viernes, 30 de marzo de 2012

Viernes de video-blog...el secreto de permanecer.

Llegamos al final de otra semana, y de otro mes. Increíble, ¿verdad? 
Aquí está el vlog de hoy, como siempre le he pedido a Dios que lo use para bendecir tu vida. El lunes nos vemos de nuevo y te contaré dos cosas que me han dado mucha alegría. 

¡Hasta entonces!

Wendy

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miércoles, 28 de marzo de 2012

Entre col y col...el arroz con champiñones

Como prometí la semana pasada, aquí está la receta del arroz con champiñones que hice para acompañar al salmón. ¡Hasta los niños la comieron! Y esa siempre es una buena señal, incluso cuando sea a regañadientes.


Arroz horneado con champiñones


Ingredientes
     2 tazas de arroz crudo blanco
     1 lata (10.75 onzas) de crema de champiñones
     1 taza de caldo de verduras (yo usé de pollo)
     1/2 taza de cebolla picada
     1/4 taza de champiñones frescos
     1 cucharadita de perejil seco
     1 cucharadita de orégano seco
     1/4 taza de mantequilla derretida
     sal y pimienta al gusto
 

1.Precalienta el horno a 400F (200C)
2.En un tazón grande, mezcla el arroz, crema de champiñones y caldo de verduras o pollo.  
3. Añade la cebolla, los champiñones, el perejil, el orégano, la mantequilla derretida, sal y pimienta.  
4. Transfiere a una fuente para hornear de 2 qts. (2 litros) y cubre con una tapa o papel de aluminio. 
5. Hornea de 35 a 40 minutos en el horno precalentado. Si notas que el arroz está seco antes de que se ablande, vierte un poco de agua y continúa la cocción hasta que esté suave. ¡Delicioso!

Aquí está la receta original en inglés.

Buen provecho,

Wendy

lunes, 26 de marzo de 2012

La prueba divina del estrés


Hace unos años mi papá tuvo un infarto cardiaco que casi le cuesta la vida. Gracias a Dios hoy está completamente recuperado y saludable. Sin embargo, cada cierto tiempo sus médicos lo chequean y parte de ese chequeo es la llamada prueba del estrés. Si no estás familiarizada con el proceso, se hace en una máquina de correr estática (estera) y el objetivo es determinar cuánto estrés o esfuerzo puede soportar el corazón antes de desarrollar un ritmo anormal o que aparezcan muestras de que no está llegando sangre suficiente al músculo cardiaco…y hasta aquí la clase de medicina, ¿verdad?
Bueno, me puse a pensar que a nivel espiritual nos sucede lo mismo. Dios nos va sometiendo a “pruebas divinas de estrés” cada cierto tiempo, para ver cuán fuerte está nuestro corazón/espíritu.  Mira lo que nos dice al comienzo de su carta el apóstol Santiago: “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia… para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada” (Santiago 1:2-4, NVI). Es un hecho que en la vida nos vamos a enfrentar a pruebas, no hay dudas al respecto. El asunto es que muchas veces nos asustan, les tememos y si es posible, salimos corriendo para no tener que lidiar con ellas.  Sin embargo, Santiago nos aconseja que lo veamos de otra manera, que sean más bien para nosotros una dicha porque al final producirán un fruto maravilloso. Tremendo reto, ¿no es cierto?
Hubo un joven una vez, llamado José, que tuvo que pasar por un sinnúmero de pruebas de estrés. Él tenía la promesa de Dios de llegar muy lejos y hacer cosas grandes, pero en el camino, mientras Dios lo preparaba para esa misión, las pruebas divinas de estrés abundaron en la vida de José, desde ser vendido como esclavo, por su propia familia, hasta acabar en un calabozo egipcio. Creo que eso es bastante para producir un ritmo anormal en cualquier corazón, pero José resistió y el final fue grandioso. La prueba produjo en José constancia, y venció. Y llegó a ser todo lo que Dios había soñado para él. 
Pareciera paradójico pensar que una prueba de estrés, como las tantas que nos llegan a la vida (pérdida de un empleo, tu esposo te abandona, los hijos andan descarriados, el dinero no alcanza…etc.) pueda producir paciencia, cuando en realidad lo primero que solemos perder es la paciencia. ¿Cómo entonces nos dice Dios en su Palabra que nos consideremos dichosas al pasar por las pruebas y que nos darán constancia, de tal modo que llegaremos a ser perfectas e íntegras? La respuesta está en los versículos que siguen en la carta de Santiago: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (Santiago 1:5, NVI).  Dios nos dará la sabiduría para pasar la prueba, cuando no sepamos cómo. Recuerda que las pruebas tienen su blanco puesto en nuestra fe, en cuánto realmente confiamos en Dios. José confió, esperó, resistió. Y no olvidemos tampoco que Dios nunca nos dará algo más allá de lo que podamos soportar. El gran orfebre necesita pasarnos por su fuego para convertirnos en una preciosa joya (Zacarías 13:9).
Cuando llegue la próxima prueba divina de estrés, ¿estaremos listas para pasarla? ¿Podremos como José poner la mira en la promesa y no en el problema?  Dios nos dice: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes…planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). ¿Confiamos en ese Dios? ¿Podemos decir como Job: “Yo sé en quien he creído”?  Si es así, te aseguro que saldremos airosas.

Bendiciones en tu nueva semana. ¡Sigue viviendo para Él!,

Wendy
 

viernes, 23 de marzo de 2012

Viernes de video-blog...la libertad de la identidad.

¡Hola! Si me visitas al recibir la lectura de Proverbios 31, y desas leer el artículo relacionado, por favor, haz clic aquí. ¡Bienvenida!

Gracias a Dios esta semana sí tenemos video-blog y tengo un mensaje para ti, basado en Juan 13, que le pido al Señor traiga una nueva dimensión de libertad a tu vida.  Como siempre, todos los comentarios son muy bien recibidos.

Y recuerda, si este mensaje te llega directamente a tu correo, para ver el blog haz clic en el título del artículo de hoy. ¡Gracias!

Muchas bendiciones,

Wendy
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miércoles, 21 de marzo de 2012

Entre col y col...otro miércoles

¡Hola! Si me visitas al recibir la lectura de Proverbios 31, por favor, haz clic aquí. 

Hoy es miércoles y normalmente en este blog los miércoles comparto cosas diferentes que nos ayudan en nuestra vida cotidiana, desde cocina hasta libros o cómo hacer un adorno. Los viernes son los días de video blog, así que estás invitada cara a cara a aprender juntas de todo lo que Dios tiene para que vivamos una vida abundante y plena, como la que él nos diseñó.

Te propongo esta receta que hice anoche en mi casa por primera vez....deliciosa. El salmón es un pescado súper saludable y fácil de hacer, y esta es una manera sencilla de prepararlo pero con mucho sabor.

Salmón con sirope de arce y salsa teriyaki

Ingredientes
1/3 taza de jugo de manzana
1/3 taza de sirope de arce
3 cucharadas de salsa de soya
2 cucharadas de cebolla finamente picada
2 dientes de ajo, picados
4 filetes de salmón 


1.En un tazón combina los primeros cinco ingredientes. Retira 1/2 taza para rociar el pescado, cubre y refrigera
2. Vierte la salsa restante en una bolsa grande de plástico con cierre. Agrega el salmón, sella la bolsa y refrigera de 1-3 horas. Yo no lo hice así por falta de tiempo, solo lo dejé como una hora.
3. Escurre y desecha lo que sobra del adobo. Asa el salmón (en el horno) a unas 6 pulgadas del  calor durante 5 minutos

5. Rocía con el adobo que guardaste. Asa 10 minutos más o hasta que el pescado se desmenuce fácilmente con un tenedor, rociándolo con frecuencia.

Lo acompañé con arroz con champiñones.(Esa receta, la próxima semana.)

Receta original aquí.


¡Buen provecho!


Wendy

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Puedo yo escuchar la voz de Dios?


Hola amigas asiduas del blog, y si eres nueva hoy  porque llegaste luego de leer la lectura semanal de Proverbios 31, ¡bienvenida!
El tema de dicha lectura está relacionado con escuchar a Dios. Todas queremos poder decir “yo escucho a Dios” pero muy a menudo idealizamos el tema y pensamos que para escuchar a Dios tenemos que oír una voz fuerte de trueno, o suave, pero una voz que sea audible. Sin embargo, muchas veces no es así…pero no quiere decir que Dios no hable. Dios sigue hablando a sus hijos porque nuestra relación con él es una relación viva. Pero necesitamos aprender a escucharle pues muchas veces más que un diálogo, donde intervienen dos personas, lo que tenemos con Dios es un monólogo, solo nosotras hablamos.
Hace muchos años tuve el privilegio de estudiar junto a un grupo de amigas un libro extraordinario que se titula Mi experiencia con Dios. (Si haces clic en este enlace podrás leer más al respecto.)  En este libro su autor nos enseña varias maneras para discernir la voz de Dios. Si no lo has leído, te lo recomiendo con creces.
¿Cómo entonces saber si Dios me está hablando, cómo le puedo escuchar? De lo aprendido en este libro, de otros, y de mi propia experiencia personal, te comparto estas pautas como guía:

  • Su Palabra. Estoy convencida de que Dios nos habla de manera muy clara por su Palabra. Él se nos ha revelado en ella y no lo dudes, siempre que busques en la Palabra de Dios una respuesta para tu vida, él te la va a dar. Dios mismo lo promete: “Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto” (Isaías 55:11, NTV). Pero tenemos que dedicar tiempo a la Palabra de Dios. Idea práctica: toma una libreta y cada vez que te sientes a leer la Biblia tenla contigo y anota todas las cosas que vas “oyendo” en tu corazón mientras la lees. Medita en lo que estás leyendo, con calma, y luego piensa cómo puede eso aplicarse a tu propia vida.
  • El Espíritu Santo. Jesús nos dijo que el Espíritu Santo nos enseñaría toda la verdad (Juan 16:13). Y si eres hija de Dios, el Espíritu Santo mora en ti porque con él hemos sido selladas (Efesios 1:13). Por lo tanto, podemos confiar en que su voz va a hablarnos para guiarnos a la verdad. ¿Cómo exactamente? Piensa en las veces en que has dicho algo y de inmediato dentro de ti tuviste una fuerte impresión, casi audible, que te dijo “no debiste haberlo dicho, pídele disculpas”…. ¿no te ha pasado? A mí sí, ¡muchas veces! En otras ocasiones escuchamos esta misma “vocecita” suave pero tratamos de ignorarla, hablamos más alto nosotras, no le prestamos atención porque lo que nos está diciendo no nos gusta, nos hace ceder, renunciar al orgullo, negar nuestro yo. Esa también es la voz de Dios.
  • Otros creyentes. En ocasiones estamos orando por algo, buscando una respuesta de parte de Dios y de pronto nos llega un correo electrónico, una llamada telefónica o incluso puede ser un programa radial o de televisión donde pareciera que la persona “leyó” nuestros pensamientos y nos está hablando directamente, nos da la respuesta o nos confirma lo que hemos estado pensando o por lo que hemos estado orando. ¿Te ha pasado? Dios también usa a otros para que sean su voz en nuestras vidas o nos usa a nosotras para serlo en las vidas de otros. En ocasiones hasta una canción puede ser el medio que Dios use para hablar a nuestro corazón en un momento dado.
Tenemos que tener presente algo sumamente importante: nada de lo que escuchemos de parte de Dios va a contradecir lo que él ha dicho en su Palabra. Así que siempre usemos eso como el tamiz para estar seguras de que es la voz de Dios y no la nuestra o de algún otro ser, humano o no, tratando de ocupar su lugar.   
Estas fueron palabras de Jesús: “Él [Jesús] llama a cada una de sus ovejas por su nombre [tú yo somos esas ovejas]…, camina delante de las ovejas, y ellas lo siguen porque conocen su voz” (Juan 10:3-4, NTV). Dios está más que nada interesado en su relación personal contigo así que no tengas dudas de que si estás dispuesta, él va a establecer el diálogo y tú podrás, inequívocamente, escuchar su voz.  

Muchas bendiciones en la nueva semana,

Wendy

viernes, 16 de marzo de 2012

Tres invitaciones

Mis hijos están disfrutando de sus vacaciones de primavera, lo que implica que los tengo en casa todo el día y esta semana no pude grabar el video-blog...así que les pido gracia otra vez. :-)  No obstante, quiero hacerte una invitación muy especial.
Tal vez ya sabes que pertenezco a un ministerio de mujeres que lleva el nombre de Proverbios 31. Nuestra meta es fundamentalmente llevar a las mujeres a una relación con Cristo y además inspirarles en medio del ritmo agitado de la vida actual.
Bien, tenemos un programa radial que puedes escuchar aquí, y me encantaría que lo hicieras. Dura solo "un minuto", literalmente, pero un minuto de ánimo es muy valioso en nuestras vidas. La voz en español de este programa es mi colega Judith Hernández, y aquí puedes visitar su sitio personal.
Además tenemos una lectura semanal a la que también puedes suscribirte en este enlace.
Por último, hemos iniciado una comunidad en Facebook, y este es el enlace a ese grupo del cual me gustaría mucho que fueras parte.
Bueno, te dejo con varias invitaciones que espero sean de bendición para tu vida. Todas tienen algo en común, son recursos que nos ayudan a vivir también la vida abundante que Dios diseñó para nosotras, mujeres del siglo XXI. ¡Aprovéchalos!

Que tengas un lindo fin de semana,

Wendy
P.D. Algunas han tenido dificultad para suscribirse al blog. Cuando entran su correo electrónico en la casilla de suscripción, luego les llega un mensaje a su buzón electrónico para que confirmen. Si no hacen la confirmación, la suscripción no es válida. Espero que esto les aclare. ¡Gracias!

miércoles, 14 de marzo de 2012

Lo prometido es deuda

Hoy cumplo con dos promesas. Por fin logramos subir el video de la conferencia Bella 2012 y aquí tienen el enlace para verlo. Gracias a mi querido esposo que me ayudó en esta empresa cibernáutica.
  
Haz clic: Bella 2012, video


La segunda fue una promesa que le hice a una amiga en Facebook, por una foto que puse. Es la guirnalda de primavera que adorna ahora la entrada de mi casa. La idea no es mía, pero me gustó y la puse en práctica. Es súper fácil, solo un poco de paciencia. Le dije a mi amiga que trataría de explicar cómo hacer lo que aparece en la foto del final, así que aquí va:

1. Comencé usando una guirnalda como esta:










 ...aunque también puedes usar una así

 2. Luego la forré con una cinta.

3. Usando capacillos como los de esta foto, se va cubriendo la cinta. Solo hay que doblarlos un poco, sin mucho detalle porque la cantidad hará que luzcan bien de cualquier modo.













4. Se pegan los capacillos a la guirnalda forrada con una pistola de goma caliente.

5. Este es el resultado final. Yo le puse una cinta para así colgarlo.













Bueno, espero que hayas disfrutado ambas cosas. Gracias una vez más por dejarme entrar en tu mundo y compartir juntas la vida abundante que Dios diseñó para nosotras.

Wendy

lunes, 12 de marzo de 2012

Lo que me enseñó Rebeca

Bella, por dentro y por fuera. Bondadosa, porque se necesita mucha bondad para ofrecerse a dar agua a los 10 camellos de un desconocido, cargándola de un pozo que normalmente estaba a unos cuantos metros bajo tierra y al que había que llegar por una escalera estrecha...y teniendo en cuenta que un camello puede beber ¡hasta 40 galones de agua de una vez! Para ella era un día común y corriente, pero sin saberlo, ese era el día en que su destino cambiaría para siempre. Aquel encuentro, aparentemente casual, la llevaría a encontrar su “príncipe azul”, un pariente lejano al que no conocía y quien vivía muy lejos pero que la amó desde el primer día.
Se llamó Rebeca y su historia parece una película, de las mejores y más románticas de Hollywood. Pero, como toda realidad, su vida está matizada de cosas buenas y otras no tanto. Rebeca batalló muchos años con un problema que afecta a muchas mujeres, la infertilidad. Por fin Dios le concedió su anhelo, y el de su esposo que oraba por ella, y quedó embarazada; embarazada de dos bebés. Bebés que la Biblia cuenta, luchaban dentro de ella, tanto así que Rebeca se sentía mal, e hizo lo que todas debemos hacer cuando algo nos hace sentir mal pero que muchas veces dejamos para último: “fue a consultar al Señor” (Génesis 25:22). Y fue en esa consulta que Dios le dio una gran promesa.
Lástima que muy pronto, como también nos sucede a nosotras, ella se olvidó de que el Dios que promete, es fiel y no necesita nuestra ayuda. Años más tarde, al ver que aparentemente Dios se demoraba en cumplir lo que había prometido con relación a sus hijos, Rebeca decidió tomar las riendas del asunto y forzar el cumplimiento de la promesa. ¿Resultado? Separación familiar, no ver más a su hijo querido (el favorito, por cierto, pero eso es otro tema…), y producir un profundo dolor en el corazón de su amado esposo, ya anciano.
Quisiera que hoy aprendiéramos dos cosas de esta mujer, porque todas tenemos algo de Rebeca.

1.      Cuando se sintió mal, cuando algo le perturbó, Rebeca fue a consultar a Dios. Eso habla de que ella conocía muy bien a Dios, sabía que en él estaría la respuesta. En demasiadas ocasiones cuando nostras tenemos un problema buscamos ayuda o respuesta en muchas personas o recursos humanos antes de ir a Dios. ¿Por qué lo hacemos? Porque no conocemos a Dios lo suficiente. No creemos que realmente él sea quien dice ser, que pueda hacer lo que dice que puede hacer. Rebeca estaba segura del Dios en quien creía, y por eso acudió a él. Ella conocía al Dios de su vida, no de oídas, sino por experiencia propia. Demostró esa misma confianza desde el principio, cuando al escuchar la historia que el criado de Abraham contó (aquel a cuyos camellos ella les dio agua), decidió que si Dios estaba en el asunto, no había nada que temer. Y dejó a su familia para ir a encontrarse con el esposo que Dios le estaba regalando. No hay ser humano ni recurso humano que pueda darnos la solución perfecta que Dios nos dará, incluso cuando nos parezca lo contrario. Pero para tener esa certeza necesitamos conocer a ese Dios.
2.      Dios no necesita nuestra ayuda para hacer su tarea de Dios. La intervención de Rebeca para tratar de “ayudar” a Dios trajo un desastre sobre su familia. Su suegra Sara, a quien ella no conoció, hizo lo mismo, y las consecuencias todavía las vemos hoy, la enemistad eterna entre judíos y musulmanes. Cada vez que intentamos intervenir en los planes de Dios, los resultados son nefastos. Si Dios promete, él cumple. Si esa promesa incluye que nosotros hagamos algo, él nos lo hará saber. Si no, estemos quietas. Y no tratemos de manipular las cosas. Aprendamos de Rebeca quien tuvo que pagar un precio muy alto. 

Empieza una nueva semana, te exhorto a conocer más a Dios, de manera que siempre acudas a él con confianza, como tu mejor recurso. Y recuerda, no trates de ayudarle. Él es suficiente. 

Bendiciones y sigue viviendo para Él,

Wendy

Por cierto, si quieres leer toda la historia, haz clic aquí.

 

viernes, 9 de marzo de 2012

Viernes de video-blog...es cuestión de confianza.

Dudas, temores, y otros males...el secreto para desarraigarlos. Ese es el video-blog de hoy.

Bendiciones,

Wendy

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miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Y tú de qué te quejas?

Pensaba que ya podría salir de la cocina, con todo limpio y recogido. 

—Mañana entonces tenemos que estar ahí a las 7 AM, ¿verdad? —me preguntó mi esposo, y más que una pregunta para mí fue un recordatorio que se tradujo en “tengo que preparar los almuerzos de los niños para mañana, ahora, pues no tendré tiempo cuando nos levantemos”.

Abrí la puerta del refrigerador, ya estaba cansada y con deseos de sentarme, las palabras que cruzaron vertiginosas por mi mente fueron: “¡Estoy cansada! ¡Quiero terminar ya! ¿Por qué tengo que hacer esto ahora o de lo contrario levantarme tan temprano?” Y casi se convierten en sonidos audibles cuando me di cuenta de que me estaba quejando, otra vez, aunque solo fuera en mi mente. 

La queja es algo tan cotidiano. Donde quiera que uno llega es fácil escuchar: “La cosa está mala”. “La situación está dura.” “Qué aburrido mi trabajo.” “Qué difícil mi familia.” “Qué cansada me tienen estos niños.” “Qué café tan desabrido.” Denominador común: expresiones de queja. 

La Biblia me ha convencido de que a Dios le molesta mucho la queja, el espíritu quejumbroso incomoda a nuestro Dios como pocas cosas. Si nos remontamos a la historia del pueblo de Israel nos encontraremos con un increíble repertorio de quejas y mira lo que pasó: “Cuando el SEÑOR oyó que se quejaban, se enojó mucho…” y ninguno de aquellos que salieron de Egipto, con excepción de Caleb y Josué, pudo ver la tierra que él les había prometido. Puedes leer el relato tú misma en Deuteronomio 1. En lenguaje actual, le llenaron la copa a Dios y él les dio su merecido. 

¡Cuán agradecida estoy por la misericordia y la paciencia de Dios! Muchas veces a mí pudiera pasarme como a los israelitas.  ¿Y a ti? Somos más prontas a quejarnos que a expresar gratitud a Dios. En múltiples ocasiones ni siquiera nos damos cuenta de que nos estamos quejando, se vuelve tan normal. Pero mira lo que nos enseña Pablo en su carta a la iglesia de Filipos: “Hagan todo sin quejarse y sin discutir, para que nadie pueda criticarlos” (Filipenses 2:14, NTV, cursivas mías). Y todo es…todo, desde lo que nos gusta hasta lo que nos resulta difícil, pesado e incómodo.

Si deseamos cultivar un corazón conforme al de Dios, tenemos que desarraigar al espíritu de la queja. Un buen punto para comenzar pudiera ser cambiar la queja por una acción de gracias. Al principio puede que nos cueste más trabajo ver un motivo para dar gracias en algo que no nos gusta, pero poco  a poco se irá haciendo más fácil. Volviendo al ejemplo que conté al empezar, en lugar de quejarme por lo que tenía que hacer, puedo dar gracias a Dios porque tengo hijos a quienes preparar almuerzo, y almuerzo para prepararles. ¿Me explico? La queja y la gratitud no pueden coexistir. Lo segundo, cambiemos la queja por una alabanza. Cuando nos veamos tentadas a empezar el repertorio de las quejas, cambiémoslo por un repertorio de alabanza a Dios. Alabar a Dios trasforma por completo nuestra perspectiva ante cualquier situación. Pregúntale a Pablo y a Silas (Hechos 16).

Termino dejándote con el video clip de una canción que escuché hace un tiempo y que viene muy a tono con el tema de hoy, se llama precisamente “La quejabanza”. 

 Sigue viviendo para Él,

Wendy

lunes, 5 de marzo de 2012

La economía del cielo

Como ya he dicho otras veces, los números no figuran en mi lista de cosas favoritas. La matemática para mí se reduce a una necesidad básica, y qué hacer con los logaritmos y las integrales que me dieron en la escuela...todavía no sé. Pero en fin, no vamos a hablar de números en el sentido estricto de la palabra. Hoy vamos a hablar de economía. No soy especialista en la materia pero al igual que tú, vivo en este planeta donde todos formamos parte de un sistema económico y para manejar nuestras familias tenemos que pensar en la economía, nos guste o no.
¿Sabías tú que Jesús habló más del dinero que de ninguna otra cosa? Ese tema ocupó más tiempo de sus sermones y conversaciones que la oración, el servicio a Dios y cualquier otro. Y no me extraña. ¿Por qué? Porque él sabe cuán importante es para nosotros los seres humanos, cuánto valor le damos, cuánto tiempo le dedicamos y hasta cómo nos quita el sueño y la alegría de vivir en muchas ocasiones. Así que en la Palabra de Dios han quedado establecidos algunos principios para el uso del dinero, para manejar nuestra economía, que de seguirlos, nos garantizarán una vida más parecida a la que Dios diseñó originalmente y sin dudas nos ahorraremos muchos problemas. De esos principios hoy quiero presentarte brevemente tres que he ido descubriendo al estudiar la Palabra.

1.      La planificación:   Sin embargo, no comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo? (Lucas 14:28, NTV). Palabras del propio Jesús que nos enseñan a no lanzarnos a ningún proyecto sin primero planificar, calcular si tendremos suficiente para cubrir el costo. En esta era de “dinero plástico” es fácil verse tentado a gastar sin calcular, muchas veces solo por la satisfacción inmediata. Aprendamos de la mujer virtuosa de Proverbios 31 que antes de comprar un campo, calcula su valor (Proverbios 31:16).  
2.      No derrochar: Una vez que quedaron satisfechos, Jesús les dijo a sus discípulos: «Ahora junten lo que sobró, para que no se desperdicie nada» (Juan 6:12, NTV). He leído muchas veces este relato en la Biblia pero saltó a mi vista la última vez que lo leí el hecho de que Jesús, con poder suficiente para multiplicar la comida y cualquier otra cosa, les dijera a sus discípulos que recogieran lo que había sobrado para que no se desperdiciara nada. Estados Unidos es un país donde el derroche de comida, por ejemplo, es asombroso. Despilfarrar habla de nuestra poca consideración por las bendiciones que Dios ha puesto en nuestras manos. Un proverbio lo dice todavía mejor: En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra (Proverbios 21:20).
3.      Compartir: Este no pareciera ser un principio de economía, pero si estudiamos lo que dice la Palabra de Dios, dar a otros es parte de lo que él quiere que hagamos con nuestros recursos, incluyendo los financieros. El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres (Proverbios 22:9). Y otra vez imitemos a la sabia mujer de Proverbios 31, quien tiende la mano al pobre,  y con ella sostiene al necesitado. Este fue un principio que practicó la iglesia desde el comienzo, compartían unos con otros lo mucho o lo poco que tenían. 

Son tres principios sencillos establecidos claramente en la Palabra de Dios. Y como todo lo que está establecido en la Palabra, tienen la garantía de que, si los cumplimos, alcanzaremos el éxito que Dios promete. No tal vez como lo definan hoy en muchos círculos, sino a la manera de Dios.
No olvidemos algo, los recursos que Dios pone en nuestras manos son, al final de la jornada, propiedad suya y él espera que seamos buenas administradoras y que en esta esfera de nuestra vida, también le demos la gloria.  Así también vivimos la vida como Dios la diseñó.

Bendiciones en tu nueva semana,


Wendy
Otro artículo relacionado: Finanzas sin mucha complicación



sábado, 3 de marzo de 2012

Sobre el día de ayer

Ayer escribí con la intención de publicar en lugar del video-blog de los viernes, el video de la conferencia, pero no pudo ser. Tratamos de subirlo de diversas maneras pero como es tan grande, no resulta. De veras lo siento. Trataré de hacer unos clips cortos para que al menos puedan ver algo.  Gracias por su paciencia y su comprensión. ¡Y por todos los correos lindos que recibí esta semana!

Nos veremos el lunes, Dios mediante. Disfruten y descansen en el fin de semana. 

Bendiciones,



Wendy