lunes, 31 de octubre de 2011

Halloween, ¿celebrar o no celebrar?

Yo sé que este artículo pudiera resultar muy controversial, y antes de que empieces a leer quiero que sepas que mi intención no es juzgar, hoy simplemente presento mi opinión y dejo que cada quien saque sus propias conclusiones.
¿Por qué mi familia no celebra Halloween? Si te doy la respuesta corta, porque nunca ha sido una celebración del pueblo cristiano, por la misma razón que un musulmán no celebra la navidad.

Ahora bien, sé que es un asunto más complejo. Sé que para muchas personas, donde incluyo amistades y familia, no ven nada de malo en la celebración. Consideran que es solo una oportunidad para que los niños se disfracen y paseen por el barrio recolectando caramelos y otras golosinas. Y todo estaría bien si fuera eso nada más. Sin embargo, si vives en los Estados Unidos como yo, basta con mirar a las tiendas para ver cómo cada año que pasa esta festividad se acerca más a todo lo oscuro que tiene en su origen la celebración: viene de  una fiesta de los antiguos celtas donde esa noche el dios de los muertos liberaba a las almas de los muertos. Dicha celebración incluía sacrificios de animales y también humanos; al igual que todo tipo de magia. Quizá no lo veas en las noticias, pero muchas de estas cosas se repiten hoy en la noche de la llamada “fiesta de las brujas”.

Entrar a una tienda en Norteamérica en esta época equivale a ver réplicas de rostros sangrantes y grotescos, supuestos fantasmas, esqueletos de muertos, etc.  Lo que parece a muchos una diversión inocente, es abominación para Dios. Él fue muy claro cuando le advirtió a Israel con respecto a las tradiciones de otros pueblos: Cuando entres en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, ten mucho cuidado de no imitar las costumbres detestables de las naciones que viven allí. Por ejemplo, jamás sacrifiques a tu hijo o a tu hija como una ofrenda quemada. Tampoco permitas que el pueblo practique la adivinación, ni la hechicería, ni que haga interpretación de agüeros, ni se mezcle en brujerías, ni haga conjuros; tampoco permitas que alguien se preste a actuar como médium o vidente, ni que invoque el espíritu de los muertos. Cualquiera que practique esas cosas es detestable a los ojos del SEÑOR (Deuteronomio 18:9-12.)

Tenemos múltiples ocasiones en las que nuestros hijos pueden disfrazarse, comer caramelos y jugar, ¿por qué hacerlos partícipes de algo que al final no le da gloria a Dios y promueve toda una serie de cosas que para él son abominables?  Hoy tal vez se disfracen de princesa o superman, ¿qué pasará mañana cuando quieran un disfraz con sangre, cosas de brujos, etc.? ¿Cómo explicar la dicotomía?

Los que seguimos a Cristo hemos sido llamados a ser luz. Y cuando aparecen encrucijadas así, me gusta preguntarme: ¿qué haría Jesús en mi lugar? ¿Ir con la corriente o marcar la diferencia?
Esta es mi posición. Y te repito, mi única intención es llevarnos a la reflexión. Vivir la vida como Dios la diseñó en ocasiones también implicará correr el riesgo de no ser populares. Pero bueno, no estamos en esta carrera para ganarnos el premio de la popularidad sino “la corona de la vida”. 

¡Bendiciones en la nueva semana!

Wendy

viernes, 28 de octubre de 2011

Hoy es un blog con "v"....vlog

Esta es la sorpresa que tenía reservada para hoy. Es mi primer "vlog", así que no está en óptimas condiciones pero  espero lo disfrutes. Me encantaría recibir tus opiniones.

¡Que tengas un excelente fin de semana y muchas bendiciones!

Wendy



video

miércoles, 26 de octubre de 2011

Entre col y col...¡dos anuncios!

Esta semana está bastante complicada con todas las responsabilidades cotidianas más una visita que recibiremos en casa, por eso hoy solo quiero limitarme a hacer dos anuncios:

1. A partir del próximo miércoles, y en cada miércoles de noviembre, voy a compartir recetas que puedes usar en las celebraciones que se acercan, es decir, el Día de Acción de Gracias y las fiestas navideñas. Te prometo que serán sencillas.
2. No dejes de visitar el blog este viernes 28 porque te vas a encontrar una sorpresa. El lunes dije que quería introducir cambios y tengo uno reservado para el viernes. ¡Te espero!

Bendiciones,

Wendy

lunes, 24 de octubre de 2011

Nada te turbe

Hoy comienza una nueva semana y para esta semana quiero traer cosas diferentes. Sé que a las mujeres nos gustan los cambios. Cambiamos de corte de cabello, de color de cabello, movemos los muebles de lugar, etc. Por eso estoy preparando cambios aquí en el blog.
Mi preferencia es la prosa y no la poesía, pero en algún lugar de la casa de mi abuela estaba el primer verso de este poema que hoy te presento. Realmente no recuerdo dónde estaba en su casa, pero ella me lo repitió en varias ocasiones. Tanto así que me aprendí ese primer verso de memoria. 
Al comenzar la semana pensé que disfrutarías leerlo. Hazlo despacio. Saborea cada una de las palabras. Y cuando llegues al final, léelo otra vez, medita en lo que dice para que puedas captar la esencia de lo que su autora nos quiso transmitir: Que nada te turbe porque quien a Dios tiene, nada le falta.

NADA TE TURBE

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
sólo Dios basta.
                                            (Teresa de Ávila)

No lo puedo asegurar, pero me aventuro a pensar que fueron estas palabras de Jesús las que inspiraron a esta mujer para escribir tan bello poema:

La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo.  (Juan 14:27)

¡Que tengas una buena semana!

Wendy

viernes, 21 de octubre de 2011

Dile que sí

Hace ya más de 3  años me encontré “por casualidad” con un ministerio para mujeres, Proverbios 31. Allí comencé a leer los blogs súper interesantes de las integrantes del ministerio; todos enfocados en la mujer. Inmediatamente me identifiqué con muchas cosas y pensé: “¡Cuánto me gustaría hacer algo así algún día!” Me sumé al equipo hispano de Proverbios, Sabiduría con Salsa, como traductora voluntaria. Ahora edito las lecturas en español. Pero nunca pensé que pasaría de ahí.
La inquietud por llevar palabra de inspiración a las mujeres de habla hispana comenzó a crecer en mi corazón.
En mayo de 2010 abrí la cuenta en Blogger para comenzar “De mujer a mujer”, claro, en aquel entonces ni sabía cómo se llamaría, ni siquiera sabía bien lo que estaba haciendo. Pero solo me quedé ahí, con la cuenta abierta.
Llegó enero de este año y, sentada en mi buró, Dios habló a mi corazón y me dio el empujón que necesitaba para comenzar el blog. Y aquí estamos, con mucho por aprender todavía pero honestamente, disfrutando cada paso del camino.
Así que entendí el nuevo reto que el Señor me estaba planteando, el nuevo llamamiento que me estaba haciendo y dudosa le dije que sí, aunque como Abraham, sin saber adónde iba.
¡Lo menos que imaginaba yo era que en este mismo año tendría la oportunidad de llevar ánimo con la Palabra a mujeres que hablan mi mismo idioma pero que viven muy lejos de mí, en Ecuador! Tampoco pensé que podría un día identificarme como parte del equipo hispano de Proverbios 31 (¡ya está claro para mí que no lo encontré “por casualidad”!), y representar a Sabiduría con Salsa. (De paso te invito a que visites el sitio y veas todo lo que tenemos ahí. ¡Pronto tendrá un nuevo diseño!)
¿Y por qué te estoy contando todo eso? Bueno, este fin de semana el Señor me regala la oportunidad de llevar ánimo nuevamente a otro grupo, aquí en el sur de Florida. (Si me puedes apoyar en oración, ¡te lo agradezco un mundo!) De más está decir que desconozco los planes que Dios tiene, pero me emociona pensar que cuando le decimos sí a él, las posibilidades son infinitas.
Proverbios 31 era un sueño lejano para mí. Ecuador jamás estuvo en mi radar, y mucho menos en un viaje misionero. Escribir un blog me parecía demasiado atrevido. Y hablar a otras mujeres….bueno, ¿de qué les iba a hablar?  Pero le dije sí a Dios.
Y tú también lo puedes hacer. Te garantizo que el resultado te dejará más que asombrada. A fin de cuentas se trata de lanzarte a la aventura con uno que hizo de pescadores casi analfabetos, escritores y oradores famosos; que incluyó en la genealogía de su hijo a una viuda extranjera y sin un centavo, y a una ex prostituta. Y hoy sigue haciendo lo mismo, usando gente ordinaria para hacer cosas extraordinarias. ¿El denominador común? Todos le han dicho “sí”. ¿Cuál va a ser tu respuesta? 

¡Que tengas un buen fin de semana!

Wendy

miércoles, 19 de octubre de 2011

Entre col y col...dorado con salsa de pimiento y tomate


 Esta receta es muy fácil de hacer y le da un sabor diferente al pescado. La he hecho con dorado (Mahi-Mahi), pero también puede usarse el pargo (red snapper).


 
1 libra de filetes de dorado
1 tomate grande cortado en trocitos (1 taza)
1 ají pimiento verde pequeño, cortado en trocitos (1/2 taza, si prefieres, puedes usar ají rojoy la salsa queda más dulce)
1 cebolla pequeña cortada en rodajas
2 cucharadas de cilantro o perejil cortado bien finito
¼ cucharadita de sal
¼ de taza de vino seco
1 cucharadita de pimentón dulce


  1. Si los filetes son grandes, córtalos en cuatro partes. Usa una sartén grande y rocíala con aceite para cocinar en spray o una cucharadita de aceite de oliva o vegetal, a temperatura baja.
  2. Coloca el pescado en la sartén y cocina sin tapar de 4 a 6 minutos, dales vuelta una vez hasta que pueda desmenuzarse fácilmente pero sin desbaratarse. Pasa los filetes a un plato donde puedas mantenerlos calientes.
  3. Cocina en la misma sartén el resto de los ingredientes menos el vino, a temperatura mediana, revuelve con frecuencia y cocina hasta que la cebolla y el ají estén suaves y crujientes. Añade el vino y cocina hasta que esté caliente la salsa. Viértela sobre el pescado.
  4. Otra opción, y es la que yo prefiero, es que añadas los demás ingredientes sobre el pescado y cocines a fuego lento para que no se desbarate pero que adquiera más sabor.

Puedes servirse con habichuelas verdes salteadas con mantequilla y jugo de limón. ¡Delicioso y saludable!

Wendy

lunes, 17 de octubre de 2011

Amor eterno

Mis abuelos maternos se divorciaron cuando mi mamá era muy pequeña. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 6 años. Al principio de mi matrimonio yo solía preguntarle a mi esposo: “¿El divorcio no será parte de nuestra historia nunca, verdad?” Sin embargo, era yo la que a veces mencionaba la tan temida palabra que empieza con “d….”
Supongo que el haber crecido con eso como parte de mi vida tuvo algo que ver con la inseguridad que sentía y también con cuestionarme si realmente era posible tener un matrimonio exitoso que sobreviviera las buenas y las malas. Experimentar un amor que fuera eterno, como el que a veces nos dibujan en las novelas y en los cuentos de hadas.
Hoy, cuando ya han pasado 16 años, veo las cosas diferentes. A pesar de que sé que mi esposo me ama con todas sus fuerzas, y yo también a él, no hay amor humano perfecto. Y si así lo esperamos, terminaremos desilusionadas. Mi mamá y su esposo celebran hoy 30 años de matrimonio; han pasado tormentas, huracanes quizá sea una mejor definición, pero ahí están, para la gloria de Dios.

Quizá la famosa palabra “d” ha marcado tu vida de alguna manera, y con muchas probabilidades no formaba parte de tus planes. Tal vez creciste pensando que nadie podría amarte nunca realmente, déjame en este espacio pequeñito escribirte las palabras que Dios tiene para ti en este día, y donde está el espacio en blanco, pon tu nombre:

Yo te he amado, pueblo mío, con un amor eterno.
   Con amor inagotable te acerqué a mí.
Yo te reedificaré, [         ].
   Volverás a ser feliz
   y con alegría danzarás…

Ya sea que tus padres se divorciaron, que tú misma has vivido el divorcio o alguna otra experiencia triste que te lleva a pensar que no podrás disfrutar nunca el amor eterno, haz tuya estas palabras. Dios te ama con amor eterno, inagotable. Y él puede reedificar tu vida. Lo que para nosotros parece un final, es solo un principio para Dios, si estamos dispuestas a poner nuestras vidas en sus manos con toda confianza.
 
Mujer, tú puedes volver a ser feliz, al punto de danzar con alegría. 

Primero porque Dios, el Rey del universo, el creador de todas las cosas, promete amarte incondicionalmente: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados”.
Segundo, porque ese mismo Dios es especialista en reconstruir donde antes hubo ruinas, pregúntale a una famosa mujer de la Biblia, no sabemos su nombre, solo que la palabra “d…” la marcó al menos ¡5 veces! Su historia está en el evangelio de Juan en el capítulo 4. ¿Cómo reconstruyó Dios sus ruinas? Ella se convirtió en la primera evangelista de Samaria pues fue y contó a todo el mundo lo que aquel hombre que encontró en el pozo había hecho en su vida. Y te garantizo que a partir de ese día, nunca más fue la misma.

No tienes que seguir anhelando el amor eterno y perfecto, está al alcance de tu mano, si tan solo das el paso y aceptas su invitación. No esperes más. No tienes que seguir llorando cuando nadie te ve, ni buscando en el lugar equivocado, ni cubriendo con maquillaje la tristeza. Hay una opción mejor que hoy te dice: “…te amo y eres ante mis ojos precios[a] y dign[a] de honra”. Firma: Dios.

Bendiciones en la nueva semana,
Wendy

viernes, 14 de octubre de 2011

Victoria, un día a la vez.


La semana comenzó un poquito más cargada que las demás:

  • Un proyecto de trabajo que entregar el martes en la mañana.
  • Una cena familiar el martes para celebrar a mi mamá en su cumpleaños.
  • Clase de piano el martes y de arte el miércoles (no yo, sino mi hija, pero igual se altera el horario).
  • Un proyecto de la escuela de mi hija para el viernes que ni siquiera habíamos empezado.
  • Una reunión el jueves en la mañana.
  • Estudiar el jueves en la noche para los exámenes del viernes en la escuela. (Además sería un día un poquito difícil porque normalmente mi esposo me ayuda con las tareas escolares pero no llegaría a casa hasta mucho más tarde.)

A eso le sumamos todas las tareas/responsabilidades diarias que no cambian y fácilmente el nivel de estrés se dispara.

Lo único que hizo a la semana diferente fue mi manera de enfrentarla.

Cada día, antes de empezar, le pedí al Señor que me diera una porción de él justo para ese día, no quería pensar en todo lo que tenía por delante, ni en el día siguiente, sino vivir cada minuto a la vez.

Verás, el problema es que cuando estoy muy estresada me pongo tensa, como todo el mundo; pero además, hablo bruscamente y pierdo la paciencia. Esa es mi más grande lucha. Y muchas veces le he preguntado a Dios por qué no veo la victoria, por qué él no quita de mí ese rasgo del carácter tan negativo.

Llevo años orando por eso pero el otro día, por fin, escuché en mi corazón la respuesta de Dios: ganarás la batalla apoyándote en mí un día a la vez.

En su libro Fui hecha para desear, Lysa TerKeurst dice: “Cualquiera que sea la situación, sigo pidiéndole a Dios que sea mi porción diaria: de compañía, provisión, paciencia, una y otra vez. Y un día encontraré la victoria sobre esas cosas en lugar de solo mirar a un montón de lágrimas…”

Y precisamente esa fue la estrategia que probé esta semana y la razón por la cual puedo decir que ayer, a pesar de todas las cosas que estaban en la agenda del día, y de mis limitadas fuerzas, obtuve una victoria. Aunque aparentemente es pequeña, en mi corazón la veo grande, porque entendí que si pienso en todas las probabilidades que tengo de caer en lo mismo bajo las tantas presiones, me vencerá el desánimo aún sin empezar. Sin embargo, si me propongo en Dios ganar la batalla un día a la vez, podré ir de victoria en victoria.

Aunque no conozcas mucho de la Biblia, es muy probable que conozcas una oración a la que muchos llaman El Padre nuestro. Bueno, casi al final, Jesús dice: “Danos hoy nuestro pan cotidiano”. Interesante que la petición se resume a la porción diaria, sin pensar en mañana ni la semana que viene. Dios quiere que busquemos de él la porción diaria, eso será suficiente para cada día.

Todos luchamos con algo que “traemos de fábrica” o que tal vez adquirimos en el camino: falta de paciencia, temor, inseguridad, baja autoestima, etc. Quizá a ti te pase como a mí, te has cansado al pensar que nunca vas a vencer ese “algo”. ¿Por qué no pruebas esta estrategia? No pienses en todas las veces en que puedes fallar, pídele a Dios en oración que sea tu porción para un día a la vez y celebra tus pequeñas victorias.

¡Buen fin de semana!
 Wendy

miércoles, 12 de octubre de 2011

Feliz, feliz.

Hice la siguiente búsqueda en Google (en inglés): “Encuestas sobre la felicidad”, salieron más de 17 mil resultados. Todo el mundo quiere encontrar la manera de ser feliz.
La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, escrita en 1776, dice que entre los derechos inalienables de los seres humanos está “la búsqueda de la felicidad”. Así que definitivamente este asunto es tan viejo como el propio planeta.
Todos queremos ser felices, ¿no es cierto?
La gente busca felicidad en todas partes, constantemente. Hace unos días escuché que desde hace días hay listas de encargos para el nuevo iPhone. Aunque entiendo que la tecnología es una parte esencial de nuestra vida en este siglo, sé que muchos piensan que tener el último invento les hará felices. O tal vez un auto de último modelo. O quizá una casa más linda y más grande. El único problema con todas esas cosas es que en realidad solo nos hacen felices por un momento. El teléfono solo será nuevo por unos meses, hasta que la compañía que los fabrica saque otro modelo. El auto pierde su valor en cuanto sales del concesionario y deja de ser nuevo en cuanto llegue otro año y aparezcan los nuevos autos. Y la casa…bueno, lo mismo. Cuando tengas una de tantos pies cuadrados, querrás otra más grande, o que tenga mejor patio, o más terreno alrededor, etc. Pareciera que nunca estamos contentos. Y es así si pensamos que alguna de estas cosas nos puede dar felicidad absoluta y satisfacción.
En algún momento de su vida el rey David entendió estas cosas. Mira lo que escribió en una de sus poesías/canciones:

Señor…no busco grandezas desmedidas,
      ni proezas que excedan a mis fuerzas.
Todo lo contrario:
he calmado y aquietado mis ansias.
Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre.
¡Mi alma es como un niño recién amamantado!

Israel, pon tu esperanza en el Señor
desde ahora y para siempre. 


No hay nada de malo en tratar de prosperar en la vida, en buscar “ser felices”, pero si buscamos la felicidad en las cosas o incluso en la gente, nunca lo seremos. El secreto de la verdadera felicidad está en aprender a “calmar y aquietar [nuestras] ansias”. O, dicho en las palabras del viejo apóstol Pablo “he aprendido a estar contento con lo que tengo”. El próximo teléfono, el auto más nuevo, o la casa mejor solo te darán un espejismo de felicidad. Lo que realmente nos hace sentirnos satisfechos, como un niño recién amamantado (y las mamás que hemos vivido la experiencia sabemos que la expresión de satisfacción en ellos es inigualable), es aprender a contentarnos con lo que tenemos, y disfrutarlo.
Hace ya un año que vivimos en nuestra casa actual. Es nuestra primera como propietarios. Si me preguntaras si reúne todo lo que yo quisiera en una casa, tendría que decirte que no. Si me preguntas si soy feliz en ella, te digo que sí. E incluso voy más allá, como le dije a una amiga hace poco: “Si el Señor no nos concede otra y tenemos que vivir el resto de nuestros días aquí, estoy contenta”. Y lo digo de corazón.
Durante años luché mucho con esto del contentamiento. Solía decirle a mi esposo que “estar contentos donde estamos no nos llevará a ninguna parte” y cosas por el estilo. Dios me ha hecho ver, con tremendas experiencias, que si no soy feliz (si no estoy contenta)  “ahora”, tampoco lo estaré “después”. No es una cuestión de afuera, es un asunto del corazón.
Esfuérzate por alcanzar tus metas, sé diligente, porque eso también lo enseña la Palabra, pero que tu meta no sea alcanzar “algo” que crees que te hará feliz. Aprende a ser feliz como Pablo, con lo que tienes. Del resto se encargará Dios. 

Wendy


lunes, 10 de octubre de 2011

El especial de hoy es....menú para la semana


En caso de que hoy sea la primera vez que me visitas en este blog, una de las metas que me he trazado es que como mujeres podamos tener vidas mejores, más cercanas al diseño original de Dios.
Creo firmemente que parte de ese diseño es que nos despojemos un poco del estrés que caracteriza a la gran mayoría de las personas en el siglo XXI. Así que cada mes trato de publicar algunos artículos que nos ayuden con consejos prácticos para lograr esa meta. En septiembre mencioné que una de las maneras de aligerar nuestra semana es teniendo un menú planificado. Aunque no lo creas, eso nos ahorra tiempo cada día, y como dije en aquel momento, hace que nuestros viajes al mercado sean más enfocados y hasta gastemos menos al ir con una lista que contenga solo lo que realmente necesitamos. Por lo tanto, hoy te comparto un menú semanal. Voy a incluir algunas recetas que puedes encontrar en este mismo blog, y así se hace todavía más fácil (solo haz clic en los enlaces). Por supuesto, esto es solo una idea que puedes transformar según tus propios gustos, condiciones y demás, pero espero que te sea útil y así puedas dedicar más tiempo a otras cosas.


Lunes
Pollo marsala con vegetales al vapor o salteados

Martes
Tacos acompañados de frijoles refritos

Miércoles
Pescado en salsa verde servido con papas y ensalada de verduras

Jueves
Pasta primavera, se puede acompañar con panecitos de ajo y ensalada de verduras

Viernes
Costillas de cerdo con puré de papas y vegetales mixtos.

Sábado
Frittata (una idea para el desayuno)
Vegetales para acompañar carne, pollo o pescado 


¿Te animas y me dices qué te pareció y si lo pusiste en práctica de alguna manera?

Bendiciones en la nueva semana,

Wendy

miércoles, 5 de octubre de 2011

Desvíos

Qué molesto nos resulta ir manejando, sobre todo en horario pico, y encontrarnos un letrero que diga: Desvío. Me pasó el otro día y resultó que el desvío me obligaba a regresar, por otra calle, a mi punto de partida. Realmente frustrante, pero así es cuando están haciendo arreglos.

Y lo mismo pasa en la vida. Cuando mi esposo y yo decidimos emigrar, el plan original era venir para los Estados Unidos. Era nuestro plan pero no el de Dios. El plan de Dios implicaba un desvío de un año y medio por otro país, en este caso, Canadá. En aquel entonces a mí me resultó un poco difícil comprenderlo. Con mis ojos humanos no podía encontrar el sentido a aquel aparente inconveniente.

Al mirar atrás ahora me doy cuenta de que solo Dios con su sabiduría pudo haber orquestado algo así. En ese año y medio en Canadá crecí mucho más que varios años juntos. Y no hablo de crecimiento físico, hablo de crecimiento espiritual, madurez. Viví experiencias que hubiera preferido no tener pero entiendo que fueron necesarias.

También puedo ver cómo el Señor nos usó en ese breve tiempo para bendecir la vida de algunas personas y cómo también nos bendijo a nosotros mediante las vidas de muchas otras.

Los desvíos son necesarios porque nos hacen crecer y nos llevan a depender más de Dios. Piensa por ejemplo en el pueblo de Israel cuando emigró de Egipto a la tierra que Dios les había prometido. La trayectoria que pudo haberse hecho en días prácticamente demoró cuarenta años. ¿Por qué? Dios los mantuvo en un largo desvío porque vio que era necesario para que aquel pueblo madurara y conociera al Dios que les estaba guiando.

Tenemos que aprovechar los desvíos porque nos preparan para lo que vendrá después. Y lo más importante, los desvíos de la vida prueban nuestra confianza en Dios. Los 40 años de los israelitas pudieron haber sido menos si no hubieran dudado tanto de la bondad de Dios.
Es probable que ahora mismo estés en un desvío, no lo quisieras, no lo viste venir, pero ahí estás. Permíteme animarte con un mensaje poderoso de la Palabra de Dios: 

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). 

El desvío en que puedas encontrarte ahora no fue una sorpresa para Dios, es parte de su plan. Pero el plan de Dios es perfecto. Está diseñado para traer bien a tu vida, y para que disfrutes un futuro con esperanza, mucho mejor de lo que tú pudieras soñar.  

Los desvíos pueden ser lentos, dolorosos, y hasta parecer interminables,  pero el resultado será extraordinario si tú confías en Dios y lo ves como una oportunidad y no como una calamidad.

Mi año y medio en Canadá fue un desvío que tuvo sus baches dolorosos pero hoy puedo darle gracias a Dios por haberlo hecho de esa manera.

Quiero terminar con las palabras de Santiago el apóstol. Mi anhelo es que te sirvan de inspiración, junto con las de Jeremías, para que ya sea que estés en un desvío o que tal vez pronto llegue alguno, salgas victoriosa.

Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas. Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia. Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falta nada.

Bendiciones,

Wendy

 

lunes, 3 de octubre de 2011

Guía para la semana

Aunque la semana realmente comienza el domingo, nuestras mentes ven al lunes como el primer día. Tal vez porque es el día en que retomamos nuestras actividades cotidianas como el trabajo y la escuela.
Hace varios meses que estoy leyendo todos los días un salmo y también un proverbio. Escuché decir a Charles Swindoll que “los salmos nos enseñan a relacionarnos con Dios y los proverbios a relacionarnos con las personas”. Estoy totalmente de acuerdo.
Es muy probable que al comenzar cada semana tengas un plan, escrito o en tu mente. A lo mejor llevas una agenda donde anotas todo lo que tienes que hacer, las citas, cumpleaños, etc. Hoy quiero regalarte un salmo que puede servirte de guía para esta semana, si estás dispuesta a seguirlo al pie de la letra. Y por supuesto, también para el resto de tu vida. Es el Salmo 112, versículos del 1 al 9.  Voy a usar la Nueva Traducción Viviente. Te sugiero que lo leas varias veces, despacio, trata de absorber todas las verdades que encierran sus palabras y pídele a Dios que te ayude a poner en práctica las enseñanzas, y aprópiate también de las promesas intrínsecas para aquellos que hacen de esta Palabra una norma en su vida.

¡Alabado sea el Señor!
    Qué felices son los que temen al Señor
   y se deleitan en obedecer sus mandatos.
Sus hijos tendrán éxito en todas partes;
   toda una generación de justos será bendecida.
Ellos mismos serán ricos,
   y sus buenas acciones durarán para siempre.
La luz brilla en la oscuridad para los justos;
   son generosos, compasivos y rectos.
 Les va bien a los que prestan dinero con generosidad
   y manejan sus negocios equitativamente.
A estas personas no las vencerá el mal;
   a los rectos se les recordará por mucho tiempo.
Ellos no tienen miedo de malas noticias;
   confían plenamente en que el Señor los cuidará.
Tienen confianza y viven sin temor,
   y pueden enfrentar triunfantes a sus enemigos.
Comparten con libertad y dan con generosidad a los necesitados;
   sus buenas acciones serán recordadas para siempre.
   Ellos tendrán influencia y recibirán honor.


¡Bendiciones y que tengas una buena semana!

Wendy