Ser o no ser

“Ser o no ser, esa es la cuestión”, célebre frase de William Shakespeare en Hamlet que muchos han citado siglos después de escrita. Y a propósito del llamado “mes del amor”, quiero traerla a colación.

Cuando somos adolescentes empezamos a hacer largas listas de lo que queremos encontrar en el príncipe azul o en la chica perfecta. Algunos las hacen en la mente y otros más románticos las plasman en papel. Las listas incluyen desde el color del pelo, los ojos, la profesión, los gustos musicales y la ortografía, hasta rasgos del carácter y la personalidad. Todo depende de quién la esté haciendo. Estoy segura de que si te detienes a pensar, podrás recordar tu propia lista. Y sin mucho esfuerzo, seguro hasta puedes hacer un inventario y ver si la lista se convirtió en realidad.Bueno, si eres un ser humano del planeta Tierra, me atrevo a afirmar que la lista quedó ampliamente insatisfecha. Y si no tenemos cuidado, de ahí a la frustración y la amargura no habrá más que un paso. 

Entonces, volviendo a Shakespeare, la clave de las relaciones humanas está en ser. ¿Qué quiero decir?  Sencillo, no se trata de encontrar la persona ideal sino de ser la persona ideal. ¿Cómo? Buscando tener en nosotros mismos aquellos rasgos que nos gustaría ver en esa persona ideal.

Yo choqué por primera vez con este concepto cuando leí un libro de Josh McDowell, en la época en que estaba haciendo mi propia lista. Se titula “El secreto de amar y ser amado” [The Secret of Loving]. Lo leí más de una vez, se lo recomendé a cuanta persona me encontraba que estuviera interesada en el tema del amor. ¿Y quién no?
Claro, de la teoría a la práctica hay un gran trecho y lleva años convertirse en la persona ideal, si no toda la vida. No es algo que podamos lograr solos, pero Dios nos dice en su Palabra que en Cristo todo lo podemos (Filipenses 4:13).

¿Quieres a alguien que te escuche cuando le hablas? Aprende a escuchar primero. ¿Anhelas una persona que sea cariñosa en su relación contigo? Decide serlo tú. ¿Estás buscando alguien que con sus palabras te aliente y afirme? Pon ese idioma en práctica.

Este concepto aplica a todas las etapas de la vida. No importa si eres soltero, recién casado o si llevas tantos años de matrimonio que ya ni puedas recordar. La vida del cristiano consiste en la renovación de nuestra mente, como dijera Pablo en Romanos 12:2, “…sean transformados mediante la renovación de su mente”. Cualquier momento es bueno para empezar.

Y también aplica el concepto a todas las relaciones, no solo a las amorosas. Si quieres tener buenos amigos, sé un buen amigo. Si quieres tener colegas con quienes dé gusto trabajar, empieza tú. Si quieres una iglesia excelente, entonces decide ocupar tu puesto y de manera excelente hacer tu parte. Claro, no olvides que se trata de seres humanos. Enfoca tus expectativas en la realidad. Nuestro patrón es Cristo.  

Así que, la próxima vez que empieces a repasar tu lista y ya estés dispuesta o dispuesto a descalificar a los candidatos, recuerda al dramaturgo inglés: “Ser o no ser, esa es la cuestión”.

Comentarios

  1. Que hermoso es entender que Dios ha dado al creyente la oportunidad de ser una nueva criatura a traves del nuevo nacimiento. Dios en cooperacion con el creyente, va efectuando el cambio en nuestras vidas (Fil 2:13-14). El va moldeando nuestro ser cada dia mas a su imagen. En la practica, tengo que obedecer y ser aquella persona que el va transformando. Tengo que querer ser, ser para El.

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