"Un corazón confiado", cuarta semana...la preocupación


Cuarta semana 4: A veces la preocupación 
me lleva a cuestionar

Tomado del capítulo 9 de A Confident Heart [Un corazón confiado] de Renee Swope
Traducción de Wendy Bello

Algo para pensar: Así que se acercó a él y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!” (Lucas 10:40 NVI)

Cuando la vida se vuelve abrumadora ¿alguna vez te preguntas si Dios se da cuenta y si le interesa todo lo que te está sucediendo, como lo mucho que te esfuerzas para cuidar de tu familia, pagar las cuentas, encontrar tiempo para estudiar la Biblia, para tu matrimonio y para el ministerio que él te ha llamado a hacer mientras tienes dos trabajos, cuidas de tus padres que ya están envejeciendo, viajas a diario para ir a trabajar y llevar a tus hijos de un lado a otro?

Hace varios años a mí me estaba resultado difícil equilibrar mi vida. Empecé a preguntarme si Dios se daba cuenta y si le importaba todo lo que yo estaba haciendo. Me preguntaba por qué él no se ocupaba mejor de los detalles de mis días para que las cosas marcharan con menos complicaciones. A veces me parecía que él esperaba demasiado de mí.

Por fin llegué al punto en que estaba extenuada y lista para renunciar prácticamente a todo. Al recordarlo ahora puedo ver que estaba haciendo muchas cosas buenas pero no todas eran las cosas que Dios tenía para mí en esa etapa de mi vida. La verdad es que estaba sirviendo más a Dios que buscando a Dios. 

Con el tiempo se me acabó el combustible. No tenía energía suficiente para manejar todos mis roles, relaciones y responsabilidades. Además se me acabó la fe, lo cual me hizo comenzar a dudar de mi capacidad para manejar mi vida, escuchar claramente a Dios y hacer todo lo que yo suponía que él quería que hiciera.

Mi vida carecía de equilibrio y también mi corazón. Había asumido demasiados compromisos y me preocupaba por ellos constantemente. Sabía que debía confiar más en Dios pero en secreto temía que si dejaba de preocuparme por todo y por todo el mundo, él también lo haría. Y toda esa preocupación comenzó a agotarme.

Un día, mientras leía mi Biblia, observé cómo las preocupaciones de Marta la estaban fatigando y eso le hizo cuestionar si a Jesús le importaba que su hermana la dejara en la cocina con todo el trabajo. Escucha cómo Jesús respondió: “Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará” (Lucas 10:41–42 NVI).

¿Cómo escogemos lo que es mejor? ¿Cómo encontramos una paz confiada y la seguridad de que Dios sí se da cuenta y sí se interesa? Primera de Pedro 5:7 nos dice: “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes” (NTV). 


Y el apóstol Pablo nos dice lo mismo, con instrucciones específicas: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús”  (Filipenses 4:6–7 NTV).

Parece muy posible de hacer, pero ¿por qué es tan difícil? Creo que es porque Satanás susurra lo contrario. Él dice: “No estés tranquila por nada; en cambio, preocúpate por todo. Dile a Dios lo que debe hacer. Entonces toma tú el control si él no escucha. ¡Y las preocupaciones que te consumen serán como un ácido en tu corazón y borrarán tu confianza con preocupación y duda!”

Es hora de que dejemos de escuchar las mentiras del enemigo y comencemos en cambio a escuchar las promesas de Dios. Cuando la vida nos agobie esta semana, comprometámonos a:

Dejar de preocuparnos: Apretemos el botón de pausa en las preocupaciones que nos consumen.

Comenzar a orar: Hablemos con Dios sobre todo lo que estamos haciendo y preguntémosle si hay algo que necesitamos quitar para tener tiempo de buscarle en la misma medida en que le servimos a él y a otros.

Seguir agradeciendo a Dios: Dar gracias a Dios por lo que ha hecho en el pasado y lo que hará en el futuro. Esto nos ayuda a recordar cuán bueno él es en su papel de Dios.

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón, ponme a prueba y conoce mis pensamientos ansiosos. Cuando las preocupaciones me consuman, recuérdame que tú estás conmigo, que me sostienes de la mano derecha y me guías con tu consejo. Quiero buscarte en la misma medida en que te sirvo a ti y sirvo a otros. ¡Ayúdame a equilibrar mi vida y a entregarte mis cargas, sabiendo con confianza que tú te interesas por mí, que eres bueno cuidando de mí! En el nombre de Jesús, amén. (Ver Salmo 139:23; 73:23–26)

Consejos para la duda: Afloja el peso de tu preocupación al “poner todas tus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, ¡porque él cuida de ti!” Anota tus preocupaciones en una tarjeta y entrégaselas a Jesús. Yo tengo una cruz sobre mi mesita de noche y ahí pongo mi “tarjeta de preocupaciones”. Tal vez puedas buscarte una. Entonces, cuando empieces a preocuparte, escribe tus preocupaciones en una tarjeta y una vez más comprométete a poner las preocupaciones en manos del Señor.

Versículo para la semana: “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes” (1 Pedro 5:7 NTV).

¡Bendiciones en esta nueva semana mientras nos lanzamos a vivir confiadas en los brazos de Dios!

Wendy

Comentarios

  1. Bendiciones Wendy.

    A mi me pasa esto las preocupaciones me llevan a cuestionar...pero este día que leí la enseñanza me conforto, hice la lista de mis preocupaciones y le ore al Señor y se que estan en sus manos y cada vez que venga una preocupación se la entregaré a El.

    Porque El me dice en Su Palabra:
    "Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque El cuida de ustedes" 1 Pedro 5:5
    DEBO..*DEJAR DE PREOCUPARME * COMERNZAR A ORAR *SEGUIR AGRADECIENDO A DIOS.

    Gloria a Dios!!

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  2. Así es, Lucy, el mejor lugar para dejar nuestras preocupaciones es en manos de Dios. Es un ejercicio que tenemos que practicar cada día hasta que por fin lo dominemos.

    Bendiciones!

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