Quito 2011, resumen final

Conferencia para mujeres
Hoy me propongo resumir los dos últimos días. Hubiera querido hacerlo antes pero las últimas sesiones de trabajo en Quito no dejaron tiempo para nada y en las noches ya el cansancio me vencía.

Intérprete en Betania Norte
En los dos últimos días de nuestro viaje tuve que asumir el rol de intérprete de otros conferencistas y fue tremenda bendición también practicar algo que hacía un buen tiempo no tenía oportunidad de hacer. Lo disfruté mucho. A lo largo de mi vida he podido ver cómo Dios me fue preparando en la profesión que escogí para que fuera no solo una carrera sino también una manera de servirle a él.
Al terminar las conferencias del jueves pudimos orar por algunas de las mujeres del grupo al que estábamos ministrando. Y sé que el Espíritu Santo hizo su obra en esos corazones. En la noche visitamos la iglesia Nueva Vida y dos de las integrantes del grupo compartieron sobre sus ministerios y testimonios. Me tocó nuevamente interpretar, una vez al español y otra al inglés. Dios fue bueno y me dio la victoria pues la parte de hacerlo al inglés siempre es un desafío mayor. Luego el director del equipo tuvo el mensaje de la noche. 

Conferencia en Betania Norte
El viernes en la mañana, mucho más frío y lluvioso que los días anteriores, visitamos una estación de radio local, recién inaugurada por la Iglesia Bautista Betania. Se llama Radio Iris. Allí tuvimos la oportunidad de hablar de nuestro propósito con el viaje y las cosas que Dios estuvo haciendo en medio nuestro. El viernes fue también el día más difícil pues llegó el momento de las despedidas. No me gustan las despedidas y si miras con detalle las fotos de ese momento verás que por mucho que lo intenté…se me salieron las lágrimas. Recibimos muchas muestras de amor de parte de todas las personas allí. No paraban de agradecernos. Y bastaba con mirarles para saber que todas aquellas palabras brotaban de corazones sinceros. Al finalizar oraron por nosotros y fue muy impactante. Intercambiamos direcciones de correos, abrazos y el deseo de algún día poder compartir juntos otra vez. 

Despedida junto a otras conferencistas
Esa noche de viernes dimos un recorrido por la parte antigua de la ciudad de Quito. Es muy lindo y por momentos recordaba lugares semejantes de mi tierra natal. Fue desde nuestro auto porque llovía un poco, era tarde y el cansancio nos vencía.  Pero tengo que confesar que a pesar de todo eso fue un paseo súper divertido. Me reí tanto, ¡al punto de llorar casi! Hubo chistes, fotos simpáticas y hasta canciones improvisadas pues al llegar al restaurante donde íbamos… ¡Sorpresa, estaba cerrado! Pero la mejor manera de hacer frente a cosas así es reírse y no desanimarse ni enojarse. Es fácil decirlo, lo sé, pero he experimentado ambas reacciones y realmente esta es la mejor. Finalmente cenamos en otro lugar y seguimos disfrutando de nuestra última noche juntos como equipo.

Al regresar a nuestra casa de huéspedes, un ministerio de la emisora radial HCJB, nos despedimos pues al día siguiente algunos se iban de madrugada. Nuevamente fue un poco difícil decir adiós. Los que tienen mucha experiencia con viajes misioneros dijeron que había sido, si no el mejor, uno de los mejores equipos en los que habían estado. ¡Qué privilegio para mí que era la “novata” del grupo! 

Parte del equipo en la despedida
Cada vez que alguien me pregunta cómo me fue tengo que decirle esto: “¡Excelente!” No cambiaría esta experiencia por nada del mundo. Ya le he dicho al Señor que en mi corazón está el deseo de hacer algo así al menos una vez al año. Yo crecí en una familia donde la obra misionera era parte de la vida cotidiana, pero nunca pensé que yo misma lo viviría un día. ¡Qué gran bendición!
Fui a Ecuador con la idea de bendecir a otros pero regresé a mi país mucho más bendecida y con la certeza de que no hay nada mejor en este mundo que servir a Dios y ser colaboradores de su obra.

No puedo terminar sin decir que para poder ser parte de esta aventura tuve el apoyo de mi familia, amigos, hermanos de la iglesia y de otros de lugares distantes. Gracias a todos. Gracias a ustedes por seguir esta crónica, por sus comentarios de ánimo y cariño. Gracias a todos los que me apoyaron en oración. Y gracias a mi Dios que guardó mi salida y mi entrada. ¡A él sea la gloria!

 Wendy

Comentarios