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Mostrando entradas de agosto, 2011

¿Cómo te ayudas?

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Hoy me levanté con tantas “listas” en mi cabeza que no sabía por dónde empezar. Las listas vendrían luego de empacar tres almuerzos, tres desayunos, vestir a uno de mis hijos, peinarlos a los dos, y salir hacia la escuela evadiendo el tráfico tanto como pudiera para llegar a tiempo. Si algo caracteriza las vidas del siglo veintiuno es la ocupación, todos estamos ocupados. Mi nivel de ocupación hoy es tal que me senté frente a este teclado y me resulta difícil encontrar las palabras porque la mente da vueltas de un lugar a otro, de una lista a otra, de un proyecto a otro. En el fregadero todavía hay platos sin lavar, y si vas al segundo piso, queda una cama sin tender. Tengo correos que responder, respuestas que dar, ¡y todavía no he hecho los ejercicios que con tanto ahínco me he propuesto! Y mi trabajo me observa desde el escritorio. Pero esto no es un problema de hoy nada más, el poco tiempo y las muchas cosas son un plato cotidiano en mi mesa. Así que he decidido empezar a buscar m…

Cuando las montañas se levantan

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Mientras me preparaba para participar en She Speaks, un evento extraordinario para mujeres del que ya te he hablado, mi mente batallaba con algo que me molestaba. Este evento es para mujeres de habla inglesa. El inglés es mi segunda lengua, aprendida después de los doce años y por lo tanto, según dicen los que saben, siempre que aprendamos un idioma después de esa edad, lo hablaremos con acento. Así que,  aunque domino el idioma, no podía dejar de pensar que mi acento se revelaría en el momento en que abriera la boca. Lo interesante es que eso nunca antes me había molestado ni preocupado. Por primera vez el asunto de “hablar con acento” estaba levantándose como una enorme montaña delante de mí. Y Dios lo sabía. Incluso decidí no participar de ciertas cosas en el evento porque implicaban hablar en público, y yo prefería observar a dar un paso fuera de mi zona de comodidad en el español.  Tal vez deba contarte que mi profesión es precisamente traductora, y además intérprete. Sin embargo,…

Celebrar no es solo para días especiales

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Cuando era niña me encantaba revisar el aparador en casa de mi abuela. Allí ella guardaba las vajillas, los cubiertos y todas las cosas lindas para los días especiales. Eran dos vajillas inglesas, una con adornos azules y la otra con adornos rojos. Ambas estaban destinadas para mi prima y para mí, para que cuando creciéramos tuviéramos una vajilla linda cada una. Eran un recuerdo de familia. Cuando me casé, mi abuela me regaló la vajilla. Seis años después nos fuimos del país y la vajilla quedó atrás. Aquí tengo ahora dos o tres piezas, como recuerdo de mis abuelos y también de mi infancia. Viviendo en Cuba la usé en algunas ocasiones. Siempre me ha gustado poner una mesa linda, con todos los detalles. Herencia de mi abuela paterna y de mi mamá. Esta semana mientras preparaba la cena, mexicana por cierto, pensé cómo a veces guardamos tanto las cosas para los momentos especiales de la vida. Y es verdad que hay momentos así, que meritan cosas especiales; pero como lo indica su nombre, p…

Entre col y col...una receta versátil

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Si eres asidua visitante de este blog, ya conoces que Proverbs 31 Ministries, y específicamente Sabiduría con Salsa (su división en español), son una parte querida de mi vida.
Bueno, este es un ministerio con muchas ramas y una de esas ramas es She Cooks[Ella cocina]. LeAnn Rice, la Directora Ejecutiva de Operaciones de ese ministerio, siente pasión por la cocina, y no solo por la cocina sino por el acto de servir a otros, de aprender a compartir nuestra mesa. Le pedí a LeAnn que me permitiera publicar algunas de sus excelentes recetas y ella accedió gustosa.  ¡Gracias, LeAnn!
Todavía nos quedan unos días de calor (¡muchos si vives en un clima tropical como yo!), así que esta receta nos viene bien. Puede usarse como simple salsa para comer con tortillas o pan tipo pita tostado (pita chips), sobre pescado asado, o también sobre verduras a manera de ensalada.
Salsa de mango y bayas (fresas, frambuesas, etc.)

Ingredientes:
1/2 ají rojo, sin semillas y cortado en trocitos pequeños1/2 ceb…

Hoy solté mi segunda flecha

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Yo nunca pensé que este día llegaría tan pronto. Ni tampoco pensé que no estaría preparada. Al contrario, pensaba que lo disfrutaría porque al fin tendría la libertad en mi tiempo que tanto había deseado, el silencio que muchas veces había procurado. ¡Increíble que a veces nos conozcamos tan poco a nosotros mismos!
Hoy fue el día en que mi “bebé” empezó la escuela. Hay silencio en la casa. Por fin puedo trabajar sin las interrupciones que antes tenía. Pero en lugar de estar contenta, estoy triste. ¿Quién entiende al ser humano, no? Este nené fue mi compañía diaria durante los primeros cuatro años de su vida y hoy tengo que abrir las manos y soltarlo por primera vez para que empiece a “volar”. Ya sé que son solo unas horas del día, que regresará en la tarde, pero si eres mamá como yo y has vivido esta experiencia, tú me entiendes. Y si todavía no la has vivido, algún día la entenderás. 
Echar a volar a nuestros hijos es parte de la función que Dios nos dio como madres, pero qué difícil e…

La muerte, cara a cara

Para mi amiga Diana S.

Fue el poeta inglés John Donne quien escribió estas palabras que leí siendo adolescente y todavía no he olvidado:
Ningún hombre es una isla, entero en sí mismo… La muerte de cualquier hombre me disminuye porque soy parte de la humanidad; y por eso nunca procures saber por quién doblan las campanas: doblan por ti.
Y ayer leí otra vez las palabras de otro poeta, hebreo, mucho más antiguo que Donne:
Vale más el día en que se muere que el día en que se nace. Vale más ir a un funeral que a un festival. 
¿Qué tienen en común ambos fragmentos? La muerte es parte de la experiencia humana, y como no estaba en el plan original, no la entendemos muy bien y nos duele. Esta semana vi la muerte cara a cara porque acompañé a una amiga querida hasta el último momento de la vida de su mamá.  Volví a sentir que es verdad, no somos islas, Dios nos hizo para vivir en comunidad, relacionados con otros, nos necesitamos. En aquella sala de hospital mi amiga, su familia y los amigos experimentamos …

Aprovechar el tiempo

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Hoy tuvimos que salir en busca de zapatos nuevos para mi hija. No porque quisiera otro par de zapatos sino porque de pronto todos le quedaban chiquitos. Ahora, mientras yo escribo, ella y su hermano están dormidos junto a mí, y los miro y me pregunto adónde se fueron los bebés que un día yo dormí en mis brazos. La vida pasa rápido, más rápido de lo que quisiéramos y no hay nada que podamos hacer para detenerla. ¿Qué nos queda entonces? “Aprovechar bien el tiempo”, como nos recuerda Pablo en una carta escrita hace muchos años y que estoy releyendo por estos días. La carta a la iglesia de Éfeso. “Aprovechar bien el tiempo”, ¿de qué se trata? Las respuestas pudieran ser muchas, pero voy a darte la que he decidido poner en práctica porque entiendo que es lo que Dios diseñó para nosotros. Aprovechar bien el tiempo, como dice la Nueva Traducción Viviente, es “[sacar] el mayor provecho de cada oportunidad” que Dios nos presente. Cada momento que vivimos es un regalo y no va a regresar. Hay que…

En busca del Tesoro

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Mientras estaba de vacaciones hace poco salí temprano una mañana con mi hija a recoger caracoles por la playa. El sol ya calentaba y las olas tranquilas llegaban a la orilla y nos regalaban ese sonido que tanto me gusta. Junto a nosotras había algunos pocos bañistas, y mientras nos inclinábamos a recoger las conchas, por nuestro lado pasaban otros que prefieren esa hora del día para correr y hacer ejercicios. Recogimos varios caracoles, los enjuagamos, nos mojamos los pies en el agua tibia del Golfo y regresamos a nuestra casa temporal. Durante el día yo pensé varias veces en otras personas que también vi en la playa esa mañana. Caminaban despacio, de un lado a otro, buscando en la arena algo de valor con un detector de metales. Pensé en ellos y también en nosotras, en mi hija y yo, caminando muy temprano, un día de vacaciones, en busca de lindos caracoles o algún otro regalo que el mar hubiera traído. Y pensé en mi vida cotidiana, en cuántas veces lucho para salir de la cama en busca…

El Dios de las pequeñas cosas

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El 11 de septiembre de 2001 cambió muchas cosas en los Estados Unidos, y entre ellas, los chequeos de seguridad en los aeropuertos. Lo que antes era sencillo y rutinario, ahora es más complicado y hasta impredecible pues varía de un lugar a otro. Hace poco tuve que tomar un vuelo doméstico. Me puse en la fila para el consabido chequeo de seguridad y rápidamente observé que ese día estaban usando la nueva tecnología de rayos X. Reconozco que es necesario extremar precauciones pero confieso que me resulta embarazoso entrar en ese artefacto, alzar las manos y que empiecen a hacer todo el procedimiento….frente al gran número de pasajeros observadores. Así que me puse a orar y a pedirle a Dios que no me tocara a mí. Estaban haciéndolo intercaladamente. La fila avanzó y cuando llegó mi turno la oficial, con su cara nada sonriente por cierto, me indicó que pasara al chequeo. Salí de la fila en que estaba para esperar su señal y entrar al equipo de los rayos X. Por un momento pensé que el Señ…

Inolvidable

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Hace unos días comimos en un restaurante que no voy a olvidar nunca. No era de lujo ni tampoco sobresale por lo exclusivo de su menú. Sí, la atmósfera es agradable, el lugar está limpio y la comida es buena; pero no es nada de esto lo que hizo que la cena de esa noche se grabara en mi memoria. Déjame contarte que ese día llegamos al restaurante minutos antes de cerrar, aunque les llamamos antes por teléfono para asegurar que nos recibirían. Nuestra mesa era para ocho personas, de ellas cuatro niños. Cuando he tenido experiencias similares por lo general el personal de servicio ya está agotado, lógico después de varias horas de trabajo arduo y trato con el público. Y ese agotamiento hace que prefieran no atender a nadie más para poder irse a casa. Cuando sí nos han atendido…bueno, digamos que no ha sido la cena más placentera ni hemos visto las caras más sonrientes. Lamentablemente pasa mucho en la ciudad donde vivo. En fin, llegamos al lugar y ya nuestra mesa estaba lista. La anfitrion…

El lado bueno de la rutina

¡Hola! ¡Qué bueno encontrarnos otra vez luego de un breve receso! El receso fue por vacaciones, como conté en mi último artículo. Y aquí estoy de nuevo. Pasamos un tiempo excelente y pudimos hacer todas las cosas que habíamos planeado, y yo me sentí feliz de realizar los deseos que me llevaba en la maleta de mi corazón. De hecho todo fue tan bueno que no queríamos regresar. ¡Ni siquiera los niños! Creo que eso nos pasa a todos cuando rompemos con la rutina de la vida cotidiana para vacacionar. De hecho no importa mucho el lugar de las vacaciones ni lo que hagamos, el asunto está en que se rompe la rutina. Pero no podemos estar eternamente de vacaciones. En algún momento tenemos que regresar otra vez a nuestra “normalidad”. Confieso que mientras manejábamos de regreso yo luchaba dentro de mí con un poco de tristeza post-vacaciones. La rutina de la vida cotidiana es agotadora, está llena de responsabilidades y carece de la libertad y el descuido de los días de vacaciones. En medio de to…

De vacaciones

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Cuando este blog se publique estaré de vacaciones con mi familia. Después de un verano realmente ocupado nos vamos a pasar un tiempo juntos y a disfrutar de cosas como no tener que levantarse pendiente de un horario, visitar lugares nuevos, llenar nuestros pulmones con el aire del mar…y claro, ya tengo preparado algo para leer si me queda algún momento disponible. Pero sobre todo, quiero que esta semana sea un tiempo especial que cuando mis hijos crezcan puedan recordar. Yo tengo recuerdos muy lindos de mis vacaciones cuando era niña y sé que es importante dejar esas huellas en su memoria. Quiero recoger caracoles con ellos, hacer castillos de arena, jugar en el agua, pasear, llevarles a lugares en los que puedan aprender cosas nuevas y enriquecedoras. Caminar de la mano de mi esposo con la tranquilidad de saber que no tenemos que estar en ningún lugar, a ninguna hora. Levantarme temprano (la verdad es que soy madrugadora) y disfrutar mi tiempo a solas con Dios. Por esa razón, este ser…