¿Que cómo llegamos a 17?

Me parece que fue ayer cuando nos conocimos, y todavía recuerdo el banco del parque en que nos comprometimos. Y aquel día de abril, a las 5 de la tarde, con el sol que daba de costado al templo que estuvimos adornando hasta casi la madrugada. Y todos los rostros alegres y las lágrimas también. Y el momento en que se fue la electricidad y el piano dejó de tocar. Y casi se me cae el velo. Y la canción que él compuso para ese día especial, y que luego hemos cantado ya en no sé cuántos días especiales como aquel. El día de nuestra boda. Ya pasaron 17 años.

Cuando se los dije a unos amigos hace poco conversando se quedaron asombrados y me dijeron: "¡Pero se casaron niños, ¿verdad?!" Lo que más me gustó fue la idea implícita de que todavía luzco joven. (Risas.) La verdad es que sí, éramos jóvenes. Y como todos los jóvenes, inexpertos. La juventud y la experiencia no van de la mano, lamentablemente.

Recuerdo muchos momentos de exasperación, de cuestionar. Momentos en los que quise retroceder para no ceder. Momentos de frustración.
Pero recuerdo muchos momentos de alegrías, de risa y llanto, de descubrir juntos, de vivir múltiples experiencias buenas y malas. Momentos de no saber qué hacer y no obstante, lanzarnos al futuro.

¿Que cómo se llega a 17 años? Aprendiendo de todo lo anterior y más. El matrimonio es mucho más que rosas, poemas y besos. Es más que citas románticas y canciones lindas. Es más que Hollywood y que telenovelas.

Matrimonio es esfuerzo. El esfuerzo de negarse a uno mismo. El esfuerzo de decidir amar en los momentos en que eso sea lo último que quisiéramos hacer. Esfuerzo para tener la humildad de pedir perdón y el valor de perdonar.

Matrimonio es también compromiso. El compromiso de ser fiel a las promesas que hicimos un día. Compromiso de seguir de juntos de la mano cuando ya los años jóvenes se hayan ido y vengan los achaques, las limitaciones.

Matrimonio es aprender. Aprender a saborear los pequeños momentos tanto como los grandes. Aprender a escuchar incluso a lo que no se dice. Aprender de los errores y enmendarlos.
¿Que cómo se llega a los 17 años y se decide seguir “hasta que la muerte nos separe” o Cristo venga? Dando el cien por ciento de uno mismo, y  hacerlo con alegría y sin reservas. Lo de mi cincuenta y tu cincuenta no funciona en las relaciones exitosas porque eso implica egoísmo y reticencia.  Se decide llegar a 17 y seguir cuando entendemos que lo bello del amor es el reconocimiento de que no será perfecto, y aun así no lo cambiamos por nada. 

Celebramos 17 años y puedo decir que llegamos por la gracia de Dios y su misericordia, y que han sido los mejores de mi vida. Si tuviera que empezar de nuevo, lo haría sin pensarlo un segundo. Sé que quizá el nuestro no sea el mejor matrimonio del mundo, pero es “nuestro” y disfruto cada segundo de esta aventura. Gracias, Señor, por los 17 años. 



El viernes en el video-blog dije que compartiría dos cosas que me hacen feliz, una es esta de la que acabo de hablar. La otra es que, Dios mediante, mañana martes estaré compartiendo con Dania Hernández en Radio Luz (1360 AM, Miami), a las 12 del mediodía, en el programa "El legado de una madre" y me encantaría que nos acompañaras. Puedes escucharlo en la web también, solo ve a este sitio y haz clic donde dice "Escucha en vivo".


Bendiciones en tu nueva semana,

Wendy
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