lunes, 4 de julio de 2011

Cuatro de julio

Soy inmigrante, como tantos otros en los Estados Unidos; pero este país me abrió sus puertas hace casi diez años ya, y ahora soy ciudadana de una nación a la que amo de corazón aunque no es la tierra donde nací.

Tengo varias razones por las cuales me enorgullece ser parte de este país. Quizá mis razones no sean de las más populares, pero quiero invitarte a que las leas y luego pienses en las tuyas, si vives aquí.

Primero que nada, si hoy conozco a Cristo, y si en mi país de origen hay cristianos evangélicos, es porque hace más de un siglo ya, misioneros norteamericanos fueron a esa isla, donde se hablaba un idioma diferente, para llevar la semilla de las buenas nuevas de Jesucristo.  Y este país sigue siendo todavía la fuente principal de misioneros para el resto del mundo. Son las ofrendas de los cristianos de Estados Unidos las que sostienen muchas obras misioneras, las que envían Biblias incluso a los lugares donde para entrarlas es de forma clandestina.

A pesar de la crisis económica, sigue siendo este el país que extiende su mano cuando hay cualquier desastre natural y que sin dudar ofrece sus recursos humanos y materiales. Por solo mencionar un ejemplo, los mineros de Chile fueron receptores de la bondad y ayuda de este país. Lástima que de estas cosas pronto nos olvidamos o algunos se esfuerzan solo en resaltar lo malo.
Esta es la tierra donde nacieron mis hijos, y para ellos será su patria. A pesar de que nosotros les hablemos del origen de sus padres, de que conozcan otro idioma y tengan raíces latinas, su corazón está en los Estados Unidos. El inglés será su primera lengua y la bandera norteamericana les llenará siempre de orgullo.

Fue mi decisión venir a este país, así como la de todos los que hemos emigrado. Un viejo refrán dice: “Adonde fueres, haz lo que vieres”. Está claro que hay cosas que no son dignas de imitar, pero si lo llevamos al contexto de nuestras vidas como inmigrantes, ya que estamos aquí, y por decisión propia, insisto, aprendamos a amar la nueva tierra que nos ha recibido, que nos regala oportunidades increíbles, el país donde la libertad es un derecho inalienable de cada ser humano porque sus fundadores lo hicieron basados en las premisas dadas por el autor supremo de la libertad, Dios. Este es el país “de ellos” que nos reciben a “nosotros”, no perdamos eso de vista y no queramos que sea a la inversa.

En ningún momento sugeriría yo que reniegues tus raíces pero si eres inmigrante, como yo, agradece la oportunidad que Dios te ha dado y no seas un crítico implacable de tu segunda patria. Siempre he creído que la distancia nos hace idealizar las cosas. Recordemos las razones que nos trajeron a esta tierra, miremos a nuestro alrededor y reconozcamos que este país es un lugar de bendición y que nuestra función es hacerlo mejor porque a eso nos ha llamado Dios también. 

Wendy

2 comentarios :

  1. La vida para mi ha sido muy dura en este pais vine porque cometi el error de casarme con un americao, que aunque decia que me queria mucho me tenia totalmente ignorada y cuando estaba trabajando yo me la pasaba sola sin familia ni amigas. En Mexico, yo tenia mucha familia muchas amigas y un muy buen trabajo. Lo unico Bueno han sido mis hijos y mis nietos en quienes el Senor me dio mucho gozo, pero ahora mis hijos son hombres maduros y ya no puedo cuidar a mis preciosisimos nietos, porque me enferme de los nervios y ahora vivo completamente sola mi marido esta en un "nusing home" y mi situacion economica es deplorable. En Mexico yo tenia una vida excelente pero no la supe apreciar.

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  2. No se como descargar ni obtener nada por medio de la computadora. Donde podria comprar el libro escrito en pape? Gracias

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