viernes, 29 de julio de 2011

Entre col y col...un café veraniego

Esta semana las cosas están un poco cambiadas y por eso la receta sale hoy viernes, pero igual espero que la disfrutes.

Te propongo un café frío para refrescarnos en estos calurosos días de verano y así aliviar el bolsillo, pues estas delicias son un poquito costosas si las compramos muy a menudo en las cafeterías que las preparan.

Café moca helado

Ingredientes
1/2 taza de leche
2 cucharadas de sirope de chocolate
2 cucharadas y media de azúcar granulado
1/3 taza de café fuerte
1 taza de hielo
Crema batida

1. En la batidora combina todos los ingredientes menos el hielo, y bate hasta que el azúcar se haya disuelto.
2. Añade el hielo y bate hasta que esté suave (puede que necesites un poco más de hielo)
3. Decora.con la crema batida al servir, a gusto del consumidor. Da para dos vasos.

¡Que lo disfrutes!

Wendy

miércoles, 27 de julio de 2011

Y la ganadora es...

Antes de poner el nombre, gracias a todas las que con tanta gentileza participaron de mi pequeña rifa para celebrar los primeros meses de este blog y haber llegado al artículo número 100. Es una bendición y un privilegio para mí poder entrar en sus vidas mediante estos artículos.

Le pedí a mi hija que me ayudara en la selección. Aquí les va el resultado....

Fueron 10 comentarios, así que puse los 10 nombres en esos papelitos.
Le pedí a Daniela que escogiera un nombre.


¡Y la ganadora es...!

Bibiana, quien nos escribe desde Puerto Rico. 


Bibiana, por fa, mándame en un correo electrónico tu dirección postal.

Me gusta mucho interactuar con ustedes las lectoras. Espero que sigan haciéndolo siempre.  ¡Gracias otra vez!

Bendiciones,


Wendy

martes, 26 de julio de 2011

Más que una conferencia

Cuando recibí la noticia de que estaba invitada a participar en la conferencia “She Speaks”, di saltos y gritos de alegría, como una niña. Era una oportunidad que realmente anhelaba pero que pensé que tendría que dejar pasar este año, pero como digo siempre “el Señor nos consiente”.
Así que, saqué mi pasaje de avión, esperé los meses necesarios y llegado el momento preparé las maletas rumbo a Charlotte, North Carolina, para lo que sería uno de los mejores fines de semana de mi vida.
En los días anteriores le pedí al Señor que, a pesar de todas las cosas maravillosas que yo sabía que aprendería en ese evento, me mostrara algo “único” que él quería que yo me llevara en mi corazón. Lo hice a sugerencia de una de las hermanas que forma parte del equipo de Proverbios 31. De hecho, varias de las participantes nos sumamos a su sugerencia. Estuve orando por eso, y Dios fue fiel en responder, como siempre. ¿Cuál fue mi “exclusiva”? El ministerio se trata de Dios y no de mí. Todo lo que hago es por él y para él. Curioso que días antes estuve leyendo un poema, que pienso traducir pronto y ponerlo aquí, que hablaba de lo mismo. De varias maneras, que no caben en el formato de este blog, Dios me reveló esta verdad para que la atesorara en mi corazón y no la olvide nunca.

La otra experiencia que no puedo dejar de contarles fue en la sala de oración. Algunas de las asistentes al evento mencionaron esto en un grupo que formamos en Facebook, ya que ellas habían estado en años anteriores. Además, la hermana dedicada a este ministerio, Luann Prater, nos lo mencionó y nos pidió que no dejáramos de visitar la sala de oración. ¡Qué experiencia! Días antes de la conferencia varias de las mujeres que forman parte de Proverbios se reúnen para orar, tienen escritos en pequeños papelitos los nombres de las participantes, y según el Señor les pone en le corazón, ellas relacionan el nombre de cada mujer, con uno de los nombres de Dios. Bueno, como ven en la foto, mi nombre estaba junto a Jehová Nissi. Me quedé sin palabras por un buen rato, pues el Señor conoce mis dudas al caminar en este llamado que él me ha hecho, y que me recordaran de esa manera que él es mi bandera (eso es lo que significa ese nombre), fue una confirmación para dejar fuera toda duda y confiar en el Dios que va delante de mí como un estandarte, una bandera en la guerra.
Junto a Van y Judith
De She Speaks me llevé muchas otras cosas lindas. El haber conocido a muchas mujeres preciosas que aman a Jesús. A Van Walton, de quien hablé en un artículo anterior, y quien es además de amiga, una mentora para mí. Ella, Judith Hernández y yo compartimos la habitación pero más que eso, compartimos tres días inolvidables. Las tres somos partes del equipo hispano de Proverbios 31, mujeres con una misma pasión. Pudimos intercambiar ideas, planificar, soñar juntas las cosas que Dios ha puesto en nuestro corazón y queremos hacer como parte de este ministerio. Reímos, lloramos, oramos, hablamos (hasta entrada la madrugada), y  disfrutamos de la increíble bendición que es ser amigas en Cristo.
Esta fue mi primera vez en un evento de esa magnitud exclusivo para mujeres que tienen un llamado para servir a Dios como mensajeras u oradoras, escritoras o líderes de  ministerios femeniles. Aprendí tanto que me parecía estar de vuelta en la universidad, con muchas clases y poco tiempo para procesar toda la información. Pero lo disfruté al máximo. 

Una de las sesiones generales
Las sesiones generales fueron excelentes, de hecho creo que excelente como adjetivo se queda corto. Desde los más pequeños detalles (como los centros de mesa que eran súper creativos y siempre relacionados con el tema de la sesión), hasta los mensajes compartidos que nos dejaban sin habla y que ministraron a tantos y tantos corazones. Ya sabemos que me gusta la música así que la adoración dirigida por Michael O’Brien y Melissa Melbourn fue algo que saboreé en cada momento.
Estuve tres días en el cielo, por decirlo de alguna manera, y como siempre sucede, ya estoy de regreso en la tierra. Sin embargo, estaré eternamente agradecida a Dios por esos días. A Jesús por haberse encontrado conmigo en ese lugar, haber caminado junto a mí por los pasillos de aquel hermoso hotel y haberme mostrado tantas cosas. Al Espíritu Santo por haber tocado mi corazón como lo hizo.  Me fui dispuesta a aprender pero regresé no solo con información, regresé transformada, y eso es lo más valioso. Si el Señor lo permite, en julio de 2012 empacaré de nuevo mis maletas y me iré rumbo a Charlotte para encontrarme con él en She Speaks. De eso se trata. 


Wendy

P.S. Mañana anunciaré la ganadora de la rifa en celebración de los primeros seis meses. ¡No te lo pierdas!

lunes, 25 de julio de 2011

De vuelta a casa

Amigas lectoras, asiduas y visitantes, qué alegría encontrarnos aquí otra vez. ¡Tengo tanto que contarles que no sé ni por dónde empezar! Tuve un fin de semana que fue algo así como tener un pedacito del cielo en la tierra. ¡Qué tremendo!
Sin embargo, el Señor ha estado tratando conmigo acerca del tiempo y las prioridades, y tengo que ser obediente. Esta semana tengo un proyecto de trabajo pendiente que necesito adelantar hoy. ¿Me disculpan si pospongo el empezar a contarles hasta mañana? Les prometo que mañana, tempranito, encontrarán mi primera reflexión acerca de la experiencia transformadora que viví este fin de semana. Gracias mil por comprender y extender su gracia a esta esposa, mamá, amiga, trabajadora desde casa, e instrumento en las manos de un Dios maravilloso que nos ama sin medida.
Les deseo una semana excelente y otra vez, gracias por dedicar unos minutos a este blog.

¡Bendiciones!

Wendy

miércoles, 20 de julio de 2011

Una semana especial

El lunes conté que esta semana era muy especial para mí y prometí que hoy miércoles revelaría por qué. Pues bien, hace tres años encontré “por casualidad” un artículo publicado por un ministerio llamado Proverbs 31 Ministries que me gustó mucho. Decidí investigar un poquito y me fui a su sitio web. Allí descubrí que era un ministerio dirigido por mujeres y dedicado a las mujeres. Navegué durante un buen rato y me pareció tan bueno que pensé “qué maravilloso si tuvieran esos mismos artículos en español”. La emoción era tal que no me percaté de un botón que decía En Español.
Así que escribí y alguien me remitió enseguida a la persona encargada de la parte hispana. (Esa persona, Van Walton, es una mujer a quien ahora puedo llamar amiga, a pesar de que nunca nos hemos visto. Su pasión es llevar un mensaje de aliento a las mujeres hispanas.) Enseguida me contestó y bueno, para no alargar la historia, hace tres años que sirvo como editora/traductora voluntaria en Sabiduría con salsa, la division hispana de Proverbs 31. 
¿Y dónde quedó lo de la semana especial? Bueno, Proverbs 31 celebra cada año un evento llamado She Speaks. El evento está dedicado a preparar a mujeres que sienten un llamado al ministerio ya sea como mensajeras (oradoras), escritoras o líderes de ministerios dedicados a las mujeres. Desde que yo comencé con Sabiduría con salsa sentí el deseo de asistir al evento pero no había sido posible. Y ya pensaba que este año tampoco lo sería, cuando de pronto recibí la sorpresa, y este viernes estaré viajando para North Carolina para participar del mismo.
Decir que estoy emocionada es quedarme más que corta. Dios ha estado llevando mi vida por este camino del ministerio con mujeres, parte de eso es este blog, y el hecho de poder participar de She Speaks es una gran bendición. Sé que Dios tiene planes maravillosos para este fin de semana. Me voy con mi maleta llena pero con la mente y el corazón vacíos para que se llenen de Dios y de todo lo que él nos va a enseñar a través de las clases, conferencias y los testimonios de otras mujeres que él ha llamado también para servirle, y a quienes estoy deseosa de conocer.
Cuando él nos llama nosotros muchas veces dudamos, no nos sentimos capaces. ¡Hasta caemos en la tentación de compararnos con otras que ya han caminado mucho más! Por experiencia lo digo. Pero recuerda, el lugar al que él nos llama es único. No importa el tamaño de nuestro público cuando una vida puede ser transformada a través de nuestro mensaje. Cada persona tiene un llamado específico que no lo puede cumplir nadie más. Por esas razones me voy a She Speaks, para cumplir con el llamado de Dios y recibir lo que él tiene para mí y así poder servirle mejor. Al regreso contaré de mis experiencias y peripecias. Espero me visites para compartir la bendición. Y también las fotos.  
Recuerda también el regalo que estoy ofreciendo para celebrar los seis meses de publicación y haber llegado al artículo número 100. El resultado lo anunciaré el día 27, pero hasta el lunes 25 puedes participar. Más información aquí.
¡Hasta la próxima semana!

lunes, 18 de julio de 2011

Para celebrar el cien, un regalo

Esta semana es muy especial para mí.
Primero, hoy celebro la publicación de mi artículo número 100 en este blog que ya cumple seis meses. Quiero darle gracias a Dios por esta aventura que cada vez disfruto más. Como he dicho antes, siempre me gustó escribir pero dejé de hacerlo por mucho tiempo. En mayo de 2010 abrí la cuenta en Blogger. Sin embargo, no fue hasta enero de este año 2011 que decidí comenzar el blog. Esto es parte de un llamado que Dios ha puesto en mi vida para compartir su verdad con otras mujeres y juntas aprender a vivir la vida de la manera abundante y plena que él diseñó.
También quiero agradecer a todos aquellos que dedican unos minutos en su día para leer mis artículos e incluso hacer comentarios ya sea aquí en el Blog o a través de Facebook. Eso significa mucho para mí pues si hay algo preciado para todos es el tiempo. Así que muchas gracias de todo corazón. Un agradecimiento especial a los que se han suscrito y reciben estos artículos en sus buzones de correo electrónico. ¡Nos llegan tantas cosas por esa vía que el hecho de que estén dispuestos a recibir una más es algo especial para mí! 
Muchas gracias a todos por sus comentarios y por hacerme saber cuando un artículo ha sido de bendición para sus vidas, eso también me da ánimo para seguir adelante.
Para celebrar quiero hacer algo diferente. Me gustaría que me dijeras cuál ha sido el artículo que más te ha gustado y por qué. El comentario puedes hacerlo aquí en la página del blog o en mi página en Facebook. El concurso va a estar abierto hasta el próximo lunes cuando escogeré, al azar, un comentario que será premiado y daré a conocer el miércoles 27 de julio. Por ahora solo puedo enviar el premio a Estados Unidos o Canadá, pero igual no te desanimes y deja tu comentario. ¡Quién sabe si haya alguna otra sorpresa! ¿Y el premio? Bueno, una tarjeta para usar en Starbucks, donde venden mi café favorito. Gracias de antemano por participar.
La otra cosa que hace la semana especial te la contaré en mi próximo artículo que saldrá el miércoles. Hasta entonces, muchas bendiciones y gracias por visitarme hoy. ¡Espero tu comentario!  

Wendy
P.S. Entre los artículos favoritos están: 

Un enemigo peligroso
El monstruo verde
Para celebrar
Mi cambio más grande
El segundo hombre de mi vida cumple cuatro años

viernes, 15 de julio de 2011

Finanzas sin mucha complicación


El otro día leía en el libro de Proverbios, muchos de ellos atribuidos a Salomón, y me quedé maravillada ante esto: “quien ahorra, poco a poco se enriquece”. Llamó tanto mi atención porque nunca me había percatado de que la Biblia toca el tema del ahorro.
Si haces una búsqueda en BibleGateway en la Nueva Versión Internacional, por ejemplo, encontrarás que la palabra dinero se menciona 141 veces en la Biblia. Entre las parábolas de Jesús el dinero es muchas veces protagónico. Todo esto me dice que el asunto del dinero y cómo tratemos con él es de suma importancia para Dios.
Te confieso que los números no son mi pasión, es evidente que me siento mucho más cómoda navegando entre letras. He observado que por lo general en cada matrimonio uno de los dos es más propenso a ahorrar y el otro a gastar. Me parece que a fin de cuentas es bueno que sea así para que se logre un equilibrio, ¿no te parece? Sin embargo, a pesar de que no me gustan los números, ni tampoco llevar las cuentas, he tenido que aprender un poco del tema porque creo que es parte de mi responsabilidad como esposa y madre. Si lees precisamente en el libro de Proverbios, el capítulo 31, encontrarás referencias a una mujer que era muy diestra en el manejo de su casa, y de sus finanzas.
Para nadie es un secreto que el mundo está atravesando una crisis que de una manera u otra afecta a todos.  Creo que una de las primeras cosas que necesitamos hacer para salir adelante es evaluar cómo usamos los recursos financieros que Dios nos da. Se ha hecho costumbre, casi enfermiza, gastar más de lo que se gana. Las personas han decidido llevar un nivel de vida muy por encima de sus ingresos, lo cual por supuesto no deja espacio al ahorro. Se calcula que la deuda promedio de la familia norteamericana en tarjetas de crédito es de $14,687. ¡Increíble!
Creo firmemente que una distinción del pueblo de Dios debiera ser la manera en que manejamos nuestro dinero. Para hacerlo más claro te menciono algunas ideas.

  1. Tenemos la responsabilidad ante Dios de ser buenos administradores.
  2. El dinero es un recurso que podemos usar con muchos buenos fines pero no puede dominar nuestra vida ni esclavizarnos. “Manténganse libres del amor al dinero” (Hebreos 13:5).
  3. Las deudas hay que pagarlas. No entiendo la mentalidad que se está difundiendo de “yo pago cuando pueda [o quiera]”, cuando en realidad el dinero fue un préstamo, y como tal hay que devolverlo. “No tengan deudas pendientes con nadie” (Romanos 13:8).
  4. El dinero que tenemos es un regalo de Dios, y contribuir a su obra es nuestra responsabilidad y no puede ser una carga.  “Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría” (2 Corintios 9:7).
  5. Ahorrar está en el plan de Dios para nuestras familias, como mencioné al principio. Los que somos padres tenemos la responsabilidad de labrar un futuro para nuestros hijos, algo que también está medio torcido en la actualidad. “No son los hijos los que deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos” (2 Corintios 12:14).
Como te dije, no me gustan los números, ni las cuentas ni mucho menos soy experta en finanzas. En mi casa el financista es mi esposo. Pero la palabra de Dios es la norma para nuestras vidas y los principios en cuanto al dinero también tenemos que aplicarlos si queremos vivir la vida plena y abundante que él diseñó para nosotros. 


Wendy


 

miércoles, 13 de julio de 2011

Entre col y col...insalata caprese, ideal para el verano

Anoche tuvimos invitados a comer en casa y decidí añadir al menú una ensalada que según mi hija es "especial de la casa". ¡Qué bueno que el club de fans número uno es la familia! :-)

Esta ensalada es súper sencilla pero muy refrescante, y lo mejor, ¡deliciosa! Tiene algunas variantes. Yo te voy a dar la que hago normalmente.

Insalata Caprese

Ingredientes
2 tomates de ensalada maduros
Rodajas de queso mozzarella fresco
Orégano (yo uso hojuelas secas, también lo puedes sustituir por perejil, seco o fresco)
Aceite de oliva
Pimienta al gusto (recién molida)

1. Corta los tomates en ruedas y cubre cada una con las rodajas de queso.
2. Polvorea el orégano o perejil.
3. Rocíalo todo con aceite de oliva.

4. Ponlo en el refrigerador, cubierto, hasta el momento de servir.
5. Antes de servir polvorea la pimienta. 

¡Listo! Espero que la disfrutes.

lunes, 11 de julio de 2011

Cuando no vemos a Dios

Lo menos que imaginaba yo era que este fin de semana lo pasaría entre médicos, hospitales y reposo en casa. Pero para parafrasear un proverbio de Salomón: “El hombre propone, y Dios dispone”.
Estuve buena parte del viernes y del sábado en esos lugares, con su pulcritud, sus uniformes, equipos que suenan y lucecitas que parpadean. Respondí no sé cuántas veces a las mismas preguntas. ¿Por qué será que si hay tantos avances no lo dejan de una vez en un file electrónico, verdad? El pobre paciente, que ya tiene bastante con sentirse mal y encima humillado con esas batas de hospital que te despojan de toda sensación de protección y de ser una persona normal, tiene que responder una y otra vez a las mismas preguntas. Pero bueno, no vengo a contarte mis peripecias en el sistema médico de mi ciudad, porque la verdad es que a pesar de esas cosas, es excelente y recibí un trato de primera. En realidad quiero hablarte de algo más personal.
¿Sabías que sentí miedo? No por lo que me pudieran hacer o no, la verdad es que eso no me asusta. Confío bastante en lo que Dios ha permitido avanzar al ser humano en el conocimiento médico. El temor vino de pensar que si algo me sucedía, la vida de mi familia cambiaría mucho. Dentro de mí repetía todo lo que intelectualmente yo sé. Dios es más que suficiente para ellos y si yo dejo de estar, él seguirá a su lado. Pero igual me dio temor. Y en medio de mi temor le dije a Dios: “Señor, no puedo verte, pero aunque así sea, recuérdame que estás a mi lado y hazte una realidad”.
No fue sino hasta hoy que entendí las muchas formas en que Dios se hizo realidad para mí, a cada momento.
Primero que nada, todos los diagnósticos que pasaron por mi mente, y por la de los médicos, quedaron desechados. No era nada alarmante. Dios estaba allí.
Segundo, ¿sabías que muchas veces somos tú y yo a quienes Dios usa para mostrarse a otros? La sonrisa de mi esposo y su mano estrechando la mía. Amigos y familiares que se encargaron de mis hijos mientras yo estaba con mi esposo en el hospital. Las manos prontas de una amiga y de mi mamá cocinaron para ellos y para mí. Los teléfonos no dejaron de sonar con llamadas, mensajes de texto y hasta correos electrónicos de amigos y familiares que estaban pendientes y sobre todo, clamando a Dios. Interesante que algunos de esos mensajes llegaron de hermanas en la fe a quienes nunca he visto en persona, nos conocemos “electrónicamente”. Dios estaba ahí, recordándome su amor a través de otros.
Tercero, incluso en medio de mi temor, sentí que una fuerza, muy superior a mi debilidad y mi preocupación, me sostenía y me acompañaba de un lugar a otro mientras me movían por los diferentes salones de aquel hospital. Dios iba conmigo.
A veces nuestra naturaleza humana se inclina a buscar “pruebas” extraordinarias de la presencia de Dios, pero la mayoría de las veces no es así. Me recuerda la experiencia del profeta Elías:   “Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Al viento lo siguió un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva” (1 Reyes 19:11-13). Puedes tener por seguro que cuando le pedimos a Dios que esté presente, él lo va a estar. Yo se lo pedí y así fue. Como un “suave murmullo” me acompañó todo el tiempo y se reveló a mí. ¿Moraleja?  No “ver” a Dios no quiere decir que él no esté presente, lo que necesitamos es que se abran nuestros ojos, o nuestros oídos, espirituales. A fin de cuentas eso es la fe, “la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Wendy

viernes, 8 de julio de 2011

Malabares peligrosos


“Señor, necesito equilibrio en mi vida. A veces me siento como el malabarista del circo que sostiene platos con cada mano, la cabeza y la nariz, mientras les da vueltas a todos y se esfuerza para que ninguno caiga al piso y se rompa. En la cabeza están mi esposo y mis hijos y todo lo que esas relaciones primordiales de mi vida conllevan. En una mano el trabajo y los compromisos profesionales con los que tengo que cumplir. En la otra, mi servicio a Dios, en todas sus formas y tamaños. Como el malabarista, estoy dando vueltas a todos esos platos e intentando que ninguno caiga al suelo mientras camino a tientas por la cuerda floja a la que llamamos vida.”
En estos días he estado pensando mucho en esto. Tanto así que creo que dejó de ser pensamiento para convertirse en oración. Le estoy pidiendo a Dios que me ayude a mantener el equilibrio, que no deje caer al suelo ningún plato pero que tampoco cargue yo tantos platos que no pueda caminar. Y en ese momento él me susurra: “es cuestión de equilibrio, sí, pero en el uso de tu tiempo”. 

Por lo general el desequilibrio en el tiempo me quita la alegría porque me llena de estrés. Empiezo a sacrificar las cosas importantes en el altar de lo urgente. Confieso que a veces me cuesta dejar a un lado un proyecto de trabajo para jugar con mi hija a las muñecas. Es difícil concentrarme en las palabras que tengo que escribir cuando mi hijo quiere que le busque una hoja para colorear. Pero en esta etapa de mi vida, probablemente eso sean los “platos” más importantes para alcanzar mi equilibrio.

De todas las cosas que Dios nos ha regalado, el tiempo es una de las más preciosas, está en nuestras manos decidir cómo lo vamos a usar y repartir.

Yo sé que la inquietud no salió de mí misma, es el Espíritu dentro de mí el que me ha hecho ver que necesito equilibrio para no perder de vista lo verdaderamente importante. Quizá tú puedas también identificarte con esto.

Ser malabaristas con nuestras prioridades en la vida es un ejercicio demasiado peligroso. Al final, al menos yo, salgo frustrada o con sentimientos de culpabilidad por no haber dado a cada “plato” el lugar o el momento correspondiente.¿Menos tiempo en el teléfono quizá? ¿O en el Internet? Léase sobre todo Facebook, otros blogs que sigo y me encantan, etc. No son cosas malas. Son parte de mi vida, pero no puedo dejar que ocupen el lugar de otras más importantes. Lo primero que abro en la mañana debe ser mi Biblia y no mi buzón de correo electrónico.

¿Solución al problema? Tengo que determinar las prioridades y hacer que sean, si me permiten la palabra, sagradas. Buscar alinear mi lista con la de Dios para que entonces todo fluya sin necesidad de andar haciendo malabares. Una vez establecidas las prioridades y alineadas, poner esfuerzo  y empeño, cambiar lo que tenga que ser cambiado, para lograr el equilibrio con el tiempo que Dios ha puesto en mis manos. Equilibrio es una palabra difícil, pero una vez que la dominamos, la vida nos sabe mucho mejor.

Te dejo con las palabras de un viejo sabio de antaño, que después de vivirlo todo, entendió que “todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo” (Eclesiastés 3:1). 

Wendy

miércoles, 6 de julio de 2011

Entre col y col...una receta para el verano

Tengo una amiga lectora del blog que vive en Canadá y me pidió hace unos días alguna receta fresca para el verano. Se me ocurrió buscar esta que les comparto hoy. Yo la hice hace mucho tiempo luego de probarla en un restaurante español y me encantó.
La receta la encontré en este sitio y me pareció clara y sencilla. Espero les guste.


Gazpacho
Ingredientes (para 4 personas)

6 tomates maduros grandes y carnosos
2 pimientos verdes
1 pimiento rojo
1 pepino
1 corazón de cebolla grande, 1 diente de ajo (opcional)
2 rebanadas de pan del día anterior sin la corteza
sal, aceite de oliva virgen extra, vinagre
Tiempo de realización 20 minutos

Preparación

1. Poner a remojo las rebanadas de pan. Se colocan en un cuenco con agua hasta cubrirlas, añadiéndoles un poco de sal y aceite. Se reservan.
2. Pelar y trocear los tomates, los pimientos, el pepino, la cebolla y el ajo. A los pimientos se les quitan las semillas. Mezcle todos los ingredientes.

3. En la batidora eléctrica, coloque la mezcla de ingredientes (en una tanda o en varias tandas), añada un poco de agua y triture hasta conseguir una crema. Se añade el pan con el agua, el vinagre y se bate nuevamente hasta conseguir que todo esté bien triturado y emulsionado. 


4. Añadir agua fría y mezclar bien. Comprobar el punto de sal y vinagre.

5. Pasarlo por un colador chino o un pasapurés, para eliminar la piel de pimiento. Al haberlos triturado con piel, (es muy difícil pelarlos en crudo, sin llevarse la mitad del pimiento), ésta queda flotando y es muy desagradable al paladar.

6
. Añadir más agua si fuera necesario, tiene que quedar una textura de crema líquida. Introducirlo en la nevera hasta conseguir la temperatura deseada y en el momento de servir rociar con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, que mezclaremos con una cuchara de madera.

7
. Se sirve con una guarnición de pepino crudo cortado en dados, cuadraditos de pan (normal o tostado), pimiento cortado en cuadraditos y cebolla picada. Cada elemento en un platito aparte para que los comensales puedan servirse a su gusto.

lunes, 4 de julio de 2011

4 de julio

Soy inmigrante, como tantos otros en los Estados Unidos; pero este país me abrió sus puertas hace casi diez años ya, y ahora soy ciudadana de una nación a la que amo de corazón aunque no es la tierra donde nací.
Tengo varias razones por las cuales me enorgullece ser parte de este país. Quizá mis razones no sean de las más populares, pero quiero invitarte a que las leas y luego pienses en las tuyas, si vives aquí.
Primero que nada, si hoy conozco a Cristo, y si en mi país de origen hay cristianos evangélicos, es porque hace más de un siglo ya, misioneros norteamericanos fueron a esa isla, donde se hablaba un idioma diferente, para llevar la semilla de las buenas nuevas de Jesucristo.  Y este país sigue siendo todavía la fuente principal de misioneros para el resto del mundo. Son las ofrendas de los cristianos de Estados Unidos las que sostienen muchas obras misioneras, las que envían Biblias incluso a los lugares donde para entrarlas es de forma clandestina.
A pesar de la crisis económica, sigue siendo este el país que extiende su mano cuando hay cualquier desastre natural y que sin dudar ofrece sus recursos humanos y materiales. Por solo mencionar un ejemplo, los mineros de Chile fueron receptores de la bondad y ayuda de este país. Lástima que de estas cosas pronto nos olvidamos o algunos se esfuerzan solo en resaltar lo malo.
Esta es la tierra donde nacieron mis hijos, y para ellos será su patria. A pesar de que nosotros les hablemos del origen de sus padres, de que conozcan otro idioma y tengan raíces latinas, su corazón está en los Estados Unidos. El inglés será su primera lengua y la bandera norteamericana les llenará siempre de orgullo.
Fue mi decisión venir a este país, así como la de todos los que hemos emigrado. Un viejo refrán dice: “Adonde fueres, haz lo que vieres”. Está claro que hay cosas que no son dignas de imitar, pero si lo llevamos al contexto de nuestras vidas como inmigrantes, ya que estamos aquí, y por decisión propia, insisto, aprendamos a amar la nueva tierra que nos ha recibido, que nos regala oportunidades increíbles, el país donde la libertad es un derecho inalienable de cada ser humano porque sus fundadores lo hicieron basados en las premisas dadas por el autor supremo de la libertad, Dios. Este es el país “de ellos” que nos reciben a “nosotros”, no perdamos eso de vista y no queramos que sea a la inversa.
En ningún momento sugeriría yo que reniegues tus raíces pero si eres inmigrante, como yo, agradece la oportunidad que Dios te ha dado y no seas un crítico implacable de tu segunda patria. Siempre he creído que la distancia nos hace idealizar las cosas. Recordemos las razones que nos trajeron a esta tierra, miremos a nuestro alrededor y reconozcamos que este país es un lugar de bendición y que nuestra función es hacerlo mejor porque a eso nos ha llamado Dios también. 

Wendy

viernes, 1 de julio de 2011

El segundo hombre de mi vida cumple cuatro años

Nathan y yo, cuando él tenía 6 meses
Mañana celebraré la llegada a mi vida de un hombrecito envuelto en pañales y  cuyo nombre significa “dado por Dios”. Fue el propio Dios quien me dio el nombre para este bebé y me mostró que sería varón, una experiencia que jamás olvidaré y reconozco que no es algo de todos los días. Ese hombrecito es un regalo del cielo que aunque me parezca mentira, ya irá a la escuela en el próximo curso.
Como cualquier mamá puedo recordar todos los detalles involucrados en su nacimiento, pero si alguno sobresale fue el momento en que la enfermera, que recién entraba a trabajar en ese momento, me preguntó cómo se llamaría y cuando le dijimos, lo tomó en sus brazos, lo alzó y dijo una bella oración de bendición que yo hubiera querido grabar, escribir…pero la tengo en mi mente. No me quedan dudas de que mi Señor tiene planes con este hombrecito que ahora juega a las espadas, imita el sonido de los carros y con la sonrisa más adorable que pueda encontrar me dice: “Mami, te quiero”.
No sé si sabes pero hay una crisis en los Estados Unidos por falta de papás en los hogares. Un gran número de familias carecen de una figura masculina que cumpla con el rol que les corresponde. Por eso, cuando pienso en este hombrecito mío le pido a Dios que nos dé sabiduría para guiarlo por el buen camino, instruirlo en su Palabra y llegar a ver que se convierta en un varón de Dios, como aquel profeta que también llevó su nombre, que le ame y le sirva de todo corazón. Que un día, cuando le corresponda a él, pueda ocupar su lugar en su propia familia, y ser el líder con sabiduría y amor.
Criar niños varones en esta sociedad es un gran reto pues los límites y las definiciones cada vez están más borrosos, pero para eso tenemos el Manual por excelencia, la Palabra de Dios. A muchas mamás nos asusta educar a los varones porque queremos un equilibrio entre darles amor y hacerles fuertes. Yo misma he vivido esa experiencia y casi constantemente le pido al Señor ayuda. Sin embargo, he aprendido dos cosas que quiero compartirte hoy.
Primero, si Dios puso este niño es mis manos es porque él sabía que yo podría ser su mamá, con mis defectos y todo. Desde que vi el resultado de la prueba de embarazo aquel día de octubre de 2006, puse a mi hijo en manos de Dios y junto con eso puse mi misión de mamá.
Segundo, el temor no viene de Dios, ni tampoco la cobardía. Tener hijos, como dice James Dobson, no es para cobardes. La Palabra de Dios afirma: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor…” (2 Timoteo 1:7). El enemigo quiere que nos acobardemos ante la tarea porque sabe que el temor paraliza y por tanto no hacemos lo que nos toca. Ser madres es una misión súper difícil pero Dios nos ha dado poder en Jesús. Tenemos que ser como la mujer que se describe en Proverbios 31: “Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir”.
Sé que me quedan muchos años por delante, muchos retos que implicarán rodillas dobladas y otras cosas más; pero nada igualará la satisfacción de haber cumplido con la tarea que hace cuatro años Dios volvió a poner en mis manos cuando me dijeron: “¡Felicidades, mamá, aquí está su niño varón!”.  

Wendy