miércoles, 20 de marzo de 2013

Mi currículo

Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con él… Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de él se basa en la fe.  Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos.
Filipenses 3:7-10

Recuerdo cuando salí de mi país, Cuba, y llegué a Canadá. Muchas cosas eran diferentes. No, espera, eso va con mayúsculas, DIFERENTES. Pero entre todo lo nuevo y diferente hubo algo que me impactó y fue cuando escuché la palabra resumé. Es decir, currículo.

Yo crecí en una sociedad donde no se usan currículos. Cuando terminas la universidad te dicen dónde vas a trabajar y punto. Así que me sentí muy incómoda, por no decir más, cuando supe que tenía que hacer un currículo y escribir todo lo que sabía hacer y cuáles eran mis mejores cualidades, etc.

Pablo tenía un currículo excelente. Para su época, el mejor… sobre todo a los ojos de los judíos. Sin embargo, llegó a un punto en su vida en que entendió que todo carecía de valor comparado con tener a Cristo, y ante la gloriosa posibilidad de conocerle....y no solo conocerle sino de llegar a ser uno con él.

Pero, ¿realmente lo creo yo así? ¿Lo crees tú? ¿Realmente le damos ese valor a nuestra relación con Jesús?

Pablo lo veía todo como basura. Este hombre era radical. Para él no había términos medios. Lástima que muchas veces nosotros tememos a esa palabra, radical. Queremos buscar la manera de negociar porque en nuestra mente creemos que podemos tener lo mejor de ambos mundos. Y nos aferramos a la basura de este que además es efímera, ¡hoy vale y mañana no!

Este apóstol, con su ilustre currículo, llegó a entender que existe una mejor manera de vivir: experimentar a Cristo y el poder de su resurrección. ¿Por qué nos conformamos con menos?

El encuentro que Pablo tuvo con Jesús lo llevó a vivir una vida así, radical, una vida de absolutos. Todo lo demás es basura. Amiga lectora, si Cristo vino a darnos una vida abundante en él, ¿por qué batallamos tanto por lograr cosas que un día ya no serán más, no las podremos llevar de este mundo y nos perdemos la extraordinaria oportunidad de experimentar el poder glorioso que levantó a Jesús de los muertos? ¡El poder de Dios obrando en nuestra vida, sobrenatural!

Hace dos años escribí esto pensando justamente en este versículo, era semana santa. Te invito a leerlo.

Pablo decidió que todo lo demás palidecía ante la oportunidad de llegar a ser uno con Cristo. ¿Y yo? ¿Realmente lo quiero o estoy haciéndome una con muchas otras cosas? ¿Y tú?

Sabes, cuando llegamos a entender que esto es precisamente lo que nos libera y nos permite vivir la vida como Dios la diseñó, cuando vemos todo lo demás como basura y anhelamos esa unión exclusiva con Cristo, ¡por fin estamos satisfechas!

Pablo renunció a todo, excepto a Cristo. Por eso una y otra vez, fuera como fuera, podía vivir feliz, alegre, ¡al punto de no importarle si vivía o si moría!

Tengo metas, tengo anhelos, pero no quiero que “me quiten el sueño”. Quiero que cada cosa tenga su verdadero valor. Cuando se apaguen las luces y se cierre el último capítulo de mi vida, si voy a escribir un nuevo currículo, solo quiero que diga: “Wendy Bello, esclava de Jesucristo. Vivió para él y experimentó el poder su resurrección. A él sea la gloria.”

Atrévete conmigo, esa es la vida que Dios diseñó. No hay otra mejor.

Para reflexionar: Cuando analizo mi vida, ¿con qué soy una, con Cristo...o hay cosas que compiten por ese lugar?
Reto: Pídele a Dios que te revele qué necesitas cambiar en tu lista de prioridades para que realmente todo lo demás sea secundario, basura.


Wendy


1 comentario :

  1. Este es un devocional excepcional, GRACIAS Wendy por hacernos este recordatorio, en un mundo donde los logros profesional son los adjetivos que describen a las personas lejos de su belleza espiritual. Me uno atiii quiero lo mismoo.

    ResponderEliminar