lunes, 30 de abril de 2012

Bienvenida al estudio en línea de "Un corazón confiado"


{Semana 1}  Estudio en línea de Un corazón confiado

¡Hola amigas! Qué emoción comenzar juntas en esta jornada donde estoy segura de que Dios hará grandes cosas en cada una de nosotras.

Lo primero que debemos recordar es que en este viaje Dios irá de la mano de cada una, a nivel personal. Así que, ¡disfruta tu viaje! Por mi parte, estaré orando por cada una de ustedes, pidiéndole a Dios que hable a cada corazón y que este estudio te lleve a ser esa mujer confiada en Cristo que Dios quiere que seas.

Voy a explicarte cómo funcionará el estudio, qué debes hacer y esperar cada semana.

Los lunes recibirás por correo electrónico una lectura que será un resumen de algunos capítulos del libro. (Como el libro no existe todavía en español, no podremos leer juntas los capítulos. Si eres bilingüe, puedes conseguir una copia en inglés aquí, o en tu librería más cercana.) Por favor, tómate un tiempo para leer con calma y absorber todo el material. 

En este blog nos reuniremos como si estuviéramos en una casa compartiendo el estudio. Así que, por favor, deja tus comentarios en la sección para comentar que aparece debajo de cada artículo. De esa manera podremos intercambiar ideas, orar unas por otras, etc. No dejes de hacerlo porque eso hará que el estudio sea más personal.

Los miércoles recibirás pasajes bíblicos relacionados con la semana de estudio, preguntas para profundizar más en el tema y algunas otras cosas que nos ayudarán.

Los viernes tendremos una conversación “cara a cara” a través de un video-blog que servirá de resumen a la semana.

Además en la página de Proverbios 31 en Facebook también podremos encontrarnos, (si no eres parte de esa comunidad todavía, te invito a unirte), pero el centro de la acción estará aquí en el blog.

A ti que sigues este blog hace tiempo y quizá no estás al tanto, este estudio es parte de mi ministerio con Proverbios 31 y me encantaría que también te sumaras y dejaras que Dios lo use en tu vida.

Una última cosita, ¿orarías por mí? Te agradeceré mucho si le pides a Dios que se haga cargo él de todo este estudio y yo sea solo un instrumento en su mano para tocar las vidas que él ha traído hasta este blog. Gracias desde ya.

Bueno, el miércoles comenzamos, así que nos vemos. ¡Te estaré esperando…!

Bendiciones,
  
Wendy

viernes, 27 de abril de 2012

Viernes de video-blog...Hechos 4, tres respuestas

¡Hola!

En el vlog de hoy exploramos tres verdades escondidas en el libro de Hechos, capítulo 4, que nos dan una perspectiva muy clara de cómo reaccionar ante lo difícil o inesperado. Mi oración como siempre es que este mensaje nos ayude a crecer y vivir la vida tal y como Dios la diseñó.
Bendiciones,

Wendy
Nota: Si has recibido hoy este mensaje porque te suscribiste para el estudio de “Un corazón confiado”, ¡bienvenida! Me alegra mucho que nos acompañes. El estudio comienza la próxima semana y pronto tendremos la bienvenida oficial. Mientras, te invito a ver el video-blog de hoy y también puedes recorrer el sitio para así conocernos más. Por favor, siéntete como en casa. Muchas gracias y que Dios te bendiga.

SI RECIBES EL BLOG POR EMAIL, POR FAVOR HAZ CLIC AQUÍ PARA VER EL VIDEO.

miércoles, 25 de abril de 2012

Hoy no es mi día

¡Hola!
Si has recibido hoy este mensaje porque te suscribiste para el estudio de “Un corazón confiado”, ¡bienvenida! Me alegra mucho que nos acompañes. El estudio comienza la próxima semana y pronto tendremos la bienvenida oficial. Mientras, te invito a leer el artículo de hoy y también puedes recorrer el blog para así conocernos más. Por favor, siéntete como en casa. Muchas gracias y que Dios te bendiga,

Wendy

Uno de “esos” días.

Para comenzar, me levanté cansada por haberme acostado muy tarde la noche anterior. Aunque quería andar rápido, mi cerebro iba en cámara lenta. No salimos de la casa a la hora necesaria y llegar a la escuela con los niños puntualmente sería un desafío en el tráfico tan complicado de la mañana. Pero llegamos. Me dispuse a regresar rápido, tengo tanto que hacer hoy que las 24 horas se quedarán cortas.

Ya había avanzado bastante en el camino de vuelta a casa cuando suena el teléfono con un aviso de mi calendario: ceremonia de premiación en la escuela. ¡Oh, no, se me había olvidado!

Un giro en “u” para regresar. Ahora tengo todavía menos tiempo disponible. Llegué a la escuela, estacioné el carro y a esperar que llegara la ceremonia, dentro de media hora. ¡Sorpresa! Cambiaron la ceremonia de día….será la semana que viene. ¿En serio?

Volví a subirme al auto para regresar a casa, por segunda vez. Y mientras manejaba pensé: Definitivamente, hoy no es mi día. De inmediato el Señor me contestó con su Palabra: “Este es el día que ha hecho el Señor”. ¿Te ha pasado? Todo parece ir en nuestra contra y entonces enseguida pensamos o decimos: “hoy no es mi día”. ¿Sabes algo? Es verdad, no es tu día, no es mi día. Es el día que ha hecho el Señor. Antes de que tú y yo nos levantáramos, incluso antes de que saliera el sol, ya Dios sabía lo que este día traería.

Muchas veces comenzamos a vivir nuestras 24 horas tan  enfocadas en las cosas que tenemos por delante que nos resulta difícil reenfocarnos y recordar que no es nuestro día, es el día que el Señor hizo, que nos regaló y que nos da la oportunidad de vivirlo. Ese pasaje bíblico que cité es de un Salmo y dice así:

Éste es el día que el Señor ha hecho;
y en él nos alegraremos y regocijaremos.
(Salmo 118:24)

Podemos ver el pasaje de dos maneras. La primera, el día lo hizo el Señor y nos alegraremos y regocijaremos en ese día porque Dios lo hizo. La segunda manera, nos regocijaremos en el Señor, el autor del día. De cualquier modo estamos reconociendo que Dios tiene la soberanía sobre nuestro tiempo y que en su misericordia él nos permite vivir cada día. El profeta Jeremías lo entendió muy bien: “Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!” (Jeremías 3:23, NVI). Dios no escatima su bondad para con nosotros. Al contrario, las renueva cada mañana.

¿Cuál es entonces nuestra mejor manera de responder? Alegrarnos y regocijarnos aunque nos parezca que el día empezó al revés.  

Señor, ayúdame a recordar que en verdad hoy no es mi día, es tu día. Tú lo hiciste, lo tienes bajo control y tu misericordia se ha renovado una vez más. Hoy quiero alegrarme en ti y en este día que has hecho. Gracias por ese regalo. En el nombre de Jesús, amén.

lunes, 23 de abril de 2012

Ahorro vs. inversión


Como ya he dicho otras veces, los asuntos de números, presupuestos y otros temas relacionados no figuran en mi lista de favoritos, pero hoy quiero hablarte de inversiones. Lo único que no se tratará de inversiones en la bolsa, ni en una cuenta de ahorros o plan de retiro. Es otro de tipo de inversión.

Hace unos días pensaba en distintas cosas y esta idea se quedó fija en mi mente: “La vida cristiana no es una vida de ahorro sino de inversión”. Léelo de nuevo. 

Si analizamos la vida de Jesús nos damos cuenta de que el tuvo un círculo estrecho de amigos, los apóstoles. Jesús escogió a estos 12 hombres y pasó con ellos  los tres años cruciales de su ministerio.  Día y noche les enseñaba, les exhortaba, les desafiaba. Él sabía que estos hombres tendrían sobre sus hombros la tremenda tarea de iniciar la mayor revolución de la historia, un movimiento que trastornaría al mundo.  Tenía que prepararlos. Se invirtió a sí mismo en ellos.

Cuando conocemos a Jesús es algo así como recibir una grande herencia, un capital. Todo el que sabe aunque sea lo básico de finanzas entiende que si el capital no se invierte, se devalúa y no crece.  Cuando el capital de Cristo llega a nuestra vida nosotros tenemos que hacer justamente eso, invertirlo para que aumente su valor y crezca. ¿Cómo? En otras personas. 

Me explico: tú y yo tenemos la misión, dada por el mismo Jesús, de invertir en otros nuestro capital espiritual. Eso es la gran comisión. No todos tenemos el don de ser evangelistas, pero sí podemos compartir de muchas maneras lo que tenemos. Nuestra familia es nuestro primer centro de inversiones. Cada historia bíblica que contemos a nuestros hijos, cada vez que oremos con ellos, cada pasaje bíblico que memoricemos juntos…estamos invirtiendo a Cristo en sus vidas. 

Nos relacionamos con diversas personas, en ellas podemos invertir también parte de nuestro capital. Quizá es una compañera de trabajo o una vecina que está atravesando por una crisis y necesita de alguien que le anime, que le presente una mejor solución que evadir o derrumbarse ante su realidad. Puedes invertir en ella cada día parte de tu tiempo, y los dividendos de cuenta celestial irán aumentando. 

Nuestros recursos. No hay que ser millonario. Dios nos manda a ayudar a los que tienen menos. Y no lo hagamos pensando que podemos comprar a Dios con la idea de que si doy, Dios me dará a mí. Si esa es la motivación, no entendimos el mensaje. La idea es dar de lo que ya Dios puso en nuestras manos porque para eso lo hizo él. Mi familia y yo decidimos invertir en la vida de una niña en otro continente a través de esta organización. Oramos por ella cada día. Le escribimos cartas. Tal vez nunca podamos conocerla en persona, pero el solo hecho de saber que pudimos darle a alguien la oportunidad de conocer a Jesús, de ir a una escuela, de tener una vida mejor, vale la pena la inversión. Y por cierto, no es tan grande el costo pero sí los resultados. ¿Por qué no lo consideras?

Una hermosa canción de Hillsong dice:

Mi oración en la cosecha,
abundan tu gracia y favor,
soy lleno para ser vaciado otra vez,
lo que recibí sembraré.

La vida cristiana no es para ahorrar, para guardar lo que hemos recibido; es para invertir, para compartir con otros.  Recuerda, Dios lo invirtió todo en ti, te dio a Jesús.  

Bendiciones,

Wendy
 

viernes, 20 de abril de 2012

Viernes de video-blog...el valle de las lágrimas.

El paquete de la vida incluye muchas cosas, como el valle de las lágrimas, pero no tienes que quedarte ahí para siempre. Le pido a Dios que la verdad encerrada en el vlog de hoy sea de bendición para tu vida.

Buen fin de semana,

Wendy








miércoles, 18 de abril de 2012

Entre col y col...un libro

El año pasado durante un viaje misionero a Ecuador (aquí puedes leer al respecto) muchos en el equipo hablaban de un libro extraordinario que habían leído o estaban leyendo. A decir verdad, yo nunca había escuchado hablar ni del libro ni del autor. Pero me aseguré de memorizar ambos y buscarlo una vez de regreso a casa.

Ahora, casi un año después, por fin lo estoy leyendo. (Sí, cuando la vida implica niños, casa, trabajo, ministerio, etc., leer un libro es casi un lujo, ¡pero no dejes de hacerlo!) Se trata de Loco amor [Crazy Love] de Francis Chan, publicado en español por Casa Creación

No lo he terminado, ni siquiera la mitad, pero desde ya puedo decirte que todo lo que había escuchado “se quedó corto”. Y para hacerlo más fácil, te voy a enumerar las cosas que me han gustado hasta ahora:
  • Es un libro escrito para la gente del siglo XXI, con palabras sencillas y directas.
  • Te desafía desde la primera página. Disponte a leerlo con mente abierta.
  • Está bien anclado en la Verdad de Dios.
  • Sé que cuando lo termine querré leerlo de nuevo…y eso siempre es una buena señal en la lectura.
Francis Chan fue el pastor fundador de la iglesia Cornerstone en Simi Valley, California. Varios de sus libros han tenido grandes éxitos de librería y su voz está presente en este momento en múltiples conferencias y escenarios dentro y fuera de los Estados Unidos.

Loco amor se resume básicamente en esto: Dios nos ama con un amor que es apasionado, “loco”…pero a veces nuestra relación con él se vuelve religión y esa nunca fue la idea.

Este es uno de esos libros que no podemos dejar de leer. De hecho mientras lo hago, a cada rato me detengo, releo las palabras y hasta las comparto con mi esposo en voz alta. Te recomiendo que lo busques. Mis compañeros del viaje misionero tenían razón.

Hasta el viernes,

Wendy



lunes, 16 de abril de 2012

¡Menos mal que Dios no es como yo!


En el mercado llegué a la sección donde tienen las frutas y me detuve para buscar unas manzanas. Mi hija prefiere una variedad en particular, así que leí los letreros hasta que las encontré. No puedo determinarlo a simple vista. Y entonces comencé a escoger. “Esta no porque tiene un golpe. Aquella tampoco porque parece demasiado madura. Esta tiene manchas, esta parece estar verde…” Hasta que por fin reuní como 3 o 4 que parecían perfectas. 

Y en eso pensé: “¡Menos mal que Dios no es como yo…escogiendo entre un enorme montón de manzanas fuji para encontrar las que parezcan perfectas!”. 

Qué alivio pensar que Dios no es así, ¿verdad? ¿Te imaginas si se pusiera a escoger entre la multitud de seres humanos para ver si encuentra uno que no tenga manchas, ni golpes, ni que parezca demasiado “maduro” (viejo) o tal vez muy “verde” (joven e inexperto)? No, Dios no es así. Su Palabra está llena de ejemplos de “manzanas” imperfectas que Dios ha usado para su gloria. ¿Quieres algunos?

  • Un asesino y tartamudo fue el más grande líder de Israel, quien los sacó de la esclavitud egipcia: Moisés.
  • Una ex prostituta figura en la genealogía de Jesús, Rajab fue su nombre.
  • Un hombre adúltero fue llamado “conforme al corazón de Dios” y de su linaje vendría el Salvador del mundo. Te presento al rey David.
  • Una huérfana y plebeya llegó a ocupar el trono de reina, y su nombre hizo historia. Le llamaron Ester.
  • Un pescador casi analfabeto, iracundo e impaciente, se convirtió en pescador de hombres, autor de dos cartas famosas y evangelista de multitudes. Su nombre: Pedro.
  • Un religioso implacable, perseguidor de los cristianos, llegó a ser el más grande misionero de la historia. Gracias a su pluma tenemos gran parte del Nuevo Testamento. Nació Saulo y murió como Pablo.

Creo que es suficiente, ¿verdad? Dios no anda buscando perfección, por una razón muy sencilla, él sabe que no existen seres humanos dentro de esa categoría. ¿Qué busca Dios? Él mismo te lo dice:

¡Ya se te ha declarado lo que es bueno!
Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor:
Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.   
Miqueas 6:8

Somos nosotros los que luchamos con el problema de la perfección. “No puedo servir a Dios porque todavía no estoy listo.” “No puedo dar clases a los niños porque no me sé toda la Biblia.” “No puedo hablar a otros de Jesús porque no tengo facilidad de palabras.” Y la lista sigue, siempre precedida por un no en la escala humana. ¿De dónde sacamos la idea de que tenemos que ser “perfectos” para Dios? Si quieres que te diga lo que pienso, aquí voy: es una mentira del enemigo de nuestras almas para que sigamos de brazos cruzados, sin hacer nada, sin marcar una diferencia en el mundo, sin compartir con otros el tesoro que tenemos en Jesús, sin permitir que Dios haga la obra que él puede hacer en nosotros. 

Mira lo que dijo Dios por boca de Pablo: “En cambio, Dios eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos. Dios escogió lo despreciado por el mundo —lo que se considera como nada— y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante.” (1 Corintios 1:27-28).

Cuando Dios llega a nuestro mercado, no escoge las “manzanas” perfectas,  escoge las “manzanas” dispuestas. Dispuestas a humillarse ante él, a dejarse usar —con imperfecciones y todo—. Y dispuestas a reconocer que perfecto solo hay uno, y ese es Dios.

¡Cuánto me alegro de que Dios no sea como yo!

Sigue viviendo para Él,

Wendy
 

viernes, 13 de abril de 2012

Viernes de video-blog...más allá de un rato.

Termina la semana y quiero dejarte este mensaje en video. Siempre que lo hago le pido a Dios que lo use como un instrumento de bendición que nos acerque más a él y desarrolle nuestras vidas a la manera en que él la diseñó.

¡Gracias de antemano por el tiempo que me regalas!

Que tengas un lindo fin de semana,

Wendy  
 
video
 

miércoles, 11 de abril de 2012

¡Fuego!

Foto tomada del sitio de CBSLocal
Venía manejando luego de recoger a los niños de la escuela y lo que vi en el horizonte no me gustó para nada. Una nube de humo se alzaba cada vez mayor, humo blanco y humo negro. Como no es la primera vez, ya sé lo que significa: un incendio forestal en la zona boscosa que está cerca de nuestra casa.
Traté de calmar a mis hijos porque ellos lo vieron enseguida y se asustaron. Créeme, no es el tipo de paisaje que alguien pueda disfrutar. Gracias a Dios los bomberos pudieron contenerlo rápido y no pasó de 24 horas. Pero el humo todavía persiste y se quemaron unos 240 acres de árboles.
Al día siguiente, mientras regresaba otra vez de la escuela manejando, observé algo que me llamó la atención. Ese bosque tiene dos tipos de árboles fundamentalmente, pinos y  melaleucas. Estos últimos arden fácilmente, por lo que ahora, luego del incendio, hay muchos claros en el bosque. Sin embargo, lo que llamó mi atención fue que la mayoría de los pinos sobrevivió y ahí están verdes todavía.
Cuando lo vi no pude evitar pensar en este pasaje de la Escritura:

Cuando cruces las aguas,
yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos,
no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego,
no te quemarás ni te abrasarán las llamas. (Isaías 43:2, NVI)

Evidentemente el fuego ardió alrededor de esos pinos, pero las llamas no los abrasaron.
¿Y en nuestro caso? Este versículo tiene una palabra que se repite y que no podemos pasar por alto, y es “cuando”.  En este caso cuando es una conjunción y dice la Real Academia:

1. conj. t. En el tiempo, en el punto, en la ocasión en que.

Es decir, en un momento dado. ¿Qué quiero decir? Es un hecho que habrá momentos en que pasaremos por el fuego de la vida. Qué interesante que Dios no promete en ninguna parte que no nos pasaran cosas malas o que no enfrentaremos dificultades, PERO sí nos promete acompañarnos.
Mira, si el Señor nos librara de cuanto fuego aparezca en el horizonte de nuestra existencia humana, nunca creceríamos espiritualmente y nos creeríamos que ciertamente podemos vivir sin Dios.
El horno de fuego es una parte necesaria de nuestra vida cristiana si realmente Dios va a transformar nuestras vidas. Los amigos de Daniel (lee la historia completa aquí) experimentaron un horno literal, calentado siete veces más de lo normal. Dios no los libró de llegar hasta el horno pero la Biblia nos relata que estuvo con ellos allí dentro. Y cuando salieron, ¡ni a humo olían!
Tal vez a ti y a mí no nos toque un horno literal, pero puedes estar más que segura que el fuego viene. A veces me asusta pensar en situaciones que son o pudieran ser “fuego” para mi vida. No obstante, le pido al Señor que yo pueda decir como aquellos tres jóvenes hebreos: “Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad [aquí puedes poner cualquier situación que parezca tenerte agarrada y no te deja ir]. Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua [no me rendiré, no deshonraré a Dios] (Daniel 3:17).
Creo en las promesas de Dios. Si él ha prometido estar conmigo en el fuego, lo va a estar. Él no es hombre para que mienta, ni tampoco cambia de parecer.
Los  melaleucas se quemaron en pocas horas. Los pinos todavía exhiben sus verdes ramas. ¿En cuál de los dos grupos quieres estar? Yo escojo el segundo. 

Bendiciones en tu semana,

Wendy 

lunes, 9 de abril de 2012

Señor, incomódame.

Señor, incomódame esta semana.
Voy a probar vivir sin pensar en mí y concentrarme solo en darte la gloria a ti, porque para eso me creaste: “a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria” (Efesios 1:12).

Más que pensar en mi lista de cosas por hacer, quiero verte en cada paso que yo dé, y que en cada paso que dé yo busque darte a ti la gloria. En cosas pequeñas, en cosas grandes…líbrame de buscar mi propia gloria, ni la gloria de los hombres. Quiero ser para alabanza de tu gloria.  

Quiero ir más allá de un tiempo devocional o a solas contigo, o como queramos llamarle, quiero experimentar tu presencia a cada minuto y así viviré mejor cada día porque “en tu presencia hay plenitud de gozo”. Que mi primer pensamiento en la mañana seas tú y mi último pensamiento en la noche esté dirigido a ti, porque tú eres mi Dios y “no hay para mí bien fuera de ti”. 

Señor, incomódame esta semana. No me dejes malgastar el tiempo en cosas vanas, refrena mi lengua de decir cualquier cosa que no sea para darte gloria. Incomódame para no vivir “una semana más”. Recuérdame cuán frágil soy y cuán breve es mi tiempo en esta tierra. 

Incomódame para marcar la diferencia en las vidas que tenga la oportunidad de tocar. Incomódame cuando pueda hacer el bien y no lo haga; cuando tenga la oportunidad de hablar de ti y no me atreva. Tú eres un Dios radical, que no te gustan las medias tintas, no quieres tibieza. Perdónanos cuando queremos acomodarte a nuestra manera de hacer las cosas cuando en realidad nosotros tenemos que renunciar a la nuestra y someternos a la tuya. 

Perdóname si busco más la bendición que al autor de la misma. Qué pecado el de nosotros los cristianos del siglo XXI, que nos interesa más una “vida bendecida” que ser un instrumento de sacrificio en las manos del Dios que lo sacrificó todo.  

Perdóname si busco más la gloria de los hombres al hablar o al escribir cuando en realidad la única gloria que importa es la tuya. Incomódame, porque al incomodarme tú podré dejar de ser yo. Y cuando deje de ser yo, entonces podrás usarme tú. 

Llena mis pensamientos con tu verdad, porque es tu verdad la que santifica. No importa cuánto yo me esfuerce, no podré lograrlo sola ni con frases lindas ni pensamientos positivos. Es tu Palabra, porque tu Palabra es verdad.

Señor, incomódame esta semana, porque cuando empezamos a conformarnos es cuando dejamos de ser como Jesús. Recuérdame que nada puedo darlo por sentado. Todo es un producto de tu misericordia. Que no hay meta más grande que conocerte a ti, y amarte a ti, porque cuando te ame como tú dices: con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente, y con todas mis fuerzas, entonces por fin mis prioridades quedarán bien establecidas. 

Recuérdame que vivir para alabanza de tu gloria es un riesgo, se sale de mi zona de confort y de la seguridad que tanto me gusta. 


Esta es mi oración para esta semana, ¿quisieras hacerla tuya?

Wendy