Me quiere, no me quiere, me quiere...


Seguro recuerdas ese juego de niños. A veces con flores, otras contando los vagones de un tren (como pasaba en mi escuela porque estaba junto a la línea del ferrocarril), etc. Pero a veces seguimos el juego toda la vida. Y estoy hablándote de las relaciones y nuestras expectativas.

Cuando tenemos una relación, no importa si es de amistad, familiar o amorosa, tenemos que tener cuidado con nuestras expectativas porque si estas no son realistas y equilibradas nos llevan a a dudar de la relación y hasta pueden destruirla.

El primer problema está cuando esperamos que la persona sea "como nosotros". Imposible. No será así ni con los hijos. Ellos tienen, por cuestión de genética y de medio ambiente, muchos rasgos similares a los nuestros, pero son personas diferentes. Cuando esperamos esto de ellos nos frustramos nosotros y los frustramos a ellos.


Otra problema está en tener expectativas poco realistas o inhumanas. ¿Por qué esperamos perfección de parte de otro ser humano cuando nosotros mismos estamos llenos de defectos y sabemos que no hay nadie perfecto? ¿Por qué ponemos ese peso sobre los hombros de otra persona? Soy alguien a quien le gusta mucho la excelencia, me encantan las cosas bien hechas. Pero también soy alguien que ha luchado con el "perfeccionismo". El perfeccionismo hace muy infeliz al que lo experimenta, lo amarga, y a los demás los aleja porque no deja espacio para ser humano. Persigue la excelencia en todo lo que hagas pero ten cuidado de no dejarte cegar por la ilusión de un mundo perfecto. No existe. Ten expectativs realistas o serás esclavo de la insatisfacción.

Y lo último que quiero decirte: No llenes tus relaciones de expectativas que solo Dios puede cumplir. A veces queremos que otras personas, incluyendo a nuestros esposos (o esposas si eres hombre y estás leyendo esto), sean una versión humana de Jesús. Hay espacios en tu vida que solo Jesucristo puede llenar. Hay anhelos de amistad que ni el mejor amigo terrenal podrá satisfacer. Hay heridas que solo Dios con su mano podrá cerrar. Hay un tanque de amor que solo rebosará cuando se llene del Amor hecho carne, Jesús.

Así que, la próxima vez que sientas que tus expectativas no se han cumplido, piensa en estas tres cosas antes de dar el veredicto final.

Comentarios

  1. Gracias Wendy, reconozco que he caído en esta situación, ciertamente me ha hecho daño y me he sentido mal, lo he identificado y con la ayuda de Dios cada vez me siento mas libre. Como tu dices todos somos diferentes; pero especiales y debemos apreciar los valores de los demás.Tus palabras me han servido de mucho. Bendiciones.Mariela

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