Estamos justo a mitad del estudio, en la
semana 3. Me atrevo a decir, en base a los
comentarios, los correos y a mi propio grupo en casa que esta experiencia está
siendo de bendición para tu vida. ¿Verdad que sí? Dios está enseñándonos muchas
cosas. Y si ya has avanzado en la lectura de la semana, seguro estarás de acuerdo
conmigo en que estos capítulos están estupendos.
Quizá cuando terminemos tengamos que
regresar a nuestras notas y de vez en cuando repasar lo aprendido. Por eso
estoy publicando estos artículos con las “palabras clave”, espero que te sirvan
de recordatorio para cada uno de los temas tratados.
{Ah, antes de seguir, por alguna razón
tecnológica que desconozco, la guía para esta semana se publicó el domingo en
el blog pero el correo no les llegó hasta el lunes. Lo lamento. ¡Gracias por su
paciencia y gracia! }
Bueno, ahora sí nos vamos a las palabras
clave de la sección 3, Más que apariencias…en mis relaciones.
Capítulo 7
Me quiere, no me quiere
Seguridad
“Aunque cambien de lugar las montañas y se
tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti… dice el Señor…” (Isaías
54:10).
Ningún logro del mundo puede acabar con
las inseguridades que sentimos en nuestro interior. ¿Por qué? Porque son
externos. La seguridad permanente solo la alcanzamos en Dios, cuando entendemos
que no importa cuánto fallemos o nos equivoquemos, estamos seguras en él y en
su amor. ¿Cómo se logra? Reemplazando nuestros patrones de pensamiento
negativos con la verdad de la Palabra de Dios. Te puedo garantizar, por
experiencia muy propia, que sí funciona. Y el viernes en el video blog te
contaré más.
Capítulo 8
Pero quiero lo que ella tiene
Comparación
“…he aprendido a estar contento con lo que
tengo” (Filipenses 4:11[b], NTV).
La comparación es una enfermedad que
corroe, amarga y mata. La comparación genera ingratitud y descontento y no hay
nada que desagrade más a Dios que un corazón ingrato. ¿Por qué crees que se molestó
tanto con los israelitas mientras viajaban por el desierto hacia la tierra que
él les había prometido? Porque constantemente se quejaban y no estaban contentos
con la provisión de Dios.
Cuando vivimos de esta manera, como dice Lysa: “cada
bendición que pensaba tener, de pronto palidece ante la comparación”. Pero, tal
y como ella repite varias veces en este capítulo: cada uno está preparado para
manejar lo suyo. No estamos preparadas para manejar lo de los demás, ni lo bueno
ni lo malo. Tenemos que aprender a hacer y aspirar solo a lo que él nos llama.
Te comparto aquí un artículo que escribí
hace un tiempo y que creo viene bien con lo que hemos estado leyendo, puedes
hacer clic aquí.
Capítulo 9
Juro por mi vida que cerraré la boca
Boca cerrada
¡Cuánto me identifico con Lysa en este
capítulo! Creo que todas pudiéramos decir lo mismo, ¿verdad?
Quiero, como dice ella, que mis palabras
validen mi relación con el Señor y no que la nieguen. Cito un fragmento del
capítulo: “Lo que sale de nuestra boca es una señal reveladora de lo que somos,
de aquel a quien servimos y de lo que creemos en realidad”. ¡Tremendo!
El capítulo se resume en estas tres cosas:
negarnos a murmurar, elegir no juzgar y sentirnos seguras de nuestro llamado.
Todo eso nos abre el camino hacia el tipo de amistades que realmente
necesitamos tener. No es fácil lograr una amistad así, pero sí es posible.
Oremos para que Dios nos conceda amigas así y nos haga ser ese tipo de amigas. Que no murmuren, que nos juzguen y que
cada una esté segura de su llamado y no juzgue a la otra. ¿Amén? ¡Amén!
Si quieres leer más sobre el tema de "la lengua"...sigue este enlace.
Si quieres leer más sobre el tema de "la lengua"...sigue este enlace.
Esas son las tres palabras clave de la
sección 3: seguridad, comparación y boca cerrada. Quiero terminar hoy con una oración, ¿me
acompañas?
Señor, recuérdame cada día que no tengo
que buscar la seguridad en lo externo, porque nunca la encontraré. Ayúdame a
estar segura en ti, en tu amor y en lo que tú dices de mí en tu palabra.
Perdóname por el pecado de la comparación y la ingratitud por las bendiciones
que me has dado. Dame un corazón contento y agradecido; que solo aspire y
busque aquello a lo que tú me has llamado. Pon en mi boca un centinela, toma
control de lo que digo para que mis palabras no denigren tu nombre sino que lo
pongan en alto. Y ayúdame a ser una amiga de la manera que tú has diseñado, que
no murmure ni juzgue. Rodéanos de amigas así, sinceras y que nos acerquen más a
ti y al llamado que tú nos has hecho. En el nombre de Jesús, amén.
Te espero el viernes en el video-blog, si gustas, ven con una taza de té o café y conversaremos más de todos estos temas.
Entre tanto, bendiciones ¡y vive la vida como Dios la diseñó!
Wendy





