El lado bueno de la rutina

¡Hola! ¡Qué bueno encontrarnos otra vez luego de un breve receso! El receso fue por vacaciones, como conté en mi último artículo. Y aquí estoy de nuevo. Pasamos un tiempo excelente y pudimos hacer todas las cosas que habíamos planeado, y yo me sentí feliz de realizar los deseos que me llevaba en la maleta de mi corazón. De hecho todo fue tan bueno que no queríamos regresar. ¡Ni siquiera los niños! Creo que eso nos pasa a todos cuando rompemos con la rutina de la vida cotidiana para vacacionar. De hecho no importa mucho el lugar de las vacaciones ni lo que hagamos, el asunto está en que se rompe la rutina.
Pero no podemos estar eternamente de vacaciones. En algún momento tenemos que regresar otra vez a nuestra “normalidad”. Confieso que mientras manejábamos de regreso yo luchaba dentro de mí con un poco de tristeza post-vacaciones. La rutina de la vida cotidiana es agotadora, está llena de responsabilidades y carece de la libertad y el descuido de los días de vacaciones. En medio de todos esos pensamientos decidí, animada por un libro que estoy leyendo y luego de escuchar a su autora hablar en un evento al que asistí hace poco, buscar los regalos que tenemos en la vida cotidiana, lo bueno de la rutina.

  1. Rutina en mi vida implica que todo marcha bien, sin alteraciones. Y eso es bueno si pensamos en cómo esta puede alterarse cuando alguien deja de ser, llega la enfermedad, se pierde un trabajo, etc. Así que levantarme y empezar el día, con las fuerzas que Dios me da y enfrentar todas las tareas, es una buena rutina.
  2. Rutina es también sinónimo de estabilidad. Si lo pensamos bien, en todo lo estable hay rutina. El sol sale por el este y se oculta por el oeste. El día en que esa rutina se altere, tendremos un gran problema. Tener una rutina en nuestras vidas nos da una sensación de estabilidad que mantiene las cosas en su debido orden y equilibrio. Es saludable.
  3. La rutina cotidiana nos lleva a agradecer esos momentos en que se interrumpe para disfrutar de vacaciones, un encuentro con alguien a quien no vemos después de mucho tiempo, y otros regalos semejantes.
  4. Pensar que la rutina en la vida nos lleva al óxido y el aburrimiento es una quimera de Hollywood que ni siquiera sus más grandes íconos han logrado sostener. Los seres humanos estamos hechos para seguir una rutina y cuando tratamos de vivir de un cambio en otro acabamos en el caos. Dios, quien nos creó, es un Dios de orden, todo lo que hizo funciona de esa manera, estable y bajo su propia rutina. Y nosotros no somos una excepción.
Me encantan las vacaciones, conocer lugares nuevos es una de mis mayores aficiones. Hacer altos en el camino y cambiar por unos días el orden también me gusta y sé que me hace bien; pero he llegado a la conclusión de que me gusta mi rutina. Disfruto levantarme y saber más o menos cómo será mi día. Hacer el café. Pasar mi tiempo a solas con Dios en el silencio de la casa. Luego revisar los mensajes de correo, revisar la lista de cosas por hacer, etc. Vivo más feliz cuando veo la rutina de mi vida como un regalo de Dios, cuando busco aún en los detalles más tediosos la bendición de vivir. ¿Te animas hoy a darle gracias a Dios por tu rutina? 

Wendy
P.D. Si alguna tormenta ha interrumpido la calma de tu rutina, te invito a leer aquí.

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