viernes, 11 de noviembre de 2011

Viernes SIN video-blog

Esta semana les debo el video-blog. Tengo un resfriado tremendo que no me permite grabar pues escucharían una voz de ultratumba y estornudos a intervalos muy cortos.Tenemos que reservarlo para la próxima semana. No obstante, no quiero dejar que el día pase “en blanco” así que les voy a contar sobre algo que el Señor ha estado haciendo en nuestra familia por estos días.

Hace mucho tiempo mi esposo y yo habíamos hablado de patrocinar a un niño o niña y así aportar nuestro granito de arena en la enorme pobreza de este mundo. Luego me vinculé a Proverbios 31 y fue allí que descubrí a Compassion International, una organización que se dedica precisamente a llevar a los niños libertad de la pobreza y también a darles nueva vida en Jesús. 

Sponsor a Child in Jesus Name with Compassion

Desde mi viaje misionero a Ecuador en mayo de este año ese país se ha quedado en mi corazón, y la idea de patrocinar a un niño ecuatoriano comenzó a crecer cada vez más. Seguimos orando por el asunto y de una manera u otra recibimos “señales” que nos llevaban al mismo punto. Patrocinar a un niño/a de Ecuador.

Esta semana un grupo de autoras de blog está de viaje misionero en Ecuador con Compassion International, y ese fue como el último impulso que necesitábamos. Dimos el paso y no puedo explicar la alegría que experimentamos todos al hacerlo. Mi hija escogió una niña que nació justo el mismo día y año que ella. Qué emocionante, ¿verdad?

Saber que podremos cambiar el futuro de una niña, como el de nuestra hija, produce una satisfacción maravillosa.

Cuando vivimos en el llamado “primer mundo”, corremos un grave peligro. Y Ann Voskamp lo dice de manera muy clara en su blog de ayer, escrito desde Ecuador. Aquí lo traduzco:
«Ese es el peligro insidioso de la riqueza…que nos deja ciegos. Ciegos al Cristo hambriento, y al Cristo sediento y al Cristo que sufre en la humanidad. La opulencia puede anestesiarnos a Dios y las pertenencias pueden cegarnos a Cristo…Y cuando no vemos el sufrimiento, cuando no nos solidarizamos con los que sufren y cuando no rodeamos nuestras vidas con los que sufren…nunca nuestra vida tendrá la forma de la vida de nuestro Salvador.»
El mundo en que vivimos está lleno de necesidades y una sola persona no puede satisfacerlas todas, pero cada uno de nosotros puede hacer algo y así marcar la diferencia.En realidad, con todas estas cosas creemos que estamos bendiciendo a alguien, y sí, es verdad, pero al final nosotros mismos salimos mucho más bendecidos.

Quiero cerrar con palabras del Señor Jesús que hablan por sí solas:

Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron." Y le contestarán los justos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?" El Rey les responderá: "Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí."

Si la posibilidad está en tus manos, ¿considerarías tú patrocinar a un niño? Te propongo que ores y permitas a Dios dirigir tu corazón en el asunto.

¡Bendiciones y un excelente fin de semana!

Wendy

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