miércoles, 23 de abril de 2014

Crucemos al otro lado

Un día Jesús les dijo a sus discípulos: “Crucemos al otro lado del lago”.  El lago de esta historia es más conocido como el mar de Galilea.  Tiene una superficie de 166 km2 (64 millas cuadradas) y es el lago de agua dulce más bajo del mundo. En esa masa de agua las tormentas son algo común debido a las diferencias de temperatura entre la costa y las montañas de alrededor.

Así que, ese día en particular, Jesús y los discípulos se subieron a una barca para “cruzar al otro lado”. Él estaba cansado y se quedó dormido. Se desató la tormenta, el barco empezó a llenarse de agua y los discípulos, muy asustados, despertaron a Jesús. “Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo” (Lucas 8:24).

¿Y por qué te hablo de esto, qué tiene que ver contigo y conmigo esta historia? Bueno, quizá ha llegado uno de esos momentos en la vida en que tienes que “cruzar al otro lado”, a todos nos llegan: un trabajo nuevo, ya sea por puro gusto o porque no quedó otra opción; el nacimiento de un hijo y el cambio que eso trae; mudarse a un país, una ciudad o un vecindario diferente; vivir la vida sin un ser querido porque se nos adelantó y ya está en la presencia de Dios, etc. El caso es que sabes que tienes que cruzar al otro lado pero no contabas con que la travesía implicaba una o varias tormentas.

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2 comentarios :

  1. BENDICION WENDY BELLA REFLEXCION ATTE ANA

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  2. Wendy Dios te bendiga por tu hermosa reflexión. Cuando Dios nos pide curzar al otro lado es porque el nos acompañará, aunque no sea calmado el trayecto. DIos te guarde

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