deuteronomio 6:6-7

Ayudar a  nuestros hijos a crecer y madurar implica que les ayudemos a ser responsables y esto comienza cuando son pequeños, con sus deberes escolares. No los hagas por ellos. Dales tu apoyo. Eso les irá enseñando responsabilidad.

No olvidemos que amar a nuestros hijos no puede estar condicionado a su excelencia académica. Es un desafío a veces porque queremos que tengan éxitos y nos entristecemos cuando no todo va como quisiéramos, pero no dejemos que esto se convierta en el termostato de nuestro amor por ellos. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. 1 Corintios 13:7

Considera cuántas actividades extracurriculares añadirás a su horario. Un problema de esta generación es que estamos terminando su niñez demasiado rápido. Ellos necesitan tiempo para jugar, para descansar, para compartir en familia.

Prioriza cenar juntos. Parece insignificante pero ya ha quedado demostrado que las familias que cenan juntas disfrutan de una comunicación más abierta y mejor.

Hagamos tiempo para orar con ellos y por ellos. Oremos también por sus escuelas, sus maestras y maestros, sus compañeros de clase. Si todas las madres temerosas de Dios hacemos alianza en orar así, te aseguro que veremos un cambio en el ambiente escolar. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. Santiago 5:16b

Cada curso escolar se presenta con nuevos retos, nuevas oportunidades. Tú yo solo podemos ver lo que sucede en el minuto que estamos viviendo, pero Dios ya sabe qué va a suceder cada día de este nuevo año, confiemos en él y busquemos su dirección. 

Como madres muchas veces nos vemos en encrucijadas y no estamos seguras de qué camino tomar. Vuelvo a una de mis palabras favoritas: sabiduría. Pidamos a  Dios sabiduría y él nos la dará. No tenemos que enfrentarnos a esta batalla solas, Jesús nos promete su ayuda y compañía. Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla. Santiago 1:5 / Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo,[a] quien me da las fuerzas. Filipenses 4:13

Mi querida lectora, decidamos amar a nuestros hijos y ayudarles a volar, tal y como Dios lo hace con nosotras. Decidamos poner en sus manos cada detalle. Decidamos en nuestros corazones que más que nada buscaremos ser una familia que agrade a Dios y le honre. Decidamos juntas: Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor. Josué 24:15

Bendiciones para ti y tu familia en este nuevo año escolar,


Wendy

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martes, 18 de agosto de 2015

El Dios genio de la lámpara

Los deseos de mi corazón…. ¡son tantos! Algunos son viejos ya, otros han ido cambiando de color y forma con los años. A veces son buenos y a veces… 



Y el otro día mientras repasábamos con los niños este, que fue nuestro versículo de la semana, otra vez me puse a meditar en los deseos de mi corazón. Recuerdo cuando era una adolescente y leía este versículo, pensaba que si hacía todo lo que le agradaba a Dios, él —cual genio de la lámpara—, me daría todo lo que yo anhelara en mi corazón. 

Lo triste es que los años pasan y muchas veces seguimos pensando de la misma manera. Dios como el genio de la lámpara maravillosa que me dará “todas las peticiones de mi corazón”. 


Pero… ¿hasta qué punto es eso lo que promete Dios? 

¿Me acompañas a leer el resto? Hoy estoy en Whole Magazine en español.  Solo tienes que seguir este enlace


Wendy

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