miércoles, 1 de enero de 2014

Porque siempre vale la pena, 2014

Cuando tú leas esto será primero de enero, el primer día del año 2014.  Mientras yo escribo es casi el último día de 2013. A nivel físico a uno del otro solo le separan minutos. En nuestra mente sin embargo, es el cierre de un capítulo de la vida y la apertura de otro.

La realidad es que poco cambiará en ese lapso de tiempo. Los mismos montones de ropa por lavar, las mismas medias cuyas parejas quedaron perdidas en algún rincón de la casa, y nadie logra explicar por qué o cómo. Los mismos platos sucios. La misma rutina de cocinar y luego recoger la mesa. La misma frustración de mirar a los 12 meses que pasaron y pensar que de aquellas metas iniciales, muy pocas vieron la luz de triunfo. No hice ejercicios como quería ni organicé todos los closets y gavetas. Contemplaré el deseo de poder regresar y arreglar lo que hice mal o de hacer lo que solo quedó en buenas intenciones, o pasé por alto.

Sí, los segundos que separan a un año del otro no cambian ninguna de estas cosas. En el plano humano, la vida sigue igual, como la canción. ¿Y en el divino?

La realidad es que para Dios “mil años son como un día pasajero,  tan breves como unas horas de la noche”. En el almanaque de Dios no hay mucha diferencia entre 2013 y 2014. Y a la vez, sí la hay. Cada año que termina nos acerca más al final, al regreso de Cristo.

Trescientos sesenta y cinco nuevos días. Eso es lo que el Creador intemporal nos pone hoy delante. Cada uno de esos días será único e irrecuperable. Depende de nosotros cómo los viviremos y qué haremos con ellos.

Si eres joven: “No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: 'La vida ya no es agradable'”. Eclesiastés 12:1.

Si ya tus cabellos son como la plata y la piel dejó de ser tersa y lozana, que este sea el anhelo de tu corazón: “Ahora que estoy viejo y canoso, no me abandones, oh Dios. Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí” Salmos 71:18.

Y en cualquier etapa de la vida, esto:

“Señor, a lo largo de todas las generaciones, ¡tú has sido nuestro hogar! Antes de que nacieran las montañas, antes de que dieras vida a la tierra y al mundo, desde el principio y hasta el fin, tú eres Dios. Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría… que el Señor nuestro Dios nos dé su aprobación y haga que nuestros esfuerzos prosperen; sí, ¡haz que nuestros esfuerzos prosperen porque los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso!  

Declaro lo siguiente acerca del Señor: Sólo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío. Con sus plumas me cubrirá y con sus alas me dará refugio. Sus fieles promesas son mi armadura y protección. El Señor dice: ‘Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré’”. (Basado en Salmos 90 y 91.)

Sí, definitivamente seguiré lavando platos, perdiendo medias… pero con todo y eso, incluso con las metas incompletas o los proyectos sin terminar (un recordatorio de mi imperfección y mi necesidad de Dios), recibo este regalo con las manos abiertas y me lanzo con Dios a la aventura, sigo adelante. Su diseño divino es perfecto y por eso, aunque no lo entienda todo, sé que siempre valdrá la pena vivir los 365 días que Dios me regaló. Y espero que tú digas lo mismo.

{Si me visitas hoy porque llegaste a través de Crosswalk.com, ¡bienvenida! Me alegra mucho que estés por aquí y te invito a recorrer el sitio. Si quisieras hacerte asidua, puedes suscribirte. Y cuando lo hagas, envíame un mensaje para hacerte llegar un pequeño obsequio, mi libro “Limonada para el alma”.}


¡Bendiciones mil en este 2014!

Wendy



8 comentarios :

  1. Feliz Año Nuevo y mil bendiciones Wendy! Pensaba algo muy parecido a lo que dices y por eso me siento tan identificada con tu mensaje. 2013 ha sido un año crucial en mi vida, he conocido al Señor y le he entregado mi vida, sin embargo 2013 terminó anoche a las 12 y minutos después, al volver a casa después de una celebración sencilla por el Fin de Año; tengo la misma cantidad de cosas por hacer y ropa por lavar y vasijas por fregar y todo cuanto has estado mencionando como si estuvieras viendo a través de la mirilla de mi puerta. Pero creo en el Señor Jesucristo, y aunque no haya diferencia física notable entre el 3 y el 4, lo mismo sucede entre domingo y el lunes, o la primavera y el verano, Jesús hace la diferencia. Cada segundo cuenta cuando se trata de Él, no importa si es 1 de enero o 15 de julio, el tiempo que dedicamos a su obra y a vivir como Él lo diseñó ( y esto es muy Wendy), es lo que vale realmente. Los seres humanos adoramos los principios, es como si comenzar nos diera la oportunidad de borrón y cuenta nueva, y la verdad es que cuando abrimos las puertas a Jesús es un poco así. De manera que propongo aprovechar este comienzo, sea real o virtual, para arrancar con fuerzas renovadas en nuestro propósito de crecimiento espiritual, aunque la ropa sucia siga allí esperando por nosotras y entre diciembre 31 y 1 de enero no haya más que 1 segundo de diferencia. Que Dios les bendiga siempre y que cada uno de los próximos 364 días, sean para su gloria y honra!

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    1. Gracias por compartir, Yamila! Bendiciones para ti y los tuyos!

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    1. Hola Charo!
      Cuándo te suscribiste, hoy? No encuentro tu suscripción…

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  3. Feliz año Wendy, agradesco a Dios por tu vida y por tu blog, no me cabe duda que es inpirado por él, cada mensaje que publicas habla a nuestros corazones, personalmente me considero una persona abierta a los cambios para mejorar y aqui he encontrado palabra, bendicion, respuesta y como vivir una vida conforme a Dios, nuevamente gracias, Que el creador bendiga cada proyecto que emprendas este 2014. Lluvia de bendiciones

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Berenice. Que Dios te bendiga!

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  4. Yo también quiero unirme a lo que dice Berenice, de verdad que encontrar tu blog (fue a través de una querida hermana misionera (Heidi Beachy Schmidt) fue una respuesta a mis oraciones. Por circunstancias nos mudamos a un pueblo y estaba necesitada de compañerismo y de compartir los estudios. Y Ya que en este operar de Dios (en estos tiempos difíciles) se necesita estar fortalecidos, en su presencia de continuo para no desviarnos con nuestras buenas ideas. Comprenderás pues la gran ayuda y refrigerio que ha supuesto introducirme en los grupos relacionados y participar, aunque aún lo puedo hacer mejor con la ayuda de Dios. Un abrazo y otra vez gracias por tu obediencia y dedicación.

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    1. Gracias, Mari, por tu comentario. Bendiciones!!

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