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Mostrando entradas de febrero, 2011

El adivino

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No sé tú pero yo llegué al matrimonio con una lista, aunque quizá no estaba consciente de ella. Era una lista de todo lo que mi esposo debía ser: amigo, amante, consejero profesional, experto en relaciones humanas, licenciado en organización, doctor en problemas emocionales, contador, y muchas otras cosas más, pero sobre todo, adivino. 
Sí, adivino. No para que adivinara mi futuro, sino adivino de mis pensamientos, emociones y reacciones. Yo quería que con solo mirarme él supiera lo que yo estaba pensando. Que sin yo decir nada él pudiera, de alguna manera “sobrenatural”, saber si estaba triste, preocupada, cansada, frustrada, dolida, etc. 
Recuerdo más de una discusión que comenzó porque él no había “adivinado” lo que me pasaba. Me encerraba en mi mundo, muy frustrada y resentida, preguntándome cómo era posible que este hombre, al que yo amaba tanto y que sabía me amaba igual, fuera tan insensible a mi problema o a nuestro problema. Sin querer estaba creando un vacío y no estaba dispue…

La belleza cuesta

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La belleza cuesta. Eso es algo que las mujeres sabemos muy bien. Cuesta dinero. Cuesta tiempo. Cuesta sacrificio (ejercicios, dieta, zapatos muy altos y hasta incómodos pero que lucen bien, etc.). Cuesta perseverancia. La belleza externa nos cuesta. Sin embargo, a pesar de todo esto la perseguimos, en una medida u otra. Todavía no he conocido a la primera mujer que le guste estar mal arreglada o fea.

Pero la belleza exterior tiene un problema, por más que nos esforcemos, es efímera. Al final de la jornada, se va, se deteriora, cambia. A pesar de todo el dinero, el tiempo y el sacrificio que le dedicamos.

Lamentablemente, no hacemos lo mismo con la belleza interior. ¿Cuántas veces empezamos nuestro día sin haber dedicado un tiempo para estar a solas con nuestro Dios? Sin embargo, casi ninguna mujer (excepciones hay en todo) sale de su casa despeinada o desarreglada, y si lo hace, bueno…para eso están las luces rojas del semáforo, ¿no? ¡Cuidado! La bolsa con el maquillaje es indispensab…

Un libro que me leí

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Si la memoria no me falla, el libro que hoy te propongo fue la primera novela cristiana que me leí. Era una adolescente y la encontré husmeando entre los libros que había en casa de mi abuela paterna. Me gustó tanto que la leí dos veces seguidas.
Te estoy hablando de En sus pasos, una obra de Charles M. Sheldon que hoy se considera un clásico de la literatura cristiana.
Fue escrita en 1896 pero las ediciones actuales utilizan un lenguaje más contemporáneo para facilitar la lectura. (La edición que yo leí debe haber sido publicada entre 1940-1960, tendría más de 20 años…pero entonces era un tesoro porque en esa época en mi país prácticamente no había libros cristianos.) El libro ha vendido más de 30 millones de copias y ocupa el número 39 entre los de mayor éxito de venta de todos los tiempos.
La trama de la novela gira alrededor de la pregunta que, durante un año, deciden hacerse los personajes antes de tomar cualquier decisión: «¿Qué haría Jesús en mi lugar?» Todo esto se genera luego…

Entre col y col...un toque de Italia

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Sobre el mostrador de mi cocina tengo un libro que me regalaron hace un tiempo ya. Son recetas de Betty Crocker (por cierto, no es una persona real sino un ícono de la empresa General Mills). En fin, una de mis recetas favoritas en este libro te la comparto a continuación. Es fácil de hacer y deliciosa. Quizá la has probado en restaurantes. Desde Italia, Pollo al Marsala. Buon appetito!
Pollo al Marsala
4 mitades de pechugas de pollo sin hueso (apróx.1¼. Lb., se puede comprar las que vienen cortadas en filetes finitos) ¼ taza de harina de trigo ¼ cucharadita de sal ¼ cucharadita de pimienta 2 cucharadas de aceite de oliva o vegetal 2 dientes de ajo cortados en trocitos pequeños ¼ taza de perejil fresco cortado o 1 cucharada de perejil en hojuelas 1 taza de champiñones frescos cortados (yo prefiero los portobello pequeños) ½ taza de de vino Marsala para cocinar
Aplaste las mitades de las pechugas hasta que queden finas, ¼ de pulgada de grosor. Mezcle la harina, la sal y la pimienta y …

Una lista de 10

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Me gustan las listas y cuando pensaba en qué escribir para hoy, le pedí al Señor que pudiera compartir algo de mi propia experiencia. Esto fue lo que salió. Una lista de diez cosas que aprendí con mi hija, que es la mayor, y que han facilitado mucho mi tarea de madre en la segunda vuelta con el varón. Espero que te sirva de aliento, y si te animas, te invito a que añadas otras cosas que has aprendido tú.
Las malas noches llegan a su fin.El tiempo se va rápido, y con él nuestros hijos, hay que aprovechar cada minuto.No se pueden dar todas las batallas, escoge las que realmente meriten el esfuerzo.No des por sentado que entendieron lo que dijiste, a veces usamos palabras muy comunes para los adultos pero totalmente extrañas para los niños.No se mueren si comen fuera de horario o si no se comen todo el plato que les servimos, ni siquiera si vuelan una comida porque no tenían hambre. Cuando el tete (chupete) cae al piso, la ley de los 3 segundos evita mu…

Los amigos

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Tal vez has escuchado esta frase antes: "La familia es la que te toca, los amigos los escoges tú". Muy cierto, ¿verdad? Para mí los amigos son un tesoro especial, sobre todo porque soy única hija y el espacio que ocuparían los hermanos lo he llenado con buenos amigos. 

He conocido casos de “llaneros solitarios”, gente que va por la vida pensando que no necesita amigos… ¡qué triste y qué tremendo engaño! Dios mismo, que es el Creador de todo, cuyo poder es ilimitado, valora la amistad. Y quizá nunca lo habías pensado, pero te muestro algunos ejemplos. Cuando Jesús estaba en Getsemaní, justo antes de que lo apresaran para ser crucificado, pasó un tiempo orando a su Padre, eso casi todo el mundo lo sabe. Pero hay un detalle que se nos escapa muchas veces, les pidió a Pedro, Jacobo y Juan que le acompañaran mientras él estaba allí. ¿No podía haber ido solo? Por supuesto, pero la compañía de esos amigos queridos haría que ese momento difícil fuera más llevadero. Dios consideró a A…

El saco

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Hace unos días mi hija llegó de la escuela con varios libros que había sacado de la biblioteca. Pero el que traía en la mano enseguida llamó mi atención, supongo que fuera en parte ese “sexto sentido” que siempre he dicho que tenemos nosotras las mujeres.

El libro era sobre animales pero algo me parecía sospechoso. Para no dilatar la historia, luego de leer la contraportada y buscar un poco de información, mis sospechas quedaron corroboradas pues la autora es parte de un llamado movimiento espiritual que no compartimos.

Por supuesto, ahí mismo llegaron las quejas de mi primogénita que entonces tenía 7 años: “qué tiene de malo el libro”, “yo me lo quiero leer”, “son solos osos”, etc., etc. Y ahí mismo también tuve que pedirle a Dios sabiduría, en una oración más rápida que la luz, y darle una explicación.

Le dije que nuestra mente es como un saco, y nosotros tenemos que ser muy cuidadosos con lo que vamos a echar en él. ¿Serán cosas buenas, que agraden a Dios? ¿Cosas que nos hagan crece…

Un libro que me leí

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Decidí que voy a dedicar los dos miércoles restantes de febrero a la ficción puesto que de ese género hemos estado hablando, y ya en marzo dirigiremos la brújula en otra dirección.

Al borde del Apocalipsis es la propuesta de hoy. Una novela de Tim LaHaye, el conocido autor de la serie Dejados atrás [Left Behind], y de Craig Parshall.


Es una novela de suspenso donde las maquinaciones políticas y las profecías del fin de los tiempos se entrelazan y nos mantienen en tensión de principio a fin. Esta trama va matizada también con conflictos familiares y búsqueda espiritual. Digamos que tiene un poco de todo, como la vida real. 

Se desarrolla en los Estados Unidos, en un momento en que el dinero en efectivo escasea, la deuda con China llegó a niveles que sobrepasan la imaginación y la libertad religiosa es cosa del pasado.

El personaje principal, Joshua Jordan, es un héroe nacional de la fuerza aérea, ya retirado, que ahora se dedica a la industria de armamentos y junto con su compañía ha dise…

Entre col y col...sabor hawaiano

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Esta receta mi mamá la hacía cuando yo era niña y me gustaba mucho. Luego la aprendí a hacer y aquí te la comparto. Las cantidades son para una sola ración pero puedes modificarla.


Bistec de jamón estilo hawaiano

1 bistec de jamón (se puede usar alguno que ya venga cortado, o comprar jamón cocido y cortarlo como de media pulgada de grosor)
1/4 de taza de azúcar moreno
1 cucharada de mostaza
2 rodajas de piña, natural o en conserva

Mezcla el azúcar con la mostaza. Unta la mezcla al bistec de jamón y cocínalo en la plancha o sartén caliente, ligeramente engrasado, hasta que se dore por ambos lados y el azúcar se derrita. Casi al momento de servir, dora la piña en la misma salsa que deja el jamón y luego la pones encima del bistec. Vierte sobre ambos el resto de la salsa que quedó en el sartén.

Alternativas: Puedes usar chuletas de jamón ahumadas. También se puede añadir 1/8 de cucharadita de clavo de olor machacado a la mezca de azúcar y mostaza. Bon appétit!!

Televisión de un solo canal

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Cuando era una adolescente vi una serie televisiva española donde uno de los personajes principales, una chica joven, decía a menudo: “El matrimonio es como tener televisión con un solo canal”.  En las mentes jóvenes las cosas se graban fácilmente, y en la mía se quedó indeleble. (Por eso debemos ser muy selectivos con lo que vemos y ven nuestros hijos.)
Crecí en un país con una tasa de divorcio altísima, mis padres fueron parte de esas estadísticas también. Así que al escuchar aquella frase de “televisión con un solo canal”, yo pensaba que tal vez el personaje tenía razón.
Bueno, hoy hace 17 años que mi “canal exclusivo” me dijo por primera vez que me quería. A esas alturas de mi vida ya yo había decidido que la televisión con muchos canales no era la opción que quería para mi futuro.
Nos ha tocado vivir una generación donde el matrimonio cada vez es más denigrado, ignorado y hasta burlado. Dondequiera que miramos se nos proponen alternativas al  mismo. Y lo peor del caso es que una …

¡Salta!

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Thomas Alva Edison cumpliría hoy 164 años. Considerado uno de los más prolíferos inventores de la historia, la perseverancia de este hombre fue asombrosa. El número de veces que intentó y falló hasta lograr lo que hoy nosotros conocemos como el bombillo incandescente es incierto. Algunos hablan de miles. Pero lo cierto es que lo logró y fue el precursor de la distribución de la luz eléctrica en los Estados Unidos y un empresario increíble que fundó 14 compañías, entre ellas General Electric. Este hombre estudió con su mamá en la casa porque en la escuela dijeron “que no estaba bien de la cabeza” y padeció problemas de audición desde pequeño.
Bueno, ¿y por qué te estoy hablando de Edison? Pues porque hoy quiero animarte a perseverar o a dar ese salto que hace tanto estás contemplando y posponiendo.
Dios nos enseña en su Palabra que ni la edad, ni los obstáculos, ni siquiera los fracasos, pueden limitarnos. Te pongo algunos ejemplos que a lo mejor has pasado por alto. Cuando Caleb conqu…

Entre col y col...¡papas!

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Mi problema con la cocina es seguro el de muchas mujeres del siglo veintiuno: poco tiempo y el deseo de tener un menú variado y saludable cada día. A mí me gusta probar cosas nuevas e intento que mis hijos aprendan a hacerlo también.
La receta de hoy me la encontré un día por casualidad y se ha convertido en un éxito familiar. Lo mismo con amigos que la han probado y con otros a quienes se las he recomendado les encanta. Es súper fácil y rápida. Bon appétit!
Papas asadas con cebolla
1 sobre de sopa de cebolla en polvo (yo uso el de marca Lipton) 4 papas medianas (unas dos libras, preferiblemente rojas, cortadas en trozos grandes) 1/3 taza de aceite de oliva
Precalienta el horno a 425° F (220° C). En una bandeja para asar de 13 x 9 pulgadas combina todos los ingredientes.Hornea, revolviendo de vez en cuando, durante 35 minutos o hasta que las papas estén blandas y doradas.

Un libro que me leí

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Como ya se está haciendo costumbre, los miércoles quiero hablarte de algún libro que haya leído y que tal vez pudiera interesarte a ti. Y como la semana pasada en los comentarios, sobre todo en FB, se mencionó mucho otra novela que hace un tiempo pasó por mis manos, decidí entonces hablar de Aun ahora de Karen Kingsbury.

Primero te cuento un poco de la autora. Karen Kingsbury es considerada “la reina de la ficción cristiana”. Ha escrito más de 50 novelas, 10 de las cuales han llegado al número uno en las listas nacionales. Además es una oradora muy popular en eventos de mujeres. Un dato interesante, ¿recuerdan a Francine Rivers, la autora de la semana pasada? Bueno, luego de leer uno de sus libros Karen se sintió llamada a incursionar en la ficción
La novela Aun ahora es parte de la serie “Lost Love” [Amor perdido]. Si hubo algo que me gustó al leerla fue lo genuino de los personajes. Cualquiera de nosotros pudiera ser parte de esa historia. La trama nos lleva al pasado y al presente de…

Palabras

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Cuando era pequeña mi abuela paterna siempre me decía: “Recuerda que las palabras son como el agua, una vez que se derraman, no se pueden recoger”. Tantas veces me lo repitió que nunca se me ha olvidado. Creo que las palabras han causado más daño en el mundo que todas las guerra juntas. Piensa un momento y sé que estarás de acuerdo. Las palabras tienen el poder de hacernos crecer o de aplastarnos. Con palabras podemos animar o podemos echar por tierra sueños e ilusiones. Las palabras pueden dar vida o matar. Basta que repitas a alguien lo suficiente algo negativo y terminará creyéndolo, especialmente si se hace desde pequeño. ¿Cuántas personas van por el mundo convencidas de que no pueden lograr nada porque alguien se encargó de sembrar, con palabras, esa idea?
Mira lo que escribió Santiago el apóstol sobre el tema: “El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable,…

Ser o no ser

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“Ser o no ser, esa es la cuestión”, célebre frase de William Shakespeare en Hamlet que muchos han citado siglos después de escrita. Y a propósito del llamado “mes del amor”, quiero traerla a colación.
Cuando somos adolescentes empezamos a hacer largas listas de lo que queremos encontrar en el príncipe azul o en la chica perfecta. Algunos las hacen en la mente y otros más románticos las plasman en papel. Las listas incluyen desde el color del pelo, los ojos, la profesión, los gustos musicales y la ortografía, hasta rasgos del carácter y la personalidad. Todo depende de quién la esté haciendo. Estoy segura de que si te detienes a pensar, podrás recordar tu propia lista. Y sin mucho esfuerzo, seguro hasta puedes hacer un inventario y ver si la lista se convirtió en realidad.Bueno, si eres un ser humano del planeta Tierra, me atrevo a afirmar que la lista quedó ampliamente insatisfecha. Y si no tenemos cuidado, de ahí a la frustración y la amargura no habrá más que un paso. 
Entonces, volvi…

El monstruo verde

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El monstruo verde se muda sin avisar. Sin pedir permiso se acomoda y empieza a reclamar como suyo el territorio ajeno. El monstruo verde no hace distinción de edad, sexo, profesión, nivel educacional ni estatus social. El monstruo verde es sutil y persuasivo. No tiene rostro pero su voz es clara e insistente. El monstruo verde tiene un nombre que lucha por enmascararse: envidia.

¿Y quién no lo conoce? Es tan viejo como el mundo. Tanto así que fue el autor del primer asesinato registrado en la historia. Caín mató a Abel por envidia.

Tú y yo lo conocemos también."Si yo tuviera ese trabajo.....", "si ganara tanto dinero como ________", "si tuviera la casa de _____", "si mis hijos fueran como _______", "si yo usara la talla de ________", "si yo hablara como _______", "si fuera tan bonita como ______", y la lista puede seguir interminablemente porque el monstruo verde no tiene fin. Si lo dejamos.

Podemos justificar este sen…

Un libro que me leí

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Si te gusta la ficción, y específicamente las novelas, entonces quiero recomendarte las de Francine Rivers. Hace un tiempo tuve el privilegio de traducir y/o editar las novelas de una serie que ella escribió basada en cinco mujeres de la Biblia: Tamar, Rajab, Rut, Betsabé y María. ¿Qué tuvieron en común estas mujeres? Las cinco forman parte de la genealogía de Jesús. Las cinco se vieron involucradas en algún tipo de desafío extraordinario. Las cinco tuvieron que correr riesgos grandes para cumplir con el llamamiento que Dios les hacía. Algunas hasta se vieron envueltas en grandes escándalos, intrigas, y muchas cosas más que parecen pura novela pero fueron su realidad.  Lo que me fascina de los libros de Rivers es su capacidad de hacernos vivir la historia que está narrando. Ella toma el relato bíblico y con este construye toda una trama que, aunque es ficción, muy bien pudo hacer ocurrido. Además sus novelas nos ayudan a entender mejor el contexto histórico, la cultura de los personaje…

Entre col y col...¡un postre!

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No soy fanática de los dulces, pero este de hoy lo probé gracias a una amiga brasilera y me encantó. Es fácil de hacer y muy popular en cualquier celebración.