lunes, 19 de septiembre de 2011

Rosas...solo porque sí.

Me gusta cuando mi esposo me regala flores sin razón, como hizo hace unos días. Y cuando digo flores, digo cualquier otra cosa. No es que no me guste recibir regalos en días especiales o significativos, pero me gustan las sorpresas. Creo que pasa así con la mayoría de las mujeres, ¿verdad?


La vida que llevamos en el siglo XXI se caracteriza por la rapidez, y la rapidez se ha llevado consigo muchas de esas cosas que hacen la vida más placentera e interesante. Como los regalos sin ninguna razón. O las notitas de agradecimiento que vayan más allá de un apurado correo electrónico. O tal vez una llamada telefónica que pudiera alegrar el día a un anciano solitario.

Tengo esta frase anotada en un documento electrónico. (Y por cierto, eso es otra muestra más de que vivimos en una era diferente. Cuando yo era adolescentes todas las chicas teníamos una libreta con frases, poemas, etc. Ahora, cuando encuentro algo así, casi siempre lo copio y lo pego a ese documento Word.) Pero bueno, volviendo a la frase, dice así:

Las personas que disponen de tiempo para otros son felices toda la vida.

Cuán cierto, ¿verdad? A veces no nos damos cuenta, pero el disponer parte de nuestro tiempo para invertirlo en la vida de otra persona nos produce una sensación de bienestar muy agradable. Y si no estás convencida, fíjate cómo te sientes cuando alguien decide hacerlo contigo y te llama solo para saber cómo estás, o para invitarte a un café, o te llega por correo una tarjeta inesperada.

Uno de mis libros favoritos en la Biblia es Proverbios porque está lleno de consejos prácticos. Nos enseña, entre otras cosas, a relacionarnos con los demás y nos da pautas para llevar una vida de éxito. Uno de esos proverbios dice:

“El que es generoso, prospera;
el que reanima, será reanimado.”

Creo que esto de ser generoso incluye también nuestro tiempo. El egoísmo de esta época que vivimos dice: “Mi tiempo es muy valioso. Lo necesito para mí.”. Y es verdad que el tiempo es valioso, pero si lo usamos sabiamente nos alcanza para compartirlo con los demás. Ser generosos al dar de nuestro tiempo a otros traerá prosperidad a nuestra vida, sobre todo en el sentido espiritual, que a fin de cuentas es el único que permanece.

Y la segunda parte de este proverbio nos recuerda que al dar ánimo a otros estamos abriendo una puerta para que un día, cuando también nosotros lo necesitemos, seamos reanimados. No pienses que se trata de un convenio “dando y dando”, porque entonces pierde todo el sentido. Es más bien una cuestión de siembre y cosecha, cuando sembramos en la vida de otros, cosecharemos frutos en nuestra propia vida.

Quiero animarte en la semana que empieza a “dar rosas…solo porque sí”. Quizá lo tomes en el sentido literal, o quizá sustituyas la acción por una llamada, o incluso un correo electrónico a alguien que pudiera estar necesitando una palabra de ánimo para seguir adelante. Tal vez quieras ir a la antigua y enviar una linda tarjeta. ¡Qué grata sorpresa darás! Pero hagas lo que hagas, decide invertir un poquito en otros. El que es generoso será bendecido. (Proverbios 22:9)

Wendy

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