lunes, 6 de mayo de 2013

¿Corremos para ganar?

Algunos han comparado la vida con una carrera. Y en cierto modo tienen razón. Corremos todo el tiempo.

Corremos porque las 24 horas no nos parecen suficientes para todo lo que queremos hacer. Corremos porque queremos llegar pronto a nuestro destino, ya sea al supermercado o un logro profesional. Corremos porque nos parece que solo así estaremos a tono con el ajetreo indetenible del mundo que nos rodea. Corremos.

Resulta que la comparación de la vida con una carrera es mucho más vieja de lo que creemos. Allá por el primer siglo de esta era el apóstol Pablo hizo la misma comparación. Creo que en parte porque estaba escribiendo a griegos y estos entenderían muy bien la analogía. A fin de cuentas ellos fueron la cultura que dio origen a las olimpiadas.

Y estaba yo pensando en mi semana, en todo lo que quiero y/o tengo que hacer, en cómo administrar mejor el tiempo… (otra vez corriendo contra el reloj), cuando estas palabras de Pablo captaron mi atención:

¡Así que corran para ganar! Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No sólo doy golpes al aire.
1 Corintios 9:24-26

¿Quieres leerlas de nuevo?

La frase que me dejó pensando fue: yo corro cada paso con propósito.

Sí, estamos en una carrera, pero ¿la corremos con propósito, a cada paso? ¿O simplemente damos golpes al aire?

En la carrera de la vida muchas veces los días se nos van solamente “corriendo”. Haciendo las cosas sin pensar mucho, solo golpeando al aire, tratando de tachar cosas de la lista de pendientes. Corriendo para llegar pero no para ganar. ¿Te das cuenta de la diferencia?

Pero, ¿ganar qué? ¿Fama, riqueza, posición, una casa linda y siempre ordenada, una familia perfecta que se viste coordinadamente cada domingo para ir a la iglesia? Nada más lejos de la idea original. Podemos llegar a la fama, tener riquezas y todo lo demás que mencioné pero aún estar corriendo sin propósito… solo golpeando al aire.

Nuestro verdadero propósito es eterno, y común para todos: hemos sido creados para alabanza de lagloria de Dios. Ese es el propósito general.

Sin embargo, cada una de nosotras además tiene un propósito determinado que solo tú y yo podemos cumplir. Dios diseñó algo que solo tú, con tu personalidad, con tus dones, puedes hacer. Una carrera que solo tú puedes correr. Pero para ganarla tienes que entrenarte con disciplina y correr cada paso con propósito.

¿Qué quiero decir con todo eso? Tienes que empezar por conocer tu propósito, a qué te ha llamado Dios. Ese llamado puede incluir varias cosas: esposa, mamá, líder, maestra, músico, escritora, médico, costurera, chef…etc. En cada uno de los roles que tengamos necesitamos dar pasos con propósito que nos ayuden a ganar el premio de la carrera. Y eso solo se logra con los ojos puestos en la meta, tal y como hacen los atletas. La meta de darle la gloria a Dios. 

¿Cuál es el método? La disciplina del día a día. Es más fácil hacer las cosas a nuestra manera y siguiendo los instintos de nuestra naturaleza. Pero para darle la gloria a Dios en todo es necesaria la disciplina de poner nuestro yo bajo el señorío de Cristo. Disciplina, como los atletas.

Solo tenemos una cantidad de tiempo determinada en esta vida terrenal, no podemos darnos el lujo de dar golpes al aire y no conseguir nada, de correr pero no ganar. Cada paso tiene que estar enfocado en el propósito de darle gloria a Dios en la carrera que él me ha puesto por delante.

¿Lista para correr esta semana?   Asegúrate de hacerlo con propósito y disciplina, para llegar a la meta y ganar el premio.


Wendy

¿Te gustaría recibir mis publicaciones directamente en tu correo? Te invito a suscribirte. Con la suscripción te enviaré uan copia gratis de mi libro devocional "Limonada para el alma".  Arriba a la derecha está la casilla para hacerlo.

{El miércoles espera el segundo artículo de la serie "Mamás a la manera de Dios"}


1 comentario :

  1. Gracias Wendy, buenisimo el articulo;pienso que si ordenamos nuestros pasos siempre tendran un proposito correcto para alcanzar la meta. Gracias Wendy pie guia. Dios te bendiga grandemente.

    ResponderEliminar