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Para ti, que estás a punto de entregarle tu corazón, y mucho más

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Hoy escribo para ti, que quizá todavía no llegas a los 20, o ya los pasaste, o tienes una hija de esa edad, una sobrina, una amiga, escribo lo que le diría a mi propia hija si estuviera ya ahí. Y todo empezó porque estaba en una tienda y la canción que estaban poniendo me dejó perpleja. Decía así: 

"Yo no quiero que me des tu amor ni una seria relación,
yo no quiero robarte el corazón… tan solo quiero tu calor.
Cuando brille el sol te recordaré si no estás aquí.
Cuando brille el sol olvídate de mí..."


Quizá la has escuchado… a lo mejor hasta la has cantado manejando o en la ducha, ¡quién sabe! Pero quiero pedirte que leas detenidamente lo que dice y luego te hagas una pregunta, con toda honestidad. 
¿Realmente quieres un hombre así, que no te dé una relación seria y que al otro día te diga que te olvides de él, que en realidad no quiere tu amor, tan solo tu calor? 
Yo también tuve tu edad, ¿sabes? Y también escuché canciones parecidas, las canté y en ocasiones ¡hasta me las creí! P…

Mujer valiente, ¡aunque te asuste la idea!

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Es difícil para mí escoger un libro favorito en la Biblia, tengo varios. Josué es uno de la lista. Me gusta por varias razones, entre ellas, porque creo que Josué fue un líder extraordinario y a la vez un hombre con fragilidades, como tú y yo, de quien podemos aprender varias cosas. 


Al comienzo del libro nos lo encontramos dando los primeros pasos frente al pueblo de Israel, y Dios le dice lo siguiente: “Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú serás quien guíe a este pueblo para que tome posesión de toda la tierra que juré a sus antepasados que les daría. Sé fuerte y muy valiente.” (Josué 1:5-7a)
En esos versículos Dios le da a Josué una promesa, una encomienda y un mandato.
Promesa: Cuentas conmigo, Josué. Encomienda: Serás el líder de este pueblo en su conquista. Mandato: Sé fuerte y valiente.
Veamos entonces qué lecciones extraemos del pasaje, .
La primera, Dios va de genera…

Diez maneras de orar por tu matrimonio

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El matrimonio es la más hermosa de las relaciones humanas, y también la más compleja. Piénsalo. Dos personas completamente diferentes deciden unir sus vidas, compartir todo tipo de experiencias, construir un futuro como familia. 
Pero son dos personas imperfectas, con sus propios equipajes de cosas que fueron recolectando por el camino. Actitudes, hábitos, pensamientos, temores, dudas, prioridades. Lo que para uno de los parece ser muy importante, para el otro no lo es. Los conceptos de cosas tan sencillas como el orden de la casa pueden ser tan diferentes como el agua y el aceite. Y a todo eso súmale que se trata de un hombre y una mujer, ¡qué seres tan distintos!

Sin darnos cuentas muchas veces llegamos al matrimonio con una agenda escondida. ¿Cuál? La de cambiar a la otra persona. Nos lo proponemos y luchamos a brazo partido por lograrlo. En la mayoría de los casos terminamos frustradas y hasta resentidas porque no vemos el resultado esperado.
Hoy quisiera proponerte un método diferen…

Yo también quería un final feliz

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Después de más de tres horas de película yo no podía creer el final… ¿cómo no había otro pedazo de madera para que este hombre se salvara? ¿Por qué tenía que terminar así, ahogado en las heladas aguas del Atlántico Norte?  No recuerdo exactamente cuánto lloré, pero sé que fue un buen rato. Es muy probable que sepas de qué hablo, es el filme Titanic, del director norteamericano James Cameron. Decidí que nunca más lo volvería a ver.

Años más tarde me sucedió algo similar viendo otra película, esta vez, una que se ha quedado grabada en mi memoria por varias razones, lecciones muy profundas. Se titula “La vida es bella”. Cuando se terminó, mis lágrimas igual eran de tristeza, pero también de frustración. ¿Por qué Roberto Benigni, el director, tenía que ponerle fin de esa manera? ¿Por qué no podía acabar en una rotunda victoria del bien sobre el mal, de la felicidad sobre tantos meses de sufrimiento? Tampoco he vuelto a verla.
No tengo elementos como para saber la respuesta a estas pregunt…