viernes, 15 de noviembre de 2013

Desafío a dar gracias, día 15

Escribo este artículo en la quietud de mi casa. Pero hasta hace unos instantes no había tal quietud. Es viernes y como cada viernes en la mañana, mi sala familiar se convierte en el espacio donde un precioso grupo de hermanas, y amigas, en Cristo, nos reunimos. Hay risas, conversaciones, bullicio, cantos, vasos con café, y sobre todo, comunión con Dios y entre nosotras.  

No creas que todos los viernes me levanto con ánimo de tener la casa presentable para visitas. A veces estoy cansada y preferiría ignorar los regueros que pueda haber o las motas de polvo que luchan por amontonarse a pesar de los esfuerzos de mi plumero.

Sin embargo, cuando termina la reunión, ¡qué cambiado está mi corazón! Orar junto con estas mujeres cada viernes, compartir juntas nuestras luchas, llorar por el dolor de las demás o sus alegrías, abrazarles cuando están tristes, animarles como solo lo puede hacer la Palabra de Dios…¡eso no tiene precio! Y cómo nos cambia de adentro hacia fuera.

Es que ese es el diseño de Dios, que vivamos en comunidad. La vida cristiana no está hecha para llaneros solitarios. Somos como tizones de un mismo fuego, juntas nos mantenemos ardiendo, separadas nos apagamos. Cuando una se siente débil, otra la levanta. Cuando alguien necesita apoyo, se lo damos. Si hay que exhortar, exhortamos. Y si alguien falta, ¡cómo le extrañamos!

Hoy quiero dar gracias a Dios por la hermandad en Cristo. No tengo hermanos de sangre, como quizá ya sabes, pero cuánto me ha bendecido Dios con mi familia espiritual. ¿Y a ti? Seguro que sí. Por eso hoy te invito a agradecerle por eso. Y de paso animarte a que si tienes la oportunidad, te sumes a un grupo así o formes uno tú misma. ¡Verás cuántas cosas lindas Dios les permitirá vivir y conocer! 

Y quiero agradecer a Dios por cada una de ustedes. El hecho de que me permiten llegar hasta sus buzones de correo con este blog y aprender juntas a vivir como Dios lo diseñó es una bendición grande para mí. ¡Gracias, Padre!


Desafío para hoy: Anota en tu diario los nombres de hermanos en la fe que Dios ha usado para suplir tu necesidad de familia, para bendecirte, para mostrarte su amor.  

Pasaje para memorizar: “En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes” 1 Pedro 3:8.


Bendiciones... ¡ya vamos por la mitad del desafío!

Wendy

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2 comentarios :

  1. Querida Wendy, Dios te bendiga, ha transcurrido nuestra segunda semana de Desafío a dar gracias y la verdad es que he sentido un corazón renovado. Dar gracias a Dios por mi iglesia, agradecer a mis padres por su amor, a Dios por sus maravillosas creaciones, en fin... ha sido un regalo precioso en este mes justo cuando cumplí mis 36 años y he renacido en Cristo. Como les he comentado antes estoy en otro país trabajando lejos de mi familia y sin dudas Nuestro Señor ha encontrado el modo de hacerme sentir acompañada, por Él y por las personas que Él ha usado maravillosamente con ese propósito. Por eso te escribo hoy, porque tu nombre figura en esa lista en un lugar especial. Una vez más doy gracias a Dios por tu blog, y de esa misma forma agradezco por Edurne y su Viaje, por Trisha, por Buenos dias Chicas y todas esas mujeres de Dios que a través de este medio, han entrado en mi vida y en la de otras miles, para compartir la palabra del Dios vivo y proporcionarnos una compañía de excelencia. Sin dudas hay muchas personas en mi lista pero no puedo dejar de agradecerte especialmente por este regalo. Dios te bendiga! Yamila

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    1. Gracias, Yamila. Para mí es un gran privilegio saber que Dios usa esta sencilla página para llegar a lugares tan lejanos y ministrar a mujeres como tú. Bendiciones mil!!

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