lunes, 1 de octubre de 2012

Más allá de mí


Si hace un tiempo que sigues este blog ya sabes que mi familia y yo nos hemos unido a una maravillosa organización, Compassion International.



¿Sabes lo que ellos hacen? Básicamente es esto: un ministerio cristiano que libera a los niños de la pobreza espiritual, física, económica y social y les ayuda a convertirse en adultos responsables que conocen a Cristo. Su integridad financiera está probada y su labor se remonta a la década de 1950. Realizan su trabajo mediante patrocinadores.

En varias oportunidades he escrito en este blog a favor de Compassion porque entiendo que esto está en el corazón de Dios. Tenemos que ser las manos y los pies de Cristo en este planeta y la primera manifestación de Cristo es el amor a los demás.

Hoy comenzamos el mes de octubre y en un abrir y cerrar de ojos llegará la Navidad. ¿Sabes cuántos niños en el mundo no abren un solo regalo en navidad? El número es demasiado grande para escribir con palabras.

Compassion International nos ofrece la oportunidad de marcar la diferencia en la vida de un niño, con solo 38 dólares al mes. Para muchos esto es una suma grande de dinero, y de la cual no disponen. Pero para otros tantos es mucho menos de lo que se gasta en comida rápida en un mes cualquiera. No sé en cuál grupo caes tú, pero quiero esta semana hacerte un reto, que quizá sea incluso un paso de fe. ¿Por qué no consideras dejar la huella del amor de Cristo, a través de ti, en la vida de un niño que está esperando por un patrocinador?

Estas son algunas de las cosas que hace Compassion por los niños patrocinados:
  • Comida y agua limpia 
  •  Educación cristiana continua
  • Oportunidades educacionales
  • Tratamiento y capacitación para mantener la salud
  • Desarrollo de la autoestima y habilidades sociales
  • Habilidades claves para la vida y programa vocacionales
Sin embargo, ¿sabes qué es lo más importante? Tú como patrocinadora/or le estarás diciendo: “Eres una persona valiosa; Dios te ama y su amor en mí me hace amarte a ti, aunque no te conozca y estemos a muchos kilómetros de distancia”.

Si vives en los Estados Unidos, o en algún otro país de los llamados “desarrollados”, entonces disfrutas de muchas bendiciones que a veces damos por sentado y que ni siquiera agradecemos a Dios. Pero no es así para la mayoría de la población del mundo. Y Cristo está esperando por ti y por mí para que su amor vaya más allá de las palabras.

Antes de que llegue Navidad, ¿asumirías este reto?

¿Quieres saber más de nuestra historia con Compassion? Puedes leer haciendo clic aquí y también aquí.

Termino con estas palabras del propio Jesús, que nos sirvan de inspiración hoy:

“Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: “Vengan, ustedes, que son benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed, y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar.  Estuve desnudo, y me dieron ropa. Estuve enfermo, y me cuidaron. Estuve en prisión, y me visitaron”. »Entonces esas personas justas responderán: “Señor, ¿en qué momento te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos algo de beber, o te vimos como extranjero y te brindamos hospitalidad, o te vimos desnudo y te dimos ropa, o te vimos enfermo o en prisión, y te visitamos?”.
»Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de éstos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”.
Mateo 25:34-40

Señor, esta semana quiero vivir más allá de mí. Quiero ser tus manos y tus pies. Dame ojos que miren como tú, palabras que sean las tuyas y sobre todo, enséñame a amar como amas tú. Amén.

La vida abundante que Dios diseñó, es una vida que se desborda en otros.

Bendiciones,

Wendy


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