El libro de Salmos
está entre los favoritos de gran parte de los cristianos. Y creo saber por qué.
PORQUE ES UN LIBRO REAL, GENUINO. Esas canciones fueron escritas por personas
tristes, alegres, frustradas, realizadas, solitarias, acompañadas, temerosas,
valientes, llenas de amor, llenas de rabia. Sí, así es. Aquí no tengo espacio
suficiente pero si estudias los salmos con cuidado verás que todas estas
personas figuran allí.
Y anoche estaba
yo leyendo uno de estos salmos y otra vez me maravilló ver la autenticidad de
David.
Mi fin de semana
fue intenso. Dice la Real Academia que intenso es vivo, y te garantizo que la
vida pasó a todo color frente a mí este fin de semana.
Hubo altas y
bajas. Las altas fueron buenas, pero en realidad fueron los momentos bajos los
que me llevaron a este salmo de David.
¿Sabes? Los
momentos bajos de la vida pueden llevarnos a muchos lugares, nosotras tenemos
que decidir a cuál iremos. Yo he llegado a la conclusión de que el único lugar
seguro para mí es la Palabra de Dios y su presencia. En cuanto me salgo de allí
el momento bajo se vuelve todavía más bajo y oscuro.
Y este fue el
fragmento de ese salmo que realmente tocó mi corazón: “Me gozaré y me alegraré
en tu amor inagotable, porque has visto
mis dificultades y te preocupas por la angustia de mi alma” (Salmos 31:7,
NTV). ¿Te percataste? Dios se preocupa por la angustia de mi alma, de tu alma.
Él la ve. Y no solo la ve, y se preocupa sino que actúa. “No me entregaste a
mis enemigos sino que me pusiste en un lugar seguro” (v. 8).
Mis enemigos, y
es probable que también los tuyos, no son precisamente un rey celoso o una
turba de malhechores. Mis enemigos a veces vienen en forma de pensamientos,
otras de perspectivas al analizar las cosas, reacciones equivocadas,
sentimientos engañosos, conflictos humanos, etc. Y otras veces mi peor enemigo…
soy yo.
Sin embargo,
regresa y lee el versículo ocho otra vez. Dios NO nos entrega a esos enemigos… ¡nos
pone en un lugar seguro! ¿Cuál es? Está al comienzo del versículo siete. SU
AMOR INAGOTABLE. Ese es el lugar seguro, el lugar de donde nada ni nadie nos
puede mover.
Sí, mi fin de
semana tuvo altas, tuvo bajas. En algunas cosas triunfé, en otras fallé. Pero
en medio de todas mis angustias, Dios se preocupó por mí y me recordó que me
rodea con su amor inagotable y que aunque el enemigo venga contra mí, él no me
entrega, él no me suelta.
Hoy lunes,
mientras miro a la nueva semana, convencida de que traerá también su buena
dosis de desafíos, afirmo mis pensamientos en esta verdad:
Qué grande es la
bondad
que has reservado para los que te temen.
La derramas en abundancia sobre los que acuden a ti en busca de protección,
que has reservado para los que te temen.
La derramas en abundancia sobre los que acuden a ti en busca de protección,
y los bendices ante la mirada del mundo. Los
escondes en el refugio de tu presencia… Así que, ¡sean fuertes y valientes, ustedes
los que ponen su esperanza en el Señor!
(Salmos 31:19, 20, 24, NTV)
Te invito a hacer
lo mismo.
Vive la vida como
Dios la diseñó,
Wendy
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