lunes, 11 de noviembre de 2013

Desafío a dar gracias, día 11


El consuelo de Dios. Cuando lo experimentamos sabemos que no hay otro semejante. No podemos verlo quizá, físicamente hablando, pero lo sentimos tan real como el aire que respiramos.

Recuerdo una ocasión en que las palabras de alguien me hirieron tan profundamente que me quedé, bueno, sin consuelo. Estaba sola en mi casa, no tenía deseos de nada más que llorar. ¡Ni siquiera quería conversar del asunto con nadie! Sentada en mi escritorio bajé la cabeza y lo único que pude decir fue: “¡Señor, consuélame tú!”

Las diversas situaciones de la vida nos presentan dos alternativas: alejarnos de Dios o acercarnos a él. Si escogemos lo segundo no me queda duda de que, dada la circunstancia, experimentaremos un rasgo en particular de la naturaleza de Dios. Ayer hablamos de provisión, Jehová Jireh, hoy hablamos del Dios de toda consolación, paraklesis.

Por años Dios le anunció al pueblo de Israel que llegaría a ellos el consuelo que tanto anhelaban. Llegaría en la persona del Mesías (Isaías 66:13). Tú y yo tenemos ahora al Dios de toda consolación a nuestra disposición en la persona de su Espíritu, las 24 horas del día, todos los días de la semana (Juan 14:16).

Mi querida lectora, no sé con qué carga o dolor pudieras estar leyendo hoy estas palabras, pero permíteme recordarte que si Cristo es tu Señor y Salvador, entonces en ti mora su Espíritu y por tanto puedes ser consolada. ¡Deja hoy que él te consuele! Tu familia, tus amigos, tus hermanos en la fe, todos pueden ofrecerte su consuelo humano pero nadie podrá traer a tu corazón el consuelo perfecto que viene de parte de Dios. Quizá te ayude saber que uno de los significados en griego de esa palabra consolación es refrigerio, renovación. Y eso, ¡solo Dios lo puede hacer!

Ya han pasado varios años de lo que te conté al principio, sin embargo, no he olvidado cómo el consuelo de Dios se hizo tan real para mí que pude entender por qué uno de los nombres de Dios es “Dios de toda consolación”. Y hoy le doy mil gracias.

Desafío para hoy: Haz un inventario en tu memoria de los momentos difíciles o tristes en los que hayas experimentado el consuelo de Dios. Anota algunos en tu diario de gratitud. Y si estás pasando por un momento así ahora mismo, pídele al Señor que sea hoy tu Dios de toda consolación, y anota en el diario tu oración.

Pasaje para memorizar: “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” 2 Corintios 1:3-4

Vivamos la semana con un corazón agradecido,

Wendy

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8 comentarios :

  1. que fiel es el Señor, el conoce mi tribulacion, y hoy me consolò con esta palabra!
    Gracias Señor! por tu fidelidad y tu consonaciòn!

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  2. Soy un poco "dura" para platicar con mi familia y amigos mis cosas,solo Dios sabe por las cosas que he pasado y cuantas veces a lo largo de este andar he sentido que ya no puedo mas y he estado a punto como luego decimos de tirar la toalla.Solo el sabe lo duro que se llego a poner mi Corazon,lo rebelled que me puse,y lo incredula que llege a ser.Pero nunca olvidare cuando literalmente cai de rodillas y le pedi perdon de todo Corazon por mi rebellion.Fue en un momento en que sensillamente no podia dar un paso mas y no sabia como hablarlo con nadie,asi que desde ese momento mi Amistad con Dios crecio y a crecido dia con dia.Se que el me escucha y me entiende.Pero sobre todo se que es el unico que jamas me a dejado sola a lo largo de este andar.Me gusta sentir su abrazo en mis momentos de debilidad y me da esa tranquilidad de saber que esto tambien pasara,que al igual que todo lo que he pasado ya,esto tambien un dia pasara.Creo en El,y se que no me pondra pruebas que no pueda superar.Y lo major de todo ahora se que esas pruebas no las tengo que vencer yo sola,si no que Dios las pelea junto a mi y me dara la Victoria.Gracias Wendy por tan lindo desafio.Bendiciones.
    Veronica.

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    1. GRacias por compartir con nosotros, Verónica. Bendiciones!

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  3. Disculpas porque voy algo atrasada, pero no por ello abandono este desafio tan maravilloso que me está bendiciendo enormemente. Gracias por concedernos este hermoso privilegio Wendy.

    Este dia a traído a mi memoria un dia en que el Señor trajo a mi "refrigerio y renovación" como tu lo has expresado. Estaba en un momento muy bajo por problemas en la congregación donde me reunía y me sentia fria y distante. Pensaba en como se había enfriado mi primer amor, que como había cambiado, necesitaba volver a sentir el amor de Dios, su cuidado... Porque no era así? El Señor me toco el corazón con la predicación de un Joven hermano. Y yo le pedía al Señor que me perdonara por mi frialdad, y que le necesitaba, que no me dejara. Lo que sucedió a continuación fue lo más hermoso que he vivido. Mi hija tenía en ese momento 5 añitos y había en el vestibulo de la iglesia una mesa de libros con separadores y folletos, a ella le encantaba tomar esos papelitos de colores y traerlos como un regalito para su mami. Ella no sabia lo que decían esos papelitos pero en el que me dio primero habia un versiculo que decia "Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos" Hebreos 13:8 En ese momento este versiculo me recordo que el seguia ahi por mi, que el no cambiaba, aunque yo si. Que podía volver, tenía el mismo amor para mi, y desde entonces todo ha cambiado en mi vida, fue de refrigerio y me renovó para su Gloria.
    Ruth

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    1. Wow! Gracias, Ruth, por compartir con nosotras ese testimonio tan lindo!! Bendiciones.

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  4. Este desafio me recuerda cuando perdi a mi esposo y senti que la tierra se abria debajo de mis pies. Han pasado tres años desde su partida, el dolor sigue fuerte unos dias mas que otros, pero el consuelo del Señor no ha faltado. Alguien me dijo que Dios no llenaba esos espacios y hoy concuerdo. Esos espacios se quedan vacios para que la presencia de Dios sea mas anhelada, buscada y recibida. Gracias por este recorrido. Elizabeth

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    1. Wow, Elizabeth, qué tremendo. Muchas gracias por compartir este testimonio tan precioso del consuelo de Dios, que sin dudas no tiene igual.
      Bendiciones!

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