miércoles, 31 de octubre de 2012

Un desafío de 22 días para dar gracias

No es sorpresa para ti, si hace ya un tiempo que sigues este blog, el saber que amo las palabras. Escribir no solo es una pasión para mí, es el llamado que Dios me ha dado y con lo que quiero servirle y darle gloria. Por supuesto, también disfruto mucho leer. Esa es otra de mis grandes pasiones. 


Hay libros que cambian vidas. Y por supuesto, la Palabra de Dios es el primero. Pero Dios sigue usando a su pueblo, y los dones que él les da, para inspirar, exhortar, desafiar. 
 
El año pasado leí un libro que cambió mi vida de muchas maneras. Se llama “One Thousand Gifts” (hasta donde sé, no está en español todavía). Su autora, Ann Voskamp, es una escritora extraordinaria en todo el sentido de la palabra, pero sobre todo es alguien que quiere que aprendamos a ver a Dios, y a vivir, a través de un lente muy diferente: la gratitud. 

La he mencionado varias veces en este blog porque como dije, su libro marcó mi vida. Y sigo aprendiendo de ella. La idea del diario de gratitud es una de esas cosas que aprendí y compartí antes con ustedes.

Mañana es primero de noviembre. Aquí en los Estados Unidos ese mes se asocia con agradecimiento porque el cuarto jueves celebramos el “Día de Acción de Gracias”, este año el día 22. Así que hoy quiero presentarte un reto, no importa que vivas aquí o no: “¿Qué tal si dedicamos 22 días seguidos a dar gracias a Dios, comenzando mañana?” 



Será algo diferente porque publicaré un pequeño artículo cada uno de esos 22 días, lo que no hago normalmente {¡será un doble reto para mí!}. ¿Cómo lo haremos? En cada uno de esos artículos te compartiré el reto de agradecimiento para el día y te animo a que lo anotes en un diario de gratitud. Será un punto de partida, porque una vez que aprendemos a dar gracias “en todo”, no podemos parar.

Dar gracias tiene beneficios, algo de lo que ya también escribí. Y dando gracias es la manera en que entramos a la presencia de Dios: “entrad por sus puertas con acción de gracias”.  

Entonces, ¿aceptas el reto? ¿Te atreves a dedicar 22 días seguidos a darle gracias a Dios, a contar sus bendiciones, los regalos grandes y pequeños que él te da? Espero que sí, porque además de todo lo dicho, dar gracias a Dios, le honra (Salmos 50:23).

Mañana comenzamos. Si quieres hacer público tu compromiso, puedes dejar un comentario debajo o ponerlo en mi página de Facebook.  Y si deseas invitar a otros para este desafío, ¡adelante!

Un corazón agradecido es el diseño de Dios,

Wendy

 

lunes, 29 de octubre de 2012

¿Cuál será tu elección?

Normalmente no escribo artículos para crear controversias porque no es mi objetivo en este blog ni a lo que Dios me ha llamado. Sin embargo, el artículo de hoy pudiera suscitar discrepancias y lo entiendo, pero aun así quiero escribir. ¿Por qué? Porque lo veo como mi responsabilidad.


Dentro de unos días el futuro del país donde vivo, y del que me siento parte, se decidirá en las urnas electorales. Así que quiero usar este espacio con el único propósito de hacerte pensar, incluso si no vives aquí, porque nuestra realidad pudiera muy pronto ser la tuya.

Hace muchos años leí un libro que transformó mi vida cristiana, se llamaba “En sus pasos, ¿qué haría Jesús?” y el autor de la novela presenta un desafío al lector: Hacernos esa pregunta antes de actuar, en cada momento. 



Traigamos esa premisa a los Estados Unidos del siglo XXI. Tú y yo que nos decimos cristianos. Cristiano es alguien que sigue a Cristo y por lo tanto cree que la Palabra de Dios es infalible, inerrante y sobre todas las cosas es eso, Palabra de Dios. Por lo tanto, no se trata de lo que tú y yo creamos, ni de tener todas las respuestas; se trata de cuán alineada está nuestra visión del mundo con esa Palabra y por lo tanto nuestro voto en las elecciones presidenciales.

Ya no es cuestión de impuestos ni de beneficios médicos. Lo que está en riesgo es mucho mayor.  Es el futuro de una nación que cada vez se aleja más y más de Dios, y que aunque traten de cambiarlo, fue fundada sobre valores judío-cristianos. A la vez es el lugar donde están creciendo nuestros hijos. Un futuro al que tú y yo tenemos ahora la posibilidad de contribuir. Así que todo se reduce a esto, así de sencillo, no tratemos de complicarlo ni queramos desviarnos por tangentes migratorias, seguros médicos y  leyes arancelarias.

Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿votaría a favor de la vida o del aborto? No creo que el Autor de la vida misma pudiera contradecirse a sí mismo escogiendo lo segundo.

Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿votaría por el matrimonio homosexual o el matrimonio como Dios lo diseñó, entre un hombre y una mujer? Quedó claro en el Edén, no tengo que explicarlo. Pero si tienes dudas, lee lo que dice este pasaje.

Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿votaría a favor del pueblo de Israel o en su contra? El pueblo que Dios escogió para él, de donde vendría la salvación al mundo, sigue ocupando el mismo lugar prioritario en su agenda. Te recomiendo leer esto.

Queridos lectora/or, no estoy haciendo campaña política, ni estoy atacando a nadie. No es mi intención. Considero que tenemos una responsabilidad ciudadana al ejercer el voto. Mi intención es que reflexionemos porque un día tendremos que rendir cuentas a Dios de cada acto y no lo dudes, la manera en que usemos ese derecho al voto no se le escapa a Dios.

Los profetas del Antiguo Testamento nunca fueron populares, pero ser populares no era una meta para ellos, la meta era agradar a Dios, obedecer su palabra y comunicar al pueblo lo que Dios decía, ya fuera que les gustara o no.

Los primeros cristianos tuvieron que sufrir persecución, muchos fueron despreciados por las familias y los amigos porque escogieron seguir a Cristo. No les importó el precio, no les importó si con su elección se beneficiaban o no. Lo importante era honrar a Dios y a su Palabra, y proclamarla fuera como fuera. A muchos les costó la vida.

Muchos cristianos, hermanos nuestros, van a las cárceles y mueren cada día porque han decidido hacer justamente eso, honrar a Dios y a su Palabra, sin importar nada más. 

Despertemos de una vez, dejemos a un lado la comodidad, el egoísmo de pensar en nuestro propio beneficio, la tibieza espiritual que Dios tanto detesta. Con él no hay medias tintas. Es o todo, o nada.

Si Jesús estuviera parado junto a mí en la urna electoral, ¿qué diría al ver mi elección? La decisión es mía. Y tuya también

Wendy


viernes, 26 de octubre de 2012

Viernes de video-blog...Lo que Dios me recordó en una excursión

Esta semana fui con uno de mis hijos a una excursión de la escuela. Y fue justo allí que Dios me recordó una lección valiosa y hoy quiero compartirla contigo en este video. Lo extraordinario de Dios es que él usa lo cotidiano para hablarnos y enseñarnos.





¿Qué ha estado Dios usando para enseñarte últimamente? ¡Te invito a dejar tu comentario! 

Si quieres suscribirte, a la derecha hay una casilla donde lo puedes hacer. ¿Estás en Facebook? Aquí nos podemos conectar.

Bendiciones en el fin de semana,

Wendy

miércoles, 24 de octubre de 2012

Quiero una revolución

Cuando miras un vaso que solo contiene agua hasta la mitad, ¿cómo lo ves? ¿Medio vacío o medio lleno? La cantidad de agua es la misma, lo que cambia es nuestra manera de verlo, ¿cierto? Si yo me dejo llevar por mi tendencia natural, lo veré medio vacío. Sin embargo, si uso la perspectiva que Dios me da en su Palabra, todo cambia. Hay una revolución en mi pensamiento y mi manera de ver la vida.

El otro día estaba leyendo sobre uno de mis reyes favoritos, Josafat. No fue perfecto, pero la Biblia nos dice que estaba “profundamente comprometido con los caminos del SEÑOR”. Tal fue su compromiso que Josafat hizo una revolución en Judá. Pero no estoy hablando ahora de una revolución militar, aunque sí participó en varias campañas de este tipo. Estoy hablando de una revolución espiritual. Lee estos fragmentos del capítulo 17 de 2 Crónicas:

En el tercer año de su reinado, Josafat envió a sus funcionarios a enseñar en todas las ciudades de Judá… Llevaron copias del libro de la ley del SEÑOR y recorrieron todas las ciudades de Judá, enseñando a la gente Entonces el temor del SEÑOR vino sobre todos los reinos vecinos para que ninguno de ellos quisiera declarar la guerra contra Josafat…Entonces Josafat llegó a ser cada vez más poderoso y construyó fortalezas y ciudades de almacenamiento en todo el territorio de Judá. Almacenó numerosas provisiones en las ciudades de Judá y estableció un ejército de soldados experimentados en Jerusalén.

¿Te percataste de qué hizo este rey para transformar su país? Enseñar la Palabra de Dios. Ahí fue donde comenzó el éxito de Josafat.

Muchas veces queremos una revolución espiritual en nuestra vida, en nuestra familia, incluso en nuestro país, pero no tomamos las medidas necesarias. Queremos que todo suceda por “arte de magia”. Y lamentablemente no es así.

Para poder ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío yo he tenido que tomar medidas con mis pensamientos. Llenarlos con la Palabra de Dios para que se produzca en ellos una revolución. Por ejemplo, cuando alguna situación real o algo que tal vez yo solo esté imaginando, intenta robarme el gozo, hago en mi mente un inventario de todas las bendiciones que el Señor me ha dado y pienso en este versículo: “El gozo del Señor es mi fortaleza”.  Mi gozo viene de conocer a Dios, no de mis circunstancias ni de mis pensamientos. Estos últimos los llevo “cautivos a Cristo” y los revoluciono con la Palabra de Dios.

Quiero una revolución espiritual en mi familia. El mundo en que estamos viviendo es contrario a Dios. De eso no te quede duda. Nuestros hijos son bombardeados constantemente con mensajes negativos, que desafían lo que Dios dice, que les llevan a la destrucción física y moral.  ¿Cómo revolucionamos eso? Haciendo lo que hizo Josafat. Cuando él llegó al trono tomó medidas para que su país volviera a buscar a Dios. ¿Qué medidas? Enseñar a todos la ley de Dios.

Vamos a tomar esto en serio. No basta con la escuela dominical el domingo, ni siquiera con la enseñanza que puedan darles a tus hijos si van a una escuela cristiana. La responsabilidad primaria es nuestra. Tenemos que enseñarles nosotros la Palabra de Dios y veremos la revolución espiritual. Tal vez tome años, pero recuerda que la Palabra de Dios no vuelve a él vacía, produce frutos. Conmigo pasó, por eso lo digo con tanta seguridad. Mis abuelos no se cansaron de llenar mi tanque diario con Palabra de Dios. No siempre fui obediente pero un día, aquella labor constante, me llevó a los pies de la cruz.

Este es nuestro desafío, igual que lo fue para Josafat. Pero es un desafío con promesa, léelo aquí. Comencemos desde hoy nuestra propia revolución. Tenemos por comandante al Dios de los Ejércitos. Seamos valientes y él nos dará la victoria.

Para ayudarte, puedes usar esta lista de promesas de Dios que te ayudarán a revolucionar tus pensamientos.  Y en este artículo encontrarás un poquito más sobre el tema de revolucionar nuestra manera de pensar.

Vive hoy como Dios lo diseñó,

Wendy


lunes, 22 de octubre de 2012

Somos amigos


Hace 17 años conocí a la que hoy es una de mis mejores amigas, la hermana de sangre que no tengo. Un día nos despedimos sin saber cuándo o si nos volveríamos a ver; pero Dios fue tan bueno que volvió a reunirnos en el país donde ahora vivimos las dos.

Con mi amiga Anny
No somos iguales, de hecho somos muy diferentes. Mi amiga es la típica sanguínea y yo soy más bien melancólica/colérica. Ella ve seriales policíacos y a mí solo me gustan las comedias y las historias lindas con finales felices. A ella le gusta dormir y yo soy madrugadora. Mi amiga es una vendedora excelente y yo no vendo ni un alfiler. Ella no tiene niños propios pero es una tía y maestra ejemplar para los que llegan a su vida. Se sienta  en el piso a jugar, se disfraza, les canta, corre, y hace lo que tenga que hacer para divertirlos y enseñarles. A mí me encanta cocinar, y mi amiga cocina en momentos de inspiración.  

Juntas hemos vivido muchas cosas, unas alegres y otras muy tristes. Hemos orado juntas, llorado juntas, estudiado juntas la Palabra de Dios. Hemos peleado, nos hemos enojado pero también nos hemos divertido y reído sin parar. Sabemos que podemos contar la una con la otra, no importa la hora ni el momento. Nos queremos y nos perdonamos.

Dios valora la amistad. Fíjate si es así que cuando creó al hombre y a la mujer allá en el Edén, donde todo era perfecto, su relación con ellos era como la de amigos que conversaban y se conocían. Luego Dios llamó a Abraham “amigo”. Y luego Jesús les dijo a sus discípulos que ellos eran sus amigos. ¡Qué grandioso que el rey del universo nos considere sus amigos! Lo cual además indica que él sabe cuán valiosa es la amistad.

Estamos viviendo en un mundo tan acelerado que a veces pensamos: “Es verdad, la amistad es algo bello, pero no tengo tiempo para cultivarla”. Esa es una mentira que el enemigo nos susurra porque él sabe que la gente solitaria es más fácil de derrotar. Necesitamos de los amigos, necesitamos la comunidad. Dios nos hizo para habitar en comunidad. Tenemos que hacer tiempo para los amigos. 
Una llamada telefónica, un mensaje durante la semana, un detalle, una palabra que les anime. El sabio Salomón, a quien se le atribuye el libro de Eclesiastés dijo esto: “Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!” Llevar las cargas solo es difícil, pero compartirla con otros la aligera. Luchar solos es prácticamente imposible, cuando nos unimos a los amigos y hermanos en la fe, la pelea es diferente.

Quiero exhortarte en esta semana a invertir aunque sean unos pocos minutos de tu tiempo en tus amigos, no importa si están lejos o cerca. Recuerda que hemos sido llamados a consolar, a animar, a exhortar, a “llorar con los que lloran y alegrarnos con los que se alegran”. La persona que conoce a Dios no puede encerrarse en una concha, tiene que abrirse al mundo.

Como dije al principio, no tengo hermanos de sangre, pero Dios ha bendecido mi vida con muy buenos amigos. En este enlace puedes escuchar una canción que tuve el privilegio de grabar hace años, y que la escribió un buen amigo cuando supo que mi esposo y yo nos íbamos de nuestro país. (Solo haz clic en el enlace y luego donde dice "download" para que puedas escucharla.) Espero la disfrutes y te animes en esta semana a recordarles a tus amigos cuánto les quieres y lo que significan para ti.

Escribí algo más sobre la amistad en este artículo

Bendiciones en la nueva semana,


Wendy 

viernes, 19 de octubre de 2012

Viernes de video-blog...y una nota personal

¡Hola amigas/os!

Llegamos al viernes por la gracia de Dios. He tenido una semana súper complicada pero no quería pasar por alto el video, así que hoy les traigo uno de los primeros que hice, aunque con "arreglitos".

Escogí este por dos razones: la primera, trato un versículo que forma parte precisamente del estudio que estoy teniendo en casa con un pequeño grupo de amigas (somos 12). Y la otra razón, porque aquí hablo de mi "Diario de gratitud", y como está llegando noviembre, pensé que si no tienes uno, sería una buena oportunidad para comenzarlo. Espero lo disfruten.

Mañana viernes estaré participando junto a Van Walton, la directora del ministerio hispano de Proverbios 31, de una conferencia para mujeres. Quisiera pedirles que nos acompañen en oración y que este evento sea para dar gloria a Dios, en primer lugar, y para bendecir las vidas de muchas mujeres. Les agradezco.

Si hoy visitas esta página por primera vez, te invito a explorarla y si lo deseas, puedes suscribirte en la casilla de la derecha. Además puedes compartirla con amigos y sumarte a la comunidad que tenemos en Facebook. Por cierto, allí estoy haciendo una encuesta muy fácil para el próximo estudio y tu voto cuenta. Por favor, visita la página y vota por el tema que más te guste o necesites. ¡Mil gracias!


Les deseo un excelente fin de semana, que puedan descansar, disfrutar de las bendiciones que Dios nos da, ¡y darle gracias!

Hasta el lunes,


Wendy





miércoles, 17 de octubre de 2012

Estoy completa

A veces leemos la Biblia y estamos tan familiarizadas con lo que estamos leyendo que pasamos por alto los detalles o las implicaciones de lo que dice. Por ejemplo, lee detenidamente este pasaje, como si fuera la primera vez:


“Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen.
A imagen de Dios los creó;
hombre y mujer los creó.”
Génesis 1:27, NTV

¿Conocido, verdad? Sin embargo, regresa y fíjate en la frase que puse en cursivas. Tú y yo hemos sido creadas a imagen de Dios. Esa frase implica muchas cosas, pero hoy quiero concentrarme en una.

Si yo fui hecha a imagen de Dios, tengo que admitir que él hizo algo bueno conmigo, porque si sigues leyendo, al final de ese capítulo dice:

“Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno!”

Tú y yo somos hechas a imagen de Dios, y él considera que todo lo creado por su mano es bueno. Ese es el primer paso que tenemos que dar para entender todo lo que implica ser hechos a imagen de Dios. Cuando Dios creó al ser humano le concedió algo que ninguna otra cosa creada tiene, y eso es su sello personal, puso en nosotros su imagen.

¿Adónde quiero llegar con esto? Pues te digo. Muchas veces nos miramos al espejo, ya sea al espejo físico o al del alma, cuando nos examinamos por dentro, y solo vemos los defectos que a nuestros ojos humanos tenemos. Es verdad que hoy distamos mucho de aquel modelo original porque el pecado entró al mundo, pero para Dios su creación es algo valioso. No puedo decirle al Creador: “hiciste algo que no sirve”. Dios hizo algo bueno.

Por otro lado, tengo que recordar que en  Cristo soy hecha NUEVA y estoy COMPLETA.  Dice Colosenses 2:10: “De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo”. Estamos “completas”, todo lo que Dios quería que yo fuera o tuviera, ya lo tengo, porque estoy completa en Cristo.

¿Por qué no concentrarme en lo que soy y no en lo que no soy… en lo que tengo y no en lo que no tengo? Tengo el sello de Dios, porque fui hecha a su imagen y algo que él considera bueno. Cuando a veces me pongo a dudar, cuando pienso si realmente tengo lo que se necesita para ser una esposa virtuosa, una mamá que agrade a Dios, alguien que le sirva para su gloria, tengo que recordar estas palabras: estoy completa en Cristo. Cuando yo me estaba formando dentro de mi mamá, Dios me vio, tal y como dijo el Salmista, y puso allí lo que él sabía que sería necesario para ser la persona que él quiere que sea. Él sabía que yo fallaría, que me equivocaría pero aún así me hizo completa mediante mi unión con Cristo. ¡Ahí está el secreto! Para ser la esposa, la mamá y la sierva de Dios que tanto anhelo, tengo que estar unida a Cristo y es en esa unión con él que podré ser todo lo que Dios quiere que sea.

¿Por qué nos cuesta tanto aceptar esta verdad? Porque el enemigo sabe que si nos concentramos en lo que nos falta, en lo que no somos, en lo que no tenemos, quitaremos la mirada de Jesús y dejaremos de ser un peligro para él.

Amiga, lectora, hermana en la fe, no pierdas tiempo mirando al espejo de la vida y pensando en lo que no eres o no tienes, y mucho menos te dejes atrapar por la comparación. Brilla hoy para Dios, tú eres algo bueno que él hizo, y en Cristo ya estás completa.

Vive hoy confiada en esa verdad y verás la diferencia.  ¡Esa es la vida que Dios diseñó!

Otras lecturas relacionadas:
¿Especial yo?
Plebeya y princesa

Bendiciones,


Wendy