miércoles, 4 de enero de 2012

¡Feliz 2012!

Supongo que mi cerebro todavía está en “modo de vacaciones” y me ha costado un poco sentarme frente a la computadora y comenzar a escribir. La realidad es que paso una gran parte de mi vida frente a este fruto de la tecnología y los días en que estuve desconectada casi por completo me vinieron muy bien.
Entonces, ¿cómo has comenzado tú el nuevo año? Enero es el mes famoso por las llamadas “resoluciones de año nuevo”…que duran apenas un par de semanas en la mayoría de los casos. Ya hace un tiempo que dejé de hacerlas, ahora más bien me propongo metas que, con la ayuda de mi Señor, trato de lograr en el nuevo año. Y como he dicho anteriormente, he aprendido que tener metas realistas ayuda mucho a poder cumplirlas. Por ejemplo, me cuesta mucho la disciplina de hacer ejercicios todos los días. Sería muy poco realista decir que lo haré. Así que empiezo con una meta más real para mí, tres días por semana.
Antes de crear una lista nueva es muy bueno hacer un balance del año anterior y reflexionar un poco en nuestra vida y qué hicimos con los 365 días que Dios nos regaló.
Ahora voy a compartir contigo algunas de mis metas para el 2012. Te confieso que algunas son repitentes, es decir, cosas que quedaron pendientes del 2011 y en las que tengo que seguir trabajando. Tener las cosas por escrito nos ayuda a visualizarlas más. De hecho, esa es mi palabra para este año “visión”, pero de ese tema hablaremos luego.

  1. Conocer más a Dios, nunca sabremos lo suficiente. Esto incluye mi encuentro personal con él cada día.
  2. Ser la mejor esposa, madre, hija, amiga, y escritora de blog (por decirlo de alguna manera) que pueda, sabiendo de antemano que habrá altas y bajas.
  3. Buscar la visión de Dios para cada aspecto de mi vida y la de mi familia, incluyendo este blog.
  4. Administrar mejor mi tiempo en todas las esferas.
  5. Enfocarme en hacerlo todo para Dios y no para mí misma ni para los demás. Destronar al ídolo de la aprobación de otros.
  6. Vivir una vida que muestre a otros gracia y misericordia siempre.
  7. Hacer ejercicios al menos tres veces por semana.
  8. Buscar cada día ser llena del Espíritu Santo.
  9. No dejar que pase un día sin darle gracias a Dios, de manera específica y consciente.
  10. Ser una bendición para los demás.

Aquí está mi lista. Son metas que quiero lograr pero estoy consciente de que no las alcanzaré al 100 por ciento. No definen quién soy. Nuestra identidad está en lo que Dios dice de nosotros y no en lo que nosotros podamos hacer o lograr.
Te deseo un año colmado de bendiciones y desde ya te agradezco por acompañarme en esta nueva trayectoria y descubrir juntas la vida plena y abundante que Dios ha diseñado.

“Mi propósito es darles una vida plena y abundante” 
(Palabras de Jesús en Juan 10:10)

¡Feliz 2012!

Wendy

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