lunes, 11 de junio de 2012

"Un corazón confiado", séptima semana...no soy constante.


Séptima semana: La duda y el temor

Tomado del capítulo 10 de A Confident Heart [Un corazón confiado] de Renee Swope
Traducción de Wendy Bello

Algo para pensar: “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos." (Hebreos 4:16, NVI)

¿Alguna vez has sentido que Dios está listo para darse por vencido contigo porque tú no le has seguido de manera sistemática? ¿A veces temes que la tolerancia de Dios ante tus defectos es limitada y que estás a un paso de no calificar para su gracia?

Ya sea que permitamos que las actitudes negativas de otros nos afecten, que rompamos nuestras promesas a Dios, que peleemos con nuestro esposo, que no pasemos tiempo suficiente (o ningún tiempo) orando y leyendo la Biblia, que dejemos de ir a la iglesia, nos sentimos así. O cuando les gritamos a nuestros hijos, comemos demasiado, dejamos que el estrés de la vida cotidiana ponga a Dios en lo último de nuestra lista de prioridades, guardamos resentimientos, actuamos con orgullo o hacemos cualquier cosa que pensamos o sabemos que un cristiano no debe hacer, dudamos de nuestra capacidad de seguir a Dios de manera sistemática. Es una de nuestras luchas más grandes.

Yo solía sentirme tan lejos de Dios, como que tenía que encontrar mi camino de regreso a él mediante muchos esfuerzos luego de períodos de inconsistencia en mi tiempo con él, o luego de épocas de incredulidad o autosuficiencia, u otros pecados. También estaba convencida de que Dios había perdido su paciencia conmigo. Entonces me esforzaba más todavía y con el tiempo volvía a fallar.

Ahora sé que no se trata de esforzarse más. Se trata de volverme más rápido a Dios. Es cuestión de confesar mi pecado y volverme al regalo de la gracia de Dios. La gracia de Dios es un “favor inmerecido”. No tenemos que ganárnosla, y no podemos perderla si actuamos de manera poco meritoria. La gracia costó mucho, pero Jesús ya pagó por ella.

Una mujer confiada en que la gracia no es permiso para pecar sino la seguridad de saber que tiene garantizado el amor de Dios porque ella confía en Cristo.

Sin embargo, es difícil confiar en alguien a quien no conocemos.  Las relaciones estrechas se forman con el tiempo, cuando compartimos juntos la vida, cuando pasamos de escuchar sobre alguien a verles vivir quiénes son realmente. 


Lo mismo sucede con conocer a Dios. Puede que hayamos escuchado muchas cosas sobre él pero no le conoceremos realmente hasta que pasemos tiempo con él: hablando, escuchando y observando quién es realmente. Nuestra profundidad en el conocimiento de Dios viene cuando dependemos de él y descubrimos que él es digno de nuestra confianza. En este enlace encontrarás una lista de nombres de Dios que llevo en mi cartera y que me recuerdan quién es Dios. 

Muchas veces son nuestros temores los que nos impiden seguir a Dios de manera sistemática. Les tememos a las críticas de las personas, a que nos juzguen y nos rechacen. Tememos decir que no porque alguien pudiera enojarse. Muchas veces tememos más decepcionar a las personas que decepcionar a Dios. Tememos confiarle a Dios nuestros hijos, nuestro matrimonio, nuestro dinero, así que intentamos manejar nuestras vidas. Algunos temen leer la Biblia porque creen que no la entenderán. Y otros hasta temen orar porque no saben qué decir.

A menudo el temor alimenta la duda. El temor puede ser poderoso y paralizante para nuestra fe. Lo sé porque me ha pasado.

Dios me ha hecho entender que la única manera de vencer mis temores es enfrentándolos.  Saber que incluso si mis temores llegan a ser una realidad, Dios estará conmigo (lee Isaías 43:1-2).

Pasar de una vida independiente a una vida que dependa de Dios toma tiempo. Es una jornada de toda la vida. Recordemos que esto es una lucha, necesitamos estar cerca de Dios y pedirle que se nos revele. Satanás hará todo lo posible por impedir que nos convirtamos en mujeres confiadas en Cristo. No tenemos que sentir temor, tenemos que estar conscientes y preparadas para sus estrategias (lee Efesios 6:12).

Cuando nos equivoquemos, tenemos que darle la espalda a la duda y pararnos en la luz de la verdad de Dios. La realidad es que nadie puede seguir a Dios de manera perfecta, sin ninguna inconsistencia. Pero podemos seguirlo de manera más sistemática cada vez a medida que le conozcamos y decidamos confiarle nuestras vidas.

Dios no está buscando una mujer perfecta. Está buscando una mujer que quiera caminar con Jesús y encontrar su confianza al depender de él cada día. 

Estamos en la séptima y última semana del estudio. Espero que el material que compartiremos en la misma sea de gran bendición en tu vida y que Dios lo continúe usando para que llegues a encontrar tu confianza en él.

Wendy

1 comentario :

  1. Bendiciones Wendy!
    Esta última semana sigue siendo mucho mas edificante para mi vida.

    He aprendido hoy que cuando llegue la duda y el temor que asi parezcan poderosos correre a estar más cerca de Dios, asi como nos dice Heb.4:16...Debo acercarme confiadamente a su trono.
    Para Vivir confiadas en Jesús, clave estar pegaditas de su Presencia.

    Un abrazo Wendy.

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