El verdugo de todos...o el amigo de unos pocos.

“El tiempo, el implacable, el que pasó...”, así empieza una canción de un conocido trovador cubano. Y así es como muchos ven al tiempo, como un verdugo implacable. Es verdad que no podemos escaparnos de sus efectos porque las arrugas salen, llegan las canas, los ojos necesitan espejuelos, la mente ágil de otro tiempo empieza a olvidar las cosas…y bueno, no hace falta decir más porque todos sabemos cómo es.
Me atrevo a decir que si hay algo que la gran mayoría quisiera poder recuperar es el tiempo. Volver a atrás y cambiar cosas, decisiones que no fueron las mejores, palabras dichas que mejor nunca se hubieran pronunciado o que debimos decir y callamos, oportunidades de actuar que dejamos pasar, etc.
Sin embargo, mira lo que dijo Pablo, un hombre que sin dudas tenía mucho en su pasado con lo que no estaba contento: “…me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera”. Dicho de otra manera, deja de enfocarte en el pasado y pon tu mira en el presente.
No podemos regresar al pasado, no podemos controlar el futuro, solo tenemos el presente. ¿En qué lo vamos a invertir? Esa es la pregunta clave. Cada uno de nosotros tiene una cantidad limitada de días sobre este planeta, me parece muy lógico que los invirtamos en algo que tenga trascendencia eterna. Y eso solo puede lograrse al invertir en otros lo que ya recibimos. Alguien te regaló un día un tesoro al hablarte de Jesús, pero la diferencia con este tesoro está en que no es para guardarlo, es para compartirlo con otros, invertirlo y sacar más dividendos.
En la conocida parábola de los tres siervos que quedaron a cargo del dinero de su amo, Jesús deja clara esta idea: “A los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más y tendrán en abundancia; pero a los que no hacen nada se les quitará aun lo poco que tienen” (Mt. 25:29).
Quizá tú y yo no tengamos la oportunidad de hablar a un estadio lleno de personas, quizá ni siquiera roces con tanta gente a diario porque eres una mamá que se queda en casa con sus niños. Bueno, sembrar la semilla de Jesús en esos pequeños es la mejor inversión que podremos hacer de nuestro tiempo. Si tu escenario cotidiano es en un centro de trabajo, estoy segura de que hay alguien con quien puedes compartir tu tesoro. Busca el momento para invertir en esa persona.Comparte tu tesoro. La realidad es que la oportunidad pudiera no volver.
Muchas cosas compiten por nuestro tiempo, y en sí la gran mayoría de estas no son malas, pero por lo general son efímeras y no podremos sacarlas de este mundo. En lugar de ver al tiempo como un verdugo implacable, ¿por qué no verlo como un amigo que nos da la oportunidad de ganar mucho si lo usamos sabiamente? ¿Por qué no usarlo de manera tal que cuando el reloj de nuestra vida terrenal se detenga podamos mirar atrás y quedar satisfechos con el uso que dimos a nuestro tiempo? Algún día también a nosotros nos tocará responder a nuestro Señor, como pasó con aquellos tres siervos de la parábola que Jesús contó.
Hoy comenzamos una nueva semana, ¿cómo la vamos a invertir?

Comentarios

  1. Aunque la semana santa paso hase unos dias , Creo que seguir los pasos de cristo es el mejor alivio que podemos tener por estar cerca a dios.

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