Llega el mes de
diciembre y antes de que nos envolvamos en compromisos sociales, familiares, en
la iglesia, etc., quiero invitarte a hacer algo. DETENTE. No dejes que la temporada se te vaya entre
las manos, corriendo de una tienda a otra, estresada por la lista de cosas que
hacer y los regalos que comprar para
luego envolver y entregar.
Haz espacio en tu
día durante este tiempo para reflexionar en el verdadero sentido de lo que
estamos celebrando. Por eso denominé esta serie “El corazón de la Navidad”.
Muchas cosas quieren usurpar ese lugar, pero la verdad es que solo le corresponde
a alguien, Jesús.
De eso se trata
la Navidad.
Muchos observan
la tradición del adviento, es decir,
las cuatro semanas que preceden a la fecha. Ya sea que lo hagas de esa manera y
le llames así, o no, detente. Relee los relatos navideños, saboréalos. Busca entre
líneas lo que pueda implicar cada
suceso. Imagina que puedes mirar en la ventana del tiempo y ver a cada uno de
los personajes bíblicos, qué pasó, cómo cambió sus vidas aquel anuncio y luego
el nacimiento. Y cómo todo encaja de manera perfecta y maravillosa en el hilo
de la historia de Dios.
¿Quieres asomarte
conmigo? Lo que pasó en Belén hace más de 2000 mil años también nos involucra a
ti y a mí, aunque no estuviéramos allí. Acerquémonos para ver muy de cerca, escuchar
los sonidos, absorber las palabras.
Nos encontraremos
tres veces por semana. Los miércoles incluiré algunas ideas que puedes poner en
práctica en familia para celebrar a Cristo. El viernes en el video te invito a
sentarte conmigo, una taza de té o café junto a mi árbol de Navidad, y explorar
juntas las verdades entretejidas con la historia en las páginas de la Biblia.
Te garantizo que
será una Navidad diferente. ¿Me acompañas? Empezamos el lunes, aquí mismo. Te espero.
Y mientras, bendiciones en tu fin de semana,
Wendy






