¿Problemas de gobierno?

El domingo pasado el mundo, sobre todo el latinoamericano, aguardaba casi sin respirar los resultados de las elecciones en Venezuela. De un país a otro se hacían cadenas de oración. Muchos expresaban en los medios sociales su sentir. La presa dando cobertura completa.


Ya sabemos los resultados.

Dentro de unos días otra vez el mundo estará en ascuas, esperando el resultado de otras elecciones, las de los Estados Unidos. Los cristianos de este país estamos orando, intercediendo. Los políticos hacen sus campañas. La prensa da cobertura a todos los eventos relacionados. Los medios sociales nos inundan con información a favor y en contra de ambos candidatos.

Veremos cuáles serán los resultados.

Ambos casos tienen un denominador común, Dios ya sabía y sabe lo que va a suceder. Y me sorprende como siempre su Palabra, porque es relevante, no importa que haya sido escrita hace muchos siglos.

Estaba  leyendo Colosenses 2 cuando este versículo saltó a mi vista: “Cristo, quien es la cabeza de todo gobernante y toda autoridad”. ¿Lo ves? Nosotros vamos a las urnas electorales, en unos países con más democracia y veracidad que en otros, pero igual tratamos de que el gobernante de turno sea de nuestro agrado, creyendo que tal vez así nuestros países tengan un futuro mejor. Pero Dios, usando a Pablo, nos dejó una verdad eterna en esta carta: Cristo es la cabeza de todo gobernante y autoridad.

¿Cómo se traduce eso cuando los gobernantes hacen todo lo contrario a lo que la Palabra de Dios dice? Pues de esta manera: no hay gobernante que esté fuera del control de Dios. Como dice Daniel, él tiene soberanía sobre los reyes. Al darnos la facultad de decidir nosotros los humanos trazamos nuestro camino pero eso no quiere decir que Dios no tenga control. Él interviene como quiere y cuando quiere hacerlo. Él es Jehová, Dios de toda carne, Dios del cielo y de la tierra.

¿Por qué entonces tenemos gobiernos injustos y muchas veces malvados? Vivimos en un mundo caído. A partir del momento en que el pecado entró, cualquier cosa puede suceder.


Nosotros, los que formamos parte de su pueblo, tenemos que recordar otra verdad que nos sostendrá en estos tiempos donde todo parece estar al revés: somos extranjeros y peregrinos en la tierra. Nuestra verdadera nacionalidad está en el cielo, donde además Cristo gobierna y no necesitamos elecciones.

¿Qué podemos hacer entonces? Primero que nada, recordar el mandato que el Señor nos da y que aparece varias veces en la Escritura: orar por nuestros gobernantes. Ya sea que estemos de acuerdo con ellos o no, tenemos la responsabilidad de interceder ante Dios por ellos. «Ora… por los reyes y por todos los que están en autoridad…».

Segundo, recordar que nuestra esperanza no puede estar en el gobernante de turno. Como ciudadanos del cielo tenemos que poner nuestra confianza y esperanza en el Rey de reyes y Señor de señores. Él es quien sostiene nuestras vidas, quien nos da la provisión, quien tiene el control de nuestro futuro.

Por último, seamos ciudadanos responsables. Hagamos nuestra parte. Si podemos votar, votemos. Si podemos marcar la diferencia en nuestra comunidad de alguna manera, hagámoslo. Está claro que los gobiernos de este mundo no tienen respuesta para la mayoría de los problemas, pero nosotros podemos dar la respuesta: Cristo. 

Bendiciones en tu día,


Wendy



Comentarios

  1. Que hermoso y muy cierto...CRISTO ES LA CABEZA DE TODO.

    Gracias Wendy.

    Igual para ti Bendiciones en este día.

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