Porque tenemos que ir más allá del dolor y la desesperanza

Hace tiempo estoy por escribir este artículo, pero no me había decidido, esperando que las palabras tomaran forma, que Dios me indicara qué decir realmente. El momento llegó.

Mi familia no ve muchos programas de televisión, así que de no ser por Facebook, nunca hubiera sabido de los premios VMA que se entregaron este fin de semana aquí en los Estados Unidos pero que el mundo entero vio televisado.

Mi corazón se encogió cuando vi las fotos y reportajes sobre la actuación de Miley Cyrus. Sentí dolor por esta generación de jóvenes, la generación en la cual mis hijos y los tuyos están creciendo. La generación que todo lo que oye es mensajes como los que MTV transmitió ese día: la virginidad es algo arcaico, el se** {recuerda que uso estos símbolos por los filtros y para evitar otros problemas cibernéticos} es señal de madurez, las mujeres son apenas un objeto de placer, el pudor quedó en el pasado… ¡y muchas otras cosas más!

Lamentablemente, ese es también el mensaje que se oye en las escuelas, en las películas, en los sitios de Internet… y hasta en muchos hogares.

Sin embargo, si nos quedamos solamente en el dolor y la aparente desesperanza, no hacemos nada. O peor aún, nos estamos sumando a una humanidad que tira las manos al aire y se pregunta ¿adónde hemos llegado, qué vamos a hacer?

Tengo dos hijos, una niña y un varón.  Mi esposo y yo estamos conscientes de que no es función de la iglesia, ni de la escuela (aunque sea cristiana), mucho menos de la televisión, formar los valores de nuestros hijos. La función es nuestra porque Dios nos la dio. Si tú y yo no asumimos un rol activo, el mundo lo hará.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos lo que dice Dios del se**, su plan, su diseño precioso y perfecto… dentro del matrimonio. Es necesario que les hablemos de las consecuencias morales y físicas del desenfreno que está viviendo su generación. “Todo el mundo lo hace” siempre ha sido una frase socorrida, pero hueca y carente valor.

Es nuestra responsabilidad cuando son pequeños escoger qué van a ver y qué no. Y poco a poco ir enseñándoles a escoger por sí mismos. No podemos darnos el lujo de poner en sus manos un control remoto y dejar que vean cualquier cosa…porque luego cualquier cosa será lo que domine sus mentes y sus corazones. Perdóname si piensas diferente pero nunca estaré a favor de los televisores ni las computadoras en los cuartos de los niños. Estos aparatos se están convirtiendo en una fuente de alimentación negativa y muchos han decidido ignorarlo.

Madres, tenemos que enseñar a nuestras hijas a ser damas, a actuar con honor, a vestir con honor. No hay necesidad de “anunciar la mercancía”.  Muchas de estas cosas las escuché de joven y si pudiera empezar de nuevo, créeme que haría unas cuantas de manera diferente. Criemos hijas que entiendan que son un reflejo de su Creador, con un valor demasiado alto como para tirarlo al suelo y arrastrarlo solo por ser parte del grupo o disfrutar un momento que pudiera muy bien cambiar sus vidas para siempre… y de manera muy triste.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos varones a ser caballeros. A mirarse al espejo y ver que Dios les ha dado un lugar de liderazgo que a la vez valora a la mujer de manera especial porque entiende que ella también es heredera de la gracia de Dios. Dios espera de ellos que se guarden para el matrimonio. Esta no es una norma solo para mujeres, no importa lo que diga la sociedad que los rodea.

Sí, fue muy triste ver a esta chica con su atuendo más adecuado para su habitación que para un escenario, bailando y cantando de manera que dejó a muchos sin habla. Pero la realidad es que esto es solo el resultado de algo que comenzó muchos años atrás… cuando Miley era una niña y estaba en su hogar. Duele.

El lapso de tiempo que tú y yo tenemos para influir sobre nuestros hijos es muy breve, aunque a veces nos parezca largo. Es ahora que podemos hacer algo. Es ahora que podemos cumplir con el rol que Dios nos dio. Es ahora que tenemos que ser valientes y nadar contra la corriente. Es ahora que tenemos que doblar las rodillas. Mejor rodillas dobladas ahora que no lágrimas de desconsuelo después.  No es fácil, lo sé, pero no tenemos que hacerlo solas. Dios nos da fuerzas, y nos tenemos unas a otras para orar y apoyarnos.

Amiga lectora, sé que estas palabras quizá no suenen bien en todos los oídos, pero realmente mi primer oyente, lector y juez es Dios, y él me ha llamado a compartir la verdad de su Palabra, el plan perfecto que él diseñó para nosotras. No pretendo tapar el sol con un dedo ni mucho menos decirte que como mamá lo hago todo bien o que tengo la fórmula ideal para criar a la manera de Dios. Pero sí creo en la Biblia de tapa a tapa y sé que Dios nos ha llamado a esperanza…y a valentía.  Si somos obedientes y esforzadas, aunque esta generación vaya cuesta abajo, podremos ver que nuestros hijos  “serán como grandes robles que el Señor ha plantado para su propia gloria” (Isaías 612:3).


Wendy  

P.D. Lectoras del blog, esta semana no pude publicar el lunes, por eso recibieron un artículo ayer, y hoy de nuevo. El viernes ya retomamos el ritmo normal. ¡GRACIAS MIL POR SU PACIENCIA!



Comentarios

  1. Gracias hermana... no existen palabras más exactas para este tema!! Dios te bendiga!

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  3. si que triste, pero cada una de tus palabras son ciertas. Estoy de acuerdo que los niños y jóvenes no deben tener en sus habitaciones televisor de hecho en casa tenemos uno en una sala (como regla vamos a tener solo uno y jamas en la habitación) y como somos cuatro , mi esposo, mi hijos de 17 y 12 años y yo debemos ponernos de acuerdo en los programas que vamos a ver y esto nos mantiene unidos pues normalmente lo hacemos juntos. También el computador esta en un lugar de acceso libre donde todos vemos lo que los demás están viendo por protección los unos de los otros. Tenemos que luchar y esforzarnos para que nuestros hijos crezcan con valores y sepan buscar cualidades cristianas en aquella mujer que Dios ya destino para ellos ,mujeres que amen más a Dios que a ellos mismos. Gracias por tus palabras de verdad que son bendición para mi vida.

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    1. Gracias por tu comentario, Maureen. ¡Muchas bendiciones!

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  4. hola, como siempre un mensaje muy instructivo, yo a diario sufro sobre ese aspecto pues me encruento trabajando lejos y siento en ocaciones que mi hija se me esta hiendo de las manos,aun cuando esta al cuidado de su papa y como dices nos toca a nosotros la educacion de los hijos que dios te siga bendiendo grandemente gracias

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    1. Bendiciones. Gracias por tu comentario. Y que el Señor te ayude y dé sabiduría!

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