Más que una conferencia

Cuando recibí la noticia de que estaba invitada a participar en la conferencia “She Speaks”, di saltos y gritos de alegría, como una niña. Era una oportunidad que realmente anhelaba pero que pensé que tendría que dejar pasar este año, pero como digo siempre “el Señor nos consiente”.
Así que, saqué mi pasaje de avión, esperé los meses necesarios y llegado el momento preparé las maletas rumbo a Charlotte, North Carolina, para lo que sería uno de los mejores fines de semana de mi vida.
En los días anteriores le pedí al Señor que, a pesar de todas las cosas maravillosas que yo sabía que aprendería en ese evento, me mostrara algo “único” que él quería que yo me llevara en mi corazón. Lo hice a sugerencia de una de las hermanas que forma parte del equipo de Proverbios 31. De hecho, varias de las participantes nos sumamos a su sugerencia. Estuve orando por eso, y Dios fue fiel en responder, como siempre. ¿Cuál fue mi “exclusiva”? El ministerio se trata de Dios y no de mí. Todo lo que hago es por él y para él. Curioso que días antes estuve leyendo un poema, que pienso traducir pronto y ponerlo aquí, que hablaba de lo mismo. De varias maneras, que no caben en el formato de este blog, Dios me reveló esta verdad para que la atesorara en mi corazón y no la olvide nunca.

La otra experiencia que no puedo dejar de contarles fue en la sala de oración. Algunas de las asistentes al evento mencionaron esto en un grupo que formamos en Facebook, ya que ellas habían estado en años anteriores. Además, la hermana dedicada a este ministerio, Luann Prater, nos lo mencionó y nos pidió que no dejáramos de visitar la sala de oración. ¡Qué experiencia! Días antes de la conferencia varias de las mujeres que forman parte de Proverbios se reúnen para orar, tienen escritos en pequeños papelitos los nombres de las participantes, y según el Señor les pone en le corazón, ellas relacionan el nombre de cada mujer, con uno de los nombres de Dios. Bueno, como ven en la foto, mi nombre estaba junto a Jehová Nissi. Me quedé sin palabras por un buen rato, pues el Señor conoce mis dudas al caminar en este llamado que él me ha hecho, y que me recordaran de esa manera que él es mi bandera (eso es lo que significa ese nombre), fue una confirmación para dejar fuera toda duda y confiar en el Dios que va delante de mí como un estandarte, una bandera en la guerra.
Junto a Van y Judith
De She Speaks me llevé muchas otras cosas lindas. El haber conocido a muchas mujeres preciosas que aman a Jesús. A Van Walton, de quien hablé en un artículo anterior, y quien es además de amiga, una mentora para mí. Ella, Judith Hernández y yo compartimos la habitación pero más que eso, compartimos tres días inolvidables. Las tres somos partes del equipo hispano de Proverbios 31, mujeres con una misma pasión. Pudimos intercambiar ideas, planificar, soñar juntas las cosas que Dios ha puesto en nuestro corazón y queremos hacer como parte de este ministerio. Reímos, lloramos, oramos, hablamos (hasta entrada la madrugada), y  disfrutamos de la increíble bendición que es ser amigas en Cristo.
Esta fue mi primera vez en un evento de esa magnitud exclusivo para mujeres que tienen un llamado para servir a Dios como mensajeras u oradoras, escritoras o líderes de  ministerios femeniles. Aprendí tanto que me parecía estar de vuelta en la universidad, con muchas clases y poco tiempo para procesar toda la información. Pero lo disfruté al máximo. 

Una de las sesiones generales
Las sesiones generales fueron excelentes, de hecho creo que excelente como adjetivo se queda corto. Desde los más pequeños detalles (como los centros de mesa que eran súper creativos y siempre relacionados con el tema de la sesión), hasta los mensajes compartidos que nos dejaban sin habla y que ministraron a tantos y tantos corazones. Ya sabemos que me gusta la música así que la adoración dirigida por Michael O’Brien y Melissa Melbourn fue algo que saboreé en cada momento.
Estuve tres días en el cielo, por decirlo de alguna manera, y como siempre sucede, ya estoy de regreso en la tierra. Sin embargo, estaré eternamente agradecida a Dios por esos días. A Jesús por haberse encontrado conmigo en ese lugar, haber caminado junto a mí por los pasillos de aquel hermoso hotel y haberme mostrado tantas cosas. Al Espíritu Santo por haber tocado mi corazón como lo hizo.  Me fui dispuesta a aprender pero regresé no solo con información, regresé transformada, y eso es lo más valioso. Si el Señor lo permite, en julio de 2012 empacaré de nuevo mis maletas y me iré rumbo a Charlotte para encontrarme con él en She Speaks. De eso se trata. 


Wendy

P.S. Mañana anunciaré la ganadora de la rifa en celebración de los primeros seis meses. ¡No te lo pierdas!

Comentarios

  1. Una bendicion estar en la conferencia contigo y tods las otras. Oro para el dia cuando tengamos un grupo de amigas latinas alli en Ella habla - She Speaks. Que Dios nos de la coshecha.

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  2. Que paso con la comida Wendy? No la mencionaste y tambien estuvo deliciosa. Abrazos. Tu amiga en Cristo. JH.

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