Cuatro verdades en 41 años


El artículo de hoy lo escribió Van Walton, la directora de Proverbios 31, en español. 
Conocía Van hace ya cuatro años, cuando empecé con el ministerio. Hoy somos amigas y compañeras de ministerio. Van también ha sido una mentora para mí.
Le pedí que escribiera para la serie de "Un matrimonio mejor en 4 semanas" porque como alguien que acaba de cumplir 41 años de matrimonio, sin dudas tiene mucha experiencia para compartir. 
Puedes visitar el blog de Van y conocer más sobre su vida aquí.


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Hace unas semanas celebré 41 años de matrimonio. Un tiempo larguísimo, ¿verdad?

Durante los años pasados he hablado con dos tipos de personas sobre este asunto de mantenerme casada por tanto tiempo, especialmente en este siglo cuando  el 50% de las parejas se divorcia.

El primer tipo de persona, sonriendo, me da las felicitaciones como si fuera algo común y corriente, permanecer casada por más de la mitad de mi vida. Tal vez creen que mi matrimonio ha sido una gran aventura romántica con noches charlando en restaurantes a la luz de velas, caminatas por playas bañadas de sol, y mañanitas en las que despertamos abrazados y listos para empezar otro día nuevo, juntos. ¡No saben nada de mi trayectoria!

El segundo tipo de persona, boquiabierta y con ojos grandes, me preguntan: “¿Qué hiciste para mantener un matrimonio tan largo?” 

Les voy a compartir algunas verdades y resultados que escribí en mi corazón durante estos 41 años.  Los puse en mi mente para esos momentos cuando las batallas en mi matrimonio amenazaban con destruir nuestra relación.
Primero tengo que confesar algo: solo me casé con una verdad, todo lo demás que yo creía era una mentira.

VERDAD # 1: Gracias a Dios crecí en una familia fundada en la palabra de Dios. Yo conocía que Dios diseñó el matrimonio y sabía que Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido.” (Mateo 19:6)
Es posible que cuando tú te casaste no tuvieras ninguna idea del plan que Dios tiene para el matrimonio. No importa. Hoy es un día nuevo y ahora sabes que el matrimonio es idea de Dios. Tienes una decisión: O batallas por tu matrimonio porque es el propósito de Dios, nuestro Padre odia el divorcio. O dejas que tu relación con tu esposo se rompa. Quizás estás pensando que otro hombre te traerás más: más felicidad, más dinero, más cosas, más intimidad, más atención, más…

RESULTADO: Decidir quedarme en mi matrimonio, sea lo que sea. Dios es soberano. Él creó el matrimonio. Él me ayudará a permanecer fiel, no solo a mi esposo, sino también a mi Dios.  
Tomé esa decisión el día que me casé. ¡Nunca supe lo difícil que iba a ser!

Ahora éramos una pareja joven que vivía en un apartamento, estudiaba en la universidad, que luego se graduaron, buscaron trabajo y empezaron una vida nueva, en un lugar nuevo, estrés nuevo, solitos. La pregunta cada amanecer era: “¿Cómo seguir adelante cuando no teníamos ni idea de qué era el matrimonio?”

Entonces se me abrieron los ojos. ¡Empecé a ver defectos en mi hombre! A él le gustaba pasar su tiempo libre frente a la tele mirando fútbol, tenis, béisbol, baloncesto, fútbol americano… ¡Y cuando la temporada terminaba con un deporte, otro llegaba!  Yo quería salir afuera a pasear. A mí no me gusta cocinar. La madre de mi esposo siempre preparaba comidas deliciosas. Él tenía sus expectativas y yo las mías. A mí me encanta recibir amigos. A él le gusta un ambiente tranquilo. ¿Qué había pasado con el novio perfecto que encontré en los pasillos de la universidad?

VERDAD # 2: No hay ningún hombre ideal para mí. Solo Jesús es perfecto. (Dios hizo  a Jesús un líder perfecto, Hebreos 2:10.)  Ir de un matrimonio a otro no resuelve los problemas, solo cambia los problemas.

Me casé ese día hace ya tantos años creyendo una mentira grandísima: “…y vivieron felices para siempre”, así como terminan todos los cuentos de hadas.

Pero no fue así. Y cuando tuvimos nuestro primer malentendido decidí que mi matrimonio había fracasado. Respondí con una tristeza profunda y le eché la culpa a mi esposo porque no había venido como un príncipe a rescatarme de mis emociones y las necesidades que yo tenía.

RESULTADO: Empecé a asistir un estudio bíblico bajo el liderazgo de mujeres maduras en mi iglesia. Ellas me guiaron a conocer más de Jesús. Con mi enfoque en el que era perfecto, no tenía tiempo libre para enfocarme en un hombre imperfecto, ni en otro que tal vez fuera… ¿mejor que el que tengo?  Empecé a perdonar a mi esposo que no era perfecto.
Entendí que mi esposo es un hombre pecador como yo. Él nunca prometió ser mi príncipe de armadura brillante. Nunca me dijo que podía llenar mis espacios vacíos con su amor, su atención, sus regalos, sus…Yo, en mis sueños, lo convertí en el hombre que yo quería, no el hombre que Dios me regaló.
Durante esos años pensé mucho en la realidad de mi pareja. Él no quería hacer todo lo posible para mi felicidad. Él tenía su propia agenda. La gran parte de su propósito era el trabajo. Me ponía muy celosa del tiempo que él pasaba lejos de mí. Por la noche cuando entraba a la casa, yo no le daba la bienvenida como una esposa enamorada de su esposo. Enojada me quejaba del tiempo que trabajaba fuera del hogar y el tiempo que miraba la tele. La hostilidad crecía año tras año.  

VERDAD # 3: Mi llamado no es el mismo de mi esposo. Somos personas diferentes. Aunque estamos unidos ante los ojos de Dios, también tenemos dones diferentes y personalidades para obras únicas. “Lleven una vida digna del llamado que han recibido de Dios, porque en verdad han sido llamados.  Sean siempre humildes y amables…pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor.  Hagan todo lo posible por mantenerse unidos… tal como ustedes fueron llamados…”  Efesios 4:1-4

Después de una conversación muy difícil con mi esposo en la cual sentí que no había un futuro para los dos, le pedí al Señor en oración que me diera una vida independiente de mi esposo. El Espíritu Santo me llenó con algo más que solamente ser esposa. Llené mi vida con las preparaciones necesarias para ser una maestra excelente.  Empecé a compartir más con mujeres cristianas. Les pedí consejos a ellas. Hablamos sobre temas difíciles como el matrimonio, el crecimiento de los niños, las relaciones entre familia y vecinos en la iglesia y en el trabajo.

RESULTADO: Poco a poco fui creciendo y me vi como una mujer única, creada a imagen de Dios, mi Padre. Dios me enseñó que ya que mi identidad no estaba en mi esposo, sino en mi Padre celestial, era posible gozar en el plan que él tenía para mí. En vez de pedirle a mi esposo que pasara todo el tiempo conmigo, le pedí a Dios que me mostrara cada día el plan que Él tenía para mí.

Dios me dio sus ojos para ver a mi esposo como un hombre bueno, proveedor y protector. También llenó mi vida con actividades importantes para crecer en su Reino.  

¿Y cuál es la verdad hoy, que todavía vivimos en un matrimonio sano, celebrando tantos años?

VERDAD #4: Mi esposo no ha cambiado. Él es el mismo joven de quien me enamoré hace cuarenta y cinco años. Tiene los mismos puntos fuertes que encontré cuando lo conocí. Yo tampoco he cambiado. También tengo los mismos puntos fuertes que tenía a los dieciocho años. ¡Somos diferentes, pero cuando juntamos nuestros puntos fuertes somos una pareja súper poderosa!  Todos ustedes en conjunto son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte diferente de ese cuerpo.” 1 Corintios 12:17

Resultado: Hoy día decido no enfocarme en las debilidades de mi esposo. Hay muchas, créemelo. Y yo también las tengo. Decido enfocarme en el hombre que se casó conmigo porque me dijo que estaba enamorado de mí. Me enfoco en la decisión que yo tomé: casarme con él porque un día, en el pasillo de la universidad, conocí a un hombre y vi en él posibilidades y puntos fuertes que todavía tiene.

Cuatro verdades para cuatro décadas. ¡Vuelve dentro de diez años y te cuento la verdad número 5!


Vuelve a leer los pasajes que Van cita y medita en ellos a la luz de estas 4 verdades para tu propio matrimonio: Mateo 19:6,  Hebreos 2:10, Efesios 4:1-4, 1 Corintios 12:17

¿Necesitas reforzar tu identidad en Cristo, como mujer única creada por Dios "para buenas obras" y para "alabanza de su gloria"? Descarga este documento que te ayudará en ese empeño.  


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Ahora nos despedimos hasta el viernes, con el video-blog.     

Bendiciones,
 

Wendy


Comentarios

  1. Mi esposo Will y yo apenas tenemos un año de casados, y somos muy afortunados de estar rodeados de la sabiduría de matrimonios fuertes y exitosos, que nos sirven como un gran modelo a seguir. Gracias por el esfuerzo tan grande que estás realizando, Wendy, en este estudio para matrimonios, y gracias, Van, por compartir tu historia y tus consejos. Espero en 40 años estar celebrando 41 años de casada también!

    Karina

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  2. Realmente es de mucha Bendición!
    Gracias por tales consejos...
    Dios es bueno!

    BENDICIONES

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  3. HERMOSO ARTÍCULO POR SU TRANSPARENCIA, ME ANIMA MUCHO. YO EN ENERO CUMPLIRÉ 11 AÑOS DE CASADA.

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  4. Amada Wendy, Van.....Les mando un fuerte abrazo en Cristo.
    Que hermoso lo que nos comparten

    1.Dios diseño el matrimonio, ya no somos dos sino uno.
    2.No hay hombre ideal, Sólo Jesús es perfecto.
    3.Mi llamado no es el mismo de mi esposo.
    4.Mi esposo y yo somos diferentes, pero al juntar los puntos fuertes somos una pareja poderosa.

    Estas 4 verdades hablaron a mi corazón.....gracias...el Espíritu Santo las siga usando y que hermosa es la Palabra de Dios.

    Bendiciones en Cristo Jesús!

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  5. hola paso visitando su blog, reciban muchísimas bendiciones desde mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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