miércoles, 30 de noviembre de 2011

Entre col y col...recetas fáciles para días complicados (4ta parte)

La receta de hoy fue una de las primeras que publiqué pero viene muy bien con el tema que estamos teniendo los miércoles: Recetas fáciles para días complicados. Se trata de un postre típico brasilero súper fácil pero muy lindo en la mesa y exquisito al paladar...si te gusta el chocolate.

Un anuncio: El viernes, en el video-blog daremos inicio a una serie relacionada con la Navidad. ¡Te espero para compartir ánimo de la Palabra de Dios y alguna que otra sorpresa!

Brigadeiro

Ingredientes:
- 1/2 taza de cacao (chocolate en polvo u Ovaltine, que es la auténtica variante brasilera)
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 lata (14 onzas) de leche condensada
- gránulos de colores [sprinkles], trocitos de nueces, hojuelas de coco o azúcar en polvo para decorar


1. En una cazuela pequeña o mediana cocina el chocolate/Ovaltine, la leche condensada y la mantequilla a temperatura media.
2. Revuelve constantemente durante 10 minutos aproximadamente.
3. Quita la cazuela de la hornilla y deja que se enfríe hasta que puedas tocar la mezcla sin quemarte. (Un consejo: la mezcla estará lista cuando al revolverla puedas ver fácilmente el fondo de la cazuela, cuando se despegue).
4. Una vez que la mezcla se haya enfriado, haz bolitas pequeñas con las manos.
5. Luego pasa las bolitas por los gránulos de colores, el coco, las nueces o el azúcar en polvo. 
6. ¡Listo!

Wendy

lunes, 28 de noviembre de 2011

La vida y mi sándwich quemado

Llegué a la casa luego de un largo día, en zapatos altos. Si estás leyendo esto y no eres mujer, o nunca te has pasado un día entero con zapatos altos…es agotador, por no decir más. En fin, tenía hambre pero era tarde y no quería comer mucho, así que decidí prepararme un sándwich sencillo con queso y ponerlo en el horno. Di dos o tres vueltas y cuando miré… ¡se estaba quemando! Abrí la puerta del horno y lo saqué lo más rápido que pude, pero el pan ya no tenía su color original, ahora estaba demasiado tostado. Lo miré y luego tomé un cuchillo y empecé a raspar lo quemado.
Mientras lo hacía me vino a la mente cómo a veces la vida se parece a mi sándwich quemado. Hacemos planes, nos ilusionamos…pero las cosas no salen como habíamos pensado. En lugar de un delicioso sándwich de queso al horno, tenemos un pan quemado, con queso demasiado derretido y un sabor no tan agradable.  Sin embargo, Dios usa todas esas oportunidades para enseñarnos algo, y en este caso ese algo es nuestra actitud. (Por cierto, que esa fue mi palabra para el año 2011, y aquí puedes leer el artículo original.) Ante mi sándwich quemado yo tenía solo dos alternativas: botarlo y prepararme otro, o hacer lo que hice, quitar lo quemado y comérmelo así mismo. ¿Por qué decidí lo segundo? Bueno, no tenía deseos de preparar otro y además (y lo digo con toda honestidad), no pude evitar pensar en cuánta gente se contentaría con un sándwich aunque fuera así.
Es igual con la vida, podemos echar a un lado las oportunidades difíciles y no aprovecharlas, o podemos dejar que Dios las use para hacernos crecer. Podemos dejar que él tome un “cuchillo y raspe” todo lo quemado para que al final podamos ver el producto como él lo diseñó originalmente.
Mientras yo raspaba el pan con mi cuchillo, mi hija me preguntó:
—Mami, ¿cómo vas a comerte eso?
—Igual que siempre —le contesté yo.
Podía comérmelo a regañadientes y refunfuñando o podía simplemente comerlo dándole gracias a Dios por mi sándwich extra horneado. 
Regresando a nuestra analogía con la vida. Podemos aceptar los momentos difíciles a regañadientes y refunfuñando, lo cual no cambiará para nada la situación y lo único que producirá es amargura en nosotros. O podemos aceptarlos con gratitud de corazón, porque a fin de cuentas, a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28).
Quizá deba contarte que justo mientras empezaba a preparar ese sándwich le pedí a Dios que me mostrara sobre qué debía escribir para hoy lunes… ¡y en eso se quemó el pan!
Empieza una nueva semana y es probable que nos encontremos con muchas situaciones con las que no contábamos. La actitud con la que las enfrentemos marcará toda la diferencia. ¿Dejaremos que Dios las use o desperdiciaremos la oportunidad de crecer? En mi caso, para que no me queden dudas, ya tuve la primera, pues hoy al encender el carro, se encendió la luz que indica “revise el motor”…

Bendiciones,

 Wendy

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El diario de gratitud


Este será el último artículo de esta semana pues a partir de mañana tendré unas mini-vacaciones con la familia.

Algunas me han preguntado sobre el Diario de Gratitud, cómo lo hice y demás. La idea original está en el blog de Ann Voskamp. Esto fue lo que yo hice.

Usé una libreta de hojas en blanco o lisas.  Como ven en esta foto:

Las que tienen la espiral son más fáciles de manejar.
 
Decoré la portada y la contraportada con papeles de diferentes tipos. Las florecitas también las hice usando papeles de colores. 



 
Para decorar las páginas uso recortes de revistas. Busco imágenes que me resulten atractivas e inspiradoras y las pego “al descuido”.


En cuanto a escribir, lo estamos haciendo todos en la casa y puedes encontrar motivos tan diferentes como el cielo azul o el resultado de un examen en la escuela.

La idea con el diario de gratitud es que nos sirva para plasmar en “blanco y negro” todas las cosas que Dios hace en nuestra vida y que son motivos para dar gracias. Las simples, las complejas; las que esperábamos, las que llegaron por sorpresa. Como he dicho antes, los seres humanos tenemos un problema de memoria y al releer estas cosas con el paso de los años, vemos la bondad de Dios en nuestra vida y podemos fortalecer nuestra confianza, sentirnos alegres y ver cómo él ha ido moldeando nuestro carácter para hacernos más parecidos a Jesús.


El jueves será el Día de Acción de Gracias. Si quieres saber qué voy a cocinar, pues haré el jamón dulce y la cacerola de habichuelas verdes. Nos vamos a reunir con amigos y familia y sé que pasaremos un tiempo excelente. Lo mismo deseo para ti y los tuyos. Sobre todas las cosas, no olvidemos la razón por la que vamos a celebrar: dar gracias por la bondad de Dios. Y si todavía dudas…el hecho de que estés leyendo estas palabras es una prueba de que estás viva o vivo, y eso en sí ya es motivo para darle gracias.

Muchas bendiciones y nos volvemos a encontrar el lunes aquí mismo.

Wendy

lunes, 21 de noviembre de 2011

Tres beneficios de dar gracias


Esta semana en la mayoría de los hogares de los Estados Unidos se celebrará el “Día de Acción de Gracias” [Thanksgiving Day]. De este tema he venido hablando ya durante varios días aquí en el blog de una manera u otra. Si nos vives en los Estados Unidos, no importa, porque para dar gracias a Dios no necesitamos un día especial, cualquier día es bueno.
En el artículo del  7 de noviembre publiqué mi lista de gratitudes. Si todavía no lo has hecho, te animo a que hagas una propia.En el video-blog del viernes pasado mostré el diario de gratitud que nuestra familia ha comenzado.Y hoy quiero hablarte de tres beneficios que produce el dar gracias a Dios.

  1. Dar gracias genera confianza. Cuando pensamos en lo que Dios ha he hecho en nuestras vidas en las diferentes etapas; en la provisión que nos ha dado cuando no sabíamos de dónde vendría el sustento necesario; etc., y le damos gracias, estamos recordándonos a nosotros mismos que el Dios que lo hizo ayer, lo hará hoy y lo hará mañana. Y así crece nuestra confianza. Jean Baptiste Massieu escribió: “La gratitud es la memoria del corazón”. No por gusto Dios les decía a los israelitas que construyeran monumentos que les recordaran lo que él había hecho, como sucedió por ejemplo cuando cruzaron el río Jordán. Dios sabe que tenemos un problema de memoria, y recordar lo que él ha hecho fomentará nuestra confianza. Cuando recordamos con acción de gracias nuestra fe se hace grande. Alguien dijo que “la cualidad principal de un discípulo que confía es el agradecimiento”. 
  2. Dar gracias produce alegría. Es imposible estar agradecido y deprimido a la misma vez. Cuando damos gracias reconocemos el favor de Dios sobre nuestras vidas y nos enfocamos en su bondad y en toda la bendición que tenemos. Tal es así que en el idioma hebreo, por ejemplo, la palabra gratitud muchas veces lleva una connotación de alabanza, canto. Cuando nuestros corazones se llenan de gratitud hacia Dios no hay lugar para la tristeza.
  3. Dar gracias nos hace más parecidos a Jesús. Cuando de corazón damos gracias a Dios, y a los demás, aprendemos a ser más humildes. Reconocemos que todo lo que somos y tenemos es en primer lugar el producto del favor de Dios. ¿Sabías que eso es lo que quiere decir dar gracias en griego, el idioma del Nuevo Testamento? La palabra griega es eucharisteo y uno de sus significados es estar conscientes del favor de Dios…Cuando tomamos conciencia del favor de Dios, nuestro corazón se viste de humildad. Y fue el mismo Jesús quien dijo: “…aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón”. Si me permites una definición más, esto es lo que dice la Real Academia sobre la humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Dar gracias nos recuerda nuestras limitaciones y nos dirige la mirada hacia la omnipotencia de Dios.

Así que dar gracias tiene estos tres beneficios para nuestras vidas. Tal vez nunca lo habías visto de esta manera. ¿Te animas a asumir como estilo de vida una vida de gratitud? De hecho, es en realidad un mandato de Dios: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18).
Y recuerda, ofrecer gratitud a Dios es una manera de honrarle (Salmo 50:23, NVI).

Bendiciones en la nueva semana,
Wendy

viernes, 18 de noviembre de 2011

Viernes de video-blog (vlog)

Lo prometido es deuda, dice un viejo refrán. Así que aquí está el tercer video-blog. Le doy las gracias a mi esposo que me ayuda con todos los detalles técnicos post-filmación.

video

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Entre col y col...recetas fáciles para días complicados (3ra parte)

Sé que a muchos no les gusta el pavo para los días de fiesta y prefieren otras carnes, como la de cerdo. Así que hoy te propongo otra receta sencilla pero deliciosa.

Lomo de cerdo asado con sirope de arce
 
Ingredientes
  • 1 a 1 ½ libras de lomo de cerdo
  • Sal y pimienta o algún sazonador para carne de cerdo
  • 1 a 2 cucharadas de aceite de oliva, suficiente para cubrir la cacerola
  • 1/2 taza de sirope de arce (maple syrup)
  • 3 cucharadas de mostaza tipo Dijon
  1. Cubre una fuente para hornear con papel de aluminio. Calienta el horno a 350°.
  2. Lava la carne y quita lo que sobre de grasa y piel grisácea, sécala. Rocía con el sazonador o usa sal y pimienta.
  3. En una sartén grande, a temperatura mediana, calienta el aceite. Añade la carne y dórala por todos los lados.
  4. Mientras, combina el sirope y la mostaza en una taza grande o en un bol pequeño, mézclalo rápidamente hasta que la salsa quede suave.
    1.  Coloca la carne en la fuente para hornear y ásala durante 12 minutos. Con una brocha de cocina, cubre la carne con la mitad de la sala y ásala durante 5 minutos más o hasta que la temperatura interna de la carne sea alrededor de 155° F en un termómetro de cocina. Hazlo en la parte más gruesa del lomo.
    2.  Pon el resto de la salsa en el microondas y caliéntala hasta que hierva, o también puedes hacerlo en una cazuela directamente en el fogón o estufa.
    3.  Saca la carne del horno y déjala reposar durante cinco minutos. Luego córtala en ruedas y rocíala con el resto de la salsa. Da de 4 a seis raciones.


    Espero que te guste y te animes a probarla. 

    Wendy


    lunes, 14 de noviembre de 2011

    Confesemos

    Estuve el sábado en una de esas fiestas que hacemos para honrar a futuras mamás. En Norteamérica las llaman “baby shower” y la idea es agasajar a la mamá y al bebé con regalos. En esta fiesta en particular le regalamos también a la mamá consejos. Sí, algunas de las otras mamás presentes les dimos pequeños consejos en base a nuestras experiencias.
    Pero hoy quiero hablar de algo que empieza con la misma sílaba “con”, pero no son consejos sino confesiones. Creo que todas estaríamos de acuerdo con que es más fácil aconsejar que confesar, ¿no es cierto? Es difícil confesar errores, frustraciones, mentiras, sentimientos de incapacidad, etc.
    La maternidad viene cargada de muchas cosas bellas e incomparables, pero también implica grandes renuncias. Confesemos. Al ser mamá tenemos que cambiar nuestro estilo de vida. Ya no podemos pasar tanto tiempo con nuestras amigas como lo hacíamos antes. El presupuesto cambia pues donde decía “para mí, para mí y para mí”, ahora tiene que decir: “pañales, fórmula, ropa, zapatos…etc.”. Y la lista crece según crecen los hijos, créemelo. Es muy probable que tu pasatiempo favorito (leer, ver películas, ir de compras, dormir…o lo que sea), ahora es más bien historia. Confesemos que a nadie le gusta despertarse en medio de la noche para cambiar un pañal sucio ni para dar medicinas. ¿Qué decir de cuando estás súper cansada y preferirías irte derecho a dormir pero no puedes porque un par (o más) de ojitos alegres te recuerdan que tienes que preparar la cena?
    Confieso que para mí una de las peores cosas ha sido aceptar el hecho de que “mi tiempo” ya no es completamente mío. Está repartido entre otras personas, especialmente dos que todavía dependen mucho de mí. Mis dos hijos.
    Bueno ¿y por qué estoy en esto de las confesiones? Sencillo. Me doy cuenta de que la gran mayoría de las mamás experimentamos en un momento u otro sentimientos de culpa. Creemos que por tener estos pensamientos somos las peores mamás del mundo y cuestionamos nuestra capacidad para cumplir con tan honroso pero exigente llamado. Somos demasiado duras con nosotras mismas y preferiríamos cualquier otra cosa antes de que confesar que al ser mamá tuvimos que renunciar a cosas que hasta cierto punto nos duelen.
    Permíteme darte un poco de ánimo. Ese dolor de la renuncia es un dolor bueno. ¿Sabes por qué? Porque como dicen en inglés: “sin dolor no hay ganancia”. El dolor de la renuncia nos enseña una lección de entrega y de falta de egoísmo como ninguna otra cosa.
    La segunda cosa que quiero que recuerdes es que no somos súper mujeres y mucho menos súper mamás. A veces nos frustramos. Otras nos equivocamos. Nos cansamos. Y todo eso es normal. ¿Y sabes algo? Es bueno “confesarnos”. Hacerlo con Dios porque él, como Padre perfecto que experimentó al máximo el dolor de la renuncia al enviar a Jesús, sabe muy bien cómo nos sentimos. Y también confesarlo a alguna o algunas amigas con quienes nos sintamos cómodas y quienes puedan entender y sobre todo, exhortarnos. Desahogarnos con alguien alivia la carga y es muy probable que descubras que no estás sola, que alguien más está pasando o ha pasado por lo mismo que tú. Esa ha sido mi experiencia. Te lo confieso. 

     Te deseo bendiciones en la nueva semana,

    Wendy

    viernes, 11 de noviembre de 2011

    Viernes SIN video-blog

    Esta semana les debo el video-blog. Tengo un resfriado tremendo que no me permite grabar pues escucharían una voz de ultratumba y estornudos a intervalos muy cortos.Tenemos que reservarlo para la próxima semana. No obstante, no quiero dejar que el día pase “en blanco” así que les voy a contar sobre algo que el Señor ha estado haciendo en nuestra familia por estos días.

    Hace mucho tiempo mi esposo y yo habíamos hablado de patrocinar a un niño o niña y así aportar nuestro granito de arena en la enorme pobreza de este mundo. Luego me vinculé a Proverbios 31 y fue allí que descubrí a Compassion International, una organización que se dedica precisamente a llevar a los niños libertad de la pobreza y también a darles nueva vida en Jesús. 

    Sponsor a Child in Jesus Name with Compassion

    Desde mi viaje misionero a Ecuador en mayo de este año ese país se ha quedado en mi corazón, y la idea de patrocinar a un niño ecuatoriano comenzó a crecer cada vez más. Seguimos orando por el asunto y de una manera u otra recibimos “señales” que nos llevaban al mismo punto. Patrocinar a un niño/a de Ecuador.
    Esta semana un grupo de autoras de blog está de viaje misionero en Ecuador con Compassion International, y ese fue como el último impulso que necesitábamos. Dimos el paso y no puedo explicar la alegría que experimentamos todos al hacerlo. Mi hija escogió una niña que nació justo el mismo día y año que ella. Qué emocionante, ¿verdad?
    Saber que podremos cambiar el futuro de una niña, como el de nuestra hija, produce una satisfacción maravillosa.
    Cuando vivimos en el llamado “primer mundo”, corremos un grave peligro. Y Ann Voskamp lo dice de manera muy clara en su blog de ayer, escrito desde Ecuador. Aquí lo traduzco:
    «Ese es el peligro insidioso de la riqueza…que nos deja ciegos. Ciegos al Cristo hambriento, y al Cristo sediento y al Cristo que sufre en la humanidad. La opulencia puede anestesiarnos a Dios y las pertenencias pueden cegarnos a Cristo…Y cuando no vemos el sufrimiento, cuando no nos solidarizamos con los que sufren y cuando no rodeamos nuestras vidas con los que sufren…nunca nuestra vida tendrá la forma de la vida de nuestro Salvador.»
    El mundo en que vivimos está lleno de necesidades y una sola persona no puede satisfacerlas todas, pero cada uno de nosotros puede hacer algo y así marcar la diferencia.En realidad, con todas estas cosas creemos que estamos bendiciendo a alguien, y sí, es verdad, pero al final nosotros mismos salimos mucho más bendecidos.

    Quiero cerrar con palabras del Señor Jesús que hablan por sí solas:

    Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron." Y le contestarán los justos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?" El Rey les responderá: "Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí."

    Si la posibilidad está en tus manos, ¿considerarías tú patrocinar a un niño? Te propongo que ores y permitas a Dios dirigir tu corazón en el asunto.

    ¡Bendiciones y un excelente fin de semana!

    Wendy

    miércoles, 9 de noviembre de 2011

    Entre col y col...recetas fáciles para días complicados (2da parte)

    Uno de los problemas con cocinar el pavo para el día de Acción de Gracias es que luego se queda una gran parte (al menos en mi familia). Así que el año pasado decidimos mi mamá y yo probar hacer una pechuga entera rellena. Con entera quiero decir que incluía los huesos y no solo la carne. Te sugiero que si en tu caso sucede lo mismo, pruebes hacer solo una pechuga rellena y verás que tiene muy buena acogida.La preparación es sencilla y rápida.

    Para el relleno puedes usar muchas cosas diferentes como vegetales (zanahorias, apio, aceitunas, cebollas, ajíes); frutas (manzana, uvas pasas u otros frutos secos); también chorizo. Prepara el relleno de manera que tenga mucho sabor pues el pavo tiende a ser una carne medio insípida. Nosotros además lo cubrimos con tocino para que le diera más sabor.



    Para cocinarla, sigue las instrucciones que normalmente trae la empaquetadura. La temperatura del horno no debe ser muy alta porque la idea es que se cocine lentamente (325 grados aproximadamente).

    Dije el viernes en el video blog que hoy compartiría uan receta y algo más. El algo más es una idea sencilla pero que le da un toque especial a la mesa en ese día tan importante. Se trata de mostrar el menú. Lo único que necesitas es imprimirlo con una letra bonita, ponerlo en un marco sencillo y ¡listo! En nuestro caso teníamos una mesa buffet donde cada cual se servía y ahí lo pusimos. Si no es así, puedes colocarlo en algún lugar visible cerca de donde celebrarás la cena; junto a los postres pudiera ser una opción.

    Sobre todas las cosas, recuerda, se trata de pasar un tiempo con familia y amigos para agradecer a Dios. Si eres como yo, que te estresas para que todo esté "perfecto", recordar esto varias veces te ayudará a enfocarte en lo verdaderamente importante.


    Wendy

    lunes, 7 de noviembre de 2011

    Mi lista de 24 gratitudes

    Cada año  en noviembre me gusta hacer una lista de cosas por las que le doy gracias a Dios. Como este año el día de Acción de Gracias será el 24 de noviembre, esta lista tendrá 24 puntos, lo cual no quiere decir que sean las únicas cosas por las que puedo decir gracias. Hay mucho más y de hecho el viernes en el video blog te voy a mostrar el “Diario de gratitud” que estoy preparando para nuestra familia.
    Además de hacer pública mi acción de gracias, es mi oración que este artículo te motive a crear tu propia lista, y si te animas a compartir algo, será un honor para mí, pero sobre todo, para Dios: 

                                             Quien me ofrece su gratitud, me honra” (Salmo 50:23).

    1. La vida. Este año vi partir a varias personas queridas, y aunque sé que están en la presencia de Dios, reconozco que es un privilegio levantarnos cada día y respirar.
    2. El Señor Jesucristo. Cuando miro atrás, al presente, e incluso al futuro, entiendo que soy un producto de su amor, su gracia y su misericordia.
    3. La Palabra de Dios. Amo leer pero no hay libro que pueda producir en mí todo lo que ella produce.
    4. Mi esposo. Dios me regaló un compañero, amigo, líder, y padre para mis hijos que supera todas mis expectativas con creces.
    5. Mis hijos. En los 8 años que llevó de mamá he aprendido más que en todos los demás, de veras. Ellos me enseñan más de lo que jamás podrán imaginar. Y la satisfacción que me producen es insuperable.
    6. Mis padres. Tengo el privilegio de tenerlos hasta el día de hoy. Su huella en la persona que soy es indeleble.
    7. Mis abuelos. Me han dejado un legado que atesoro y que espero transmitir a mis hijos.
    8. Mis amigos. Tengo muchos, de las distintas etapas de mi vida. Unos cerca, otros lejos, pero todos han sido de bendición.
    9. La iglesia donde me formé. Mis pastores sembraron en mí semillas que hoy están dando frutos. Gracias, porque no se dieron por vencidos.
    10. La iglesia donde ahora sirvo a Dios porque me ha permitido crecer en la vida cristiana de una manera extraordinaria.
    11. El país donde crecí, a pesar de los pesares. Porque tengo recuerdos lindos de lugares, personas, vivencias, que se entretejen en la historia de mi vida.
    12. El país donde ahora vivo. Me ha permitido realizar sueños, cruzar otras fronteras y servir a Dios de maneras en que nunca antes imaginé.
    13. Proverbios 31, un ministerio que Dios ha usado para mostrarme un nuevo camino a seguir en cuanto a mi manera de servirle.
    14. Ecuador. Porque fue mi primer viaje misionero y plantó en mí el deseo de hacerlo una y otra vez. Gracias a mi amigo Jim que fue el instrumento que Dios usó para esto.
    15. Mi trabajo. Es una bendición tenerlo y a la vez una manera de servir a Dios y a otros.
    16. La casa donde vivo. Dios nos la regaló y le damos la gloria.
    17. El carro que me lleva de un lado a otro cada día.
    18. Las “comodidades” que en Norteamérica damos por sentado pero que en cualquier otro lugar del mundo calificarían como un lujo. Y me refiero a cosas sencillas como el agua caliente y el aire acondicionado.
    19. Los momentos no tan felices, porque me recuerdan mi condición humana y mi necesidad de Dios.
    20. Los retos cotidianos que me enseñan a ser paciente, a amar cuando no quiero, a  dejarme moldear por el Espíritu Santo.
    21. Los sueños que no se han cumplido todavía, porque me recuerdan que no se trata de mí, sino de Dios y de su plan maestro.
    22. La música porque de una manera especial me permite tocar el corazón de mi Señor y sobre todo, que él toque el mío.
    23. Las palabras, porque este año descubrí realmente cuánto me apasiona juntarlas y comunicarlas de cualquier manera para llevar la verdad de Dios a otros.
    24. Tú, que está leyendo esta lista y me permites tocar tu corazón.Gracias.

     Wendy

    viernes, 4 de noviembre de 2011

    Viernes de video-blog (vlog)

    video



    En el v-log de hoy te cuento un desafío que pude vencer esta semana...y más. Como siempre, todos los comentarios son muy bien recibidos.

    ¡Que tengas un excelente fin de semana!

    Wendy

    miércoles, 2 de noviembre de 2011

    Entre col y col...recetas fáciles para días complicados

    Los meses de noviembre y diciembre vienen cargaditos para la mayoría de las familias. Aquí en los Estados Unidos, por ejemplo, celebramos el Día de Acción  de Gracias el último jueves de noviembre. Es una celebración con raíces históricas y cristianas, de lo que hablaré en otro momento. Pero como toda celebración en familia, implica prepararnos, cocinar, etc. 
    Tal y como prometí la semana pasada, voy a compartir recetas que sean sencillas pues así podemos disfrutar más el momento en lugar de esclavizarnos a la cocina. La de hoy es una de las favoritas en mi familia.
    Además pienso incluir algunas ideas de cosas que podemos hacer ese día y también antes para enfocarnos en el verdadero motivo de la celebración: dar gracias a Dios.

    Cacerola de habichuelas verdes

    Ingredientes
    1 lata de sopa de champiñones (yo uso la de Campbell’s de 10 ¾ oz.)
    ¾ taza de leche
    ⅛ cucharadita de pimienta negra
    1 ⅓   de cebollas fritas (yo uso las de French’s)
    2 paquetes de habichuelas verdes congeladas (aprox. 18 onzas)
    1 taza de queso cheddar

    1.      Mezcla la sopa con la leche y luego añade la pimienta, las habichuelas ya descongeladas,  ⅔ de taza de las cebollas y media taza del queso.
    2.      Hornea a 350ºF durante 30 minutos.
    3.      Revuelve todo y luego cúbrelo con el resto de las cebollas y el queso.
    4.      Hornea durante cinco minutos más.

    ¡Listo! Es un acompañante excelente que además engalana la mesa.

    El próximo miércoles, otra receta y más.


    Wendy