lunes, 6 de julio de 2015

¿Y qué hace una mujer de Dios cuando el mundo parece girar al revés?

¡Feliz lunes y comienzo de semana! Ante todo quiero agradecer a aquellas de ustedes que tomaron de su tiempo para completar la encuesta. Sus respuestas me serán de mucha ayuda. Igualmente dar las gracias a todas las que a raíz de esto me enviaron mensajes con palabras de mucho aliento para seguir adelante y perseverar con el llamado que Dios me ha hecho a escribir y enseñar su Palabra

¿Sabes? Perseverar no siempre es fácil, requiere sobre todas las cosas mucha convicción. Y estos son tiempos en que necesitamos ambas cosas, perseverar y tener convicción.


La semana pasada el Tribunal Supremo de los Estados Unidos tomó una decisión que redefine por completo el concepto de matrimonio y familia para este país. A los pocos días ya daban la noticia de unas personas pidiendo una licencia matrimonial para una relación de poligamia. Y dado el curso de las cosas, no me extraña que en breve escuchemos de pedofilia y otras cosas inimaginables. Sin embargo, hoy no vengo a hablarte exactamente de este asunto, aunque sí es lo que me motiva a escribir.

Hoy quiero hablarte de nuestro rol como mujeres de Dios en una sociedad, no importa dónde vivas, que cada vez se aleja más de los principios bíblicos y busca dar cabida al desenfreno y el humanismo en su máxima expresión.

¿Qué vamos a hacer? Dejar caer los brazos y echarnos a llorar, aunque ganas no nos falten, realmente no resolverá nada. Las batallas políticas, muchas veces necesarias, poco prometen porque en esas esferas todo cambia casi tanto como la dirección del viento. Emigrar tampoco resuelve el problema porque aunque haya mejoras financieras y hasta sociales en otros horizontes, los problemas morales son denominador común en todas  las economías.

¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos cuando en realidad quisiéramos huir y mudarnos a un planeta deshabitado para empezar desde cero y no tener que lidiar con todos estos desastres? La respuesta te la di al principio, necesitamos perseverar y tener convicción, o tener convicción y perseverar.

Verás, tú y yo como mujeres de Dios, que quieren vivir en su diseño, tenemos que estar convencidas de lo que creemos y por qué lo creemos. No se puede amar a Dios e ignorar la Biblia, su Palabra. ¿Cómo lo sé? Jesús mismo lo dijo: “Si me aman, obedezcan mis mandamientos” (Juan 15:31). Pero no se puede obedecer lo que uno no conoce. Y no se puede tampoco escoger qué obedecemos y qué no. Es un paquete de “todo incluido”. Mujer de Dios, para poder resistir en estos tiempos de total confusión y derrumbe tenemos que pararnos firmes en los principios que Dios ha establecido. ¡No te dejes confundir! Dios no ha cambiado, no lo hará, y tampoco su Palabra. Lo que se escribió hace miles de años, sigue estando vigente.

Una mujer de Dios conoce la Palabra de Dios y escoge vivir de acuerdo a los principios establecidos en ella. Una mujer de Dios persevera en inculcar esos principios a sus hijos y no deja que sean las escuelas quienes enseñen valores morales a sus hijos. Ni la televisión, ni el Internet, ni ninguna otra cosa.

Yo crecí en un sistema totalitario pero ni los gobiernos ni los tribunales nos pueden impedir sembrar la Palabra en el hogar, enseñarla cada día, vivir en obediencia a ella y honrarla.

Perseverar cuando el mundo quiere girar al revés no es fácil, pero ¿de dónde sacamos que seguir a Cristo sería fácil? Esto fue lo que Pablo le dijo a Timoteo: “Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar (1 Timoteo 4:2, cursivas mías). Persiste, es decir persevera… ya sea oportuno o no. Tenemos que perseverar en hacer aquello a lo que fuimos llamadas, compartir con otros la esperanza que ya nosotras tenemos: Jesucristo.

¿Qué hace una mujer de Dios cuando el mundo grita que somos unas anticuadas, extremistas, intolerantes? Perseveramos. Perseveramos en orar por nuestras familias porque esta batalla por la familia tiene que empezar de rodillas. Perseveramos en orar por nuestras comunidades, por nuestros países. Perseveramos en buscar oportunidades para que Cristo brille a través de nuestro actuar y de nuestras palabras. 

Lamentarnos, deprimirnos y quejarnos no va a resolver nada. Pararnos en la brecha, con convicción, y decididas a perseverar hasta el final marcará toda la diferencia del mundo. Y si tú y yo escogemos esto, estoy segura de que habremos escogido lo que agrada a Dios y tendremos su apoyo completo.

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.«Pues, dentro de muy poco tiempo,Aquel que viene vendrá sin demorarse… Mis justos vivirán por la fe.
Pero no me complaceré con nadie que se aleje».Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.» 
(Hebreos 10:35-39)

Mi querida lectora, busca ser una mujer de convicción. Estudia la Palabra, atesórala en tu corazón. Y luego, persevera en vivir de acuerdo a ella y podrás disfrutar del diseño de Dios.

Bendiciones,


Wendy

Acabas de leer "¿Y qué hace una mujer de Dios cuando el mundo parece girar al revés?", ¡te invito a dejar tu comentario   
  

viernes, 3 de julio de 2015

Hoy quiero pedir tu ayuda

¡Feliz viernes!

Hoy tengo un pedido especial para ti. Desde que comencé esta página mi oración y deseo han sido que pueda bendecir tu vida y que Dios la use que podamos aprender juntas a vivir como él lo diseñó. Sin embargo, como en todas las demás cosas de la vida, debemos tratar de mejorar lo que hacemos y cómo lo hacemos.


Por eso hoy quiero pedirte una porción muy corta de tu tiempo para completar una encuesta. Con esto me ayudarás a tener una mejor idea de cuáles son las necesidades que tienes como lectora de este blog. Además me ayudarás a desarrollar contenido que sea más relevante a esas necesidades. Pero para esto necesito conocer un poquito más sobre ti.

Valoro mucho tu opinión para el desrrollo de esta página. La encuesta es completamente anónima y no te tomará ni cinco minutos. (El enlace está debajo.)



Muchas gracias de antemano y que tengas un buen fin de semana. Si vives en los Estados Unidos, ¡Feliz 4 de julio!. No dejemos de orar por este país.

Bendiciones,

Wendy

Acabas de leer "Hoy quiero pedir tu ayuda", ¡te invito a dejar tu comentario 


lunes, 29 de junio de 2015

Para los días en que andes cabizbaja

Había estado muchas veces en ese lugar. Y regresaba otra vez.  Dolida, no por las palabras dichas sino por las no dichas. A veces eso duele tanto o más. Quizá un tanto decepcionada. Batallando por ver entre lo oscuro de la confusión de sentimientos y expectativas.

¡Sálvame! ¡Sálvame, Jesús!


Hace muchos años ya que conozco a ese Salvador, pero aquel día otra vez clamé desde lo profundo de mi ser: “¡Sálvame!” Y sin entrar en mucha teología, no estaba clamando por la salvación de mi alma en términos de vida eterna. Eso quedó sellado el día en que rendí mi vida a Cristo bajo la sombra de un árbol en mi primer año de la universidad.  No, ese día clamaba por salvación de esos sentimientos que me ahogaban, que me pesaban tanto que no me dejaban respirar, que batallaban por ahogar toda alegría y me dejaban sintiéndome sola.

Salvador…del griego soter {salvador, liberador, preservador}, cuyo origen quiere decir: guardar, mantener sanos y salvos, rescatar del peligro o destrucción.

Ese era el Salvador que yo necesitaba en ese momento, el mismo de quien Juan dijo: “Y nosotros hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para ser el Salvador del mundo”. Necesitaba que me salvara, me guardara, que me rescatara… de mí misma, de mis pensamientos, de mis sentimientos, de mis falsas expectativas {algo que en otro día tocaremos}, del dolor.

¿Sabes de qué hablo? Quizá te has sentido o te estás sintiendo así. La vida, el día a día, te pesa mucho, te agobia. Lo dicho, lo no dicho, lo soñado que no se cumplió, la meta que no se alcanzó…te aplastan. Y por un instante te sientes como una hormiga triste y cabizbaja.

Sí, son momentos de la vida, experiencias. Pero tenemos un SALVADOR. Alguien que cuando fue clavado en la cruz no solo te dio entrada a la vida eterna y te reconcilió con el Dios Creador del Universo, sino que además vino para guardar, rescatar tu vida en medio del día a día.

Mira las palabras proféticas de Sofonías con respecto a la venida de ese Salvador, Mesías:
 «¡Ánimo Sión! ¡No temas!
Pues el Señor tu Dios vive en medio de ti.
Él es un poderoso salvador.
Se deleitará en ti con alegría.
Con su amor calmará todos tus temores.
Se gozará por ti con cantos de alegría».
La vida pesa, pero Dios nos dice: “¡ánimo, no temas!” Y todavía más asombroso, él vive en medio de ti, en medio de mi, en medio del día que a veces agobia, en medio de las cosas que nos hacen andar cabizbajas. Él es un Salvador poderoso. Esa frase también pudiera traducirse “guerrero que da la victoria”. Él nos da la victoria sobre todo lo que nos aplasta.  Y con su amor calma todos mis temores, tus temores. Relee esa frase otra vez. Con su amor Dios calma mi temor, con su amor me consuela cuando el sueño no se cumplió, con su amor me abraza cuando otra vez caigo ante la oscuridad del pecado, con su amor calma mi temor ante la perspectiva de lo desconocido… Con su amor tan grande que lo llevó a la cruz, a soportar la muerte, ¡a vencer para salvar!

Y no termina ahí sino que se goza con cantos de alegría. ¿Te imaginas? El Dios del cielo, a quien muchas veces presentamos nuestra ofrenda de cantos, se goza por ti y por mí.

Sí, él es un Poderoso Salvador que espera que le digamos “sálvame” en cualquier circunstancia, eso es parte de su función. Dios no espera que conquistemos solas los montes, él quiere acompañarnos, él quiere salvarnos. Él es el guerrero poderoso que nos da la victoria cuando luchamos con los sentimientos de hormiga, él es poderoso para salvar, vive en medio nuestro y nos calma con su amor.

Me lo demostró una vez más. Fue el Salvador en medio de mis luchas, me mostró la verdad a la luz de su Verdad y cambió mi perspectiva de hormiga cabizbaja a hija amada. Y lo puede hacer hoy también contigo.

Bendiciones en tu nueva semana,

Wendy

Acabas de leer "Para los días en que andes cabizbaja", ¡te invito a dejar tu comentario 


lunes, 22 de junio de 2015

Nuestra meta cotidiana {Una mujer sabia, conclusión}

¡Feliz lunes!

Me parece increíble que hayamos llegado ya al final del estudio de “Una mujer sabia”. Honestamente, las semanas se me fueron volando, ¿y a ti?

El deseo de mi corazón es que este estudio haya sido de bendición para tu vida y tu caminar con Dios. La experiencia de los “Jueves en vivo” fue realmente especial y doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de interactuar con muchas lectoras que ahora, aunque no nos hemos visto en persona, ya siento como que nos conocemos un poco más.


Pero la búsqueda de la sabiduría, evidentemente, no termina aquí. Será un empeño diario, pero Dios nos ha prometido darnos sabiduría, si se lo pedimos; y también nos ha ordenado que pongamos en práctica lo que aprendamos de su Palabra. De modo que en gran medida depende de nosotros y nuestra disposición. Aunque ser una mujer sabia no es misión imposible, tampoco es algo que se logre de un día para otro.

Tendremos días en que seremos más sabias que otros. Es parte del proceso. No te martirices pensando que fracasaste porque quizá no fuiste sabia al hablar, o no escuchaste, o no fuiste de bendición para tu esposo, o le fallaste a una amiga. Mira mejor al fracaso como una oportunidad de aprendizaje, toma notas en tu mente (e incluso en tu diario si lo tienes) y pídele a Dios que te ayude para vencer la próxima vez. El enemigo tratará de mantenerte en un estado de culpa, haciéndote creer que nunca podrás ser esa mujer sabia que anhelas, ¡no le creas! Él es un mentiroso por excelencia. Tú y yo podemos perder una batalla, pero la guerra Jesús ya la ganó. En esa verdad tenemos que vivir confiadas y levantarnos cada día con el deseo de agradar a Dios, buscar su dirección y esforzarnos para alcanzar la meta que él nos ha puesto. Y parte de esa meta es llegar a ser mujeres sabias.

Ahora, al terminar de leer el libro, ¡me encantaría escuchar tus comentarios! Puedes dejar tu opinión en amazon ¡Te lo agradezco mucho! Y si todavía no tienes el libro, sigue este enlace para adquirir tu copia.

Si decides estudiarlo en grupo con amigas, en tu iglesia, no dejes de contarme y mandarme fotos. ¡Será de mucha alegría!

Por esta semana me voy a tomar un pequeño descanso y no publicaré más en el blog. Siempre compartiré algo en las redes así que de algún modo seguimos conectadas.

Muchas gracias por haber sido parte de esta trayectoria. ¡Espero que podamos repetirla! Entre tanto, que Dios te bendiga mujer, y sigue adelante.

¡Escuchen cuando la Sabiduría llama! ¡Oigan cuando el entendimiento alza su voz!»Y ahora, hijos míos, escúchenme,pues todos los que siguen mis caminos son felices.Escuchen mi instrucción y sean sabios;no la pasen por alto.¡Alegres son los que me escuchan,y están atentos a mis puertas día tras día,y me esperan afuera de mi casa!Pues todo el que me encuentra, halla la viday recibe el favor del Señor.Proverbios 8:1, 32-35

Hasta el próximo lunes,

Wendy

Acabas de leer "Nuestra meta cotidiana {Una mujer sabia, conclusión}", ¡te invito a dejar tu comentario