miércoles, 11 de julio de 2012

Porque no hay desafío sin dolor


Porque de tal manera amó Dios al mundo…que dio. Esas palabras se me han quedado en estos días en la mente luego de haber leído un capítulo más de Loco amor de Francis Chan. {Por cierto, si no conoces el libro, en este artículo puedes darle un vistazo.} 

El amor de Dios fue tan grande que le llevó a dar, a dar lo mejor de sí. Dice Ann Voskamp que amor más que todo es un verbo, y estoy de acuerdo. La mejor manera de expresarlo a la manera de Dios es actuando.

El año pasado tuve la oportunidad de viajar con un equipo misionero a Ecuador. Y la realidad de Latinoamérica me golpeó una vez más como lo que es: difícil y necesitada de un amor en acción.

Regresé a los Estados Unidos, donde a pesar de la crisis y de las muchas quejas, vivimos como pocos, no importa el estatus social en que nos encontremos.  Y no podía dejar de pensar en Ecuador.

A través del Ministerio Proverbios 31 llegué a conocer a Compassion International, y fue con esta organización que mi corazón y el de mi familia quedó unido a Ecuador para siempre, unido a la preciosa niña que ves en esta foto.  Hace ya unos meses conté un poco más de esta historia. Puedes leerlo haciendo clic aquí.

Ahora esperamos con ansias sus cartas. Mi hija le escribe, a pesar de que batalla para hacerlo en español. Ambas tienen la misma edad, comparten la fecha de cumpleaños.  Y ella anhela poder un día visitar a su amiga ecuatoriana.

Recibimos una invitación de Compassion para visitarla el próximo año. Todavía no sé si será posible. Pero Francis Chan y su libro me han puesto a pensar… y yo sé que él solo es un instrumento que Dios está usando para desafiarme. ¿Qué tal sin un día no hubiera vacaciones y todos esos recursos se fueran en un viaje misionero, para dar? Estoy convencida de que esos pensamientos suenan a locura, fanatismo y extremos. Pero, ¿acaso no es Dios un Dios radical? ¿Acaso no fue un amor con locura lo que llevó a Cristo a la cruz?

Estoy simplemente poniendo mis pensamientos en palabras… y te confieso que aunque parece fácil no lo es. Exponerse.

¿Qué más tiene que hacer Dios para convencernos de que amar y dar son sinónimos aunque el diccionario no lo considere de esa manera?

En inglés hay un refrán que dice que los hechos hablan más alto que las palabras. No lleva explicación. Nuestro mundo necesita más hechos y menos palabras, ¿verdad? Y lo dice alguien a quien le encanta escribir, y quien está convencida de que Dios me ha llamado a hacer esto. Pero, también me ha llamado a AMAR y DAR…incluso hasta que duela. 

El domingo pasado salió un grupo de jóvenes de mi iglesia hacia la República Dominicana, para dar. Dar de su alegría, su tiempo, su energía, su amor. No tengo que esperar a que regresen para saber que esa experiencia marcará sus vidas de muchas maneras. Ellos podrían haber escogido hacer muchas otras cosas este verano, pero decidieron amar y dar.

¿Y nosotros, qué vamos a escoger?  

Una canción para meditar en este tema...escúchala aquí

Wendy



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