10 años

Para Gardel 20 años no era nada...me imagino que 10 mucho menos. Pero no para mi esposo y para mí. Hoy hace 10 años que salimos de Cuba. ¡Cómo ha llovido desde entonces!
En enero 19 de 2001 llegamos a Toronto, Canadá. Con una temperatura bajo cero y tanta nieve que desde el avión yo creía que habíamos llegado a Alaska. Solo cuando ya estábamos muy cerca del aeropuerto fue que pude ver la ciudad y la CN Tower alzándose sobre el horizonte de esa bella metrópoli.
A partir de ese momento comenzamos a dar pasos, prácticamente a ciegas, en un mundo tan nuevo y diferente que yo me sentía como una hormiguita en medio de la selva. Dios fue fiel, nos envió "ángeles", gente muy querida que nos tomó de la mano y nos ayudó a enfrentar la nueva vida. Prefiero no poner los nombres para no dejar a nadie fuera, pero a todos los llevamos en el corazón.
En Canadá aprendimos muchas cosas de cómo vivir "en el primer mundo". Tuvimos la oportunidad de servir a Dios en una congregación que nos recibió con brazos abiertos sin conocernos. Hicimos amigos que hasta el día de hoy tenemos.
Aunque ahora todo parece fácil, no fue así. Aquel apartamento de la calle Bold vio muchas lágrimas rodar por mis mejillas. Sus paredes escucharon muchas oraciones. Pero las lecciones que Dios me dio en esa etapa son un tesoro que guardo. Él me mostró más de una vez que mi vida está en sus manos. Nuestro matrimonio creció porque al estar en terreno desconocido nos acercamos más el uno al otro y por primera vez aprendí que mi esposo es y será siempre mi mejor amigo terrenal. Esa etapa me hizo madurar como ninguna otra. Ahora miro atrás y me doy cuenta cómo era necesario que viviéramos todo aquello. Todo lo que Dios hace es perfecto, no me queda duda. Canadá tendrá siempre un lugar especial en nuestro corazón.
Y bien, ahora estamos en Estados Unidos, donde el comienzo tampoco fue fácil pero ya teníamos la experiencia vivida y eso ayudó mucho.
En este país han nacido nuestros hijos. De él somos ciudadanos y lo amamos como tal. Cuando uno emigra no rompe con su país de origen pero, en mi opinión, debemos abrazar el lugar que nos recibe y ser ciudadanos dignos, dispuestos a hacerlo un país mejor, y como ciudadanos del cielo, a marcar también una diferencia.
Si tuviera que resumir estos diez años en una frase sería esta: Dios es fiel. Sus promesas para sus hijos son reales y no fallan. La mano de Dios ha estado en nuestras vidas a cada momento. Si les cuento todas las experiencias, no terminaría nunca, pero es real. Él ha sido nuestra provisión, nuestra guía. Y lo mejor, sé que lo seguirá siendo.
La mayoría de ustedes que leerán esto también son emigrantes. Y sé que tienen sus propias experiencias. No las olvidemos, contemos a otros lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. En los tiempos difíciles, recordar las victorias del Señor en nuestra vida nos dará aliento para seguir y nos reafirmará lo que dice Jeremías 20:11, "Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza".


Les dejo un recuerdo gráfico. Nuestra primera visita a las cataratas del Niágara, abril de 2001.

Comentarios

  1. Wendy: Felicidades por tu aniversario y por este lindo blog que has comenzado. Te deseo lo mejor y si necesita algunos "tips" para promoverlo, déjame saber y conversamos. Hoy publiqué mi post número 516. Solo te recomiendo que publiques por lo menos una vez por semana y, si es posible, siempre el mismo día. Te envío un fraternal saludo, grande, para que lo compartas con Abelito.

    Joel

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