¿Cuál será tu elección?

Normalmente no escribo artículos para crear controversias porque no es mi objetivo en este blog ni a lo que Dios me ha llamado. Sin embargo, el artículo de hoy pudiera suscitar discrepancias y lo entiendo, pero aun así quiero escribir. ¿Por qué? Porque lo veo como mi responsabilidad.


Dentro de unos días el futuro del país donde vivo, y del que me siento parte, se decidirá en las urnas electorales. Así que quiero usar este espacio con el único propósito de hacerte pensar, incluso si no vives aquí, porque nuestra realidad pudiera muy pronto ser la tuya.

Hace muchos años leí un libro que transformó mi vida cristiana, se llamaba “En sus pasos, ¿qué haría Jesús?” y el autor de la novela presenta un desafío al lector: Hacernos esa pregunta antes de actuar, en cada momento. 



Traigamos esa premisa a los Estados Unidos del siglo XXI. Tú y yo que nos decimos cristianos. Cristiano es alguien que sigue a Cristo y por lo tanto cree que la Palabra de Dios es infalible, inerrante y sobre todas las cosas es eso, Palabra de Dios. Por lo tanto, no se trata de lo que tú y yo creamos, ni de tener todas las respuestas; se trata de cuán alineada está nuestra visión del mundo con esa Palabra y por lo tanto nuestro voto en las elecciones presidenciales.

Ya no es cuestión de impuestos ni de beneficios médicos. Lo que está en riesgo es mucho mayor.  Es el futuro de una nación que cada vez se aleja más y más de Dios, y que aunque traten de cambiarlo, fue fundada sobre valores judío-cristianos. A la vez es el lugar donde están creciendo nuestros hijos. Un futuro al que tú y yo tenemos ahora la posibilidad de contribuir. Así que todo se reduce a esto, así de sencillo, no tratemos de complicarlo ni queramos desviarnos por tangentes migratorias, seguros médicos y  leyes arancelarias.

Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿votaría a favor de la vida o del aborto? No creo que el Autor de la vida misma pudiera contradecirse a sí mismo escogiendo lo segundo.

Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿votaría por el matrimonio homosexual o el matrimonio como Dios lo diseñó, entre un hombre y una mujer? Quedó claro en el Edén, no tengo que explicarlo. Pero si tienes dudas, lee lo que dice este pasaje.

Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿votaría a favor del pueblo de Israel o en su contra? El pueblo que Dios escogió para él, de donde vendría la salvación al mundo, sigue ocupando el mismo lugar prioritario en su agenda. Te recomiendo leer esto.

Queridos lectora/or, no estoy haciendo campaña política, ni estoy atacando a nadie. No es mi intención. Considero que tenemos una responsabilidad ciudadana al ejercer el voto. Mi intención es que reflexionemos porque un día tendremos que rendir cuentas a Dios de cada acto y no lo dudes, la manera en que usemos ese derecho al voto no se le escapa a Dios.

Los profetas del Antiguo Testamento nunca fueron populares, pero ser populares no era una meta para ellos, la meta era agradar a Dios, obedecer su palabra y comunicar al pueblo lo que Dios decía, ya fuera que les gustara o no.

Los primeros cristianos tuvieron que sufrir persecución, muchos fueron despreciados por las familias y los amigos porque escogieron seguir a Cristo. No les importó el precio, no les importó si con su elección se beneficiaban o no. Lo importante era honrar a Dios y a su Palabra, y proclamarla fuera como fuera. A muchos les costó la vida.

Muchos cristianos, hermanos nuestros, van a las cárceles y mueren cada día porque han decidido hacer justamente eso, honrar a Dios y a su Palabra, sin importar nada más. 

Despertemos de una vez, dejemos a un lado la comodidad, el egoísmo de pensar en nuestro propio beneficio, la tibieza espiritual que Dios tanto detesta. Con él no hay medias tintas. Es o todo, o nada.

Si Jesús estuviera parado junto a mí en la urna electoral, ¿qué diría al ver mi elección? La decisión es mía. Y tuya también

Wendy


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