miércoles, 11 de mayo de 2011

Resumen del segundo día

Hubiera querido escribir esto anoche pero la verdad es que estaba bastante cansada.Tuvimos un día muy bueno, aunque largo.
Ayer comenzaron las clases de inglés. Me gusta ayudar y ver la alegría en los rostros cuando aprenden palabras nuevas y pueden comunicarse unos con otros.
También tuvimos un grupo de estudio con mujeres, y en esa ocasión serví de intérprete. Lo más relevante, además del tema que estuvo muy bueno, fue ver la reacción de ellas. Especialmente una señora que prácticamente vino al evento por "accidente"...bueno, nosotros sabemos que no, Dios ya tenía en sus planes que ella viniera. Fue ella misma quien dijo: "Ahora sé que Dios tenía el propósito de que estuviera hoy aquí". Escuchar cosas así hace que cualquier sacrificio parezca nada.
En la noche fui a una iglesia que está en una zona menos privilegiada de la ciudad. Allí me esperaba un grupo de cincuenta y tantas mujeres. Fue hermoso. ¿Lo que más me impactó? Prácticamente cada una tomaba notas, preguntaban los versículos. Es impresionante la sed de Dios que tienen, el deseo de crecer en su fe, de conocer más a Dios. Estaban allí con sus niños, luego del trabajo, vienen a pie la mayoría. ¡Cuánta dedicación y amor por su Señor! Al final tuve la oportunidad de orar con dos de ellas. Esa iglesia celebra esta semana su segundo aniversario. Estaban pintando y preparando todo. El sábado van a celebrar una marcha evangelística. Y acaban de iniciar también un programa radial. ¡Impresionante! Dios está haciendo cosas muy lindas en Ecuador y la gente busca a Cristo. No digo que sea fácil la obra, pero hay sed de la Palabra.
En la noche nos aventuramos a una panadería cercana para comer algo. ¡Qué bien me vino mi experiencia de vivir en un lugar donde se mezclan tantas culturas! Muchas de las cosas que tenían me resultaron conocidas. Otras no, claro.
Tengo que terminar diciendo lo mismo que les dije a las mujeres del grupo de la noche, los realmente bendecidos somos nosotros al tener la oportunidad de servir a Cristo en este lugar y de contribuir con un granito de arena a la gran obra de Dios. ¿Quieres saber algo? Uno viene a dar pero recibe mucho, cosas que de otra manera nunca aprenderíamos ni estarían en nuestras vidas. Gracias, Dios. Como dice la Palabra: "En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios."

¡Hasta la próxima!

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