La puerta llamada “lo nuevo”

Hoy tengo una invitada y quiero presentártela. Su nombre es Van Walton y nos conocemos hace ya cinco años. Ha estado otras veces por aquí. Ella es la directora de la división latina de Proverbs 31 Ministries, de la cual yo también formo parte. De manera que somos amigas y compañeras de ministerio. Si quieres conocer más de su vida y su caminar con Dios, te invito a visitar su página.

Me parece que muchas de nosotras tenemos temor de lo nuevo. ¿Te has dado cuenta de que lo nuevo nos asusta, nos llena de ansiedad, nos confunde, y nos deja desarrumadas? Lo nuevo debe ser emocionante, una aventura, una ocasión con posibilidades. 
Pero lo nuevo siempre es algo extraño,  un cambio desconocido, y, definitivamente, un paso fuera de nuestra zona de comodidad.

La realidad es que no hay éxito sin pasar por la puerta que se llama “lo nuevo”.

Sé que sabes de qué hablo cuando digo que no he querido cambiar mi vida cómoda por algo que no entiendo.

Cuando era niña mis padres me dijeron que nuestra familia iba a crecer, que pronto llegaría una amiguita o amiguito en forma de bebé. Prometieron que este nuevo familiar jugaría conmigo y que el futuro con una hermana o hermano sería divertido.Algo nuevo, emocionante, una aventura, una ocasión con posibilidades. ¡Me animé!

Llegó la hermana en forma de bebé. No jugaba. Dormía. No hablaba. Lloraba. Me confundí. Y peor todavía cuando llegaron los cambios con esta nueva criatura. Me parecía que yo ya no tenía valor. Ya no era yo con quien mi papá pasaba todo su tiempo libre. Mi mamá no me llevaba al parque como antes. Ambos estaban preocupados con lo nuevo en nuestra familia.

¡No me hables de lo nuevo! No me gustan los cambios.

Recuerdo cuando mis padres hicieron un anuncio. Nos mudaríamos. Con mucho ánimo me hablaron de la nueva escuela, nuevos amigos, nuevas experiencias…¿Verdad? ¡Me animé! Pero no fue así.

Llegué a la nueva escuela. Nadie quería jugar conmigo. Ni trataron de hablar conmigo porque no me entendían, yo era la extranjera. Además, ¡en esta escuela había mucho trabajo, muchas tareas!

¡No me hables de lo nuevo! Anhelo la felicidad del pasado.

Mi esposo llegó a la casa con noticias. En su trabajo habían hecho cambios. Ahora él tenía un puesto nuevo, en otra ciudad,  lejísimo de donde vivíamos. Mi futuro estaba lleno de “lo nuevo”: nueva casa, nuevo empleo, nuevos amigos, nueva iglesia, nuevos doctores…

¡No me hables de lo nuevo! Esa palabra me sabe amarga. 

Y esta misma historia se ha repetido en nuestro matrimonio ¡¡trece veces!!

¿Creerás que, después de tantas puertas nuevas, tal vez ya yo haya hecho las paces con “lo nuevo”?
Sí, y tú también lo puedes hacer.

Un día me puse a reflexionar. Aunque era mujer, me portaba como una niña. Aunque era esposa con marido que proveía para mí, llenaba mi modo de vivir con puro egoísmo. Aunque era hija de Dios andaba con ansiedad, desesperación, y enojo. Tenía que cambiar. 

Oré pidiéndole al Señor que me diera una palabra de ánimo. ¿Por qué era necesario pasar por la puerta llamada “lo nuevo”? Esto solo me traía tristeza, soledad, y amargura.Pero mis emociones y sentimientos no cambiaron. Seguía quejándome. 

Y un domingo, con el mensaje del pastor, ¡Dios me contestó! (Por eso es importante asistir la iglesia. El pastor siempre tiene una palabra de sabiduría para cada persona que escucha el mensaje.)

Oí: “Yo voy a hacer algo nuevo, y verás que ahora mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el desierto y ríos en la tierra estéril… porque hago brotar agua en el desierto, ríos en la tierra estéril…” Isaías 43:19 DHH

La Nueva Traducción Viviente lo dice así: “Estoy a punto de hacer algo nuevo.
¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves?”

Tuve que escuchar. Yo había pedido una explicación. El pastor me la había dado.  Dios lo había dicho. Y la verdad es que me sentía seca, estéril, una mujer con mucha sed, sin vida, sin ánimo, sin futuro, andando por el desierto de la vida. Pero Dios me estaba hablando.

“Yo voy a hacer algo nuevo.  ¡Mira! ¿No lo ves?”
“Bueno Dios, muéstrame cómo pasar por “lo nuevo”.

Esto es lo que aprendí y lo que creo hoy día, después de muchísimas experiencias en lo nuevo. Lo nuevo es una oportunidad para:
  • crecer y madurar (Efesios 4:24, Colosenses 3:10)
  • construir confianza (Romanos 6:4)
  • necesitar más de Dios (Filipenses 4:6-7)
  • tomar la decisión más importante de mi vida (Ezequiel 36:26, Gálatas 6:15)
  • vivir con una actitud positiva (2 Corintios 5:17, NVI) 
  • reír,  gozar, y bailar (Salmos 96:1-2)
Dios me llama a vivir en lo nuevo con Él. Ir a lo nuevo es una decisión de obediencia.  Voy a  seguirlo. Te invito a que vayas conmigo.

Ahora cuando siento que la puerta llamada “lo nuevo” se abre, me paro, respiro, miro a Dios, le doy mi mano, y digo “¡Vamos, una oportunidad para otra aventura nueva!”

Y nos vamos, Él y yo. 



Comentarios

  1. Muchas gracias por compartir. Excelente! Se que me va a servir mucho. Dios les usa grandemente.

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