lunes, 29 de agosto de 2016

No soy esa mujer... ¡todavía!

Yo no soy esa mujer. Nosoy la mujer que quiero ser...¡todavía!

No soy todo lo que he soñado pero por la gracia de Dios soy lo que soy. Y camino a diario entendiendo que Dios es mi porción, es decir, justo lo suficiente para cada día. No necesito más ni menos.


No soy la esposa perfecta; no siempre digo lo que debiera decir y a menudo digo lo que no debiera. No siempre recibo a mi esposo con los brazos abiertos cuando llega del trabajo o después... pero sé que Dios está haciendo su obra en mí, poco a poco, para llevarme a esa meta. Mientras, amo a mi esposo, con mis imperfecciones y todo. Y cada día le agradezco a Dios por el privilegio de amanecer a su lado, de sentir sus brazos a mi alrededor.

No soy esa mujer que nunca regaña acalorada a sus hijos ni que nunca pelea porque los juguetes están fuera de lugar... pero cada día le pido a Dios sabiduría para aprender a sellar mis labios y ser paciente porque yo también tengo mis propios “regueros” en la vida y sin embargo, nadie me grita, mucho menos Dios.

No soy la amiga perfecta. A veces me equivoco, me siento herida demasiado rápido o sin motivos reales...pero busco ser una amiga con la que otros puedan contar.

No soy esa mujer que destila sabiduría en cada decisión, pero me aferro a la promesa de que puedo pedírsela a Dios y él me la dará. Y cuando fallo, empiezo de nuevo, pero ya no en el mismo lugar, sino un paso más adelante porque de eso se trata, un paso a la vez.

No siempre camino segura. En algunos días dudo y titubeo, y me pregunto si alguna vez seré diferente. Pero entonces recuerdo que no tengo que ser, por definición, una mujer segura. Mi seguridad tiene que estar en Dios y lo que él dice de mí.

No soy siempre la mujer que cuando se mira al espejo ve una obra maestra del Creador. Veo defectos, imperfecciones...y también arrugas que empiezan a asomar y me recuerdan que los años han pasado. Pero sé que Dios me ve de manera diferente y aunque por fuera envejezca, él me rejuvenece por dentro porque la vida en realidad es un conteo regresivo para por fin llegar a la eternidad.

No soy la mujer que siempre ve el lado lindo de la vida. En ocasiones batallo con emociones negativas, y la lucha es fuerte. Pero he decidido que no soy de las que retroceden y por tanto, me agarro de la mano de Jesús y camino hacia delante, enfocando mis pensamientos en la Verdad.

No soy muchas cosas que quisiera ser...todavía. Pero doy gloria al Dios del universo que es paciente y me regala segundas, terceras, infinitas oportunidades para aprender. Me maravillo ante su gracia que no tiene límites y actúa en mí para que un día la obra que él planeó en la eternidad, esté completa.

Yo no lo soy, y tal vez tú tampoco, pero no vivo para llegar a ser la mujer perfecta, vivo para llegar a ser una hija de Dios a quien él, el Creador Perfecto, moldee para reflejar a Cristo y vivir la vida como él la diseñó... para su gloria, no la mía.

Vamos a vivir esta semana como él lo diseñó, ¡aunque todavía no seamos esa mujer!

Bendiciones,

Wendy

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viernes, 26 de agosto de 2016

Una oración que todos necesitamos

En los últimos tiempo esta se ha convertido en mi oración: “Señor, dame un corazón puro y limpio; un corazón conforme al tuyo”. ¿Sabes lo que la ha motivado? Varias cosas, entre ellas saber que la Biblia dice que los que tienen un corazón puro verán a Dios.


Así que me puse a buscar qué encierra la palabra puro en ese versículo de Mateo, parte del llamado Sermón del Monte. Esto fue lo que encontré en un léxico del griego en el Nuevo Testamento:
Del griego katharos: limpio, puro; purificado por fuego; por semejanza, como una vid que se limpia al podarla y queda sana para llevar fruto.

¡Tremendo! De manera que cuando yo oro pidiéndole a Dios un corazón puro, primero estoy pidiéndole que lo limpie. Y ¿sabes?, cuando Dios limpia no lo hace solo, él recluta nuestra ayuda. Comienza a mostrarnos dónde está la basura que es necesario sacar. En el caso del corazón, los sentimientos negativos, la amargura, la envidia, los celos, y mucho más… sentimientos que luego se convierten en hábitos y actitudes, y hacen del corazón un basurero que nos impide ser un vaso de honra para nuestro Señor. 

Necesitamos que Dios nos limpie cada día. Igual que con nuestras casas, aunque quisiéramos, la limpieza no durará mucho. En el corazón es igual, la naturaleza pecaminosa que hemos heredado lucha por establecerse nuevamente. Por eso necesitamos la intervención de Dios mediante su Espíritu Santo.

Después habla de purificado por fuego. En la vida el fuego puede venir de muchas maneras, y casi siempre lo asociamos con tiempos de prueba. Cuando esas etapas llegan, nuestras reacciones y actitudes nos revelan quiénes somos realmente, cómo está el corazón. Si todo marcha sobre ruedas, como dicen, es relativamente fácil tener un corazón puro. Pero cuando el panorama cambia y las cosas no son como quisiéramos o pensamos que debieran ser, llegó el fuego que purificará el corazón. 

Te confieso que hace un par de años viví una de esas etapas, que duran meses; y no pasé con sobresaliente todas las pruebas, fueron varias. Pero el Señor lo usó para sacar de mi corazón muchos contaminantes y me ayudó a ver que aunque no me gustara “el fuego”, era necesario.

Y la última definición me resulta fascinante: “como una vid que se limpia al podarla y queda sana para llevar fruto”. Dios es el jardinero por excelencia y a menudo llega con sus tijeras para podar las ramas de nuestra vida. No siempre nos gusta el proceso. A veces duele porque nos quita cosas que nos gustan, otras a las que nos hemos acostumbrado y otras que sencillamente están robándole vida a nuestro árbol porque no aportan nada, incluso en forma de relaciones con otras personas. El secreto, sin embargo, está en la última frase: para llevar fruto. Un corazón puro hace latir una vida fructífera

Pero no hay planta que rinda una amplia cosecha si primero no se somete a la poda necesaria. Así que cuando oro por un corazón puro también estoy diciéndole a Dios que pode las ramas de mi vida y logre el fruto que él desea.

Quizá has leído este versículo infinidad de veces en tu Biblia pero, como a mí, nunca se te ocurrió que esa pequeña palabra, “puro”, encerrara tantas cosas. Te pregunto hoy, ¿estás dispuesta a orar por un corazón puro? El proceso será largo y a veces doloroso; pero el resultado es más que prometedor: ver a Dios.

El rey David lo entendió bien, y por eso a pesar de sus muchos errores, llegó a ser un hombre conforme al corazón de Dios. Lee sus palabras:
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpioy renueva un espíritu fiel dentro de mí.Salmos 51:10

Te invito a hacer de esta tu oración también, mi querida lectora. Los que buscan un corazón puro cuentan con la bendición de Dios.

Que tengas un excelente fin de semana. ¡Vive como Dios lo diseñó!


Wendy

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Seis ideas para vivir mejor

Hace un tiempo escribí este artículo y me parece oportuno compartirlo hoy contigo ya que hemos estado hablando de enfocarnos y aprovechar sabiamente los días que Dios nos regala. ¡Espero sea de bendición!

Por alguna razón cada vez que pensaba en el artículo para hoy estas palabras venían a mi mente: “... maneras de vivir mejor tu semana”. Y aunque todavía no me explicó por qué, decidí pensar un poco en el asunto y esto fue lo que salió. 

Al final de cada punto incluí un proverbio porque ese libro de la Biblia está lleno de sabiduría. Mi deseo es, como siempre, que te sea de bendición y que este blog de hoy aunque muy breve sirva para ayudarte a vivir la vida un poco más cerca de la manera en que Dios la diseñó: abundante y plena.
  • Sustituyamos la queja con una acción de gracias. Es decir, cada vez que nos veamos tentadas a quejarnos por algo, pensemos en algo por lo que podamos dar gracias. Verás cómo la queja palidece. 
"Es mejor vivir solo en el desierto que con una esposa que se queja y busca pleitos", Proverbios 21:19. 
  • Cuando comencemos a ver los defectos en una persona y estemos prontas a criticarle, pensemos en alguna virtud que tiene y algo de nosotras mismas que quisiéramos cambiar. 
"Los labios del justo destilan bondad", Proverbios 10:32.
  • Busca la oportunidad de mostrarle a alguien el amor de Dios, de dar ánimo a quien pueda estar triste o desanimado.  
"La lengua que brinda consuelo es árbol de vida", Proverbios 15:4.
  • Si te es posible [¡y si cocinas!],  dedica hoy unos minutos a planificar el menú que tu familia comerá esta semana. Te ahorrarás tiempo decidiendo qué hacer cada día y cuando vayas al mercado no comprarás cosas innecesarias. "
"Prepara primero tus faenas de cultivo y ten listos tus campos para la siembra; después de eso, construye tu casa", Proverbios 24:27
  • Haz listas para que puedas dar prioridad a lo más importante y organizar mejor tu tiempo. Verás la satisfacción al final de la semana cuando veas cosas tachadas. 
"Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!", Proverbios 21:5.
  • Por último, pero no por eso menos importante, no faltes a tu cita diaria con Dios. Eso marcará toda la diferencia del mundo en la manera en que enfrentes tu día. No significa que todo saldrá “a pedir de boca”, pero sí cambiará nuestra actitud, y sobre todo,  nuestro corazón. 
"Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán", Proverbios 16:3.

En mi libro "Una mujer sabia" profundizamos en algunos de estos temas y añadimos otros, todos enfocados en aprender a vivir como Dios lo diseñó. {Disponible aquí}

Bendiciones,

Wendy

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lunes, 22 de agosto de 2016

Para cuando estamos perdiendo el enfoque

Apenas unos días y comenzará septiembre. ¡El año pronto llegará al final! La vida pasa rápido, eso es algo que nadie tiene que decirnos. Pero gracias a Dios que nos regala la oportunidad de vivir, de crecer, de experimentar tantas emociones y experiencias diferentes que poco a poco van conformando la historia de nuestra vida.

No obstante, porque el tiempo va tan rápido y porque la velocidad a veces nos hace perder el enfoque en lo que realmente importa, hoy quiero regalarte estas palabras. Quiero invitarte a recobrar el enfoque. Incluso si lo deseas y crees que pueden ayudarte, te sugiero imprimirlas y ponerlas donde las veas o donde las tengas a mano, para poder recordarlas a menudo.


Hoy decido volver a enfocarme...
Me enfoco en la verdad de Dios porque mis pensamientos muchas veces divagan e intoxican mi alma.
Me enfoco en la bondad de Dios, en su misericordia y gracia para conmigo porque así tendré un corazón agradecido; y la gratitud honra a Dios.
Quiero enfocar mi corazón en actitudes puras y dignas que reflejen a Cristo porque de no hacerlo, las viejas actitudes pudieran querer empañarlo. 
Al comenzar esta semana me enfoco en cumplir con el llamado de Dios a mi vida como esposa, madre y sierva, porque de eso se trata. Darle gloria a él. 
Me enfoco en amar a mi familia, en hacerles sentir amados, porque el tiempo que tengo con ellos en esta Tierra está limitado.
Me enfoco en hablar palabras de vida, palabras que alienten y sanen. Me enfoco en decir solo aquello que pueda edificar.
Me enfoco en ser una mujer sabia a la manera de Dios porque la sabiduría es el mejor vestido que puedo llevar y nunca envejece ni pasa de moda. Y porque solo así podré vencer las batallas y desafíos que tengo por delante.
Decido enfocarme en ver a los demás como los vería Jesús.  
Hoy decido enfocar mis energías en vivir como Dios lo diseñó porque no hay otra manera mejor ni posible de disfrutar todo lo que el Creador y Señor tiene para ti y para mí.

Muchas bendiciones, ¡vivamos enfocadas en la vida que Dios diseñó!

Wendy

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