En sus marcas, listas...

Y la arrancada es el viernes.  Si no sabes de qué te hablo, pues del "Desafío para dar gracias" que asumiremos durante todo el mes de noviembre. La semana pasada lo anuncié en un e-boletín para las suscriptoras del blog. 

¿Qué necesitarás? Sencillo: solo una libreta o cuaderno. Pero si te gustan las cosas un poquito más elaboradas, entonces te invito a ver este artículo donde te muestro cómo preparar un "Diario de gratitud". Y en este video también.


¿Cómo lo haremos? Pues cada día de noviembre publicaré en el blog un desafío. No es nada complicado, simplemente motivos para dar gracias. Yo te daré la idea, tú buscarás tus propios motivos. Si estás suscrita al blog, más fácil todavía porque te llegará directamente a tu correo y no tendrás que ir necesariamente al Internet para buscarlo.  De modo que te animo a suscribirte, y de paso recibirás “Limonada para el alma”, un libro digital devocional que con gusto te regalo.

¿Y por qué este desafío? Bueno, para empezar, la gratitud honra a Dios. Y aquí debajo te comparto tres motivos más:
  • Dar gracias genera confianza en Dios. Cuando pensamos en lo que Dios ha he hecho en nuestras vidas en las diferentes etapas; en la provisión que nos ha dado cuando no sabíamos de dónde vendría el sustento necesario; etc., y le damos gracias, estamos recordándonos a nosotros mismos que el Dios que lo hizo ayer, lo hará hoy y lo hará mañana. Y así crece nuestra confianza. Jean Baptiste Massieu escribió: “La gratitud es la memoria del corazón”. No por gusto Dios les decía a los israelitas que construyeran monumentos que les recordaran lo que él había hecho, como sucedió por ejemplo cuando cruzaron el río Jordán. Dios sabe que tenemos un problema de memoria, y recordar lo que él ha hecho fomentará nuestra confianza. Cuando recordamos con acción de gracias nuestra fe se hace grande. Alguien dijo que “la cualidad principal de un discípulo que confía es el agradecimiento”.
  • Dar gracias produce alegría. Es imposible estar agradecido y deprimido a la misma vez. Cuando damos gracias reconocemos el favor de Dios sobre nuestras vidas y nos enfocamos en su bondad y en toda la bendición que tenemos. Tal es así que en el idioma hebreo, por ejemplo, la palabra gratitud muchas veces lleva una connotación de alabanza, canto. Cuando nuestros corazones se llenan de gratitud hacia Dios no hay lugar para la tristeza.
  • Dar gracias nos hace más parecidos a Jesús. Cuando de corazón damos gracias a Dios, y a los demás, aprendemos a ser más humildes. Reconocemos que todo lo que somos y tenemos es en primer lugar el producto del favor de Dios. ¿Sabías que eso es lo que quiere decir dar gracias en griego, el idioma del Nuevo Testamento? La palabra griega es eucharisteo y uno de sus significados es estar conscientes del favor de Dios…Cuando tomamos conciencia del favor de Dios, nuestro corazón se viste de humildad. Y fue el mismo Jesús quien dijo: “…aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón”. Si me permites una definición más, esto es lo que dice la Real Academia sobre la humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Dar gracias nos recuerda nuestras limitaciones y nos dirige la mirada hacia la omnipotencia de Dios.
De modo que si estás lista y aceptas el reto,  nos lanzaremos a esta aventura. Pero te exhorto a que no termines el 30 de noviembre sino que hagas de la gratitud un estilo de vida y verás el cambio tan grande que se producirá en tu corazón, en tu vida familiar, y sobre todo, en tu relación con Dios. 

¿Lista? Nos vemos el viernes para comenzar.

Wendy

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