miércoles, 29 de octubre de 2014

Para cuando queremos hacer un giro en "U"

Incluso si no has leído la Biblia, seguro conoces la historia de Pedro y su traición a Jesús. Por alguna razón nuestras faltas y fracasos se hacen populares más rápido que nuestras virtudes y triunfos.

Jesús, que de antemano sabía lo que sucedería, le dijo a Pedro (también llamado Simón): “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos” (Lucas 22:31-32). El resto es historia; esa noche, antes de que el gallo cantara, aquel ex pescador, el discípulo más atrevido y dispuesto de todos, traicionó a su amado Señor. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho “lloró amargamente” (v. 62).

Lo bueno es que este no fue el final de Pedro, más bien fue su comienzo... ¿Alguna vez has deseado no haber vivido alguna experiencia? ¿Poder regresar y empezar de nuevo? ¿Borrar días del calendario de tu vida? Yo sí. Y no pocos, por cierto; pero no es posible, por mucho que lo intentemos.

{PARA SEGUIR LEYENDO, SIGUE ESTE ENLACE, HOY ESTOY EN BIBLIAVIDA.COM Y CROSSWALK.COM. ¡GRACIAS!}

Si estás hoy aquí por primera vez, ¡gracias por visitarme! Para recibirl las publicaciones directo en tu buzón, estás invitada a suscribirte. Usa la casilla que aparece arriba a la derecha.  Podemos conectarnos también en Facebook y en Twitter. 

El viernes daré todos los detalles del "Desafío a dar gracias 2014". Por lo pronto, ¿qué tal si compartimos el anuncio con otros? 

Bendiciones,
Wendy 
 

lunes, 27 de octubre de 2014

Antes de que el temor te abrume esta semana

Basta con encender la radio, la televisión, la computadora o el teléfono, y comienza el torrente de malas noticias. Guerras, ébola, muerte, hambre, desastres políticos, desesperanza.  

Fue en un día así cuando me senté a pasar mi tiempo con Dios (debí haberlo hecho al revés, primero esto y luego las noticias), y al leer mi libro de lecturas diarias, el Señor me habló con este pasaje:

“Miren, Dios ha venido a salvarme.
 Confiaré en él y no tendré temor.
El Señor Dios es mi fuerza y mi canción;
 él me ha dado la victoria”.
Isaías 12:2, NTV

El Señor está presto para salvarnos, no importa si el ébola merodea, vienen huracanes, si los volcanes entran en erupción, si las lluvias inundan o si no hay lluvia, o si los rumores de guerra llegan a nuestros periódicos.

La confianza en Dios echa fuera el temor. Es una garantía, porque no se puede confiar y temer a la misma vez. Y por eso hace unos días tuvimos este video.

El Señor es nuestra fuerza. Incluso en los días en que las noticias nos dejan sin fuerzas, en aquellos en los que el dolor de otros o el nuestro nos quita el deseo de seguir. Él es nuestra fuerza, él da fuerzas al que no tiene ninguna. El Señor es tu fuerza hoy, dondequiera que estés, sea lo que sea que estés pasando. Y aún más, nuestro Dios es nuestra canción. ¿Qué quiere decir eso? Dios habita en la alabanza de su pueblo. Cuando nosotros alabamos, el enemigo huye porque no puede resistir la presencia de Dios.

El sábado esperaba yo una visita y de pronto la lavadora de platos, que todavía no cumple un año con nosotros, dejó de funcionar. Estaba llena y yo necesitaba alistar todo para la noche. Así que no me quedaba otra opción que comenzar a lavar los platos, a la antigua. Me puse a cantar, y puedo asegurarte que eso marcó toda la diferencia. Alabar a Dios cambia por completo nuestro enfoque y perspectiva. Cuando alabamos nuestros pensamientos se mudan, pasan de la situación que enfrentamos al Dios que controla todas las situaciones.  (Ah, y por cierto, gracias a Dios y a la habilidad de mi esposo, ¡la lavadora volvió a funcionar!)

Por último, no podemos olvidar, como dijo el profeta Isaías, que nuestro Dios nos ha dado la victoria. El mundo periodístico actual se complace en dar malas noticias. Fíjate que incluso el pronóstico del tiempo dice “cielos parcialmente nublados” y no “parcialmente soleados”. No dejemos que sea eso lo que defina nuestro día. El Señor nos ha dado la victoria. La victoria está en Jesucristo quien nos dijo: “Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo” (Juan 16:33, NTV). Independientemente de lo que digan las noticias, nosotros sabemos en manos de quién está nuestra vida.

La Biblia repite una y otra vez “no tengas temor”. Y sí, somos humanos y nos cuesta, pero Dios se complace en un pueblo que confía y lo bendice:

“Pero benditos son los que confían en el Señor 
y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.
Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas.
A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.”
Jeremías 17:7-8

La vida que Dios diseñó es una vida libre de temor. ¡Vamos a vivirla así!

Anuncio: Llega noviembre y con él nuestro ya traadicional: Desafío a dar gracias. El viernes daré todos los detalles, Por lo pronto, te invito a compartir el anuncio. ¡Gracias!   



Que tengas una linda semana,

Wendy

Si estás hoy aquí por primera vez, ¡gracias por visitarme! Para recibirl las publicaciones directo en tu buzón, estás invitada a suscribirte. Usa la casilla que aparece arriba a la derecha.  Podemos conectarnos también en Facebook y en Twitter.


viernes, 24 de octubre de 2014

Estoy completa, y tú también {del archivo}

A veces leemos la Biblia y estamos tan familiarizadas con lo que estamos leyendo que pasamos por alto los detalles o las implicaciones de lo que dice. Por ejemplo, lee detenidamente este pasaje, como si fuera la primera vez:

“Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen.
A imagen de Dios los creó;
hombre y mujer los creó.”
Génesis 1:27, NTV

¿Conocido, verdad? Sin embargo, regresa y fíjate en la frase que puse en cursivas. Tú y yo hemos sido creadas a imagen de Dios. Esa frase implica muchas cosas, pero hoy quiero concentrarme en una. Si yo fui hecha a imagen de Dios, tengo que admitir que él hizo algo bueno conmigo, porque si sigues leyendo, al final de ese capítulo dice:

“Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno!”

Tú y yo somos hechas a imagen de Dios, y él considera que todo lo creado por su mano es bueno. Ese es el primer paso que tenemos que dar para entender todo lo que implica ser hechos a imagen de Dios. Cuando Dios creó al ser humano le concedió algo que ninguna otra cosa creada tiene, y eso es su sello personal, puso en nosotros su imagen.

¿Adónde quiero llegar con esto? Pues te digo. Muchas veces nos miramos al espejo, ya sea al espejo físico o al del alma, cuando nos examinamos por dentro, y solo vemos los defectos que a nuestros ojos humanos tenemos. Es verdad que hoy distamos mucho de aquel modelo original porque el pecado entró al mundo, pero para Dios su creación es algo valioso. No puedo decirle al Creador: “hiciste algo que no sirve”. Dios hizo algo bueno.

Por otro lado, tengo que recordar que Cristo soy hecha NUEVA y estoy COMPLETA.  Dice Colosenses 2:10: “De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo”. Estamos “completas”, todo lo que Dios quería que yo fuera o tuviera, ya lo tengo, porque estoy completa en Cristo.

¿Por qué no concentrarme en lo que soy y no en lo que no soy… en lo que tengo y no en lo que no tengo? Tengo el sello de Dios, porque fui hecha a su imagen y soy algo que él considera bueno. Cuando a veces me pongo a dudar, cuando pienso si realmente tengo lo que se necesita para ser una esposa virtuosa, una mamá que agrade a Dios, alguien que le sirva para su gloria, tengo que recordar estas palabras: estoy completa en Cristo. Cuando yo me estaba formando dentro de mi mamá, Dios me vio, tal y como dijo el Salmista, y puso allí lo que él sabía que sería necesario para ser la persona que él quiere que sea. Él sabía que yo fallaría, que me equivocaría pero aún así me hizo completa mediante mi unión con Cristo. ¡Ahí está el secreto! Para ser la esposa, la mamá y la sierva de Dios que dije arriba, tengo que estar unida a Cristo y es en esa unión con él que podré ser todo lo que Dios quiere que sea.

¿Por qué nos cuesta tanto aceptar esta verdad? Porque el enemigo sabe que si nos concentramos en lo que nos falta, en lo que no somos, en lo que no tenemos, quitaremos la mirada de Jesús y dejaremos de ser un peligro para él.

Amiga, lectora, hermana en la fe, no pierdas tiempo mirando al espejo de la vida y pensando en lo que no eres o no tienes, y mucho menos te dejes atrapar por la comparación. Brilla hoy para Dios, tú eres algo bueno que él hizo, y en Cristo ya estás completa.

El Creador del universo te diseñó. Vive hoy confiada en esa verdad y verás la diferencia. ¡Esa es la vida que Dios diseñó!

Bendiciones en tu fin de semana,

Wendy


Si estás hoy aquí por primera vez, ¡gracias por visitarme! Para recibirl las publicaciones directo en tu buzón, estás invitada a suscribirte. Usa la casilla que aparece arriba a la derecha.  Podemos conectarnos también en Facebook y en Twitter.


miércoles, 22 de octubre de 2014

En busca del tesoro

Mientras estaba de vacaciones hace poco salí temprano una mañana con mi hija a recoger caracoles por la playa. El sol ya calentaba y las olas tranquilas llegaban a la orilla y nos regalaban ese sonido que tanto me gusta. Junto a nosotras había algunos pocos bañistas, y mientras nos inclinábamos a recoger las conchas, por nuestro lado pasaban otros que prefieren esa hora del día para correr y hacer ejercicios. Recogimos varios caracoles, los enjuagamos, nos mojamos los pies en el agua tibia del Golfo y regresamos a nuestra casa temporal.

Durante el día yo pensé varias veces en otras personas que también vi en la playa esa mañana. Caminaban despacio, de un lado a otro, buscando en la arena algo de valor con un detector de metales. Pensé en ellos y también en nosotras, mi hija y yo, caminando muy temprano, un día de vacaciones, en busca de lindos caracoles o algún otro regalo que el mar hubiera traído. Y pensé en mi vida cotidiana, en cuántas veces lucho para salir de la cama en busca de un tesoro, algo de mucho valor que Dios nos prepara cada día si tan solo hacemos el tiempo de buscarlo.

Para seguir leyendo, sigue este enlace. Hoy estoy en Bibliavida.com y en Crosswalk.com. ¡Muchas gracias por acompañarme!

Si estás hoy aquí por primera vez, ¡gracias por visitarme! Para recibirl las publicaciones directo en tu buzón, estás invitada a suscribirte. Usa la casilla que aparece arriba a la derecha.  Podemos conectarnos también en Facebook y en Twitter.

Bendiciones,

Wendy