"Un corazón confiado", tercera semana...disparadores de la duda


“Disparadores”

Tomado del capítulo 5 de A Confident Heart [Un corazón confiado] de Renee Swope
Traducción de Wendy Bello

Algo para pensar: "Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía.” (Jueces 6:14, NVI)

¿Verdad que sería maravilloso que el ser cristiano significara que todas nuestras dudas y temores desaparecen? ¿Alguna vez te has preguntado por qué todavía luchas con las inseguridades y las dudas a pesar de que saber que eres hija de Dios?

Tal vez has sentido que Dios te lleva a participar en un ministerio pero la duda te ha convencido de que no eres lo suficientemente inteligente o que no tienes los dones suficientes. Tal vez querías tener hijos y ahora tienes una familia pero dudas de que realmente tengas lo que se necesita para ser una buena mamá. O tal vez querías cambiar de trabajo y ahora tienes la oportunidad de hacerlo; pero no quieres porque temes fracasar al hacer algo nuevo.

En el capítulo 1 de A Confident Heart [Un corazón confiado] yo hablo del día en que descubrí la sombra de mi duda. Después de suplicarle a Dios que me bombardeara de confianza, y ver que no iba a suceder, le pedí que me diera su perspectiva y me mostrar lo que me había hecho comenzar a sentirme tan insegura y vacilante.

Pensé en Gedeón, otro hombre que llamado por Dios pero a quien el temor y los sentimientos de incompetencia lo incapacitaban. Al leer su historia en Jueces 6 supe que Gedeón había vencido sus dudas y temores al enfocarse en lo que Dios pensaba de él en lugar de lo que é pensaba de sí mismo.
Pero además él procesó sus dudas con Dios de una manera muy honesta. Le dijo al Señor que él cuestionaba la presencia de Dios y dudaba de sus promesas debido a los conflictos recientes y a las derrotas ante sus enemigos, los madianitas. Cuando el ángel del Señor lo llamó guerrero y le dijo que fuera y derrotara a los madianitas, las inseguridades de Gedeón comenzaron a proclamar excusas y a enumerar todas sus incompetencias.

Una cosa que provocó la duda en Gedeón fue su percepción de sí mismo. Él se volvió al ángel y le preguntó: «Pero, Señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia» (Jueces 6:15). Gedeón creía que su familia era la más débil y que él era el más debilucho de todos. Las emociones dañadas y las inseguridades de nuestro pasado tienen una influencia poderosa en cómo nos vemos hoy.

Aquel día, parada en mi baño, yo sabía que tenía que ser honesta con Dios también. Necesitaba algo más que un remedio rápido. Quería descubrir qué provocaba mis dudas. Pensé en los sucesos de mi semana y recordé un conflicto con una amiga que me hijo dudar si siquiera debía estar en el ministerio con mujeres. Al fin y al cabo, susurraba mi duda, si no puedes mantener relaciones saludables en todo momento, ¿cómo puedes ayudar a otras?

Además recibí un correo electrónico en el trabajo con opiniones sobre eventos recientes. Había varios comentarios positivos y una crítica. Me olvidé de los elogios y no podía dejar de pensar en aquella única crítica. Además había estado comparando mis habilidades con las de demás conferencistas que junto conmigo estarían en un evento próximo. La duda de mí misma me convenció de que yo no era tan talentosa como ellas.

El conflicto, las críticas y las comparaciones son tres cosas que provocan en mí llegar a ese lugar horrorosa de la inseguridad. ¿Y a ti? Cuando surgen conflictos en el trabajo o en la casa, ¿supones alguna vez que eso te descalifica para otros ministerios o llamados? ¿Alguna vez la crítica te paraliza de creer que puedes hacer ciertas cosas? ¿O alguna vez la comparación te ha convencido de que otra persona puede hacerlo (cualquiera que sea esa cosa) mejor que tú?

Antes de aquel día en mi baño yo pensaba que la inseguridad era sencillamente una emoción negativa, un lapso de fe, un descenso en la confianza en mí misma. Yo quería que Dios me la quitara o que me sanara, pero en cambio él me enseño cómo dejar que mi duda me llevara un punto de mayor dependencia de él.

Cuando estoy a la sombra de la duda, le pido a Jesús que me muestre qué provocó mis emociones. Entonces proceso eso que provocó la duda mediante el filtro de la perspectiva y las promesas de Dios. Le pido a él que me muestre qué mentira he creído yo que necesita ser reemplazada por su verdad. Luego le pido que cambie la manera en que estoy pensando lo cual cambia cómo me siento y al final transforma la manera en que vivo.

Con el tiempo he aprendido a depender del poder de Dios para vencer mis inseguridades, lo cual me ha capacitado para cumplir con su llamamiento en mi vida. ¡Y tú también puedes hacerlo! Dios nos llama a vivir más allá de la sombra de nuestras dudas pero no siempre se trata tanto de lo que él quiere que hagamos como de lo que él quiere hacer en nosotros a medida que aprendemos a depender completamente de él.

Señor, yo quiere depender del poder de tus promesas, y vivir en él. Por favor muéstrame cuando algo provoque la duda de mí misma y luego ayúdame a enfocarme en tus pensamientos sobre mí en lugar de en mis pensamientos sobre mí misma. Te agradezco mucho que tu gracia es suficiente para mí y que tu poder se perfecciona en mi debilidad. Aunque mi cuerpo y mi espíritu puedan desfallecer, ¡tú eres mi fortaleza y mi porción para siempre! Oro en el nombre de Jesús, amén. (Véase 2 Corintios 12:9; Salmo 73:26)

Consejos para la duda: De la misma manera que hay disparadores emocionales que nos hacen querer comernos medio galón de helado o toda una bolsa de papitas, hay disparadores emocionales que nos hacen dudar de nosotras mismas. Pídele a Dios que te muestre los más comunes para ti y que ayude a procesarlos mediante el filtro de su verdad.

Versículo para la semana Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:37).

Si todavía no lo has hecho, te invito a descargar el "Análisis del índice de dudas", para ayudarte a identificar tus propios "disparadores". 

 Comienza una nueva semana, ¡vivamos confiadas en Dios!

Wendy

Comentarios

  1. Yo he luchado con las comparaciones de mis habilidades, asi como a Gedeón que decia "Mi clan es el mas débil, soy el mas insignificante"....hay Dios !!
    Pero...mi Dios hablo a mi corazón: "Ve con la fuerza que tienes".
    Debo depender del poder de Dios.
    "En todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amo(Rom 8:37)

    Cuan importante es apropiarnos de las promesas de Dios y declararla en el Nombre de Jesús.

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  2. Me encanta leer sus comentarios y ver cómo Dios está usando este estudio en nuestras vidas!!

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