Televisión de un solo canal

Cuando era una adolescente vi una serie televisiva española donde uno de los personajes principales, una chica joven, decía a menudo: “El matrimonio es como tener televisión con un solo canal”.  En las mentes jóvenes las cosas se graban fácilmente, y en la mía se quedó indeleble. (Por eso debemos ser muy selectivos con lo que vemos y ven nuestros hijos.)

Crecí en un país con una tasa de divorcio altísima, mis padres fueron parte de esas estadísticas también. Así que al escuchar aquella frase de “televisión con un solo canal”, yo pensaba que tal vez el personaje tenía razón.

Bueno, hoy hace 17 años que mi “canal exclusivo” me dijo por primera vez que me quería. A esas alturas de mi vida ya yo había decidido que la televisión con muchos canales no era la opción que quería para mi futuro.

Nos ha tocado vivir una generación donde el matrimonio cada vez es más denigrado, ignorado y hasta burlado. Dondequiera que miramos se nos proponen alternativas al  mismo. Y lo peor del caso es que una gran parte de la sociedad se ha tragado la mentira.

Sin embargo hay otras estadísticas, más alentadoras, que muestran que la gente más feliz es la que escogió el matrimonio para su vida.

Hollywood nos ha hecho mucho daño, en todos los sentidos. Pero uno de ellos es el creer que es imposible tener un matrimonio feliz y duradero, que después de cierto número de años, es hora de “cambiar de canal”, etc.

La realidad es que sí, es más difícil tener un matrimonio exitoso que “cambiar de canal” cada vez que el programa no nos guste, envejezca o el tema del “capítulo” sea difícil como cuando vienen las crisis económicas o los problemas con los hijos. PERO a la larga, al igual que nos pasa con la televisión, andar “cambiando de canales” nos aburre, soltamos el control y apagamos el equipo.
Hoy, Día del Amor, quiero que nos desafiemos a luchar por nuestro “canal exclusivo”. El matrimonio está lleno de retos, pero ¿de dónde sacamos la idea de que la vida siempre es color de rosa? Vendrán tormentas, vendavales, días de sol y días de lluvia, programas entretenidos y otros más aburridos, pero el secreto está en recordar que un día hicimos una promesa. Y las promesas son “para buenas y malas, en salud y enfermedad, en riqueza y en pobreza”.

No nos dejemos engañar, siempre parece que la hierba crece más verde y linda del otro lado de la cerca…hasta que cruzamos y entonces nos damos cuenta de que todo es cuestión del lugar desde donde se mire.

Estos diecisiete años han sido los mejores de mi vida. No han sido perfectos, he tenido que aprender muchas cosas, renunciar a otras, y todavía quedan muchos “capítulos” en la serie de nuestras vidas, pero de algo sí estoy segura, soy muy feliz con mi “televisión de un solo canal”.  

Me despido con poesía, muy antigua, tal vez no la hayas leído nunca. Se le atribuye al rey Salomón. Quizá hasta quieras dedicarla hoy a tu “canal exclusivo”.
¡Feliz Día del Amor!

Grábame como un sello sobre tu corazón;
llévame como una marca sobre tu brazo.
Fuerte es el amor, como la muerte,
y tenaz la pasión, como el sepulcro.
Como llama divina
es el fuego ardiente del amor.
Ni las muchas aguas pueden apagarlo,
ni los ríos pueden extinguirlo.
Si alguien ofreciera todas sus riquezas
a cambio del amor,
sólo conseguiría el desprecio. 

Cantares 8:6-7, la Biblia

Comentarios

  1. Amor, gracias por amarme con constancia a pesar de que no siempre he tenido "la mejor programación".
    ¡Feliz día del amor!

    PD: Si estuviéramos en 1994, volvería a enamorarte sin dudarlo un momento.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario