lunes, 25 de noviembre de 2013

Desafío a dar gracias, día 25

Ayer dábamos gracias por la libertad de adorar.  Si no lo leíste, aquí puedes hacerlo. Y te pido que no dejes de orar por la iglesia perseguida, por la iglesia subterránea o clandestina. ¡Son nuestros hermanos en la fe que están pagando un alto precio por llevar el nombre de Cristo! Y benditos son por eso, pero no deja de ser difícil.

Hoy quiero llevarte a pensar en qué bendición es poder tener en tus manos la Palabra de Dios. Es otra bendición que a veces pasamos por alto porque nos resulta cotidiana y ese es el peligro de lo cotidiano, lo damos por sentado, se nos vuelve común y olvidamos que no por eso deja de ser un regalo de Dios.

Quizá tú, como yo, incluso tengas en tu casa más de una Biblia, versiones diferentes, Biblias digitales, ¡hasta toda una Biblioteca electrónica, como Logos!  Y sitios web a los que puedes acceder con comentarios, interlineales, estudios bíblicos… ¡infinidad de recursos para ahondar en la Palabra de Dios! ¡Qué bendición, mis queridos lectora o lector! Sin embargo, no es así para el mundo entero. En  algunos lugares todavía no tienen la Palabra de Dios. En otros es un alto riesgo poseerla, ¡te puede costar la vida!

Hubo un tiempo en mi vida en que tener aunque tenía la Biblia, no la amaba. Sí, tal y como lo leíste.  La leía porque lo consideraba un deber, algo más en una lista, pero no sentía pasión por la Palabra de Dios. Sin embargo, un día comencé a pedirle a Dios que me diera justo eso, pasión por su Palabra, quería que fuera para mí realmente un pan de vida, algo sin lo cual no pudiera vivir. Y déjame decirte, me encanta leer, he leído más de lo que puedo recordar, pero nada como la Palabra de mi Dios. ¿Por qué? Porque su Palabra es algo vivo, no es mera tinta sobre papel. La Biblia tiene el poder de transformar. No es un libro de mejoramiento personal, ni una obra literaria grandiosa, ni siquiera un documento histórico más, aunque de cierta manera es todas esas cosas… ¡es la Palabra de Dios, viva, eficaz, luz que ilumina, lo que nos revela al Dios en que creemos!

Pueden desaparecer todos los libros del mundo pero si tenemos la Biblia, tenemos suficiente porque ningún otro libro muestra el camino al Dios verdadero, ningún otro tiene palabras de vida eterna, ningún otro libro tiene promesas inconmovibles, ningún otro libro ha sido escrito bajo la inspiración infalible del Espíritu Santo de Dios. Muchos han tratado de demostrar que no es todas estas cosas y, además de fracasar en el intento, han sido transformados. ¡Porque nadie que de corazón se someta a la verdad de la Palabra de Dios puede salir tal y como llegó!  ¡Su Palabra no regresa vacía, siempre produce fruto!

¿Valoramos tú y yo la Palabra de Dios, la atesoramos? ¿Le damos gracias porque cada día la podemos tomar en nuestras manos y leerla con toda libertad?

Desafío para hoy: Anota en tu diario tres razones por las cuales agradeces a Dios el tener su Palabra.

Pasaje para memorizar: “Me alegro en tu palabra como alguien que descubre un gran tesoro” Salmos 119:162.

Wendy


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2 comentarios :

  1. Sí Gracias a DIOS por Su Bendita Palabra, No podía faltar, especial Acción de Gracias, por la Maravillosa idea del Señor de dejarnos Su Palabra Escrita, con tantos testimonios de ser inmutable y por la certeza de ello al obrar en nuestras vidas, exactamente así, PALABRA VIVA, ÚTIL, QUE ENSEÑA, QUE REDARGUYE, NO nos da por nuestro lado, como quien alaga el oír, sino con propósito y con Su amor.

    Dios nos guarde en ésta libertad; y abra las puertas donde no la hay, con Su gran Poder y Misericordia como lo hizo en Rusia!!! y nos conceda la Plenitud de Su Espíritu, para Obedecerla por Amor, por Convicción y por Gratitud!!! "Gracias Señor por tu Palabra, no permitas que dejemos caer a tierra ninguna de tus Palabras" Por Tu Precioso Nombre. Gracias Wendy, no qiero que se acabe! Saludos!gilda

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  2. No hay duda que el LIBRO SAGRADO es una carta abierta hacia DIOS, algunas veces, estuvimos leyendo en casa, sobre todo Salmos, pero me gustaría leer con mayor frecuencia y lo voy a lograr.

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