miércoles, 4 de abril de 2012

Otro cumpleaños

Cuando cumplí 3 años
Mañana celebro mi cumpleaños. Otro año más. La vida se va tan rápido, ¿no es cierto? Cuando era niña veía tan lejos los días de ponerme maquillaje y tacones. (La historia se repite porque ahora lo veo en mi hija.) Hace ya mucho tiempo que uso maquillaje y tacones…y por paradójico que parezca, a veces no quisiera ponerme ni lo uno ni lo otro. ¡Así somos!
Cuando miro atrás pienso en lo que haría diferente. ¡Cuántos consejos que no escuché por testaruda! Pienso también en cuántos momentos que parecían ser “el fin del mundo”….para luego descubrir que el mundo seguiría su curso y el problema no era tan grande.
Pienso también en tantas personas que sembraron en mí con tanta paciencia: mis padres, biológicos o no; mis abuelos; un tío abuelo con quien fue un enorme privilegio crecer; mi primera y gran mentora espiritual; mis amigos; mis maestros. ¡Son tantos los nombres! Hoy quiero darles las gracias. Nadie pasa por nuestra vida por causalidad, Dios tiene un propósito con cada persona. 

Con mis padres en mis 15 años

Con mis abuelos y mis primos
Llega un momento en la vida en que empezamos a sacar cuentas, pensar en cuántos años tal vez nos queden por delante. ¿Cómo los vamos a aprovechar? Siempre pienso en qué legado voy a dejar. ¿Cómo me verán los que vengan luego? Mis hijos, mis nietos…otras vidas a las que de una manera u otra pueda tocar. 
La Biblia ya se terminó de escribir, pero si pudiera escoger dónde me gustaría figurar, sería sin dudas en Hebreos 11, poder ser contada entre los que “por la fe” hicieron todo. No me gustaría ser de los que pusieron la mano en el arado para luego mirar atrás, ni tampoco de los que “hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”, como tantos reyes. 
Quiero que los años de mi vida cuenten porque solo tenemos una cantidad de días limitada en este hermoso planeta. Quiero invertir en otros así como otros invirtieron en mí. Quiero vivir no tanto para mis sueños sino para que Dios viva sus sueños en mí, a pesar de saber que soy como una vasija a la que de vez en cuando él tiene que deshacer para volverle a dar forma; pero al mismo tiempo sabiendo que para él soy “preciosa y digna de honra”. No por mis méritos, sino por los suyos. Quiero vivir para que al final un día, de cara a cara frente a él, pueda decirle “gracias por darme la oportunidad de vivir en la Tierra para ti y ahora eternamente adorarte”.

Mis pastores de Cuba
Mi tío abuelo, Luis Manuel González Peña
Un día conversando con alguien le dije: “No tengo grandes aspiraciones”. Se quedó mirándome un poco perplejo porque esa afirmación es contra-cultura. No me malinterpretes, no soy súper santa ni quiero vivir en una montaña aislada del mundo. Lo que sucede es que, aunque sí tengo metas que me gustaría alcanzar, lugares que quisiera visitar y sueños que quisiera realizar, le pido a Dios que me ayude a cada día “poner mi mirada en las cosas de arriba” y no en las de este mundo. Este mundo pasará, ¿sabes? Y nosotros también. Nada trajimos y nada nos podremos llevar. Solo se nos pedirá cuentas por dos cosas: ¿Qué hicimos ante el sacrificio de Jesús en la cruz? Y una vez que le dimos a él cabida en nuestra vida, ¿cuáles fueron nuestras obras?
Le doy muchas gracias a Dios por regalarme otro año más, por la grandiosa oportunidad de vivir y por las incontables bendiciones de las que me permite disfrutar. Mi oración para este nuevo año que comienza en mi vida es la del salmista:

Aun cuando sea yo ancian[a] y peine canas,
no me abandones, oh Dios,
hasta que anuncie tu poder
a la generación venidera,
y dé a conocer tus proezas
a los que aún no han nacido.
 (Salmo 71:18)

Te regalo esta canción que resume todo lo que aquí escribí.

¡Dios te bendiga!

Wendy 


3 comentarios :

  1. Hermoso! Y ni hablar de las fotos... yo conocí a esa jovencita de 15!

    ResponderEliminar