viernes, 11 de febrero de 2011

¡Salta!

Thomas Alva Edison cumpliría hoy 164 años. Considerado uno de los más prolíferos inventores de la historia, la perseverancia de este hombre fue asombrosa. El número de veces que intentó y falló hasta lograr lo que hoy nosotros conocemos como el bombillo incandescente es incierto. Algunos hablan de miles. Pero lo cierto es que lo logró y fue el precursor de la distribución de la luz eléctrica en los Estados Unidos y un empresario increíble que fundó 14 compañías, entre ellas General Electric. Este hombre estudió con su mamá en la casa porque en la escuela dijeron “que no estaba bien de la cabeza” y padeció problemas de audición desde pequeño.

Bueno, ¿y por qué te estoy hablando de Edison? Pues porque hoy quiero animarte a perseverar o a dar ese salto que hace tanto estás contemplando y posponiendo.

Dios nos enseña en su Palabra que ni la edad, ni los obstáculos, ni siquiera los fracasos, pueden limitarnos. Te pongo algunos ejemplos que a lo mejor has pasado por alto. Cuando Caleb conquistó el territorio que hacía 45 años, (lee eso otra vez, ¡45 años esperando!) el Señor le había prometido por medio de Moisés, ya él tenía 85 años (Josué 14). Pablo sufrió todo tipo de reveses en su carrera misionera: prisión, problemas con los compañeros en el ministerio, decepciones, enfermedad… pero ninguno logró que cejara en su empeño para cumplir con la misión que Dios había depositado en sus manos. Cuando Moisés le puso a Dios el pretexto de la tartamudez, Dios le envió a Aarón para que fuera su vocero. Y hay muchos ejemplos más.

Mañana celebro mi primer mes publicando en este blog. Si te soy honesta, abrí la cuenta en Blogger hace casi un año, pero no me atrevía a dar el salto. Mi esposo, el “fan” número uno :-) y mi mayor apoyo, siempre me animaba a escribir, pero por una razón u otra, no lo hacía: no tengo tiempo, no puedo, ¿para qué? Hoy me alegro mucho de haberlo hecho, es un sueño realizado, como dije el primer día, y también un desafío.

¿Y tú? ¿Cuál es el salto que todavía no has dado? Tal vez sea regresar a estudiar y terminar aquello que empezaste. A lo mejor es comenzar la empresa que has estado anhelando durante mucho tiempo. Quizá sea el plan para bajar de peso, visitar el gimnasio, leer al menos un libro por mes, pasar más tiempo con Dios….no sé, esta lista pudiera ser interminable. Pero todo se resume en “dar el salto”.

Si Edison no hubiera perseverado, hoy nadie se acordaría de él, ni disfrutaríamos el resultado de muchos de sus inventos. Si Caleb hubiera pensado en su edad, Hebrón no figuraría en la lista de sus conquistas. Si Pablo se hubiera desanimado, en la historia de la iglesia no estaría su nombre.

El Señor nos dice: “Esfuérzate, sé valiente, no te desanimes…yo estaré contigo donde quiera que vayas” (paráfrasis de Josué 1:9). Si tu plan está alineado con el de Dios, no dudes de su apoyo y compañía, pero el salto es tuyo. El esfuerzo es de nuestra parte. La valentía nos toca a nosotros. Así que ¡salta!

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