Madres sembradoras

Tuve la bendición de contar con una abuela que sembró en mí la Palabra de Dios.  Hoy cuando miro atrás veo cómo su labor incansable fue el ancla que muchas veces ayudó a mantener firme la nave de mi vida. En otras ocasiones fue lo que me impidió tomar decisiones que hoy tendría que lamentar. Y en  muchas, muchas oportunidades fue el bálsamo que calmó mis temores, me animó en la tristeza y me ayudó a mirar con esperanza al futuro. Todo por su paciencia al ir regando semillas de la Palabra con la confianza de que un día darían fruto.


Ese es uno de los retos que tengo hoy como mamá. Anhelo que cuando mis hijos miren atrás, a sus años en el hogar de sus padres, puedan ver eso mismo. Y que al mirar yo a mi futuro pueda ver el fruto de haber sembrado Palabra de Dios en sus vidas...

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Bendiciones,


Wendy

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