martes, 26 de agosto de 2014

ANUNCIO...muy pronto en el blog...

¡Hola!

Normalmente no publico los martes pero hoy es especial porque tengo un anuncio que estoy ansiosa por compartir contigo. Y tiene que ver con lo próximo que sucederá aquí en el blog.

A partir del lunes primero de septiembre tendremos un estudio bíblico. Es muy sencillo, no necesitas ningún material extra, solo tu Biblia, algo para tomar notas o escribir tus propias reflexiones, y la disposición a aprender más para “Vivir en la luz” mientras caminamos junto a Pablo en su Carta a los Efesios.


Si ya estás suscrita al blog, no tienes que hacer más nada. Cada una de las publicaciones llegará a tu buzón. Pero si ese no es el caso, entonces te invito a hacerlo porque así no necesitas preocuparte por buscar la página, ¡y quizá hasta se te olvida!, sencillamente llegarán vía correo electrónico y podrás estudiar las lecciones a tu paso, en el momento del día que quieras. Para suscribirte, usa la casilla que aparece en la parte superior de la página, a la derecha.

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¡Gracias!

Bendiciones,

Wendy

 

viernes, 22 de agosto de 2014

Lo que envenena el corazón... o la lección de Miriam

Como sabes, durante el mes de agosto estaremos revisitando a las mujeres de la Biblia. No todas, claro, sino algunas que por alguna razón u otra han llamado mi atención y me han hecho estudiarlas, escribir sobre ellas y más que nada, aprender de sus vidas.

Hoy quiero que hablemos de una de las pocas mujeres que recibieron el título de profetisa, de hecho es la primera que tuvo el honor. En ella el don profético se manifestó mediante poesía acompañada de canto, como en los tiempos de David y Samuel. Te hablo de Miriam. Su nombre podría significar amargura, rebelión, pero en la Escritura se le conoce como Miriam, la profetisa, la hermana de Moisés.

Me resulta interesante que de acuerdo al relato bíblico, esta fue una mujer soltera. No hay evidencia en la Biblia de que se casara alguna vez. Es algo nada común para una época en la que el único valor que la mujer tenía a nivel social estaba en tener una familia y criar hijos. ¡En verdad que la Biblia es un libro increíble! Sí, porque si pensaste por un momento que Dios no tiene espacio para las solteras, a partir de hoy ya puedes cambiar tu perspectiva.  Miriam fue una mujer que se dedicó al servicio de Dios al contribuir al ministerio de sus dos hermanos, Moisés y Aarón (Miqueas 6:4). Si lo analizamos, nos daremos cuenta de que fue también la primera líder de alabanza, míralo tú misma:

“Entonces la profetisa Miriam, hermana de Aarón, tomó una pandereta, se puso al frente, y todas las mujeres la siguieron, danzando y tocando sus panderetas. Y Miriam entonaba este cántico:

   «Canten al Señor,
  porque ha triunfado gloriosamente;
  arrojó al mar al caballo y al jinete».
  Éxodo 15:20-21

Sin embargo, como tú y como yo, Miriam no fue perfecta. Aunque fue un instrumento usado por Dios, algo en su corazón no estaba bien y el problema no se hizo esperar.

Vamos a leer lo que dice Números 12:1-2:

“Mientras estaban en Hazerot, Miriam y Aarón criticaron a Moisés porque se había casado con una cusita. Dijeron: «¿Ha hablado el SEÑOR solamente por medio de Moisés? ¿Acaso no ha hablado también a través de nosotros?». Y el SEÑOR los oyó. 

Si lees detenidamente el pasaje verás que suceden dos cosas aquí: Miriam y Aaron cuestionaron el matrimonio de Moisés, pero en realidad eso fue meramente un pretexto que ocultaba lo que realmente estaba molestándoles: sintieron envidia y celos de Moisés.

Es interesante también que la Biblia diga “Miriam y Aaron”. Por lo general los redactores bíblicos no ponían primero el nombre de las mujeres. Así que el hecho de que aquí este aparezca primero me lleva a pensar que fue ella quien comenzó la murmuración. ¡Y no me extraña! ¡Era una mujer! Nosotras somos más dadas a estas cosas, seamos honestas.

El problema de Miriam no era realmente si la esposa de Moisés era cusita o no, el problema de ella era el papel protagónico de su hermano. Celos y envidia. Los celos dicen: “temo perder lo que tengo”. Tal vez ella pensó que ahora que Moisés era el líder, nadie le prestaría atención a sus cantos, ni siquiera las mujeres a las que había guiado en aquel día histórico. La envidia dice: “yo quiero lo que tú tienes”. ¿Qué quería Miriam? Lo que tenía Moisés, el mismo respeto y reconocimiento porque, a fin de cuentas, “Dios también había hablado a través de ella”. ¿Te suena conocido?

Demasiado, lo sé. Todas luchamos con eso en un momento u otro de la vida, o quizá en más momentos de los que quisiéramos admitir. ¿Y sabes por dónde empiezan la envidia y los celos? Por la comparación. Cuando yo comparo mi realidad con la tuya. Cuando tú comparas tu familia con la de tu amiga. Cuando comparamos nuestros ministerios, o nuestros trabajos… Poco a poco, como una enfermedad, nuestro corazón comienza a envenenarse y sin darnos cuenta llegamos al punto en que Miriam se encontró, cuestionando a Moisés… y a Dios. La envidia es un monstruo, un monstruo verde.

Miriam pagó un precio muy alto, se enfermó de lepra y la expulsaron del campamento. Gracias a Dios que ya no es así, ¡si no necesitaríamos muchos hospitales para leprosos! Tú y yo ahora vivimos bajo la gracia de Dios que nos dice: con envidias y celos, te amo y te perdono. Sin embargo, eso no nos exonera, ¡al contrario! La Palabra está llena de exhortaciones a cuidar de nuestro corazón y limpiarlo de cosas tan contaminantes como la envidia y los celos. Veamos un par de pasajes.

Ya que vivimos por el Espíritu, sigamos la guía del Espíritu en cada aspecto de nuestra vida. No nos hagamos vanidosos ni nos provoquemos unos a otros ni tengamos envidia unos de otros”  Gálatas 5:25-26. 

"Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta. Acaben con todo engaño, hipocresía, celos y toda clase de comentarios hirientes” (1 Pedro 2:1).

Mi querida lectora, caer en la trampa de la comparación es demasiado fácil, roba el gozo y nos desvía del propósito de Dios. La comparación genera envidia, genera celos y, como ya hemos visto, no tiene lugar en una vida sujeta al Espíritu. ¿Quieres ser realmente feliz?  Abraza hoy lo que él ha puesto en tus manos, con corazón agradecido y segura de que es lo mejor para ti. No te compares, cuando lo hacemos sutilmente le decimos a Dios: “No estoy conforme con lo que me has dado, con lo que tengo, con la manera en que me hiciste” y, como Miriam, podemos provocar que el Señor haga un alto en nuestra marcha (Números 12:15).  Y eso, sin dudas, no es parte de la vida que él diseñó.

¡Seamos mujeres sabias y aprendamos la lección!

Wendy


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lunes, 18 de agosto de 2014

Ya que hoy muchos regresan a la escuela. y lo que no podemos dejar de hacer

Este artículo lo compartí antes, pero ya que hoy muchos de nuestros hijos regresan a la escuela, me pareció que sería bueno traerlo de vuelta.  


La verdad es, mi querida lectora, que podemos instruir a nuestros hijos, enseñarles el buen camino de la Palabra de Dios, predicar con nuestro ejemplo, e incluso llevarlos a la iglesia pero al final la decisión de qué rumbo escogerán está en sus manos. SIN EMBARGO, como madres, abuelas, tías, {y los padres, abuelos y tíos también}, tenemos la misión de pararnos en la brecha e interceder constantemente por ellos. En los lugares celestes se libra una batalla cada día por las almas de estos niños y jóvenes. Los medios de comunicación los bombardean con todo tipo de ideas y principios que son cualquier cosa menos aquellos que están alineados con la Palabra de Dios. Y el mundo les vende un diseño de vida que dista mucho del diseño original que el Creador, nuestro Señor, tiene para ellos. 

Podemos hasta cierto punto controlar la influencia de estos, pero no podemos meternos debajo de una concha y vivir ahí para siempre. Ellos volarán un día, vivirán su propia vida como nosotros y es por eso que el orar por ellos juega un papel crucial, siempre.

Cuando nuestra labor de instructoras y guía termine {al menos en los años en que estén bajo nuestras alas}, la función de intercesoras seguirá. Hoy puedo testificar que las oraciones de mi abuela, mi madre y mis mentores espirituales han sido un baluarte y un escudo para mí. ¡Cuánto lo agradezco!

Por eso desde hace días tengo el deseo de compartir esto contigo. En lugar de temer ante el futuro, en lugar de suspirar por lo “terrible del mundo que les ha tocado”, convirtámonos en guerreras a favor de sus vidas y entendamos que del resto tiene que encargarse Dios.

¿Lista entonces? Aquí vamos.

Por su crecimiento físico, intelectual, por sabiduría y favor.
“el niño crecía sano y fuerte. Estaba lleno de sabiduría, y el favor de Dios estaba sobre él”, Lucas 2:40

Que el plan y propósito de Dios se cumplan en sus vidas.
“El SEñOR llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,
   pues tu fiel amor, oh SEñOR, permanece para siempre.
   No me abandones, porque tú me creaste.” Salmos 138:8

Para que sus vidas glorifiquen a Dios.
“Ellos, en su justicia, serán como grandes robles
   que el SEñOR ha plantado para su propia gloria.”Isaías 61:3

Que obedezcan a Dios y su Palabra
“Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:8

Que vivan su juventud para Cristo.
“No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable».” Eclesiastés 12:1

Que honren a Dios con sus cuerpos y huyan de toda inmoralidad sexual.
“Porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo.” 1 Corintios 6:20

Que sean un ejemplo para su generación
“No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza.” 1 Timoteo 4:12

Que siempre la bendición de Dios sobreabunde en su vida
“Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo.” Efesios 1:3

Todavía me queda mucho camino para andar en la tarea de madre pero estoy convencida de que lo mejor que puedo hacer por mis hijos es ser una madre que ora por ellos. Y oro para que despierte una generación de madres intercesoras que peleen por las vidas de sus hijos. Somos llamadas a ser valientes.

Esa es la manera en que Dios lo diseñó,

Wendy



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viernes, 15 de agosto de 2014

Lo que necesitas saber en medio de los problemas y cuando tu mundo está al revés

Hay semanas y SEMANAS. Y hace poco me tocó una del segundo grupo.

Uno sabe que algo anda mal cuando la otra persona da vueltas y vueltas en la cama y no puede dormir... por alguna razón las enfermedades suelen despertar en la noche.  Salir a la sala de urgencias, pasar la madrugada en el hospital y regresar a casa con el resultado: un cálculo en el riñón. Nada que hacer sino esperar a que salga (¡y esperar a que llegue la cuenta astronómica!). Los que han pasado la experiencia saben que es dolorosa como ninguna, la comparan con dar a luz.  


No hubiera sido tan complicado si ese mismo día, dentro de unas horas, yo no hubiera tenido que salir para dar una conferencia y dejar en casa a mi esposo, con su dolor. Pero tampoco podía cancelar pues mi anfitriona estaba viviendo ella misma su propio vendaval, también ligado a una enfermedad familiar. Y como Dios tiene un fino sentido del humor, el tema de la conferencia era nada más y nada menos que aprender a vivir confiadas en él.

Al día siguiente, otro embate. ¿Qué haces cuando algo que al parecer es completamente bueno, trae bien a los demás pues te confirman  cómo Dios lo está usando, se desvanece entre tus manos, como un sueño del que te despiertas y aunque trates y trates nos puedes regresar? ¿Y qué si la noticia te la dan en unos de esos días del mes en que la química de tu cuerpo decide pensar por sí misma y pareciera que estás en una montaña rusa emocional, y no obstante, tienes que buscar la manera de reunir todas las fuerzas del mundo para sobreponerte porque tu otra mitad tiene un dolor que no se va y por el cual tampoco puedes hacer nada?

En esa misma semana tenía que tramitar un cambio de escuela para el menor de la familia, y como siempre sucede con esas cosas, la burocracia sobreabunda y lucha por sacarnos el lado oscuro ante la frustración y la indisposición.

Ese cambio de escuela, más el comienzo de mi hija en otro nivel escolar y otra escuela también nueva, igual a estrés.

Y para rematar, al finalizar dicha semana, el refrigerador decidió dejar de funcionar, en un clima con casi 100 grados Fahrenheit de temperatura. El diagnóstico fue sencillo: se necesita uno nuevo, este ya es historia.

Y hablando de historia, el miércoles te pedí que regresaras hoy porque quería contarte cómo la reina Ester me dio una lección para esta semana tormentosa. Pues bien, ya sabes los pormenores, pero si me quedara aquí te daría un motivo más para pensar que esta vida es algo demasiado difícil y deprimente y que no por gusto la gente anda tan desesperada… como pasó con Robin Williams. Sin embargo, eso sacaría por completo a Jesús de la ecuación.

Él nos prometió una vida abundante, pero no por eso estamos exentas de problemas. De hecho nos recordó que en este mundo los problemas lloverían. Léelo aquí. ¿Qué hacemos entonces?

Lo mismo que hizo Ester: Buscó a Dios.

Ester le envió a Mardoqueo esta respuesta: 
«Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, 
para que ayunen por mí. Durante tres días no coman ni beban, 
ni de día ni de noche. Yo, por mi parte, ayunaré con mis doncellas
al igual que ustedes. Cuando cumpla con esto, me presentaré ante el rey,
por más que vaya en contra de la ley. ¡Y si perezco, que perezca!».
(4:15-17, NVI)

En mi caso no ayuné. La situación familiar y el estrés me lo impedían, pero en medio de todo este remolino de situaciones fuera de mi control entendí que tenía solo dos opciones: o me desmoronaba ante lo que estaba pasando, o le entregaba mi carga a Dios y buscaba su rostro con la confianza de que él tiene el control.

Las situaciones inesperadas, como la de Ester, y como la que tú pudieras estar viviendo o la que yo viví en esa semana, tienen que conducirnos a un solo lugar: los pies de Cristo. Si tratamos de resolverlas de otra manera terminaremos agotadas, o más bien, exhaustas, cuando no deprimidas.

Las opciones de Ester no eran muchas. De hecho su vida estaba en juego. ¿Con qué armas podía contar? Ciertamente ninguna de clase humana porque esas estaban bajo el control del rey. El arma con que Ester ganó la batalla es la misma que tenemos tú y yo a nuestra disposición, un arma espiritual.

“No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, 
dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales”.
Zacarías 4:6

El lunes mis hijos regresan a la escuela. Quizá los tuyos también o lo harán pronto. La única manera de ganar la batalla que tenemos por delante es buscando a Dios, su rostro, su dirección. Ese matrimonio que se está desmoronando ante tus ojos y que no sabes cómo recuperar, la fuerza solamente te la puede dar Dios. Las cuentas que no sabes cómo pagar y te están quitando el sueño, entrégaselas a él.

Cuando las situaciones que vienen a nuestra vida están por completo fuera de nuestro control una vez más nos percatamos de qué limitados estamos y cuán frágiles somos, es verdad. Pero también se nos presenta una oportunidad extraordinaria de conocer cara a cara al Dios que nos dice que él es la paz, que él es la provisión, que él es la luz, que él es el camino, que él es la vida.

Sé que hay problemas mucho mayores que estos que compartí contigo, pero Dios los usó para recordarme que no puedo sola, que no se supone que lo haga sola y que la única manera de vivir en verdadera abundancia es confiando en que él sigue siendo Dios. El mundo está al revés, pero su trono sigue en el mismo lugar. Y nuestras vidas no serán conmovidas si realmente las ponemos en la Roca, que es Jesús.


Wendy

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