lunes, 31 de enero de 2011

Me quiere, no me quiere, me quiere...


Seguro recuerdas ese juego de niños. A veces con flores, otras contando los vagones de un tren (como pasaba en mi escuela porque estaba junto a la línea del ferrocarril), etc. Pero a veces seguimos el juego toda la vida. Y estoy hablándote de las relaciones y nuestras expectativas.

Cuando tenemos una relación, no importa si es de amistad, familiar o amorosa, tenemos que tener cuidado con nuestras expectativas porque si estas no son realistas y equilibradas nos llevan a a dudar de la relación y hasta pueden destruirla.

El primer problema está cuando esperamos que la persona sea "como nosotros". Imposible. No será así ni con los hijos. Ellos tienen, por cuestión de genética y de medio ambiente, muchos rasgos similares a los nuestros, pero son personas diferentes. Cuando esperamos esto de ellos nos frustramos nosotros y los frustramos a ellos.

viernes, 28 de enero de 2011

¿Popular o diferente?

Mi hija tiene ocho años y ya ha comenzado a "chocar" con la palabra popular. Hace un tiempo llegó de la escuela y me preguntó: "¿Qué cosa es ser popular, mami? Fulanita dice que ella es popular".

Lamentablemente la cultura que nos rodea está obsesionada con el concepto y lucha por sembrarlo en las mentes de nuestros niños y jóvenes, a cualquier precio.Pero el problema en sí es tan viejo como la humanidad.

En la Biblia, por ejemplo, hubo dos hombres extraordinarios, Josué y Caleb, pero nada populares. Si no conoces la historia te la resumo brevemente. Fueron junto con otros diez a explorar una tierra desconocida. El lugar era la estampa de la abundancia y la prosperidad, pero sus habitantes de gran estatura  y sus ciudades fortificadas inspiraron temor a gran parte del grupo.No a Josué ni a Caleb. Ellos exhortaron al pueblo para que se lanzaran a la conquista. Dos contra diez. La minoría contra la mayoría. ¿El resultado? Casi los matan. Si ese día hubieran celebrado un concurso, el premio de ellos sería: "Cero popularidad" (Números 13 y 14).

jueves, 27 de enero de 2011

El número ocho

El número ocho hoy tiene un significado especial para mí. ¡Nuestra hija cumple 8 años!

A todas las mamás nos pasa lo mismo, no podemos creer cómo el tiempo se nos va entre las manos; entre tareas de la escuela, clases extracurriculares, proyectos, turnos médicos y tantas otras cosas.

Nunca olvidaré cuando la pusieron en mis brazos por primera vez, cómo me corrían las lágrimas de alegría ante el milagro que estaba contemplando. Y desde entonces no he dejado de asombrarme.

Ser mamá es un desafío grande, incomparable. ¡Tantas veces he creído ser incapaz de afrontarlo! En incontables ocasiones le he dicho al Señor: "No puedo. Yo no puedo hacer esto". Me he sentado a pensar si las decisiones que tomé al disciplinarla, por ejemplo, fueron las correctas. En otras ocasiones me he sentido culpable porque quisiera ser "la mamá perfecta". Y la lista pudiera seguir. Hasta que por fin, de diversas maneras, Dios me hizo entender algo que trato de no olvidar.

1. Fue él quien me escogió para ser la mamá de mis hijos y no yo. Él me capacitará para serlo en cada etapa y  me dará la fuerza necesaria. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).
2. No existen madres perfectas, como no hay seres humanos perfectos. Pero sí tenemos un Dios perfecto a quien podemos acudir en busca de sabiduría. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie (Santiago 1:5).
3. Mi función como mamá es amar, educar e instruir en la Palabra.  Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará (Proverbios 22:6). El resultado lo tengo que poner en manos de Dios y confiar en que él se hará cargo.
4. Solo Dios puede estar en todos los lugares, en todo momento. Así que cuando yo no pueda estar con mis hijos, tengo que descansar en que Dios siempre va a estar. Escúchame familia de Israel...a quienes he cargado desde el vientre, y he llevado desde la cuna. Aun en la vejez, cuando ya peinen canas,  yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes (Isaías 46:3,4).

Así que, el número ocho hoy también me recuerda que Dios ha sido fiel a su promesa. Y aunque hay días en que creo que no voy a llegar al final, o al menos no en mi sano juicio, aquí estoy, aprendiendo a ser mamá y disfrutando la experiencia porque el tiempo vuela y un día mis hijos también volarán.

¡Y me voy a darle el regalo a la princesa del cumpleaños!

miércoles, 26 de enero de 2011

Un libro que me leí

Mi profesión de traductora me permite leer muchos libros, y a veces me obliga a hacerlo. Tengo que confesar que no los disfruto todos, pero sí aprendo alguno nuevo en cada uno. De ahí que usara las palabras "permite" y "obliga".

Por esa razón pensé que sería bueno dedicar un día de la semana a hablarles de alguno de estos libros. No es propaganda, ni crítica literaria, simplemente recomendarles libros que, al trabajar con ellos, han contribuido positivamente a mi vida.

Decidí comenzar con Mujeres ligeramente malas de la Biblia. ¿Por qué este libro? Bueno, es un libro poco usual. Es una nueva manera de estudiar la Biblia pues mezcla la ficción con la realidad. Laura Higgs, su autora, es una de las escritoras más divertidas que he leído en los últimos tiempos. También porque es el tema que estoy tratando con varias mujeres con las que me reúno a desayunar una vez al mes y a todas les ha cautivado.
El libro se enfoca en cinco mujeres, todas emparentadas, que fueron buenas en sentido general pero, como cualquiera de nosotras, también tuvieron su lado "no tan bueno". Esa es otra razón por la cual me gusta el libro. Tenemos la tendencia a idealizar los personajes bíblicos y a veces creemos que porque están en la Biblia eso les hace perfectos. Nada más lejos de la realidad. Y en Mujeres ligeramente malas de la Biblia esta tesis queda demostrada.

En Sara, Agar, Rebeca, Lea o Raquel podemos encontrar algo que nos identifica. Quizá es la necesidad de control, o la manipulación. A lo mejor es el sentirnos inferiores, celosas o la frustración de no haber logrado un sueño. 

Estas mujeres vivieron situaciones que trascienden a su tiempo y eso es precisamente lo que aprovecha Higgs y nos lleva a estudiar las vidas de estas féminas como si estuviéramos ante una novela de pleno siglo XXI. Es una lectura refrescante que nos hace reflexionar y aprender.

¿Quisieras leerlo? Está disponible aquí.


lunes, 24 de enero de 2011

Una cuestión de actitud

La vida es bella, una de esas películas que nos dejan sin habla y que yo, en lo particular, no quisiera volver a ver. Aprendí mucho, pero hubiera sido más feliz si el final fuera diferente. A pesar de todo eso, si no la has visto, te la recomiendo. No la voy a contar, por si acaso, pero sí tengo que decirte que el personaje principal nos da una tremenda lección de "actitud".

Según la Real Academia, esta es una de las definiciones de actitud:
3. f. Disposición de ánimo manifestada de algún modo.

Una de mis citas favoritas sobre esto de la actitud la leí por primera vez en un libro de Charles Swindoll  y dice algo así: "La vida consiste en un 10% lo que nos sucede y un 90% cómo reaccionamos ante eso. No podemos controlar nada en esta vida. No podemos controlar el comportamiento de la personas. No tenemos control de nuestro pasado, nuestro presente y mucho menos nuestro futuro. La única cosa que podemos controlar es nuestra actitud".

Con esa idea decidí yo que entraría al año 2011. Nuestros temperamentos tienen mucho que ver con nuestra actitud. Para algunos es más fácil ver el vaso medio lleno mientras que otros se inclinan a verlo medio vacío. Yo normalmente me uno al segundo grupo. Es mi tendencia natural. Sin embargo, le pedí a Dios que en 2011 pudiera haber un cambio en mi ACTITUD.

Hace unos días leí en otro blog algo que me resultó muy interesante. La idea es escoger una palabra para el año  y que esa palabra se convierta en una especie de filtro para todo lo que uno haga. ¿Adivina cuál fue la que yo escogí? Exacto, ACTITUD.

Y esto no solo se limita a tener una perspectiva más positiva, es mucho más abarcador. Tiene que ver con nuestra relación con los demás, con la manera en que enfrentamos los desafíos y las rutinas de la vida. Tiene que ver con nuestra reacción ante el vaso de leche que se derramó justo cuando estábamos por salir para la escuela (¡con los minutos contados, por supuesto!) ¿Cómo se atreve un vaso de leche a trastornarnos de esa manera la mañana? Bueno, tenemos en nuestras manos la decisión. El vaso ya se derramó, ¿qué vendrá después? ¿Gritería, acusaciones, frustración....etc.? ¿O escogeremos pensar que los accidentes ocurren y que a todos nos pasan, especialmente si tenemos manos pequeñas que todavía son un poco torpes? Es una cuestión de actitud. 

El apóstol Pablo nos dejó un método muy sencillo para esto de cómo "reenfocar" nuestra actitud. "...piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado" (Filipenses 4:8)

Tal vez si fueras a escoger una palabra para este año en tu lista aparecerían otras como alegría, paciencia, prioridades, etc.Pero de cualquier modo te animo a que pienses en esto. Recuerda, al final de la jornada, es una cuestión de actitud.

P.D. La historia del vaso de leche no es mera ilustración, la tengo en mis archivos de experiencias personales. ¿Cómo reaccioné? Bueno....eso sería otra anécdota que contar.

viernes, 21 de enero de 2011

Entre col y col

En un blog para mujeres no puede faltar la cocina...aunque sé que es tema prohibido para algunas, ¡ja! ¡ja!
Si ustedes son como yo, mi problema es que me gusta la variedad en la mesa, es decir, no comer lo mismo siempre. Así que a menudo estoy probando cosas nuevas...o inventando otras.
Quiero compartir con ustedes una receta que encontré el otro día y voy a probar hoy. Si alguien más se decide, nos cuenta y así vemos qué tal resultó. Lo mejor es que no lleva muchos ingredientes y se prepara rápido. Aquí va:


Pollo con mango

Read more about it at www.cooks.com/rec/view/0,1639,158164-227206,00.html
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3 lbs. pollo (recomiendo el que ya viene en tiritas [strips])
1/3 taza de aceite
1/4 taza de salsa de soya
2 dientes de ajo machacados
Sal y pimienta
1 taza de tajadas de mango(yo voy a usar unas que compré en Costco, en la sección de vegetales y frutas)

Caliente el aceite en la sartén. Añada los trozos de pollo y cocine hasta que se doren. Elimine la grasa de la sartén y añada la salsa de soya al pollo. Luego añada el ajo, y la sal y pimienta al gusto. Cubra y cocine a temperatura baja, hasta que este casi blando. Añada el mango y cocine 10 minutos más. Sírvase con arroz, ya sea blanco o integral. Bon appétite!

miércoles, 19 de enero de 2011

10 años

Para Gardel 20 años no era nada...me imagino que 10 mucho menos. Pero no para mi esposo y para mí. Hoy hace 10 años que salimos de Cuba. ¡Cómo ha llovido desde entonces!
En enero 19 de 2001 llegamos a Toronto, Canadá. Con una temperatura bajo cero y tanta nieve que desde el avión yo creía que habíamos llegado a Alaska. Solo cuando ya estábamos muy cerca del aeropuerto fue que pude ver la ciudad y la CN Tower alzándose sobre el horizonte de esa bella metrópoli.
A partir de ese momento comenzamos a dar pasos, prácticamente a ciegas, en un mundo tan nuevo y diferente que yo me sentía como una hormiguita en medio de la selva. Dios fue fiel, nos envió "ángeles", gente muy querida que nos tomó de la mano y nos ayudó a enfrentar la nueva vida. Prefiero no poner los nombres para no dejar a nadie fuera, pero a todos los llevamos en el corazón.
En Canadá aprendimos muchas cosas de cómo vivir "en el primer mundo". Tuvimos la oportunidad de servir a Dios en una congregación que nos recibió con brazos abiertos sin conocernos. Hicimos amigos que hasta el día de hoy tenemos.
Aunque ahora todo parece fácil, no fue así. Aquel apartamento de la calle Bold vio muchas lágrimas rodar por mis mejillas. Sus paredes escucharon muchas oraciones. Pero las lecciones que Dios me dio en esa etapa son un tesoro que guardo. Él me mostró más de una vez que mi vida está en sus manos. Nuestro matrimonio creció porque al estar en terreno desconocido nos acercamos más el uno al otro y por primera vez aprendí que mi esposo es y será siempre mi mejor amigo terrenal. Esa etapa me hizo madurar como ninguna otra. Ahora miro atrás y me doy cuenta cómo era necesario que viviéramos todo aquello. Todo lo que Dios hace es perfecto, no me queda duda. Canadá tendrá siempre un lugar especial en nuestro corazón.
Y bien, ahora estamos en Estados Unidos, donde el comienzo tampoco fue fácil pero ya teníamos la experiencia vivida y eso ayudó mucho.
En este país han nacido nuestros hijos. De él somos ciudadanos y lo amamos como tal. Cuando uno emigra no rompe con su país de origen pero, en mi opinión, debemos abrazar el lugar que nos recibe y ser ciudadanos dignos, dispuestos a hacerlo un país mejor, y como ciudadanos del cielo, a marcar también una diferencia.
Si tuviera que resumir estos diez años en una frase sería esta: Dios es fiel. Sus promesas para sus hijos son reales y no fallan. La mano de Dios ha estado en nuestras vidas a cada momento. Si les cuento todas las experiencias, no terminaría nunca, pero es real. Él ha sido nuestra provisión, nuestra guía. Y lo mejor, sé que lo seguirá siendo.
La mayoría de ustedes que leerán esto también son emigrantes. Y sé que tienen sus propias experiencias. No las olvidemos, contemos a otros lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. En los tiempos difíciles, recordar las victorias del Señor en nuestra vida nos dará aliento para seguir y nos reafirmará lo que dice Jeremías 20:11, "Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza".


Les dejo un recuerdo gráfico. Nuestra primera visita a las cataratas del Niágara, abril de 2001.

martes, 18 de enero de 2011

Es mejor cantar

Quizá porque la música es una de esas cosas sin las cuales creo que no pudiera vivir, cada etapa importante de mi vida está asociada con una canción.

Mi esposo compuso una que cantamos en nuestra boda (¡y en muchas otras bodas!). El estribillo dice: "Vamos a compartir de la alegría de vivir, vamos a convertir en sueños el dolor, vamos a construir un hogar bien lleno de amor...del amor de Dios".

Cuando estábamos cercanos a la salida definitiva de nuestro país, un buen amigo compuso una canción titulada "Amigos" y tuve el privilegio de grabarla con el grupo donde cantaba entonces. Decía: "Somos amigos, buenos amigos, ha sido bueno contar contigo. Si cerca o lejos tú estás, mi amistad te seguirá, porque tú y yo, siempre amigos."

Un día estaba yo de rodillas llorando y clamando al Señor porque mi hija estaba, una vez más, enferma con una crisis respiratoria. Y en mi corazón sentí claramente la suave voz de Dios que me decía: "Lo que tantas veces has dicho a otros, ponlo en práctica, canta". Y entre lágrimas y casi sin aire comencé a cantar aquel viejo himno, uno de mis favoritos: "¿Cómo podré estar triste?....Si el cuida de las aves, cuidará también de mí". La paz de Dios llenó aquel lugar, y llenó mi alma. Pude ponerme en pie, y aunque Daniela todavía estaba enferma, la carga sobre mis hombros ya no estaba,.

Mi esposo y yo tenemos otro amigo en Cuba que cuando venían las tormentas a la vida, ya fuera a la nuestra o a la suya, siempre cantaba esta canción, muy antigua también: 

Cánticos celestes en la noche tendrás, 
en tu corazón, aunque en aflicción. 
Fácil es cantar cuando reina la paz,
pero en el dolor es mejor cantar.

Poco a poco he ido aprendiendo esta lección: es mejor cantar. No hay nada de místico ni mágico en alabar a Dios cuando vienen los problemas, PERO, "Dios habita en la alabanza de su pueblo" (Salmo 22:3). El corazón que alaba se enfoca en el Dios que es digno de alabanza y quita los ojos de la situación que lo abruma. La Palabra nos menciona varios ejemplos donde la alabanza a Dios trajo victoria a su pueblo.

Pudiera escribir mucho más sobre el tema, pero esto es lo que quiero compartirte: es mejor cantar. No lo dejes solo para el domingo. En lugar de quejarnos, de cuestionar, y hasta de llorar....es mejor cantar. 
¿Has vivido la experiencia? Me gustaría saber. 

Wendy
 

lunes, 17 de enero de 2011

Organizarnos

En el artículo de las metas mencioné que una de mis mejores amigas se ha propuesto ser más organizada este año.
Yo siempre digo que estar organizada me hace más feliz, el desorden me estresa grandemente. Claro, todo en los extremos es malo, así que trato de tener un equilibrio para no convertir el orden en una obsesión ni enloquecer a mi familia.
Leí algo en una revista y lo puse en práctica. Había comprado en Target unas carpetas muy lindas y femeninas en violeta, mi color favorito, que traían sus propias etiquetas: Para hacer, Para archivar y  Para leer (¡en la sección de $1.00 uno encuentra cosas sorprendentes!). Pues bien, ayer dediqué unos minutos a escudriñar la bandeja de papeles que tengo sobre el buró. Luego de botar lo innecesario, el orden imperó pues todo quedó dividido en esas tres categorías: Hacer, Leer y Archivar.
Tal vez quieras probar este sistema. A veces parece que los papeles nos abruman. Llegan por el correo, vienen de la escuela, etc. Si no hacemos algo, pronto se vuelven una montaña insuperable y lo peor, puede que "traspapelemos" un documento importante.
Hoy por la mañana, cuando me senté frente a mi escritorio sentí mucha satisfacción al ver que la bandeja de papeles se había reducido a la mitad.
Dice en Eclesiastés que "hay tiempo para guardar y tiempo para desechar". Te animo a que nos cuentes algún consejo práctico que te haya funcionado en esta tarea de organizarnos.

sábado, 15 de enero de 2011

¿Cuál es tu historia?

Todos tenemos una historia. En dependencia del tiempo que hayamos vivido tendrá más o menos páginas. Pero todos tenemos algo que contar.
En eso pensaba yo el otro día porque cuando escuchamos las historias de otros, lo que Dios ha hecho en sus vidas, las cosas que nos parecen dignas de ser escritas, llegamos a la conclusión de que la nuestra es demasiado ordinaria o poco interesante. Fue ahí cuando, sin esperarlo, el Espíritu me regaló uno de esos lindos momentos de revelación. La historia que cada una de nosotras representa será de beneficio a alguna persona. Las experiencias que hemos vivido podrán traer bendición a la vida de alguien que podrá identificarse con ellas, verse reflejado o mirar más claramente. La historia que tú y yo hemos vivido no es para que pase inadvertida. Entre otras cosas, Dios tiene la intención de que la compartas y con ella siembres en la vida de aquellos con quienes te relaciones.Nuestros hijos necesitan conocer nuesta historia, las cosas que Dios ha hecho, por dónde hemos transitado y cómo llegamos adonde estamos hoy.
Tu historia puede inspirar a un joven, puede cambiar el futuro de alguien con quien trabajas, puede marcar la diferencia en una vida como ninguna otra cosa. Recuerda las palabras de Jesús en Lucas 8.39: "cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti". Entonces, ¿cuál es tu historia?

jueves, 13 de enero de 2011

¡Oh, las metas!

Una de mis mejores amigas comenzó el nuevo año poniéndose una meta: ser más organizada. ¿Te suena conocido? Enero es el mes del año de más metas y nuevos propósitos, pero también es el mes de más frustraciones. En serio, las estadísticas lo dicen. Cuando llega el final del mes la mayoría de las nuevas metas quedan solo en buenas intenciones y dejando un sabor a frustración porque todo lo que nos propusimos quedó...¿dónde?
Yo también me sumo al grupo, y tengo mi lista de metas, pero este año voy a mirarlas de manera diferente. Y eso es lo que quiero proponerte. El éxito de lograr nuestras metas está primero, en ser perseverantes. Pero más que nada, en mirar los resultados a corto plazo. Cuando pensamos en el resultado final que queremos lograr, la tarea se vuelve demasiado grande, prácticamente abrumadora. En cambio, si nos concentramos en dar un paso cada día, en lugar de frustrarnos nos sentiremos más satisfechas. 
Eso me hace pensar en el pasaje de Hebreos 12:5 que dice: "y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante". Parece paradójico, ¿verdad? Correr con paciencia. Si uno tiene una carrera y empieza con todas las fuerzas desde el principio, no llegará al final porque se le agota la energía. Así mismo pasa con las metas, se logran con paciencia y con perseverancia.
Entonces, ¿hiciste una lista de metas o propósitos para el 2011? Te animo a que no mires al resultado final, piensa en lo que puedas lograr, un día a la vez. Pídele a Dios que te mantenga enfocada y si te embullas, cuéntanos un poco cómo te va.
Ah, en cuanto a mi amiga, está muy contenta porque ya está viendo resultados, y aunque según ella le falta mucho, los pasos de bebé la están llevando al resultado que quiere lograr.

miércoles, 12 de enero de 2011

El comienzo

Este es el comienzo de un proyecto que hace mucho nació en mi corazón pero tal vez por timidez, falta de tiempo o una combinación de ambas cosas, no había visto la luz.
Como el mes de enero tiene esa facultad de hacernos pensar en nuevos comienzos, decidí por fin dar el salto. "Todo lo que está debajo del sol tiene su hora", diría el Predicador de Eclesiastés, y creo que esta era "la hora" que Dios tenía destinada para dejar a un lado los temores y hacer el sueño realidad.
En "De mujer a mujer" quiero compartir contigo aquellas cosas que como mujeres tenemos en común, pero sobre todo, que juntas podamos ver todo lo que Dios ha puesto en su Palabra para que tú y yo podamos vivir la vida que él diseñó para nosotras desde un principio. ¿Me acompañas?
¡Tus comentarios serán muy bienvenidos!