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Mostrando entradas de agosto, 2013

Porque tenemos que ir más allá del dolor y la desesperanza

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Hace tiempo estoy por escribir este artículo, pero no me había decidido, esperando que las palabras tomaran forma, que Dios me indicara qué decir realmente. El momento llegó.

Mi familia no ve muchos programas de televisión, así que de no ser por Facebook, nunca hubiera sabido de los premios VMA que se entregaron este fin de semana aquí en los Estados Unidos pero que el mundo entero vio televisado.
Mi corazón se encogió cuando vi las fotos y reportajes sobre la actuación de Miley Cyrus. Sentí dolor por esta generación de jóvenes, la generación en la cual mis hijos y los tuyos están creciendo. La generación que todo lo que oye es mensajes como los que MTV transmitió ese día: la virginidad es algo arcaico, el se** {recuerda que uso estos símbolos por los filtros y para evitar otros problemas cibernéticos} es señal de madurez, las mujeres son apenas un objeto de placer, el pudor quedó en el pasado… ¡y muchas otras cosas más!
Lamentablemente, ese es también el mensaje que se oye en las escue…

Poderoso para salvar, incluso en los días de hormiga cabizbaja

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La vida abundante va más allá del domingo

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Para terminar esta semana quiero dejarte un video de hace un tiempo pero con un mensaje que necesitamos recordar a menudo: disfrutar la vida que Dios diseñó, la vida abundante, necesita que nuestra relación con él vaya más allá del domingo.

Si deseas ver otros videos, haz clic aquí para visitar el canal en Youtube




Te deseo un fin de semana descansado.

Bendiciones,

Wendy

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Yo no soy esa mujer

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Yo no soy esa mujer....no soy la mujer que quiero ser...todavía.

No soy todo lo que he soñado pero por la gracia de Dios soy lo que soy. Y camino a diario entendiendo que Dios es mi porción, es decir, justo lo suficiente para cada día. No necesito más ni menos.
No soy la esposa perfecta; no siempre digo lo que debiera decir y a menudo digo lo que no debiera. No siempre recibo a mi esposo con los brazos abiertos cuando llega del trabajo o después... pero sé que Dios está haciendo su obra en mí, poco a poco, para llevarme a esa meta. Mientras, amo a mi esposo, con mis imperfecciones y todo. Y cada día le agradezco a Dios por el privilegio de amanecer a su lado, de sentir sus brazos a mi alrededor.
No soy esa mujer que nunca grita a sus hijos ni que nunca pelea porque los juguetes están fuera de lugar... pero cada día le pido a Dios sabiduría para aprender a sellar mis labios y ser paciente porque yo también tengo mis propios “regueros” en la vida y sin embargo, nadie me grita, mucho menos…

¡A descansar!

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¡Voy a tomar unos días de descanso! 

La próxima semana será la última de vacaciones para mis hijos. ¡Y quiero aprovecharla bien! Además, el verano resultó más intenso de lo que pensaba, en cuanto a escribir, porque la serie “Mujer sabia” apareció sin yo esperarlo…así fue, el Señor me tomó de la mano a escribirla, no lo tenía planeado para esta temporada. La disfruté muchísimo y creó que todavía queda mucha tela por donde cortar en el tema…  Realmente necesito un descanso para refrescar “mis neuronas”.  :-)
Espero tu comprensión y sobre todo, que vuelvas a encontrarte conmigo a fines de mes, cuando retomaré el blog.
Entre tanto, siempre pondré algunos comentarios en Facebook, versículos para animarnos unas a otras. Así que si todavía no te has unido a la página, ¡estás invitada!
Te dejo enlaces a algunas series y temas populares que quizá quieras leer (o releer) en este tiempo.
Estudio bíblico sobre el libro de Filipenses  Serie para tener un matrimonio mejor en 4 semanas Serie "Mamás…

Lecciones de una libélula

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Era temprano en la mañana, todo en silencio a mi alrededor excepto el goteo del café que colaba para comenzar el día.

“Tac, tac, tac”, escuché el ruido como de algo que chocaba contra un cristal. “Tac, tac, tac”, se repitió. Salí de la cocina y fui a revisar la puerta de cristal que sale al patio. Ahí estaba la causa del ruido. Una libélula que volaba contra la puerta, literalmente. Insistía en seguir su trayectoria a pesar de que una y otra vez se daba contra la enorme masa de cristal.
En ese momento, mientras pensaba en por qué la libélula no desistía al ver que no avanzaba, que el camino no llegaba a ninguna parte y porque de seguro debía dolerle estar golpeándose contra la puerta, pensé en mí…y también en ti. ¡Tantas y tantas veces somos como esa libélula!
Dios nos ha mostrado en su Palabra qué actitudes son las mejores, pero insistimos en aquellas que de momento nos hacen sentir bien (o al menos eso creemos)… Orgullo en lugar de humildad, desesperación y no paciencia, ofensas en …