miércoles, 16 de octubre de 2013

La suegra

¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras, y allí seré sepultada. ¡Que me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte! 


Estas bellas palabras, que muchas veces se utilizan en la ceremonia de las bodas, en realidad las dijo una nuera a su suegra. (¡Casi puedo ver la expresión que haces al leer lo que acabo de decir!) Por alguna razón el título de suegra casi siempre va acompañado de mala reputación. Los chistes más crueles van dirigidos a las suegras. Y aunque reconozco que en ocasiones quizá algunas “se lo merezcan”, no podemos generalizar. Yo no tuve el privilegio de conocer a mi suegra pero todo el que la conoció me cuenta que fue una gran mujer, así que estoy segura de que hubiera sido una gran suegra también.

Las palabras del principio las encontramos en la Biblia, en el libro de Rut (Rut 1:16-17), y aunque siempre se habla de Rut por todo lo que ella representa al ser parte de la genealogía de Jesucristo, pocas veces se destaca a esta gran mujer, Noemí, quien fue su suegra y a quien Rut dirigió dichas palabras luego de la muerte de su esposo, el hijo de Noemí.

Me pongo a pensar que para que Noemí se haya ganado una nuera así tiene que haber sido una suegra excelente, y si lees la historia completa verás que así fue. (Te recomiendo que leas la novela de ficción que creó Francine Rivers basada en este relato bíblico, se llama Inconmovible.)

Pero volviendo a Noemí, este personaje llamó mi atención y decidí analizar más su vida como suegra y hablar de eso con otras mujeres en un estudio que impartí hace poco. Definitivamente Noemí nos da el patrón de suegra que todas quisiéramos tener…o mejor dicho, que todas debiéramos ser. Voy a resumirlo en tres puntos.

  • Una relación desinteresada, sin egoísmo. Lee Rut 1:11-13 y verás cómo esta mujer ya anciana, y sin amparo ni ayuda ningunos, no pensó en su propio bienestar sino en el de sus nueras.
  • Una relación de amor real, como de madre a hija. Rut 3:1. A pesar de que Rut había sido la esposa de uno de sus hijos, una nuera, Noemí la amaba como a una hija y quería ayudar a garantizarle un futuro lo mejor posible.
  • La actitud de Noemí le permitió ser un instrumento en manos de Dios. Rut 4:17. Su nuera, una extrajera a quien ella trajo a su tierra y cuyo futuro Noemí se encargó de fomentar, llegó a ser la bisabuela de David y su nombre figura entre las mujeres de la familia de Jesús.
Si tienes hijos, o piensas tenerlos, es muy probable que un día te conviertas en suegra. Yo todavía estoy lejos de ese momento, pero sé que llegará. Desde ahora quiero pedirle a Dios que me ayude a ser una suegra como Noemí. 

Y quiero hacerte una exhortación, tal vez no tienes una suegra así, pero no dejes que eso nuble tu perspectiva. Proponte ser diferente cuanto te llegue el momento, y también, ¿por qué no?, intenta ser una nuera como lo fue Rut. A fin de cuentas, a eso nos ha llamado Dios, a marcar la diferencia, a amar incluso a quien nos resulta difícil. De ahora en adelante, en lugar de pensar “la suegra que yo quisiera tener”, pensemos mejor en “la suegra que yo quiero ser”. 

Bendiciones,
Wendy

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