miércoles, 27 de mayo de 2015

Hablemos de decisiones y corazones {Semana 1, día 2}

¡Hola! Hoy es miércoles y debes haber leído ya el capítulo uno y quizá el dos. ¿Qué tal si pensamos un poco en lo que hemos visto hasta ahora?


Tal vez no habías considerado antes que la sabiduría es un componente esencial tanto para lo pequeño como para lo grande cuando de decidir se trata. Y es muy probable también que ya hayas llegado a la misma conclusión que yo: en este mundo tenemos muchas mujeres inteligentes, pero hay escasez de mujeres sabias.

Por eso quiero preguntarte, ¿le pides a Dios sabiduría para cada día o solo cuando enfrentas algo que no sabes cómo solucionar?

Buscar sabiduría tiene que convertirse en un hábito. Y ya sabemos que la encontramos de dos maneras: pidiéndosela a Dios y buscando en su Palabra lo que él nos ha dado. De ahí que quiera enfatizar algo que mencionamos en el capítulo 1:
Si leemos la Palabra de Dios sin la ayuda del Espíritu Santo, estaremos simplemente leyendo un libro. Necesitamos de él para poder entender las verdades divinas que allí están. Mira cómo lo dice el propio Jesús: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho” (Juan 14:26, cursivas de la autora).
Mi querida lectora, ningún libro tiene el poder para transformarnos como la Biblia, porque es la Palabra de Dios, pero tú y yo necesitamos disponer nuestro corazón a escuchar lo que el Espíritu nos enseñará. Aunque decidamos que queremos ser sabias a la manera de Dios, si no nos sujetamos a él, nada sucederá.

La segunda cosa que quiero resaltar hoy se relaciona con el capítulo 2: ¿Cómo está tu corazón, alineado con Dios? ¿Le sometes a un chequeo diario o estás dejando que la sabiduría del mundo obstruya tus arterias?

Las palabras de Matthew Henry, que citamos en este capítulo al comentar Proverbios 4:26, nos hablan de manera clara y directa: “pon la palabra de Dios en una balanza y lo que has hecho, o estás a punto de hacer, en la otra, y mira si se corresponden; examina si tu camino será bueno ante el Señor y si va a terminar bien”.

Nuestro corazón emocional, espiritual, necesita ser examinado y cuidado, tal y como hacemos con nuestro corazón físico. 

Vamos a conversar
  • Pensando en el versículo de la semana, Proverbios 9:10, ¿por dónde comenzamos para ser mujeres sabias?
  • ¿Qué diferencia existe entre una mujer inteligente y una mujer sabia?
  • Seguro has escuchado la frase “sigue tu corazón”. ¿Qué crees ahora que leíste este capítulo? ¿Será bueno que “sigamos” a nuestro corazón?

Únete a la conversación en la sección de Comentarios, o en la página de Facebook. Recuerda usar la etiqueta #unamujersabia

¡Seguimos avanzando!

Bendiciones,

Wendy 

Para adquirir tu copia del libro, haz clic aquí.

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lunes, 25 de mayo de 2015

Una mujer sabia {Semana 1}

Hola, ¡bienvenida!¡Qué emoción poder compartir contigo el estudio de “Una mujer sabia”! Sé que Dios nos tiene preparadas muchas cosas lindas, y sobre todo, ¡transformación!

¿No sabes de qué trata el libro? En este video te hablo un poquito, no te tomará mucho tiempo verlo y espero te anime a ser parte de este estudio si todavía no te has decidido.

¿Cómo funcionará? Bueno, comencemos por decir que cada semana vamos a tener un versículo para memorizar y este será el de esta semana: Proverbios 9:10



Plan de estudio individual para la semana 1
Esta semana vamos a leer los capítulos del 1 al 3, son cortos así que no te asustes. Y si no tienes el libro todavía, en este enlace puedes descargar gratis el primer capítulo. Para adquirir tu copia, haz clic en este enlace.

Lunes/martes: Lee el capítulo 1, Una mujer sabia, subraya lo que más te impacte y anota en una libreta (o aplicación, o donde prefieras) tus respuesta a las preguntas de la sección Para profundizar. No olvides compartir en las redes también lo que estás aprendiendo, usando la etiqueta #unamujersabia.

Miércoles/jueves: Lee el capítulo 2, Cuida tu corazón. Anota tus respuestas a Para profundizar y únete a la conversación en el blog y en Facebook. IMPORTANTE: Los jueves en la noche, a las 8PM, hora del este en Estados Unidos, tendremos nuestros "Jueves en vivo". Esto será un evento en Facebook. No cuesta nada, solo vamos a encontrarnos allí y conversar... ¡en vivo! 

Viernes/sábado: Lee el capítulo 3, Cuando de hablar se trata. Este viernes, Dios mediante, tendremos un video corto en el blog para resumir la semana. ¡No te lo pierdas! Y no olvides completar la sección Para profundizar porque esto te ayudará a reflexionar y dejar que Dios te hable con respecto a qué cambios necesitas hacer.  

Vamos a conversar
  • Ya que esta es la primera semana, me gustaría conocer un poco el grupo. Cuéntame en la sección Comentarios del blog quién eres y desde dónde nos acompañas.
  • ¿Cuál ha sido hasta ahora la lección que más ha tocado tu vida? 
Recuerda usar la etiqueta #unamujersabia en las redes y unirte a la conversación, somos un grupo de mujeres unidas con un propósito: ¡alcanzar la sabiduría de Dios! 

Así que, ¡ya comenzamos!

Muchas bendiciones y gracias por ser parte de esta trayectoria,

Wendy 

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viernes, 22 de mayo de 2015

Un mal momento no nos define

Hace un tiempo compartí una imagen que decía: La Palabra de Dios siempre es relevante. ¡Y sí que lo es!

¿Conoces esos días en los que te levantas con deseos de martillarte tu propia cabeza porque el día anterior actuaste de nuevo como muchas veces dijiste que no lo harías más? Yo sí. Y justo de esa manera me levanté.


Con mi taza de café y mi Biblia color turquesa me senté a leer en Efesios.  Y llegué a Efesios 3 con esa sensación de querer martillar mi cabeza porque mi esposo y yo tuvimos un desacuerdo tonto, más por mi percepción que por otra cosa.
Aunque soy el menos digno de todo el pueblo de Dios, por su gracia él me concedió el privilegio de contarles a los gentiles acerca de los tesoros inagotables que tienen a disposición por medio de Cristo. (v. 8)
Así me sentía yo, la menos digna de todo el pueblo de Dios... porque ¿sabes algo?, cuando estamos en el ministerio de vez en cuando caemos en la trampa de creer que tenemos que ser dignas, se nos olvida que nunca lo seremos, nunca podremos ganarnos esa etiqueta. Se nos olvida que de vez en cuando fallaremos, que diremos algo que no debimos decir, que no podemos ser perfectas.

Es lo que viene después de esa primera frase del versículo lo que me dio fuerzas para seguir escribiendo, para seguir creyendo al llamado de Dios, a pesar de mí misma: por su gracia.

Todo es por la gracia de Dios. Y punto.

La gracia es aquello que recibimos sin merecer. Dios nos ama por su gracia. Nos levanta por su gracia. Nos usa por su gracia. 

Por la gracia de Dios tenemos acceso a tesoros inagotables. ¡Qué dos palabras para poner juntas!  Tesoros, algo de mucho valor. E inagotables, nunca se acabarán, no son como una cuenta en un banco ni como la juventud a la que muchos consideran divino tesoro. Por la gracia de Dios tenemos acceso a esta fortuna: tesoros inagotables. ¿Qué son? Vida eterna, herencia incorruptible, paz incomprensible, amor perfecto, perdón incondicional. Gracia.

A lo mejor hoy tú te sientes así también. Que no eres digna, que Dios no puede hacer nada bueno contigo. Que no sirves como mamá, o como amiga, o como esposa… ¡mucho menos como sierva del Dios altísimo! ¿Me permites animarte con la misma palabra que me animó a mí?

TODO ES POR LA GRACIA DE DIOS.

No hay nada, absolutamente nada que tú y yo podamos hacer para que esa gracia no nos alcance. Sí, cuando nos equivocamos nos duele, ¡te lo garantizo por experiencia! Pero Cristo no murió en la cruz para que vivamos con actitud de derrota. La cruz es símbolo de victoria y de gracia.

Amiga lectora, todas tenemos “esos días” o “esos momentos”, pero no tienen que definirnos. El mismo Pablo nos lo recuerda: “'Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad'. Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.” (2 Corintios 12:9)

Cuando hoy, o mañana, o la semana que viene, quieras martillarte la cabeza, incluso con razón, recuerda, todavía tienes la gracia de Dios. 

No quiero despedirme sin reiterarte la invitación para el estudio de Una mujer sabia, que comenzamos el lunes. Aquí tienes los detalles. Te pido apoyo en oración por esta jornada y por todas las mujeres que se han dispuesto a decirle sí a Dios y buscar de su sabiduría. ¡Gracias! Y si eres un de ellas, ¡bienvenida a bordo! 

Bendiciones en tu fin de semana,

Wendy 

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miércoles, 20 de mayo de 2015

La única manera de vivir sin temor

Hace tiempo quiero escribir de esto, y lo haré hoy.

Cuando era muy jovencita leí un libro, el testimonio de Joni, y por alguna razón que solo pudiera explicarse con las ideas de una mente adolescente, comencé a pensar que si le decía sí a Dios, sin reservas, podía sucederme algo semejante a lo que pasó con Joni. Si no conoces su historia, te animo a leerla.

La realidad es que el tiempo fue pasando y la lucha seguía escondida dentro de mí. Una lucha que pudiera traducirse como temor. Temor a que Dios, de alguna manera, quisiera traer a mi vida “pruebas” tan difíciles y duras que acabarían con todo.


Tomó años, mucho estudio de la Palabra y sobre todo llegar a conocer bien al Dios en quien he creído, para entender algo: la única manera de vivir libres de temor es cuando comprendemos que Dios nos ama, nos ama infinitamente, y es justo ese amor lo que hace que él solo busque el bien para nuestra vida.

Cuando no tenemos claro este concepto, vivimos presa de los temores que te mencioné arriba, o de muchos otros. Pero mira lo que nos dice el apóstol Juan quien, en mi humilde opinión de alguien que no es exégeta ni erudita, fue de los doce el que mejor entendió que Dios es amor: 
“Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor… En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios” (1 Juan 4: 16, 18).
Dos verdades clave aquí: Primero, Dios nos ama con amor perfecto. Segundo, tenemos que poner nuestra confianza en su amor. De modo que lo primero es de parte de Dios. Lo segundo nos corresponde a ti y a mí. Cientos de predicadores te lo pueden decir, lo puedes leer, pero si no lo crees en tu corazón, de nada valdrá.

Sí, ya sé lo que estás pensando… que incluso a gente que ama a Dios profundamente, que tienen una fe increíble, le suceden cosas duras, difíciles….aparentemente malas. ¿Y qué hacemos entonces con Romanos 8:28?
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. (NVI, cursivas de la autora)
Creo que por en muchos casos hemos interpretado mal el pasaje. Pablo no está diciendo que todo lo que nos suceda será bueno, lindo, fácil, etc. Lo que el apóstol está diciendo es que Dios usará todo lo que nos suceda para nuestro bien, para lograr su propósito en nuestra vida…su voluntad agradable y perfecta. Sucede que nuestro concepto de algo “bueno” no siempre se corresponde con la idea de Dios y es ahí donde vienen nuestras frustraciones y temores.

Sin embargo, si entendemos y creemos que Dios nos ama con amor perfecto, entonces podemos vivir libres del temor, venga lo que venga, porque nada nos podrá separar de su amor. Y al final, será su amor lo que nos perfecciona, lo que nos hace semejantes a Cristo y lo que nos lleva a cruzar al otro lado de la eternidad.

Mi querida lectora, ¿vives víctima del temor, presa? Permíteme hablarte con toda dulzura y honestidad: necesitas aceptar el amor de Dios y esconderte en él. Deja que te envuelva. Atesora esta Palabra en tu corazón: 
“Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes” (Efesios 5:17, cursivas de la autora).
Dios ama a Joni ahora, con el ministerio internacional que tiene, y la amó igual cuando a los 17 años ocurrió su accidente. Su propósito se ha cumplida de una manera inigualable y esta mujer ha bendecido millones de vidas. No soy quién para decirlo, pero quizá si Joni no fuera cuadripléjica, su vida no hubiera tenido el impacto que hemos visto. No lo sé, pero sí sé que ella confía en el perfecto amor de Dios. Y ha vivido para darle gloria.

¿Y sabes? De eso se trata. No de que Dios cumpla todos nuestros sueños sino de que nosotras vivamos los sueños de Dios.

Vivimos en un mundo caído, donde suceden cosas que nos dejan sin habla, que nos hieren, nos enferman. Pero tenemos la promesa del amor inagotable de Dios. Lee los Salmos y verás cuántas veces se menciona “tu amor inagotable”.

Sé libre hoy, hija de Dios, porque él te ama; y porque te ama, solo buscará tu bien. Confía en su amor.


Bendiciones,

Wendy 

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El lunes comenzamos el estudio en línea de "Una mujer sabia". Todavía estás a tiempo de sumarte. Todos los detalles en este enlace